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16 julio 2014

¿Por qué quiere demoler el PP a Izquierda Unida? ¡Es la restauración, estúpidos, la restauración!

 Manolo Monereo.

“El poder constituyente que nosotros defendemos busca construir un sujeto político capaz de definir las condiciones que hagan posible una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales. A esto siempre se le ha llamado Constitución republicana y Estado de derecho”.

Me asombra que estas cosas sigan asombrando. Veo a tantos compañeros sorprendidos e indignados ante los ataques injustos y cobardes del PP contra IU que me llevan a la conclusión de que muchas veces no sabemos, mejor dicho, no somos plenamente conscientes de las cosas que decimos y hacemos.

Que el PP aproveche su la mayoría conservadora en la Cámara de Cuentas para expedientar a IU no debería asombrarnos, tampoco que medios tan “independientes y objetivos” como El País, nos dediquen, después de tantos meses o años, una pagina impar completa comentando la excepcionalidad del tema. Somos visibles para lo peor. Luchar por la ruptura y por los de “abajo” tiene estos costes.

Que el especialista consumado en financiación ilegal y en corrupción política, el PP, expediente a IU por supuestas irregularidades formales en sus cuentas tiene que ver, como no, con nuestra sistemática denuncia de la corrupción, con nuestra personación en el “asunto Barcenas”, con la querella contra los gestores de Bankia y, mucho más cercanamente, por nuestra petición de dimisión por nepotismo del mismísimo presidente de la mencionada Cámara de Cuentas. La respuesta no se ha hecho esperar: expediente y ventilador. Idea: todos somos igual de corruptos.

Hay que ir, aquí también, más allá de lo inmediato y de lo aparente. El PP, los poderes reales económicos y mediáticos, van contra IU, porque esta no aceptó ni acepta un nuevo pacto, una nueva “transacción”, para impulsar una enésima restauración monárquica, que tenía en su trasfondo el borrón y cuenta nueva con los múltiples casos de corrupción. Al negarse IU, el PSOE, tuvo que pensárselo y actuar con mayor comedimiento como se ha visto en la “dimisión en diferido” de Rubalcaba.

El gobierno sabe —los “cloacas” del “doble Estado” están funcionando a tope— que desde casi siempre IU, sus activistas y militantes, están presentes, son actores destacados (no los únicos, nunca lo olvidamos) en las luchas sociales y en las movilizaciones ciudadanas.

La prioridad ha sido y es el conflicto, para desde él ir trenzado una estrategia unitaria de amplio espectro, muchas veces dando un paso atrás hasta hacernos, si no invisibles, sí opacos. El poder lo sabe y no se deja engañar por las apariencias, más bien tiende a usarlas, contra el movimiento de masas unitarias y mayoritarias que IU intenta impulsar.

IU ha ido, esta yendo, más allá de sí misma. En las elecciones europeas, mejor dicho, de la Unión Europea, ya fuimos en una amplia coalición, pero nos faltó audacia y así ha sido reconocido.

Ahora se trata de dejarse enseñar por la vida y no perder el norte. Este está claro y los ataques de los enemigos nos dicen que estamos golpeando donde más les duele.

Simplemente, tenemos que dejar de ser ingenuos: luchar por la apertura de un proceso constituyente, defender los derechos sociales y laborales, oponerse a la Europa alemana, defender la soberanía popular es luchar contra el poder, el poder de verdad y eso obliga, insisto, obliga a construir un poder “otro”, un (contra-) poder. Todo lo demás es mala literatura y pésimo concepto. No es tiempo de pusilánimes.

Situar a Alberto Garzón al frente de la política unitaria y de la propuesta constituyente es una señal de que aprendemos, de que tenemos ojos y oídos y de que rectificamos, señal inequívoca de una fuerza con futuro. Ante la presencia de Podemos no nos replegamos y no nos equivocamos de enemigo. No hay movimientos sin cuadros y sin organización; necesitamos mucho, muchísimo, de ambas cosas, situando siempre la política en el puesto de mando.

No debemos engañarnos con el cuento de la lechera de los “medios de manipulación social”. La partida es y va a ser muy dura. El nuevo monarca es muy débil y el proceso de transición a un nuevo régimen no ha hecho otra cosa que comenzar.

El peligro es el transformismo. ¿Cómo definirlo aquí y ahora? Se trata de usar el impulso, la demanda de cambio para modificar el sistema político en un sentido contrario a las aspiraciones populares.

Desde el 15M el centro ha sido “democratizar la democracia”, asegurar el autogobierno del pueblo por el pueblo. Pablo Iglesias ha sabido definir eso en el imaginario social: ellos (la casta) y nosotros (el pueblo). Esto es justo: la crisis de régimen es siempre una crisis de representación y la llegada de una nueva clase política. Transformismo, en este contexto, significa cambiar todo y de forma radical hacia peor partiendo de lo mejor. Expliquémonos.

Poner el acento en los procedimientos y no en los contenidos de la democracia conlleva riesgos ineludibles. ¿Cuál es el problema de esta clase política? Que se ha convertido en casta. ¿Por qué? Porque ha perdido cualquier autonomía del poder económico, que son los que mandan y los que corrompen.

La casta es el efecto y no la causa. Por eso el enemigo es algo más que la casta, es el complejo económico-mediático- político que dirige el país, el nuestro y al otro, el que dirige el inefable Cebrián de las cavernas, y que desde siempre nuestro padre Joaquín Costa llamó oligarquía a unos y a otros caciques especializados en conseguir votos.

La propuesta de Rajoy de cambiar la elección de los alcaldes es claramente oportunista, pero tiene mucho que ver con la tentativa transformista. So pretexto de acercar la política a los ciudadanos se defienden circunscripciones electorales uninominales y sistemas mayoritarios, para democratizar el sistema y acabar con los privilegios de los políticos se pone fin a la financiación publica de los partidos y para evitar la corrupción se privatiza lo público y las instituciones económicas pasan a manos de supuestos expertos neutrales y profesionales.

Más allá, para democratizar los partidos, se potencian las organizaciones locales y se liquidan de paso las arcaicas organizaciones ideológicas, sustituidas por políticos funcionales, ligados a los poderes realmente existentes, es decir, las empresas y los grupos mediáticos.

Al final, emerge la (norte-) americanización de la vida pública y el control férreo del poder político por los grupos económicamente dominantes. La supuesta regeneración democrática da paso a la revolución neoliberal. Renzi esta ahí al lado, como quien dice.

Lo que se quiere indicar es que todo proceso de cambio real lleva en su seno, contradictoriamente, peligros restauradores que las fuerzas políticas deben reconocer y evitar. Cuando hablamos de revolución democrática, nos referimos a un proceso de democratización sustancial del poder político, económico, social y cultural.

El poder constituyente que nosotros defendemos busca construir un sujeto político capaz de definir las condiciones que hagan posible una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales. A esto siempre se le ha llamado Constitución republicana y Estado de derecho.

Recientemente, con su lucidez habitual, Santiago Alba Rico definía el asunto con mucha precisión: “¿Qué quiere decir Estado de derecho? Quiere decir que toda asamblea ha tenido que decidir previamente, en un proceso constituyente, los límites, éticos y políticos, de cada decisión colectiva. La democracia no es solo decidir en elecciones; es haber decidido ya los principios de nuestras decisiones. Eso se llama Constitución”.

Desde este punto de vista la Constitución a la que aspiramos sería la “hoja de ruta” de la transformación de nuestra sociedad, para realizar aquello de que “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas: remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.”

Seguramente a algunos le sonará: es el artículo 9.2 de nuestra Constitución, que recoge, suavizada, el artículo 3, párrafo segundo, de la Constitución italiana, la célebre cláusula de Lelio Basso. La realidad constitucional ha cambiado tanto que esto nos parece de otro mundo y sin embargo fue un elemento clave del constitucionalismo social fruto de la derrota del fascismo y del ascenso del movimiento obrero y de la izquierda.
 

30 junio 2014

Manolo Monereo: "Por Europa y contra el Sistema Euro" .


Presentación, en la sede del CAUM, del libro "Por Europa y contra el Sistema Euro" de Manolo Monereo. Intervenciones de Javier Couso, de Iñigo Errejón, de Tania Sánchez y de Manolo Monereo. Moderador del acto Manolo LLaneza.


16 mayo 2014

Manolo Monereo: “La Unión Europea no es refundable”.

Manolo Monereo: ” la Unión Europea no es “renovable” ni “refundable”; además, Europa no es lo mismo que la Unión Europea. “Voy mucho más allá de romper con el euro. soy partidario de “desglobalizar”, “desmundializar”, “reconstruir el estado” (un estado “fuerte”) y así constituir una República soberana, de base municipal, democrática y federalista”.
 
 
Por Enric Llopis
 
Le preguntan al politólogo Manolo Monereo por el “sujeto de la revolución” en las jornadas estatales del Frente Cívico celebradas este fin de semana en Valencia. “Se construye en el mismo proceso de la revolución”, explica, “no está predeterminado”. ¿Ha sustituido el “precariado” a la “clase obrera”? “Que la clase obrera no tenga conciencia de serlo no implica que no exista”, responde. Monereo ha presentado en las jornadas su último libro, “Por Europa, contra el sistema euro” (El Viejo Topo).
 
En las últimas décadas se han dado transformaciones sustantivas en la estructura y composición de la clase trabajadora, así como en su nivel de conciencia. En España, por ejemplo, todo ello aparece vinculado a los procesos de desindustrialización. Pero no debe olvidarse un fenómeno global: desde 1989, con la caída del campo socialista, se produce la denominada “gran duplicación”, es decir, 2.000 millones de trabajadores aparecen “de golpe” y dispuestos a valorizarse en el mercado mundial. Esa mano de obra es empujada al mercado global con el fin de que la clase trabajadora compita entre sí. Es un fenómeno en el que se insiste poco. “Por eso, a la hora de proponer alternativas, es importante la inserción de la clase obrera en el propio territorio”, apunta Monereo.

 
El comunismo existe. No es una abstracción. Y existe porque en las sociedades capitalistas se continúa dando una contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Entonces, ¿dónde hallar el sujeto revolucionario? Una gran reserva estratégica para cualquier opción emancipadora esta en los jóvenes (hoy, desde los 15 a los 40 años), hijos de las capas medias y la clase trabajadora, muchos de ellos con buena formación pero sin empleo ni horizonte vital. “Esto será decisivo cara al futuro”. Según Monereo, “podríamos reducir la jornada laboral y repartir el trabajo pero, en lugar de hacerlo, construimos sociedades en las que los individuos se devoran”. Con todo, el socialismo continúa siempre ahí, filtrándose en las contradicciones de la economía capitalista.
 
En el análisis debe considerarse que la izquierda se enfrenta aún a la gran derrota cultural de los años 90. Y por eso, ahora, “se trata de convencer a gran parte de los trabajadores de que esta sociedad no ofrece alternativa”. La gran cuestión: ¿Cómo se protegen las clases trabajadoras, desamparadas ante la crisis? O dicho de otro modo, ¿cómo despertar y reconstruir el imaginario socialista? El fascismo está al acecho, presto para proporcionarles identidad. Además, a la izquierda se le ha dejado inerme frente al capitalismo. “Y en ello tiene la socialdemocracia la responsabilidad principal”, concluye el politólogo.Lo importante para Monereo es que la resistencia contra la dictadura, los partisanos, el maquis, los viejos militantes obreros y campesinos “se jugaban la vida, morían por un proyecto de transformación social”. Porque el comunismo es, en el fondo, “una religión popular laica” (como venía a considerar Gramsci). “Nosotros hemos de ser profundamente creyentes en que hay que cambiar esta sociedad”.
 
Y, así, construir el socialismo, una forma de organización social que tiende a desmercantilizar el conjunto de las relaciones sociales, y sobre todo: la fuerza de trabajo (que ha de quedar al margen de las leyes de la oferta y la demanda); la naturaleza (“estamos construyendo un mundo donde nuestra vida no es posible”); la moneda (decía Lenin que la unidad monetaria es “poder concentrado”; por ello, los bancos deberían ser públicos); y el trabajo doméstico, que debería socializarse. Sumadas estas cuatro tendencias, se alcanza la democracia de la vida cotidiana.
 
En pocas palabras, “fe, voluntad, organización, proyecto y lucha”. Para atravesar el desierto y construir el socialismo. La clave es que durante el trayecto, durante la larguísima transición, “nos vamos cambiando como seres humanos, es decir, para ser libres e iguales nos hemos de construir libres e iguales en el proceso de lucha por la liberación”.
 
Mientras, hasta que llega la nueva sociedad socialista, habrían de construirse redes de autosolidaridad y autoorganización, que nos vayan liberando de los procesos de mercantilización. Al final, decía Lukacs, el socialismo es la democracia de la vida cotidiana. También, una ciudadanía (a lo Robespierre) con derechos y deberes, “aunque en España siempre hayamos sido súbditos”, recuerda Manolo Monereo.
 
“Necesitamos un socialismo que le diga a la gente que va a vivir mejor que en el capitalismo, y que va a ser protagonista”. Sabiendo, de nuevo, que hay que afrontar una larga transición para cambiarnos a nosotros como seres humanos (“fue esta la gran verdad del Che”, introduce Monereo). Que los hombres y las mujeres se conviertan en dueños de sus destinos en la fábrica, en el tajo y en los hogares.
 
Es cierto, por tanto, que la sociedad capitalista está preñada, impregnada de comunismo, que penetra por todas las contradicciones. “Pero no hay socialismo sin que cambiemos nosotros un poco cada día; esto lo aprendí de Jesús de Nazaret, pero también de Anselmo Lorenzo, de Pablo Iglesias, Dolores Ibárruri y Pepe Díaz, que se la jugaron por eso que se dio en llamar socialismo y comunismo”.
 
El libro “Por Europa, contra el sistema euro” (El Viejo Topo) cuenta con un cuerpo de reflexiones de Manolo Monereo, un prólogo del portavoz estatal del Frente Cívico, Héctor Illueca, y una entrevista del periodista Enric Llopis al politólogo.
 
El texto se compone de tres grandes bloques. El primero, con reflexiones sobre los cambios geopolíticos que están produciéndose actualmente en el mundo; un segundo gran apartado sobre la Unión Europea y el tercero sobre España, que incluye reflexiones en torno a la identidad nacional. Son tres “nudos” para situarnos “a la altura de los tiempos”, afirma Monereo parafraseando a Ortega y Gasset.
 
“Vivimos una época terrible, en la que contamos con una ingente cantidad de información y muy poca opinión”. En ese contexto, “uno de los grandes problemas de la izquierda es la falta de una visión/interpretación del mundo capaz de orientar sus políticas y sus alianzas”, explica Manolo Monereo, que se remonta a los clásicos y a sus análisis: Puede que muchos de los datos y las informaciones que Lenin aportaba en su obra “El Imperialismo, estadio superior del capitalismo” no fueran acertados, pero lo importante es que de estos datos sacaba prospectivas. “Contra lo que afirman Kautsky/Negri, la globalización existe”.
 
Y con una tendencia al conflicto, a la guerra y las revoluciones. “Lenin ofreció una perspectiva histórica que se cumplió al detalle hasta 1945”. “Hoy echo esto en falta”. ¿Cuál es la prospectiva?
 
Monereo observa en el mundo actual grandes focos de tensión, conflicto y posibilidades de revolución y contrarrevolución (lo que sucede en Ucrania y Venezuela no resulta ajeno a estos procesos). Retornan las grandes potencias, pero también las posibilidades para las clases populares, ya que “lo verdaderamente insoportable era el mundo unipolar”.
 
En el núcleo de la crisis actual convergen diferentes “nudos”. Primero, una crisis sistémica del capitalismo; En segundo lugar, una gran transición geopolítica internacional que cuestiona la hegemonía de Estados Unidos como imperio, es decir, la multipolaridad. En ese contexto, retornan los estados-nación, “que nunca se fueron; en el neoliberalismo, el estado es enormemente intervencionista, como ocurre, por ejemplo, con el ordoliberalismo alemán”.
 
Otro “nudo” lo constituye la crisis del Occidentalismo. El mismo día del descubrimiento de América, según Aníbal Quijano, se inauguró el occidentalismo, la modernidad, el capitalismo y el racismo. En esa crisis se inserta la Unión Europa, “una máquina imperialista en las relaciones internacionales”, subraya Monereo, “en cuyo diseño ya está implícita la condición subalterna respecto a Estados Unidos, y la agresión a otros pueblos y potencias”. Ejemplo reciente de ello es el Tratado de Libre Comercio e Inversiones entre los bloques europeo y estadounidense. A estos factores se agrega una crisis ecológico-social del planeta.
 
Lo que subraya la crisis actual es el fracaso de la segunda globalización capitalista, iniciada tras la crisis de los años 70; la primera globalización (1870-1914), promovida por una potencia en declive -Gran Bretaña-, se saldó con la guerra de los 30 años (1914-1945). En términos de Karl Polanyi, y en una interpretación que puede trasladarse al presente, a una etapa llamada A (de “globalización feliz” y “mercado autorregulado”), le sucede una etapa B, que implica la reacción de la sociedad al intento del capitalismo de imponer su utopía liberal.
 
Pero esa reacción de la sociedad puede adquirir forma revolucionaria o fascista. Hoy, señala Monereo, “las poblaciones del Sur de Europa reclaman que alguien les proteja del mercado, de los capitalistas, de los políticos, de los ladrones, pues todos son iguales en el imaginario colectivo de la gente”.
 
Todo ello tiene mucho que ver con el euro. Así, ¿Qué rol va a desempeñar España (y el Sur de Europa) en la nueva división internacional del trabajo que configura la hegemonía alemana? Por primera vez desde que la Unión Europea existe como “artefacto”, se da una gran estrategia estatal (por parte de Alemania) que compite con los demás países de la Unión por mantener y consolidar su hegemonía.
 
El proceso comienza con la caída del Muro de Berlín y la Reunificación alemana. En términos más simples, “hay un estado-nación que impone un proyecto de desarrollo hegemónico a costa de los demás estados”. Para ello, “los demás hemos de ser el protectorado de Alemania”. Por eso la Unión Europea es “irreversible” e “irreformable” a la vez.
 
¿Es casualidad que este proceso lo haya impulsado la socialdemocracia alemana con la Agenda 2010?, se pregunta Manolo Monereo. Y responde: “En Alemania se ha producido una alianza de clases entre los poderes económicos, la clase bipartidista y el apoyo de una parte sustancial de los sindicatos”.
 
“¿Por decir esto nos pueden llamar germanófobos?”, agrega. “La política neomercantilista alemana se basa en algo muy simple, arruinar al vecino; esto acaba con cualquier posible proyecto de integración”. Hasta este punto, los intereses del estado-nación alemán, pero la siguiente cuestión es por qué se acepta el “diktat” germano en países como España.
 
El proceso enunciado no puede desarrollarse sin corrupción, afirma el politólogo. “La corrupción es hoy el sistema”, añade. Y hace falta asimismo un “control salvaje de los medios de comunicación” (En España se da un duopolio en manos de Lara y Berlusconi). ¿Es casualidad la liquidación de los directores de La Vanguardia, El Mundo y El País?, se pregunta Monereo. Hoy, “caminamos por una Transición política dirigida por los poderosos”.
 
“No es casualidad que Pilar Urbano, supernumeraria del Opus Dei y amiga personal de la reina, salga ahora con su libro justo en un momento en que el monarca no quiere abdicar; y que ese libro lo publique José Manuel Lara. Además, la economía española se verá directamente afectada por la nueva división del trabajo en Europa que se está construyendo con la crisis.
 
Y que se basa en servicios hipertrofiados, sin ningún tipo de industria y con una agricultura residual (sobre ello hay un pacto de clases acordado por las burguesías española, catalana y vasca, que han suscrito todos los tratados europeos; un pacto que garantiza el capital alemán).
 
Alternativas. Tiene claro Manolo Monereo que la Unión Europea no es “renovable” ni “refundable”; además, “Europa no es lo mismo que la Unión Europea”. Y afirma, frente a esta situación de hecho: “voy mucho más allá de romper con el euro”. Se muestra partidario de “desglobalizar”, “desmundializar”, “reconstruir el estado” (un estado “fuerte”) y así constituir una República soberana, de base municipal, democrática y federalista. Que se enfrente al actual régimen oligárquico. Una República con soberanía política, económica y cultural, que apunte a la construcción del socialismo (“para que no se nos olvide”) y a una Europa confederal, parte de una Europa euroasiática, que se enfrente al imperialismo talasocrático de predominio anglosajón. Defiende Monereo una alianza euroasiática (que incluya a Rusia y China) dentro de un mundo multipolar. Más favorable para que los pueblos puedan liberarse.

 
 
 

21 abril 2013

Juan Pinilla, cuando el flamenco se tiñe de rojo.

"Las voces que no callaron, flamenco y revolución" es una obra valiente, hermosa y necesaria, donde la poesía y el flamenco se funden de manera natural y fluida.
 
Juan Pinilla (Huétor Tájar, Granada, 1983) es periodista y cantaor de flamenco, o cantaor de flamenco y periodista, que para el caso que nos ocupa, tanto monta. Y además de esto, Juan Pinilla es militante del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), del Partido Comunista de España (PCE) y  de Izquierda Unida. Y desde su triple condición de hombre de letras, hombre de música, y militante político y sindical, el cantaor de Granada publicó hace unos meses un trabajo tan necesario como el agua de mayo: Las voces que no callaron, flamenco y revolución.
 
Se trata de un precioso disco-libro publicado por la Sociedad Cooperativa Andaluza Atrapasueños Editorial, que hace unos días puso en la calle la segunda edición, de lo cual se deduce que el público lo ha acogido como un trabajo de esta índole merece, con todo el cariño y el respeto del mundo. Y es que en los tiempos que corren, que una obra de estas características conozca una segunda edición es todo un éxito, y no me estoy refiriendo precisamente al aspecto comercial —que también, por supuesto—, sino al artístico que, al fin y al cabo, es el que a nosotros nos debe importar.
 
Como he dicho más arriba, Las voces que no callaron, flamenco y revolución es un disco-libro, con formato de cd. En la parte literaria, el periodista Juan Pinilla lleva a cabo un pormenorizado estudio sobre el flamenco “de izquierdas”, y trata de derribar la idea que aún hoy muchos sostienen de que el flamenco es un arte conservador, apegado a los señoritos y acostumbrado a moverse por donde se mueve el dinero. Y para demostrar su tesis, Pinilla nos recuerda que a lo largo de la historia del flamenco ha habido un gran número de cantaores y cantaoras, de guitarristas, de bailaores y bailaoras que nunca ocultaron su militancia, como el Chato de las Ventas, fusilado por los fascistas en Badajoz, durante la Guerra Civil; de Miguel de Molina, apaleado y humillado por un grupo de falangistas y exiliado en Sudamérica por su condición de homosexual y republicano; de Juan Valderrama, que combatió en una columna anarquista durante la guerra, o de Pastora Pavón, la Niña de los Peines, la cantaora republicana por excelencia, que popularizó aquellos versos que decían “Que bonita está Triana / cuando le ponen al puente / banderas republicanas”; también tienen su rinconcito en este libro gente más cercana en el tiempo, como Manuel Gerena, Salvador Távora, El Piki, El Cabrero o Paco Moyano, todos ellos destacados cantaores antifascistas, durante la Transición y como en el caso de José Domínguez, El Cabrero, con una longeva carrera discográfica y sobre los escenarios de todo el mundo. Las voces que no callaron, flamenco y revolución es, sin duda, un trabajo de investigación ameno, lleno de jugosas anécdotas, que te atrapa y te deja con la sensación de que uno no se ha quedado saciado del todo, y quiere saber más y más sobre el tema.
 
En la parte musical, la más experimental y, en mi opinión, valiosa, de este trabajo, el cantaor de flamenco Juan Pinilla, acompañado por las guitarras de Rafael Rodríguez, de Paco Cortés y de Josele de la Rosa, va transitando a lo largo de cuarenta y tres minutos por diferentes palos, muchos de ellos poco habituales en el flamenco que se hace en la actualidad, en el que con tanto descaro prima lo comercial. De esta manera, Juan Pinilla se atreve con las cartageneras, los tangos, las bulerías, la temporera y debla —un palo tan poco habitual en estos días y que se adaptaba de maravilla a la voz del maestro Enrique Morente—, los fandangos, la petenera, las seguiriyas, el mirabrás y algún cante más, que harán las delicias de todo aquel que se acerque a este disco y a este cantaor, con los oídos bien abiertos, sin prejuicios y sin las ideas preconcebidas que tanto daño hacen al flamenco.
 
Y es que Juan ha dado un doble salto mortal sin red a la hora de hacer este trabajo. Por un lado, atreviéndose a reivindicar a los flamencos de la izquierda, a los contestatarios, a los que transitaron por el tortuoso sendero del compromiso social, a los de las letras reivindicativas y nada complacientes con los poderosos, a los que se atrevieron a protestar y a denunciar. Por otro lado, atreviéndose a encajar en los palos flamencos textos, frases, ideas y poemas de autores tan dispares y tan alejados del flamenco como Nietszche, Ernesto Che Guevara —sublimes las peteneras donde el de Granada canta “Mañana cuando yo muera / no me vengáis a llorar / nunca estaré bajo tierra / soy viento de libertad”—, Edgar Allan Poe, Groucho Marx —probablemente lo más surrealista que se ha visto hasta ahora en el campo del flamenco haya sido adaptar con tanto tino frases célebres del bigotudo de los hermanos Marx al ritmo de los tanguillos de Cádiz—, Gregorio Marañón o Franz Grillparzer. El disco se abre con un estremecedor recitado a cargo de Emma Cohen del poema “Mi corazón es patio”, de Marcos Ana. Hacia la mitad, es el actor Paco Algora el que recita “Autobiografía”, del insigne Gabriel Celaya.
 
Las voces que no callaron, flamenco y revolución es una obra valiente, hermosa y necesaria, donde la poesía y el flamenco se funden de manera natural y fluida. En mi modesta y nada experta opinión, estamos ante una obra imprescindible, de esas que se revalorizan más y más con el tiempo y nos recuerdan que no todos los artistas están en esto por el dinero. Una obra que jamás figurará en el número uno de ninguna lista de éxitos (ni creo que sea esa la intención de su autor). Una obra que, como el propio Pinilla señala, está dedicada a todos aquellos que miden al hombre con parámetros humanos, y no numéricos. Una obra para las mujeres y los hombres que disfrutan de lo mejor del ser humano, el arte y la libertad. Una obra que nadie con un mínimo de sensibilidad debería dejar de disfrutar.
 
Fuente: Kaos en la red.

10 enero 2013

Fallece Luís Lavín, último piloto español de la aviación soviética.


Luis Lavín fue uno de los 3.000 niños y adolescentes exiliados en la URSS para huir de la guerra en España. Después de huir del infierno de la guerra iniciada por el fascismo en España, Luis tuvo oportunidad de combatir al enemigo en la URSS. Allí no estaba indefenso mirando aterrado hacia el cielo, allí combatió al enemigo en el aire, cara a cara. En 1993 regresa a España, a Castellón, en donde pasó los últimos años de su vida en el total anonimato y olvido.

Luis Lavín nació en Bilbao en 1925. En junio de 1937 se embarca en el Habana, camino del exilio con tan sólo 12 años de edad. Las autoridades soviéticas le instalaron en una casa de jóvenes en Ucrania, en donde además de darle educación y todo tipo de atenciones, aprendió a utilizar armas. Los niños españoles, aún recordaban como los bombarderos fascistas descargaban sus bombas contra la población sin cazas que les protegieran. Este amargo recuerdo hizo a Luis interesarse por la aviación.

A finales de 1940, ingresa en un club de vuelo de Moscú y al año siguiente en una escuela de vuelo militar. Con el estallido de la guerra, Luis queda en la retaguardia con la misión de formar a pilotos en el uso de nuevos modelos de aviones. Estaba encuadrado en la 36 División Aérea en el 826 regimiento de cazas. Allí, cerca de Stalingrado es donde entra en combate pilotando un I-16. No va al frente, pero los bombardeos alemanes les obligan a combatir.



Es trasladado a la localidad de Peski (Kazajstán) por donde pasaban las columnas y los suministros hacia Stalingrado. Allí pilota un LA-7, un caza mucho más rápido y moderno.Tenía la misión de escoltar escuadrillas, apoyar a la infantería y proteger al aeródromo.

Tras la victoria soviética, Luis se casa con una enfermera ucraniana destinada anteriormente en Stalingrado. En 1948 abandona el ejército y comienza a trabajar en una fábrica aeronáutica en Saratov. En 1956, regresa a España junto a su mujer. Al volver, es interrogado y la policía no deja de seguirlo y acosarlo. En esa situación, Luis aguanta en España algo más de un año antes de regresar a la URSS.

En 1993 regresa a España engañado por las autoridades, que le prometen ciertas garantías. En Rusia tenía 4 pagas de jubilación, pero pierde el derecho a cobrarlas una vez abandona el país. Olvidado por ambos gobiernos queda en una situación de total pobreza. Sin posibilidad de trabajar por su edad y las secuelas físicas de la guerra, se ve obligado a recurrir a la caridad de ONGs para poder comer.

Luis Lavín ha fallecido en el más absoluto olvido. Una situación vergonzosa hacia alguien que luchó contra el fascismo en defensa de la democracia. Nuestro agradecimiento eterno a estos héroes anónimos como Luis Lavín, que sin exigir nada a nadie comprendieron el sentido de la lucha por la igualdad, por la vida y por la dignidad humana.

Fuente: www.larepublica.es

21 diciembre 2012

Por qué Paul Preston está equivocado sobre el monarca y la monarquía.

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra.
 
Paul Preston es un historiador que goza de un merecido respeto y estima entre las fuerzas democráticas que lucharon contra la dictadura en España por sus trabajos sobre aquel régimen que existió en España durante cuarenta años (1939-1978). Sus libros han sido y continúan siendo puntos de referencia en la historiografía española para miles y miles de, no sólo historiadores, sino gente normal y corriente que ha ido descubriendo lo que ocurrió en este país durante aquel periodo enormemente represivo. Historiador basado en la London School of Economics, es el decano de los historiadores anglosajones, estudiosos de la dictadura que en España se conoce como dictadura franquista.
 
Una nota personal. No conozco a Paul Preston, pero sí sus trabajos. Utilizo sus textos en mis clases a los estudiantes de Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra, que encuentran su lectura absorbente pues muestra una cara de su país ocultada o silenciada en los mayores medios de información y persuasión a los que están expuestos en su vida cotidiana, incluso dentro de la academia. Aplaudo pues su inmensa labor esclarecedora de la naturaleza tan opresiva y cruel que caracterizó aquel régimen político. Cuando volví del exilio, hace ya muchos años, una de las realidades que me causó mayor tristeza e indignación fue ver lo poco que sabían los estudiantes de muchas universidades españolas y catalanas (en las que impartí docencia como profesor visitante) sobre la dictadura y su represión. El miedo y el silencio que conllevó, explica que las generaciones que vivieron bajo la dictadura callaran y no transmitieran a las generaciones más jóvenes lo que habían visto.
 
Y esta opacidad del pasado, que Paul Preston ha ido mostrando y denunciando, continuó durante la democracia, una democracia muy limitada y muy vigilada como consecuencia del enorme dominio que las fuerzas conservadoras (herederas de la nomenclatura que controló el Estado dictatorial) todavía tienen en las instituciones políticas, mediáticas e incluso académicas de este país. La Real Academia de la Historia ha publicado recientemente un volumen de la historia de España que contiene capítulos de alabanza al Dictador y al sistema político que estableció. Este dominio explica, por cierto, porqué muchos historiadores académicos españoles no hayan tratado aquel periodo con la frecuencia e intensidad que deberían, pues en su valoración para ser promocionados en la carrera universitaria, pueden estar evaluados por catedráticos conservadores, que en muchas áreas llegan a ser mayoría. No es por casualidad que algunos de los profesores universitarios que han sido más críticos con aquel periodo en sus escritos hayan sido historiadores —como Paul Preston— extranjeros. Durante muchos años eran los únicos que tenían acceso a las fuentes de datos que eran vetados a los españoles. Ni que decir tiene que esto ha ido cambiando y hay excelentes historiadores españoles que han hecho una labor extraordinaria, excelente y llena de rigurosidad. Pero muchos de ellos lo han hecho a un coste personal elevado. Su marginación de los centros de decisión tanto universitario como político y mediático es muy acentuada.
 
Estos son los costes de la Transición de la democracia a la dictadura, que se hizo en términos muy favorables a las fuerzas conservadoras, que impusieron un silencio sobre su pasado, lo cual me lleva al desacuerdo que tengo con Paul Preston, un desacuerdo mayor pues sus lentes, críticas con aquel régimen liderado por el General Franco, son excesivamente benevolentes en su análisis del monarca y el papel que el rey jugó en tal Transición.
 
La transición no fue modélica.
 
El punto de vista que Paul Preston expresa acerca del monarca es el que se reproduce en el establishment político y mediático español, basado en su mayor parte en Madrid. Es el que también ha sido promovido por las fuerzas conservadoras del país, a la cual se han añadido voces de las fuerzas democráticas que tuvieron un protagonismo en aquella Transición de la dictadura a la democracia. Según tal sabiduría convencional, la Transición —definida como modélica— fue fruto de un consenso entre los herederos de la dictadura y las fuerzas democráticas —lideradas por las izquierdas— que decidieron olvidarse del pasado y mirar al futuro, con gran generosidad por parte de todos, estableciendo una Constitución que recoge la síntesis de tal consenso, el cual permitió que se estableciera una democracia, homologable a cualquier otra en la Europa occidental, dotada con los derechos sociales, políticos y laborales existentes en todo sistema democrático. Y una persona clave en esta Transición modélica, que lideró aquel proceso (con un “comportamiento heroico” según lo define Paul Preston), fue el monarca que lideraba las fuerzas herederas del franquismo. En su libro sobre el monarca, Paul Preston, lo define como un demócrata, camuflado en las estructuras del poder dictatorial, que prácticamente esperaba su momento para desarrollar las libertades democráticas. Repito que esta visión es ampliamente extendida en el establishment español.
 
La idealización de la figura democrática del Rey.
 
En esta idealización de la figura del Monarca se ignoran hechos que la contradicen, y entre ellos son.
  1. El Monarca, nombrado por el General Franco como su sucesor, tenía como base de su poder todo el aparato del Estado heredado de la dictadura, incluyendo las Fuerzas Armadas y el Aparato Represivo. Tenía también la capacidad de incidir sobre la mayoría de medios de información en España, tanto públicos (controlados por la nomenclatura del Estado dictatorial) como privados.
  1. Las fuerzas democráticas, lideradas por las izquierdas, acababan de salir de la clandestinidad, y su poder institucional y mediático era prácticamente nulo. El desequilibrio de fuerzas no podía ser mayor. De ahí que la Transición se hiciera en términos muy favorables a las ultraderechas y derechas gobernantes y muy desfavorables a las izquierdas.
  1. Los primeros borradores propuestos por el primer gobierno nombrado por el monarca para democratizar el sistema político, que él deseaba liderar, no tenían nada de democrático. El hecho de que tales primeros borradores se fueran abriendo se debió a la gran agitación social, liderada por el movimiento obrero y sus sindicatos clandestinos que se habían infiltrado en los sindicatos fascistas. Desde 1974 a 1978 España vio el mayor número de huelgas y movimientos de protesta que Europa haya visto, de manera que si bien Franco murió en la cama, la dictadura murió en la calle. El temor de los herederos de la dictadura era que hubiera una rebelión popular, contaminada por la Revolución de los Claveles ocurrida en Portugal. Tal agitación fue la que forzó los cambios del monarca, pues su principal objetivo, por encima de cualquier otro, era mantener la monarquía, y temía, que por mucho Ejército que controlara, el proyecto se le podría venir abajo si aquellas movilizaciones continuaban.
  1. Esta apertura de las propuestas iniciales escasamente democráticas, hechas por el rey, tuvo sus límites, sin embargo. La Ley electoral, inicialmente aprobada por la Asamblea del Movimiento Nacional (los remanentes del movimiento fascista) como condición de su desaparición, estaba deliberadamente sesgada a favor de los territorios considerados conservadores, con el intento, según han reconocido autores de tal ley electoral, de marginar a las izquierdas, y muy en particular al Partido Comunista.
Dicha ley, aunque modificada, no ha variado en su sesgo, de manera que, aún cuando la suma de los votos a los partidos de izquierda ha sido mayoría en todas las elecciones (excepto dos) al Parlamento Español (las Cortes Españolas), las políticas públicas (excepto en limitados periodos) no han respondido a una voluntad de izquierdas. Aún hoy, España tiene el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15.
  1. El monarca y la monarquía han jugado un papel clave en la permanencia en el poder de los poderes fácticos como la banca y la gran patronal, que continúan siendo el centro del establishment conservador, el mismo establishment que ha sido responsable del enorme retraso político, económico y social de España. Y su intervencionismo en la vida política es mayor que la existente en otras monarquías, gozando de una inmunidad que no tiene parecido en otros sistemas monárquicos democráticos.
La evidencia de cada uno de estos puntos es abrumadora y queda sintetizada en mis libros Bienestar Insuficiente. Democracia incompleta. Lo que no se habla en nuestro país. 2002 y el Subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. 2006.
 
Se me dirá, como me lo han transmitido personas protagonistas en aquella Transición, personas que me honran con su amistad y a las cuales he tenido siempre gran respeto y estima (tales como el fallecido Santiago Carrillo), que no había otra alternativa. Parece que ello fue así (aunque tengo que admitir que cada vez tengo más dudas, a la luz de lo que se va conociendo) pero lo que sí considero un grave error es que se definiera la Transición como modélica o que se considerara al monarca como el mayor motor del cambio democrático. Me parece que cada día se ve mejor que de modélica, aquella Transición tuvo poco, pues ni se ha resuelto el enorme retraso social de España ni tampoco se ha solucionado el hecho todavía no admitido por la monarquía y por la Constitución, de que España es un país plurinacional. Hoy estamos viendo la gran agitación social consecuencia de los fallos heredados de aquella Transición inmodélica, tanto en el frente social como en el identitario.
 
Paul Preston no toca estos temas, lo cual es sorprendente, pues la evaluación del pasado debe incluir su impacto sobre el presente. Y el presente está yendo muy mal, y ello está relacionado con cómo no se resolvió el pasado. Lo único que dice Paul Preston es que si no hubiera rey, habría una Presidencia de la República que la ocuparía gente como Felipe González o José María Aznar, figuras claramente políticas que politizarían en exceso la figura del presidente.
 
Pero tal argumento ignora que si hubiera una República querría decir que no habría monarquía y que el establishment enormemente conservador, que ha actuado como freno a los cambios que este país necesita, tendría mucho menos poder. El establecimiento de una República en España sería un enorme cambio pues sería una rotura con el pasado dictatorial y su herencia, liberando la enorme energía, todavía por desarrollar, que significaría una nueva cultura democrática, que inevitablemente ocurriría con el establecimiento de una República. La extraordinaria limitación del sistema democrático español que ofrece escasísimas oportunidades a la ciudadanía para participar en la gobernanza de su país (resultado del dominio conservador en las instituciones españolas) se ampliaría en un sistema republicano, tal como ha ocurrido en otros periodos anteriores de nuestra historia, como fue la II República. En cuanto a la supuesta excesiva politización de la figura del presidente del país, tengo confianza en la ciudadanía española, pues el voto puede solucionar los problemas que el mismo voto crea, lo cual no ocurre con la monarquía.
 
Fuente: Diario Público.

15 abril 2012

HA MUERTO LA ÚLTIMA BRIGADISTA, LISE LONDON.

Hace 4 meses tuvimos la ocasión, el placer, de escuchar su postrer testimonio escrito a través del artículo de Jesús Rodríguez publicado en El País. La conocíamos bien. Habíamos leído el relato de su vida y sus luchas en Roja primavera y Memorias de la Resistencia; la habíamos visto en los homenajes tributados a los interbrigadistas en 1996, 2001, 2006 y en otras fechas; presentíamos su figura a través de internet, de los múltiples libros y relatos de aquellos tiempos… Ella fue una más de los 35.000 voluntarios que llegaron aquí de todos los rincones del mundo. Una más de aquella legión de trabajadores que sintieron que en España se libraba la libertad del mundo. Como acertó a expresarlo su compañero, Artur London: “En Madrid, el checo iba a luchar por Praga; el francés, por París; el austriaco, por Viena; el alemán, por liberar su país de Hitler, y el italiano, por expulsar a Mussolini de su país".




A la izquiera, portada del primer volumen de sus memorias. Derecha: Lise London, junto a Moe Fishman, presidente de VALB, en el homenaje que se rindió a los brigadistas en el cementerio de Fuencarral en octubre de 2001.

Elisa Ricol, su nombre original, había nacido en Montceau-les-Mines, un pueblo minero cercano a Lyon, el 15 de febrero de 1916. Su padre, un campesino sin tierras de Cuevas de Cañart (Teruel), había tenido que emigrar a Francia en 1900 y allí nacieron sus tres hijos. Víctima de su trabajo en las canteras, en las minas y en la construcción de túneles, adquirió la temida silicosis. Los hijos tuvieron que ponerse pronto a trabajar, lo que no impidió que se olvidaran de su deber de adquirir una formación digna. “Mi padre, que no conocía nada de las teorías socialistas, tenía la reacción del obrero consciente: sentía el orgullo del trabajador. Creía en un mundo más justo y más fraternal. Quizá por ello la libertad, la fraternidad y la igualdad han sido mi divisa”.

Ese impulso adquirido en el hogar llevó a la inquieta Lise a implicarse en las luchas sociales y políticas de su tiempo y, pronto, a enrolarse en las Juventudes Comunistas. Marchó a Moscú a trabajar en la Comintern como mecanógrafa, donde conoció a su compañero de toda la vida, Artur London. Desde allí partieron ambos hacia España, para luchar por la República en las Brigadas Internacionales. Al término de la guerra de España se enfrentaron a la guerra que los demócratas franceses y británicos con gran miopía y fariseísmo habían pretendido no ver, o conjurar, con su política de no-intervención. Esa guerra que los republicanos españoles y sus aliados habían querido evitar con su frustrada pero digna y heroica apuesta por la derrota del fascismo en España.

Un día de 1942, Lise se subió a una tarima y, delante de un mercado parisino donde se arracimaban un millar de mujeres, les dirigió las siguientes palabras: “La ocupación, con todas sus desgracias, restricciones y asesinatos que comporta, ya ha durado suficiente… ¡Tenemos que actuar! ¡Tenemos que negarnos a trabajar para la máquina de guerra alemana! Si lo aceptamos, ponemos en peligro nuestras vidas y la de nuestras familias… Mujeres, tenéis que impedir que nuestros maridos e hijos se vayan a trabajar a Alemania. Los tenéis que esconder en el campo. Ha llegado el momento de empezar la lucha armada contra los nazis para echarlos del país”. Fue en esa guerra donde la pareja Lise y Artur London volvieron a demostrar su compromiso en la lucha por la libertad al implicarse en la Resistencia francesa que los llevó a los campos de concentración.

La derrota final del fascismo no fue el fin de sus penalidades. Tras los primeros años de construcción de la nueva Checoslovaquia socialista, Artur London, que ocupaba el puesto de Viceministro de Asuntos Exteriores, fue acusado -junto con otros compañeros “españoles” de las BI- de conspirar contra el Estado. Este proceso desveló a esta pareja, como a muchos otros comunistas convencidos, su error al haber identificado sus ideales con un líder, Stalin, o con un Estado, la Unión Soviética. Pero, al contrario que tantos otros, no renunciaron a ellos.

Por eso, cuando a sus 95 años Jesús Rodríguez le evocó su experiencia en las Brigadas Internacionales, Lise no vaciló en afirmar que “fue el mejor momento de mi vida. Siempre han estado en mi recuerdo. Todo me lleva a las Brigadas, a los viejos amigos; sueño con ellos. España fue un ideal, nuestro ideal más querido, y sigue siendo válido”. Y ante la pregunta del periodista sobre si todas aquellas lucha y sufrimientos valieron la pena, Lise “se incorpora, se echa la mano al corazón, me mira a los ojos y le brotan sus ancestros aragoneses: "¡Por supuesto! Combatimos por la libertad. ¡Valió la pena!"

Aquel fue el ideal de una generación que ellos llamaron la “generación española”. Los jóvenes de entonces lucharon por lo que creían que podría hacer avanzar al mundo hacia una mayor libertad y justicia. Hubo errores, cómo no. Pero hubo honestidad, generosidad, dignidad. Algo que hoy en día se echa mucho en falta. Por eso sigue vigente su llamado a proseguir su trabajo: “Quisimos cambiar el mundo y no lo conseguimos… Queda la tarea de cambiarlo”.

Así que, en recuerdo de Lise, y de todos sus compañeros, continuemos su lucha.

Fuente: www.brigadasinternacionales.org

27 marzo 2012

"¿POR QUÉ TE CALLAS AHORA?" LE PREGUNTA UN CORONEL DEL EJÉRCITO AL REY.

Por Amadeo Martinez Inglés, coronel del ejército español

Recordando la famosísima frase que le dirigiera el monarca español al Presidente venezolano Hugo Chávez, "¿Por qué no te callas?", el coronel del ejército español, Martinez Inglés, se la devuelve ahora al monarca en relación con el affair de presunta estafa multimillonaria protagonizada por su yerno Iñaki Urdangarin.


Sí, sí, regio suegro del atlético Urdanga; divino monarca enviado por el Espíritu Santo a este bendito país para velar por la democracia, la felicidad, la salud y el bienestar de sus sufridos ciudadanos; rey sin par que crees provenir del testículo derecho del emperador Carlomagno cuando en realidad lo haces de la pérfida bocamanga del genocida Franco.
Sí, tú, último representante en España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes que a lo largo de los siglos han conformado la foránea estirpe real borbónica culpable del atraso, la ignorancia, la degradación, la pobreza, el odio y la miseria generalizada de centenares de generaciones de españoles; presunto (estamos en un Estado de derecho aunque no lo parezca) malversador de fondos públicos para pagar francachelas sexuales; corrupto máximo en un país donde, desgraciadamente, la corrupción se mama desde la cuna; impune muñidor de una descomunal fortuna personal que nadie en este país sabe de donde ha salido; vil autogolpista castrense en aquél recordado 23-F que organizaste in extremis para salvaguardar tu detestable corona franquista; fratricida confeso (o presunto asesino) en tu juventud; reo de un delito de alta traición a la nación española al pactar en 1975 con el Departamento de Estado norteamericano, ostentando interinamente la Jefatura del Estado español por enfermedad del dictador Franco, la entrega vergonzante a Marruecos de la totalidad de la antigua provincia española del Sahara Occidental (territorio bajo administración española, según la ONU) en evitación egoísta de una guerra con ese país que hubiera puesto en peligro tu tambaleante corona; corresponsable, en consecuencia, del espantoso genocidio posterior (más de tres mil víctimas) cometido por el rey alauí, Hassan II, para dominar el inmenso territorio abandonado por España... tú que mandas callar a voz en grito a jefes de Estado extranjeros.

¿Por qué callas ahora? ¿Por qué no hablas, y cuanto antes, a los españoles? Primero ¡faltaría más! de las andanzas presuntamente delictivas (los jueces hablarán próximamente) de tu deportivo yerno, ese caradura integral que se ha valido de su matrimonio (con el, seguramente, también delictivo consenso de su gentil esposa) y de la impunidad casi absoluta de que ha gozado hasta ahora la llamada familia real española, para apropiarse de millones de euros del erario público. Con la gentil colaboración de políticos y altos cargos de las derrochadoras y detestables administraciones públicas de este país (central y autonómicas).



Y en segundo lugar, supremo líder de la ya amortizada monarquía franquista del 18 de julio, y ya va siendo hora, háblanos de todas las irregularidades y presuntos delitos cometidos por tu regia persona, algunos de los cuales acabo de señalar y que este humilde mortal (o plebeyo, como quieras) ha denunciado repetidas veces en los últimos años ante las Cortes Españolas, única institución que puede entender de los mismos en base a la absoluta impunidad constitucional de la que gozas gracias a tu amado generalísimo, el tercer dictador más sanguinario de la historia europea después de Hitler y Stalin. Presuntos delitos de los que más tarde o más temprano tendrás que responder ante el pueblo español y que, no te quepa la menor duda, ocuparán algún día páginas y páginas en la triste historia de este país de la modélica transición y gaitas parecidas. Porque, amigo monarca, ya conoces los populares dichos: "A todo cerdo le llega su San Martín" y "El tiempo coloca a cada uno en su lugar". Y a ti, y a toda tu familia y parentela más o menos cercana de enchufados, vagos y maleantes de toda laya, parece ser que está a punto de llegaros esa suculenta y tradicional onomástica de ancestral raíz gastronómica a la vez que el justiciero "devenir temporal de la historia" os arrincona sádicamente contra vuestro propio latrocinio y contra vuestra y escandalosa corrupción; decidido a bajaros a todos a las negras profundidades del infierno político y social.

El largo tiempo del vino (Vega Sicilia, naturalmente) y las rosas de palacios y lujosas residencias veraniegas (más de siete lustros), gastándoos a espuertas el escaso dinero de los amados y tontorrones súbditos, toca a su fin. Y todos, absolutamente todos los componentes de esa tu despreciable familia real, tendréis que comparecer algún día ante la justicia; unos, como el atlético y descerebrado deportista de elite que creyó que le había tocado la bonoloto cuando la infantita de marras le eligió como dulce esposo de su particular cuento de hadas, muy pronto, porque las pruebas son irrefutables y porque, aunque torpe y lenta, la bella diosa ciega celtibérica de la balanza de oro, no podrá esta vez mirar para otro lado y tendrá que castigar como se merece tanto derroche, tanto latrocinio y tanta vagancia familiar e institucional; otros, como las infantitas borbónicas casadas o separadas temporalmente de sus parejas, que se dejan querer cobrando espectaculares sueldos millonarios de grandes empresas españolas y multinacionales y que, con tribunales o sin ellos, pronto tendrán que renunciar a tanta bicoca; y tú, todavía rey franquista de todos los españoles, aún protegido como estás por la larga mano del dictador y por la nefasta herencia constitucional de unos cuantos pelotas de intramuros del régimen (padres de la patria, qué risa) que parieron una Carta Magna a tu medida haciéndote divino e inviolable... no te confíes demasiado que el horno no está para bollos y muy pronto pintarán bastos en las calles y avenidas de muchas ciudades españolas.


¡Deja ya de hacerte el muerto! ¡Deja ya de emplear medios del Estado (aviones militares y demás) para acudir a grandes premios de Fórmula I o torneos internacionales de tenis a la par que eludes con total desvergüenza las escasas y ridículas obligaciones de tu medieval cargo...y habla! Cuéntanos a los españoles si conocías o no las presuntamente delictivas andanzas de tu todavía yerno, el Urdanga ése, y por qué te hiciste el sueco si, como es de cajón, las conocías. Y, también, nos pones al corriente de a cuanto asciende a día de hoy tu amañada fortunita, de como se desarrollaron (sin entrar en detalles morbosos, desde luego) tus pícaras alegrías amatorias con cargo a los fondos reservados del Estado español, de como transcurrió el tortuoso día (23-F del 81) en el que salvaste a todos los españoles... y de todas las demás guarrerías personales y familiares cometidas en tu ya largo reinado. Así los españoles nos iremos enterando de todo ello sin tener que acudir a Internet y los jueces y los diputados electos del Partido Popular del hoy "muy asustado y mudo Rajoy" podrán ir tomando nota. Para cuando haga falta, naturalmente...

02 mayo 2011

Charla-Debate:"Crisis, República y Guerra" con Paco Frutos



El viernes 15 de Abril las Juventudes Comunistas en León y el PCE de León organizaron una Charla-Debate sobre la República, la Crisis y la Guerra de Libia. El Acto contó con la presencia de Francico Frutos (Ex- Secretario General del Partido Comunista de España).





18 abril 2011

Exigen al Ayuntamiento que termine el Monumento a los Represaliados


Los planes no salieron, un año más, como les hubiera gustado a los miembros del Foro por la Memoria de León. Y es que el ‘Monumento a los represaliados’ continúa en obras por lo que desde este colectivo exigen al Ayuntamiento de León y a Serfunle que cumpla su promesa –aprobada por unanimidad en pleno- tras siete años de reivindicaciones y finalice su construcción. "Quedan algunos retoques pero otro 14 de abril queda sin inaugurar", lamenta Enrique Díez, vicepresidente del Foro. El Foro se reunió este año con el vicealcalde de León, Javier Chamorro, y la concejala de cultura, Evelia Fenández, quienes les aseguraron que en este 2011 estaría listo el monumento. La realidad ha demostrado que no es así. "Nos preocupamos por las personas mayores, que tienen el deseo de hacer cuanto antes esa conmemoración con el monumento y el día esperado no llega", señala Díez. La partida presupuestaria destinada a este monumento es de más de 300.000 euros en el que tendrán cabida los 1.500 nombres de los represaliados. Con motivo de la conmemoración de la II República el pasado día 14 de abril unas 50 personas han celebrado esta mañana un acto en el cementerio de León para "recordar y presenciar de nuevo a todas aquellas personas fusiladas y represaliadas por el franquismo y por defender unos valores que son la base de la actual democracia", como así ha señalado Díez. Por su parte, Virginia Díaz, miembro de la ejecutiva del Foro por la Memoria a nivel estatal, ha señalado que "los crímenes desde el alzamiento militar son una violación de los derechos humanos". Durante el acto, Miguel Escanciano y Antonio Morala han leído unos poemas y han dedicado unas palabras a los desaparecidos durante el franquismo.


Fuente: El Mundo.es de León