09 mayo 2014

La guerra en Ucrania es la última aportación del Imperio del Caos a la crisis (*).

 Rafael Poch

-Estados Unidos-Unión Europea y Rusia se amenazan con una política de sanciones económicas. ¿Es el anticipo de una nueva “guerra fría” o son demasiados los intereses económicos cruzados?

Primero una puntualización: Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia no “se amenazan”. Son los dos primeros los que amenazan e imponen sanciones a Rusia, que promete responder si sobrepasan cierto límite. En este conflicto es importante comprender quien tiene la iniciativa. Todo esto no empezó con la anexión rusa de Crimea tras un referéndum apoyado por la inmensa mayoría de la población. En segundo lugar: el hegemonismo de Estados Unidos, es decir la doctrina de que todo el planeta es su zona de influencia, hace que la defensa de los intereses rusos en la misma frontera inmediata de Rusia, en lo que históricamente es su propia tierra, sea visto como desafío. Respecto a la interrelación económica: La historia sugiere que la tupida red de intereses económicos y financieros interrelacionados nunca impidió la guerra. Esa red ya se mencionaba para descartar como quimera el estallido de una guerra en Europa en el verano de 1913, así que hay que estar extremadamente alerta en estas situaciones que empiezan como bravuconadas…

En lo que respecta a la guerra fría, la simple realidad es que nunca terminó. En la tensión bipolar, el “comunismo” solo era el envoltorio ideológico-justificativo de la lucha contra todos aquellos países que afirmaban una conducta autónoma en el mundo, independiente o no alineada con el bloque occidental, es decir la tríada formada por Estados Unidos, las potencias europeas y Japón. Por eso, esa presión ha continuado después de la caída del comunismo. Hoy los escenarios de una gran guerra pueden vislumbrarse en la tensión entre diversos “imperios” y poderes emergentes; Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, por un lado, y China, Rusia, y otros Brics, en diversas combinaciones. El motivo es el de siempre, la lucha por los recursos escasos y menguantes, el desarrollo desigual, el hegemonismo y el imperialismo, es decir el dominio de unas naciones o grupos de naciones sobre otras. No quiero decir que la guerra sea inevitable. Simplemente se constata que históricamente ha sido el desenlace de muchas crisis y competencias como las ahora vividas por esta orquesta de “imperios combatientes” bajo la batuta del Imperio del Caos occidental, que es el más responsable del atolladero hacia el que se dirige la humanidad.

-¿Qué bloque consideras que es el que dispone de mayor potencial o, dicho de otro modo, es menos dependiente a la hora de entablar un conflicto?

Por más que comprenda el desagrado y la antipatía que los regímenes de países como Rusia o China puedan provocar en el público, tengo muy pocas dudas acerca de que la política exterior de esos dos países es mucho menos agresiva y mucho más cooperativa y razonable que la del Imperio del Caos. Salvo raras situaciones (la agresión China a Vietnam, y hasta cierto punto –por sus considerables atenuantes- la aventura soviética en Afganistán), en Pekín y Moscú predomina una actitud mucho más defensiva que ofensiva: solo atacarían si se les acorrala o invade. Mucho de esa actitud tiene que ver con la intensa experiencia de agresiones bélicas vividas por ambos países. Todo eso es completamente diferente en la tradición europea que Estados Unidos prosiguió con gran energía hasta nuestros días. Hay que decir que en la guerra fría, ni las bombas A y H, ni el bombardero o submarino estratégico (es decir capaz de portarlas y lanzarlas a miles de kilómetros), ni el misil intercontinental, ni la multiplicidad de cabezas nucleares en un misil, ni la doctrina del primer golpe, ni la militarización del espacio, ni tantas otras cosas, fueron iniciativa de la URSS. Moscú siempre llegó a todas esas locuras como respuesta a la tecnología de su adversario. Ahora pasa lo mismo con el avión invisible o con los drones… En el caso de China este aspecto es aún más evidente y merece una explicación específica.

China tiene casi el mismo arsenal nuclear que tenía en los años ochenta (equivalente al potencial del Reino Unido y sin gran preocupación por su modernización) y es el único país que mantiene una promesa en su doctrina de no usar nunca esas armas si no es atacada. Más allá de la leyenda que venden los medios de comunicación, la respuesta china al creciente cerco militar del que está siendo objeto es claramente defensiva: anular los satélites del adversario para cegar su armada.

En enero de 2007 asistí a un evento extraordinario: China destruyó uno de sus propios satélites de comunicaciones con un misil. La explosión incrementó en un 10% el tráfico de fragmentos acumulados en el espacio. Casi sesenta años de exploración espacial han creado una enorme presencia de cacharrería en el espacio. Por el peligro que esa basura espacial representa para la navegación orbital (a la extraordinaria velocidad que circula, el más pequeño fragmento se convierte en un arma cinética capaz de atravesar el material más duro al impactar) en Estados Unidos hay un instituto exclusivamente dedicado a su seguimiento. Con aquella explosión, que tuvo una interpretación muy confusa, China lanzó el meridiano mensaje de que puede anular la potencia de fuego de Estados Unidos, cuyo talón de Aquiles es su dependencia en la tecnología, concentrándose en anular recursos informáticos y espaciales. Sin recursos orbitales de posicionamiento global (gps) no hay bombas inteligentes, la gran armada imperial quedaría cegada y necesitaría exponerse a riesgos, complicando el habitual escenario de guerras sin riesgo para el agresor…

Es verdad que China depende cada vez más de materias primas y recursos lejanos, pero el hecho es que al día de hoy su ejército no es adecuado para aventuras exteriores ni está orientado para ello. Y el ejército chino está claramente subordinado a la esfera política, cosa mucho más discutible si hablamos del complejo militar-industrial y de lo que el Pentágono representa en el sistema de EE.UU.

Lo que estamos viendo ahora en el Mar de China, en la disputa territorial con Japón, etc., se parece mucho a lo que ocurre en Ucrania: tanto Rusia como China están diciendo que no piensan conformarse a ser avasallados en sus fronteras más inmediatas, con la expansión de la OTAN en un caso y el aumento de la presencia militar americana y japonesa en su barbas en el otro, en ambos casos con despliegue de un cinturón de misiles (el llamado “escudo”) cuya naturaleza es claramente ofensiva porque está destinado a anular recursos estratégicos. Estas “líneas rojas” no son “expansionismo”, como afirma la propaganda, sino reacciones a una presión militar en aumento. Esta es la dialéctica de “imperios combatientes” en la que nos estamos metiendo. Una vez más: hay que comprender de donde parte la iniciativa para estos conflictos.

-La configuración de un eje Rusia-China, bien definido, opuesto al bloque Estados Unidos-UE, ¿es todavía una ilusión geopolítica por la mezcla de intereses o puede convertirse en realidad?

La crisis de Ucrania ofrece una buena atalaya para responder a esto. Desde Estados Unidos y desde la Unión Europea se habla ahora mucho de castigar a Rusia en el ámbito energético. Moscú genera el grueso de su ingreso nacional exportando gas y petróleo. Alemania depende en un 30% de su suministro del gas ruso y otros países europeos aún más, así que cortemos esa dependencia para asfixiar a Rusia, se dice. Espoleada por la histeria polaca y la geopolítica americana –ambas estrechamente coordinadas- en Bruselas esta tesis se ha ido abriendo paso. El problema es que el resultado obliga a Moscú a profundizar sus intercambios energéticos con Asia, lanzando nuevas ofertas a China, Japón y Corea del Sur. La relación de Rusia y China es complicada y contiene mucha desconfianza por ambas partes, pero la complementaridad es obvia: por un lado a Rusia la echan de Europa, por el otro China constata los problemas de su suministro energético por rutas marítimas controladas por la armada del imperio adversario. Un suministro terrestre y estable desde Rusia está cargado de sentido tanto para Moscú como para Pekín. Sin embargo, en buena lógica Rusia prefiere abrir y diversificar su oferta de energía hacia todo el Oriente, incluyendo a Corea del Sur y Japón. Pero estos dos países son aliados de Estados Unidos y Washington los presiona para no desarrollar ese vector. El problema es que con ello Washington contribuye a forjar una fuerte relación energética de Rusia exclusivamente con China, lo que significa cimentar un bloque… Estas son tendencias muy contradictorias que hay que observar.

China nunca ha querido suscribir la lógica de los bloques y Rusia sale de la agotadora experiencia histórica del mundo bipolar en la que sacrificó el bienestar y desarrollo social de su población al mantenimiento del pulso militar con un adversario mucho más poderoso y agresivo que ella. Pero la lógica de poder y dominio del Imperio del Caos empuja hacia este tipo de irracionalidades. Sería mucho mejor que se abriera paso un orden internacional basado en el consenso multipolar – arbitrado por una ONU reformada y más representativa de la correlación de fuerzas global- enfocado a la resolución de los retos del siglo (calentamiento global, recursos, sobrepoblación, desigualdad…), pero por desgracia la humanidad persevera en su prehistoria y la estupidez de la formación de nuevos bloques enfrentados es lo que se está abriendo paso.

-En algún artículo has recogido la acuñación “kaganato”, del analista Pepe Escobar. ¿Podrías resumir su sentido y decir si la compartes como categoría de análisis?

Me gustó ese concepto que Pepe Escobar utilizó como simple recurso periodístico para Ucrania por varias razones. La vicesecretaria de Estado norteamericana Victora Nuland que se ocupa de la política para Europa del Este–la del célebre “Fuck the EU”- está casada con Robert Kagan, un famoso “estratega” neocon de la quimérica administración Bush. Esa señora diseñó el fiasco ucraniano desde el mismo recetario ideológico de su marido. El resultado fue la gran cagada. Por eso lo del “kaganato” me gusta también por razones fonéticas. Últimamente la política exterior de Estados Unidos va de una cagada criminal a otra -¿cómo definir la intervención en Afganistán o lo de Irak, y lo de Libia y lo de Siria…? – así que lo de Kiev, el kaganato de Kiev, llevar al poder a un gobierno que rompe el equilibrio y el consenso tradicional de Ucrania y provoca el inicio de una guerra civil para integrar el país en la OTAN, es el último capítulo de una larga serie. Suena hasta gracioso, pero es muy dramático: el siglo XXI, simplemente, no puede con tanta irresponsabilidad.

-Respecto a la intervención liderada por Putin en Crimea y el rol desempeñado en el conflicto ucraniano, ¿ha servido para legitimar su figura política ante la población rusa? ¿Observas elementos de proyección exterior para resolver conflictos internos en Rusia?

Toda política exterior tiene repercusiones interiores, en la imagen de firmeza y éxito de sus líderes, etc., ese aspecto existe en el caso que nos ocupa, pero no en la forma en que se sugiere en Occidente: Putin buscando laureles guerreros para consolidarse. Formulemos la pregunta a la inversa: ¿Qué habría pasado si Putin no hubiera hecho nada? Media Ucrania, incluidos diez millones de rusos y otros muchos millones de ucranianos que no ven a Rusia como adversario, es decir la mayoría del país, habría quedado metida en un régimen sometido a toda una serie de opciones ajenas, desde el ingreso en la OTAN (rechazado por la mayoría de los ucranianos en todas las encuestas de los últimos veinte años), hasta la terapia de choque neoliberal y las recetas económicas europeas a la medida de las grandes empresas occidentales. En algunos años, las bases de la flota rusa en Crimea habrían pasado a ser ocupadas por Estados Unidos, sobre eso hay pocas dudas. En ese contexto ¿cómo habría quedado Putin? Para cualquiera que sepa un poco de historia rusa el resultado es obvio: Putin habría sido el tercer factor del retroceso ruso. La diferencia es que si con Gorbachov se perdió una zona, digamos, “imperial exterior”, lo que no estuvo mal porque el imperio corrompe al imperialista, y con Yeltsin una buena parte del “imperio interior”, lo que con una buena administración tampoco tenía por qué ser tan negativo como fue, este retroceso habría sido en tierra ancestral rusa: toda Rusia y media Ucrania lo habría vivido como una catástrofe nacional. Así que en Ucrania Putin se juega su supervivencia. Pero todo esto –y este es el punto fundamental- no lo ha desencadenado Putin ni Rusia, como sugieren nuestros periódicos y nuestros expertos (hay que ver siempre quién paga los “centros de estudios estratégicos” donde trabajan tales expertos), sino que ha sido el último movimiento de un proceso de 20 años arrinconando a Rusia, prosiguiendo la guerra fría tras su final e ignorando los intereses más básicos de Moscú. En lugar de respetar el espíritu del documento que puso punto final a la confrontación Este/Oeste, la Carta de París para una Nueva Europa de noviembre de 1990, la OTAN, un bloque militar contra Rusia, continuó con más de lo mismo. Aquel documento, así como los “pactos entre caballeros” que Gorbachov alcanzó en el contexto de la reunificación alemana, prometían una “seguridad continental integrada” en la que la seguridad de unos países no se realizaría a costa de la seguridad de otros. En lugar de eso hemos tenido expansión de la OTAN hacia el Este, el favorecimiento de la implosión -en lugar de la conciliación- de Yugoslavia, el único espacio no alineado que quedaba en Europa tras el fin de la guerra fría, el escudo antimisiles, la retirada del acuerdo antimisiles (ABM), la quimera del escudo antimisiles, la integración en la OTAN de las ex repúblicas soviéticas y al final el asunto del kaganato de Kiev. Después de veinte años metiéndole el dedo en el ojo, el oso ruso ha dado un zarpazo y todo le acusan de “imperial”. Solo los necios ajenos a las realidades de veinte años de política antirrusa en Europa pueden sorprenderse de esa reacción.

-Analistas europeos y estadounidenses hablan a menudo de las ambiciones euroasiáticas de Putin. ¿Son acusaciones propagandísticas? ¿A qué se refieren?

Putin quiere integrar económica y políticamente su entorno inmediato. El sentido de la operación es muy claro: crear un mercado de más de 200 millones capaz de figurar en el mundo de una forma independiente. El problema de esta integración es el poco atractivo social y popular que tiene el régimen de capitalismo oligárquico ruso (versión local de lo que tenemos en Europa, pero más bruto). Con su actual régimen Rusia no es atractiva para las poblaciones de su entorno. Ese es su gran talón de Aquiles porque condena a que la integración sea una operación de elites sin verdadero gancho popular. Tal como están poniéndose las cosas la situación de la Unión Europea, cada vez más autoritaria y antisocial, va por el mismo camino…En cualquier caso, el calificativo “ambición”, es exactamente igual de aplicable a la Unión Europea. Ahí está esa nueva Alemania que levanta cabeza a la par con las ínfulas neoimperiales de la UE y que está desmontando pieza por pieza el muy sentido y más que razonable antibelicismo de la sociedad alemana…

-¿Qué rol desempeñan actualmente la extrema derecha y el nazismo en Ucrania? ¿Puede decirse, sin temor a simplificaciones, que han sido directamente apoyados, incluso financiados por Estados Unidos y la Unión Europea?

Los grupos de extrema derecha fueron la fuerza de choque del movimiento popular civil que arrancó en el Maidán de Kíev con apoyo occidental. Esos grupos formaron el grueso de la fuerza paramilitar que primero complicó e impidió que la protesta fuera disuelta por los antidisturbios y luego hizo posible el cambio de régimen auspiciado por Estados Unidos y la UE, derrocando a un presidente electo, corrupto y desprestigiado, y colocando en su lugar a otro gobierno oligárquico, prooccidental y con gran influencia de la extrema derecha. Por lo menos una quincena del centenar de muertos registrados en Kiev en enero y febrero fueron policías, algunos de ellos a manos de elementos armados de extrema derecha.

El nacionalismo de extrema derecha de esos grupos con una considerable tradición y base social en Ucrania Occidental, en la región de Galitzia, pero muy rechazados en el resto del país siempre fue, históricamente, apoyado por Occidente. Desde los años veinte las organizaciones de choque del nacionalismo ucraniano en Galitzia (la UVO fundada en 1920, la OUN en 1929) estuvieron a sueldo del Abwehr, el espionaje militar alemán, que las orientaba al principio contra Polonia y luego contra la URSS, según su conveniencia. La historia del nacionalismo ucraniano en Galitzia es compleja en sus circunstancias, pero su colaboracionismo con los nazis es un hecho, pese a que en algún momento también lucharon contra ellos (además de contra la Armia Krajowa polaca y, sobre todo, contra el NKVD de Stalin y el ejército soviético). Concluida la guerra, el Ejército Insurgente Ucraniano de Stefan Bandera (UPA, fundado en 1943 durante la ocupación nazi), se convirtió en un instrumento de la CIA que estuvo armando y lanzando paracaidistas sobre Ucrania en acciones de sabotaje hasta bien entrados los años cincuenta. El cuartel general del UPA estuvo en Munich, donde en 1959 el KGB logró asesinar a Bandera… En términos generales podemos decir que hoy esa tradición continúa: Dos meses antes del inicio del Maidán, Polonia formó a un grupo de 86 activistas del grupo neonazi “Pravy Sektor”, camuflados como estudiantes, en una instalación policial, según reveló recientemente la revista polaca Nie. El National Endowment for Democracy (NED), en la órbita de la CIA, ha financiado estos últimos años 65 proyectos en Ucrania. La propia señora Nuland explicó a principios de año que Estados Unidos se había gastado 5000 millones de dólares para promocionar el cambio de régimen en Kiev. Alemania invitó en febrero a la plana mayor de la oposición polaca a la Conferencia de Seguridad de Munich, el cónclave atlantista en el que sus ministros anunciaron una política exterior más activa con un intervencionismo militar exterior sin complejos… Es mucho lo que no sabemos, incluido en materia de los francotiradores que el 20 de febrero, víspera del cambio de régimen, masacraron a policías y manifestantes en Kiev, pero la tendencia general de la actuación occidental y del apoyo a esos elementos ha sido clara.

Lo que estamos viendo estos días es un verdadero espectáculo: aquellos ministros y primeros ministros de Polonia, Estados Unidos, Alemania y los países bálticos que en 47 ocasiones hicieron acto de presencia en el Maidán animando a los rebeldes contra un gobierno electo (“el mundo libre está con ustedes”, resumió el senador McCain) y condenando la violencia de los antidisturbios, son los mismos que aplauden ahora la “operación antiterrorista” contra los que no aceptan al nuevo gobierno atlantista y se rebelan o protestan en el Este y Sur de Ucrania. El gobierno anterior fue criticado y amenazado por usar la fuerza antidisturbios, pero estos están usando al ejército. El mismo viernes 2 de mayo en que en Odesa morían abrasadas y asfixiadas más de 40 personas, incluidas mujeres y un diputado, en el incendio de un edificio a manos de los partidarios del gobierno de Kíev, Obama y Merkel amenazaban a Putin con más sanciones sin decir nada al respecto, mientras los medios de comunicación occidentales miraban hacia otro lado, sin evocar apenas el suceso o informando de que el edificio (en el que se habían refugiado activistas de la oposición después de que su cercano campamento hubiera sido arrasado) “se incendió”. Estoy convencido de que ambos bandos (en marzo conocí personalmente a sus actores en las calles de Odesa) son por igual capaces de tal barbaridad. Aquí no se trata de hacer juicios morales contra uno u otro bando, sino del derecho a una información decente. Creo que a partir de ahora este tipo de indecencias va a ser crónica en nuestros medios de comunicación…

-En algún artículo has comentado que la anexión de Crimea puede ser, a pesar de lo que pudiera indicar un análisis superficial, compleja y despertar recelos entre poblaciones y gobiernos (para entendernos) “rusófilos”. ¿A qué te refieres?

Es un hecho de que, al día de hoy, en las regiones ucranianas más rusófilas y hostiles al nuevo gobierno proocidental de Kíev, domina el deseo de mantener Ucrania unida y cierto desagrado hacia la anexión militar de Crimea por parte de Rusia. Ese sentir, unido al hecho de que el régimen ruso carezca de todo elemento alternativo en lo social y popular, así como al deseo absolutamente mayoritario de paz y de rechazo a la violencia, crea un ambiente delicado para Rusia. Si la anexión de Crimea fue una partida de ajedrez rápida e incruenta que contaba con el apoyo del grueso de la población de la península, lo que se está librando ahora en Ucrania sur-oriental es un juego más lento, a largo plazo y con mucho más riesgo. La base social de la protesta rebelde en el Este de Ucrania y su programa política (federalismo, referéndums, proclamación de “repúblicas populares”, secesionismo…) es algo que aún se está cociendo. La situación es mucho más incierta y abierta que la que hubo en Crimea. Las grandes guerras comienzan muchas veces con pequeñas escaramuzas y “operaciones antiterroristas” como las que se observan estos días en la región de Donetsk, Lugansk o Járkov. En otras regiones como las costeras de Odesa y Nikolaievsk, hubo menos actividad rebelde entre otras cosas porque en marzo y abril se detuvo a los cabecillas prorusos, pero pese a la intensa propaganda sectaria de los medios de comunicación ucranianos (que no se diferencian en nada de los rusos) y a la moderación que domina por ejemplo en Odesa, la situación puede cambiar radicalmente con barbaridades como las del viernes 2 de mayo, obligando a tomar partido y sumarse a la bronca –hoy minoritaria- a unos y otros.

Hoy, una invasión militar rusa del este y sur de Ucrania es impensable. La población no la apoyaría. Sin embargo, a medio y largo plazo la situación puede cambiar de forma radical, dependiendo del nivel de torpeza y violencia que muestre el gobierno de Kiev en su intento de recuperar por la fuerza el control de las regiones rebeldes (donde la presencia de la inteligencia militar rusa –GRU- es evidente), en lugar de negociar y comprender que no se puede gobernar Ucrania contra Rusia y pretender que haya estabilidad en la mitad rusófila del país. Otro factor de cambio del sentir popular es la terapia de choque que el gobierno de Kiev quiere aplicar, de acuerdo con la receta europea y del FMI. Cuando los jubilados tengan que dedicar toda su menguada pensión a pagar la cuenta de la calefacción, y las empresas y fábricas se cierren en aras de una racionalidad cuyo norte es hacer lugar a la empresa occidental, el rechazo a una invasión militar rusa puede mudarse en un clamor a su favor. Moscú no desea tal invasión del Sur y del Este de Ucrania, entre otras cosas porque supondría la aparición de movimientos armados antirrusos en toda la zona, pero, por razón de esa volatilidad, al mismo tiempo debe prepararse para tal eventualidad. Eso es precisamente lo que ha dicho Putin. El escenario máximo es empalmar territorialmente la región de Pridniestrovia, en Moldavia, con el resto de Rusia, anexionándose todo el sur y el este de Ucrania, desde Odesa hasta Jarkov, lo que históricamente se conoce como “Nueva Rusia” o “Pequeña Rusia”. Eso convertiría a la Ucrania independiente en un estado continental geopolíticamente irrelevante y resolvería por completo la posición geoestratégica de Rusia en la región. Como digo, hoy tal escenario es impensable para Moscú. Que suceda o no depende de la actitud de Estados Unidos y de la Unión Europea. Tengo la impresión de que Estados Unidos quiere que Putin invada militarmente el sur-este para crearle un Afganistán en casa. Es el tipo de locuras criminales que hemos visto practicar en Irak, Libia, Siria y tantos otros lugares, así que no hay que extrañarse por ello. Si en Bruselas y Washington hubiera buena voluntad, la energía se concentraría en tres aspectos: garantizar la autonomía y los derechos de la población de Ucrania sur oriental, por lo menos la mitad del país, renunciar a plantear el vínculo político-económico entre Ucrania y Occidente como algo incompatible con los vínculos político-económicos de ese país con Rusia (ese era el problema de la Asociación Oriental diseñada por la Unión Europea), y desde luego garantizar la neutralidad y el no alineamiento militar contra Rusia de Ucrania, es decir que ese país nunca entre en la OTAN. De momento no veo ningún indicio en esa dirección. Estados Unidos y la OTAN refuerzan su presencia militar en el Este de Europa, Francia apenas está en este asunto, Alemania ha enviado una misión de espías militares de su Bundeswehr camuflados como “observadores de la OSCE” (que, naturalmente, fueron detenidos durante una semana, señal inequívoca de Moscú a Berlín) y Polonia pide sangre y mano dura… Así, jugando con fuego ha comenzado el incendio.

-El conflicto entre grandes bloques (pro-Occidentales y pro-rusos), ¿se reproduce y concreta también en las repúblicas exsoviéticas del Asia Central? ¿Puedes delimitar, a grandes rasgos, los dos bandos, si los hay?

El verdadero efecto que la respuesta rusa en Ucrania tiene en el espacio postsoviético es otro: tanto en Bielorrusia como en Kazajstán se recela de cualquier política anexionista de Moscú. Gran parte de la población de Kazajstán es rusa y ambos países pueden temer por su soberanía e integridad territorial. Rusia debe ser muy cauta y cuidadosa en su relación con ellos. Lukashenko ya ha mostrado claramente su desagrado. En Asia Central actúa el factor de China y de la Organización de Seguridad y Cooperación de Shanghai, por lo que Occidente tiene allí menos posibilidades de intervención y desestabilización.

-Polonia, Países bálticos, República Checa…¿Qué papel desempeña la Europa Central y del Este en este tablero global?

Son los vasallos más entusiastas de la geopolítica americana en Europa. De todos ellos, Polonia es el más beligerante en Ucrania. Es un país que solo presenta su historia de sufrimiento y maltrato de parte de Rusia, ocultando su papel imperial y sus ambiciones en Ucrania. Vista desde Rusia, Ucrania y Bielorrusia, la historia de Polonia tiene lecturas y memorias muy diferentes a la de Katyn y el reparto del país. Hay que recordar, por ejemplo, el programa de Pilsudski de recrear en los años veinte la gran Polonia “de mar a mar” (del Báltico al Negro), o que en vísperas de la segunda guerra mundial Polonia y la Alemania nazi pactaron la desmembración de Checoslovaquía antes del pacto Molotov-Ribbentrop… Gracias a su histeria antirusa, Polonia es hoy un país importante en la UE. La tensión hacia el Este y su entusiasta servidumbre hacia Washington, otorga peso a Varsovia en la UE. Estados Unidos saca un buen partido de todos esos países comprensiblemente recelosos del oso ruso. No es casualidad que en la prevista visita de Obama a Europa en junio, la primera escala vaya a ser Varsovia. Por lo demás, la Europa Central y del Este es fundamentalmente un patio trasero de las grandes empresas occidentales, especialmente alemanas, y una especie de espacio colonial interior de la UE: mano de obra barata y apoyos políticos a un proyecto europeo involutivo y militarista.

-Por último, ¿Cómo evalúas la acción de los medios informativos europeos y estadounidenses respecto al “polvorín” ucraniano? ¿Consideras que han sido “militantes”? Si es así, ¿Has observado excepciones?

En lo que respecta a la prensa alemana, que es la que más sigo por residir en Berlín, la actitud ha sido la habitual: toda la responsabilidad es de Rusia, especialmente de su diabólico presidente ex agente del KGB. No existen los veinte años ignorando los intereses de seguridad de Rusia, en los que Moscu ha ido proponiendo alternativas siempre ignoradas por los medios de comunicación y por tanto desconocidas por el público, y domina la petición de respuestas enérgicas para solucionar la situación, etc. Repasar los titulares de la prensa de esta semana sobre la intervención militar de Kíev contra los rebeldes del Este o sobre la masacre de Odesa, es lamentable. Los medios de comunicación azuzan el belicismo. En Alemania el hecho de que la patronal y la industria no quieran problemas innecesarios que comprometan sus negocios en Rusia, introduce algunas contradicciones y moderaciones en esa línea. Respecto a la opinión pública europea, aún está francamente dormida. Puede que haya algún malestar por la situación socio-económica, pero desde luego ni siquiera en la izquierda hay una verdadera conciencia de las claras tendencias neoimperiales que hay en la UE ni de la necesidad de oponerse a ellas. Junto con el rechazo a la involución social, el no a la guerra debería ser el conductor central de la campaña ciudadana para las elecciones europeas.
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(*) Entrevista de Enrique Llopis al autor en el portal Rebelión.

03 mayo 2014

M22M: Cómo se planearon los incidentes de las Marchas por la Dignidad.

Por Antonio Maira
capitán de Fragata de la Armada
Colectivo Militar Anemoi
 
“De piedra los que no lloran. De piedra los que no gritan. De piedra los que no cantan.
Yo nunca seré de piedra. Lloraré cuando haga falta. Gritaré cuando haga falta.
Cantaré cuando haga falta”
Rafael Alberti
 
 
Los incidentes ocurridos al final de las Marchas de la Dignidad cubrieron de “ignominia planeada” una auténtica jornada de gloria popular que será recordada por la Historia como el “principio del fin” del corrupto, oligárquico y antidemocrático Régimen de la Transición. 
 
Palabras de lucha, consignas de unidad
 
Ni el Gobierno ni la “oposición teatral” de Rubalcaba, ni mucho menos la Monarquía borbónica podían soportar el enorme impacto social y político de unas Marchas que habían desbordado todas las previsiones, y pulverizado el “silencio mediático de ordenanza”, ejecutado por Falsimedia al servicio de los grandes poderes económicos y de sus eficaces voceros políticos y mediáticos.
 
Centenares de columnas habían cruzado a pie todo el territorio del país, convergiendo unas con otras y todas sobre la capital, en marchas agotadoras de pueblo en pueblo. Las marchas rescataban y agrupaban las dignidades sepultadas por la “feroz y permanentei guerra económica, social y política”; lanzada en múltiples frentes contra todos los trabajadores, los sectores populares y un sector de la clase media precarizada y proletarizada por la crisis.
 
Con 600 kilómetros por delante, las columnas estaban formadas, mayoritariamente, por hombres y mujeres jóvenes, trabajadores de la ciudad y del campo, verdaderas “mareas de la dignidad y el compromiso” que iban sembrando y recibiendo por pueblos y caminos solidaridad y millones de dignidades nuevas. En cada pueblo hablaban a los desposeídos de todo tipo, a sus iguales.
 
Dignidad y solidaridad son, sin duda, las primeras palabras de unidad y de lucha.
 
Las consignas -que habían intentado sabotear los nuevos mediadores de la burguesía que buscan “un lugar bajo el sol”-, eran muy claras y suponían una verdadera ruptura política y social, claramente comprensibles para los millones de personas que sufren y sufrirán perpetuamente la crisis si no se produce un cambio de Régimen y de sistema.
 
De la primera y rotunda: ¡No al pago de la deuda!, se derivaban las demás; ¡Fuera los gobiernos de la Troika¡ ¡No más recortes! ¡Pan, trabajo y techo! 
 
Caminos para el pueblo
 
En la madrugada del 22 cientos de autobuses –no sin sufrir bloqueos temporales por parte de la Guardia Civil, cuyo director está más capacitado, según puede deducirse de su historial personal, para violar derechos ciudadanos que para defenderlosii-, incorporaron a las Marchas a varias decenas de miles de personas más. Ya en Madrid, las columnas fueron recibidas en los municipios adyacentes y en los grandes barrios populares con visible euforia, y se engrosaron enormemente cuando se incorporaron a ellas todas las “mareas ciudadanas” y “colectivos en lucha” de la propia capital.
 
Las grandes arterias urbanas de acceso se convirtieron en caminos para el pueblo que convergía hacia la zona de reunión en la gran explanada de Atocha.
 
El resultado fue una enorme, sobrecogedora, decidida y pacífica pero combativa manifestación popular, llegada desde todas las comunidades; que llenó de pancartas banderas y colores de protesta, los paseos del Prado y Recoletos, desde la Plaza de Atocha hasta la Plaza de Colón.
 
La “guerra civil” contra los pobres
 
La gigantesca manifestación –la más grande que se recuerda-, con una masa humana plenamente consciente de los derechos perdidos, de las precariedades forzadas, y de la necesidad de luchar, alcanzó una cifra en torno al millón de personas.
 
En todo el territorio del estado varios millones más estaban atentos a través de Internet y algunas cadenas de TV (que ya no podían silenciar un hecho que estaban filmando buena parte de las agencias y cadenas de todo el mundo), al desarrollo de la Gran Marcha de la Dignidad, simpatizando e identificándose con la enorme columna final.
 
Ante la situación social de sufrimiento masivo de la población, más de un millón de personas habían deducido la consecuencia evidente: el Régimen de la Transición ha declarado la “guerra civil económica, social y represiva contra el puebloiii y se habían puesto en marcha.
 
Esa toma de conciencia portada con orgullo de luchadores sociales -y transmitida con vehemencia desde la enorme tarima y los altavoces, por los representantes de las distintas “Marchas”, “Mareas” y “colectivos en lucha”-, fue el detonante de la planificada intervención policial y gubernativa.
 
Dicha intervención incluía una feroz criminalización previa desde altas instancias del los gobiernos estatal, regional y municipal (con la “neutralidad” del primer partido de la oposición), la infiltración de provocadores policiales para detonar la violencia, la intervención brutal de la policía y la detención y procesamiento de decenas de manifestantes.
 
Doctrina, estrategia y tácticas de las intervenciones policiales contra los “antisistema”
 
Casi todos los atentados contra el pueblo comienzan sobre el papeliv.
 
La doctrina y los métodos policiales para criminalizar al pueblo que lucha, y para rentabilizar después el “establecimiento de la paz social” a través de la represión sistemática y creciente, y de la puesta a punto de un sistema legal que niega todos los derechos, es un lugar común entre determinados mandos policiales. Manejan con absoluta familiaridad todas las teorías estratégicas y las tácticas de la guerra para afrontar protestas populares.
 
Veamos con detalle esa doctrina de la represión presentada públicamente por un alto mando policial, y su exacta correspondencia con lo ocurrido el día 22 de marzo en la represión de las Marchas de la Dignidad.
 
Un policía “globalizado: “escenarios policiales”…
 
Se trata de David Piqué i Batallév, alto mando policial de los Mossos D’Esquadra, cuyo trabajo de fin de Máster: “El síndrome de Sherwood”, ha sido recogido en la red y divulgado con merecido escándalo pero con mucha menos trascendencia de la que merecía.
 
No es como dicen algunos medios –incluso alternativosvi-, el manual “personal y de bolsillo” de un policía con personalidad psicopática.
 
El síndrome de Sherwood” es la recopilación de las reflexiones que sintetizan los documentos operativos y los cursos que ha recibido, impartido y divulgado en las escuelas policiales un alto mando “globalizado” y, como veremos seguidamente, “otanizado”.
 
Como tal, debería ser estudiado detalladamente por todos los dirigentes y luchadores sociales, por los abogados que defienden a ciudadanos detenidos, cacheados, golpeados, humillados, y condenados con sanciones administrativas o penales que se atienen a relatos policiales -o mediáticos-, manifiestamente falsos. De todos los métodos de provocación, criminalización, acusación falsa, violencia policial calculada, y de las estrategias de ocultamiento y falseamiento de la verdad, habla extensamente David Piqué.
 
El comisario general analiza la aplicación de diversas tácticas represivas –incluidas las más violentas-, como realización de diversas estrategias “preventivas” contra manifestaciones pacíficas.
 
Ese es, exactamente, el “escenario policial” de la manifestación del 22M. La policía no es, evidentemente, un sujeto autónomo del Gobierno con responsabilidad independiente. No se trata de “excesos policiales” sino de estrategias de represión elegidas por el Gobierno y aplicadas por los mandos policiales que ha designado el ministro del Interior.
 
y “escenarios represivos”
 
Así pues se trata, para decirlo con toda la claridad posible, de un “escenario represivo” en el que se aplican tácticas y se persiguen estrategias elegidas al más alto nivel. Obviamente también, la responsabilidad no se reduce al “gobierno del PP” (como corean quienes evaden responsabilidades) sino que atraviesa a todos los gobiernos y partidos políticos que han diseñado la Transición. De manera fundamental pero ni mucho menos exclusiva, al bipartito PP-PSOE. No hay más que recordar el “escenario represivo” en el que actuó y sigue actuando el Comisario General Piqué y Batalle.
 
Piqué no solo es el comisario que sintetiza manuales operativos que ha aprendido durante su carrera profesional y que imparte a sus subordinados, sino el comisario implicado directamente en uno de los mayores escándalos policiales de los últimos añosvii.
 
Un “caso particular” en una estrategia general
 
Voy a señalar, muy sucintamente, los elementos que identifican la represión de las Marchas de la Dignidad como un “caso particular” en la aplicación exacta de los manuales operativos de las unidades antidisturbios de la policía, cuya síntesis fue publicada (como título de mérito: máster académico) con el título de “El síndrome de Sherwood”.
 
Para promover una “lectura participativa” comentaré la aplicación evidente de algunas de las acciones y tácticas recomendadas por el comisario general Piqué y Batalle en su “síntesis operativa”, en la represión de las Marchas; e invitaré al lector –fundamentalmente a todas aquellas personas que han participado en ellas o las han apoyado-, a que establezca las conexiones restantes de acuerdo con las experiencias que han vivido.
 
Del “Síndrome” a la represión de las Marchas del 22M 
 
-El primero de los elementos comunes ya ha sido comentado de pasada. El Manual operativo de Pique identifica al “enemigo” como un “fenómeno antisistema”.
 
Esto no es accidental. Como veremos más adelante el comisario (que representa sin duda a un amplio colectivo policial) se esfuerza por afirmar que sus brutales “estrategias de guerra” solo son aplicables “dentro de la ley”. Tal pareciera que en el momento en que Piqué escribió su manual estuviera esperando un endurecimiento de las leyes represivas. Dicho de otra manera, los mandos policiales que respondieron con enorme dureza a la manifestación del 22M estaban anticipando la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana y aplicando las tácticas policiales previstas ya para esa coyuntura.
 
Evidentemente, la enorme movilización de las M22M ha tenido y tiene esa característica de “movilización antisistema” como elemento fundamental, aglutinador y constitutivo, tal como expresaron todos y cada uno de los portavoces durante la preparación, el desarrollo y el acto final.
 
-El “Sindrome” considera, ya desde el título, que el fenómeno que estudia (“okupa y/o antisistema” en el distrito de Gracia de Barcelonaviii) es un “factor de riesgo para la convivencia y potencial foco de percepción de inseguridad”. En consecuencia deben aplicarse sobre él “políticas públicas de seguridad para evitar que se convierta en un problema de orden público y consecuentemente de solución únicamente policial”.
 
En otras palabras debe haber una “acción político-policial preventiva” (tal como ha ocurrido con el 22M) para evitar que se convierta en un “problema de orden público de solución únicamente policial” (la propuesta del Gobierno ante las Marchas fue la de identificarlas con la delincuencia o con el terrorismo). El alcance de estas expresiones quedará más claro cuando Piqué explique las medidas que recomienda para esa intervención “preventiva” y “limitada”. 
 
-La situación en España de los okupas y/o antisistema es identificada como de “aceptación o comprensión social” pero de control policial y judicial de las actividades. De ahí el título que Pique denomina como metafórico de su trabajo: “El síndrome de Sherwood” (el bosque de Robin Hood). Los colectivos vinculados a las marchas del 22M también serían beneficiarios de ese “síndrome” de aceptación social que –según el comisario- hay que revertir porque no tiene justificación alguna. De ahí la intensa y creciente campaña de criminalización que precedió a la llegada de las Marchas a Madrid.
 
Defensa a ultranza del capitalismo
 
-El comisario recuerda el carácter “necesario” del movimiento okupa en sus orígenes, en las postrimerías de la segunda guerra mundial, pero inmediatamente frunce el ceño cuando advierte que: “con el paso del tiempo ha tomado un carácter cultural que propone una vía alternativa a la sociedad capitalista… lo que hace de ese movimiento diferente es que tiene una pretensión de denuncia política y pública, que pretende cambios en la organización social”.
 
Las alarmas generales “codificadas” por Piqué vuelven a conducirnos a las manifestaciones del M22M. Mucho más cuando el comisario de los Mossos apunta a otras peligrosas características concretas del movimiento que estudia: es un “fenómeno transversal porque sus reivindicaciones conectan y relacionan a diferentes grupos de diferentes ideologías(…) es un cajón de sastre donde caben todo tipo de grupos que llevan a cabo políticas que se llaman de base, como ahora ecologistas, feministas, pacifistas, etc.”.
 
Las marchas del 22M, con su enorme despliegue territorial y reivindicativo, y su denuncia específica de las leyes represivasix han tenido que volver locos de crispación a los miembros del Clan del Oso Cavernario al que pertenece Piqué y Batalle.
 
-“Por otra parte –sigo citando a “El síndrome”- los okupas invierten muchos esfuerzos en defender un ejercicio de poder civil contrario al modelo establecido… que los convierten en unos outsiders del sistema político institucional”. 
 
Buscando la solución represiva
 
-Piqué insiste hay que actuar desde las dos vertientes “policial-judicial” y “social o política”. Para ello advierte que hay que partir de una estrategia bien definida: “La estrategia ha de ser fruto de una idea política compartida, que a su vez deriva de una doctrina bien definida y aceptada”.
 
En ese contexto es necesario un liderazgo claro a la hora de aplicar determinada estrategia que denomina “política pública de seguridad”. Le corresponde al Departamento de Interior (en el caso catalán) “definir e impulsar ciertas acciones que pasan por aprobar ciertas tácticas”(…) “el plan de acción pasa necesariamente por la aplicación simultánea de varias tácticas y la realización de diferentes acciones. Su conexión no debe ser necesariamente visible y manifiesta”.
 
Aquí, en el “compromiso político-policial”, y en el “carácter encubierto” de la actuación represiva hemos llegado al verdadero corazón del “plan global” tal como lo presenta el comisario.
 
-A partir de ahí Piqué hace: “un pequeño viaje por la historia de la teoría militar, ya que es aquí donde encontramos los principales ejemplos de aplicación de estrategias y tácticas”, que tienen elementos comunes con la práctica policial “como la planificación, la inteligencia, la psicología y el uso controlado de la fuerza, junto con la propaganda y el uso adecuado del derecho disponible”. Lean ustedes atentamente: “el uso adecuado del derecho disponible”.
 
Los cuatro paradigmas de la represión
 
Los paradigmas a los que recurre Piqué son los siguientes: el general chino Sun Tzu (siglo VI a.c.) cuya máxima era “ganar sin combatir”; Karl con Klausewitz que “pensaba que al rival se le debe vencer y basta, sin humillarlo”; Miyamoto Musashi “un samurái nacido en 1581 que defendía que las tropas eran como espadas, que están hechas para la guerra y que al enemigo se le debe exterminar, como castigo, como ejemplo y para evitar la venganza” y “Julio Cesar que llegó a dominar y romanizar la Galia, poniendo en práctica la máxima ‘divide y vencerás’”.
 
Primer paradigma: Modelo Klausewitz.
 
En todos los modelos, el comisario Piqué se emplea a fondo en el detalle de la represión de los okupas como ejemplos (en el momento en el que hace su máster) de grupos “antisistema”. Como el objetivo es este artículo es el de los modelos policiales aplicados a las manifestaciones me referiré solo a este aspecto de las “lecciones” comprendidas en su manualx.
 
Para nuestro experto policial globalizado” y “otanizado”, en la doctrina militar la estrategia de Klausewitz: “se aplica cuando se tiene en cuenta el factor político, es decir, el ejército se comporta de manera que fuerza a la otra parte a negociar a la baja, pero no para conquistarlo sino para dominarlo, o incluso convertirlo en aliado. Un ejemplo clásico es el trato en Japón a finales de la 2ª guerra mundial o las recientes invasiones de Irak, en especial la primera. En la metáfora de Sherwood se está dando un mensaje claro: ‘Entramos en el bosque cuando queremos y para donde queremos y la resistencia no es que sea inútil, es imposiblexi. Vale la pena realizar una cita larga de cada uno de los modelos cuya utilización exclusiva o combinada depende de las circunstancias:
En cuanto a la táctica policial, aplicada a las concentraciones de los grupos antisistema, cuando se aplica el modelo Klausewitz se deja que los grupos de manifestantes se concentren, -recordemos que ninguna de las manifestaciones antisistema están autorizadas- y lo que se hace es disminuir su capacidad de producir daños.
Esto se realiza con el establecimiento de filtros muy sólidos a los lugares de paso obligado… pasan los soldados pero no las armas…En estos filtros se requisan objetos y se identifican personas, la pérdida del anonimato previo a la acción, hace que muchos moderen su comportamiento posterior.(…) Una vez comienza la actividad de los manifestantes, las fuerzas policiales abandonan los filtros y se dispersan por puntos estratégicos de forma que cualquier manifestante vea, en cualquier momento, tanto en la concentración, en el recorrido o durante la dispersión, unidades policiales. Estas no son muy numerosas, pero son omnipresentes. Cualquier acción –o casi- sería presenciada por agentes de la autoridad y eso implicará su detención y paso por el juzgado, no por ninguna acción heroica, sino por un simple delito de daños y habrá que pagar con una multa.(…) Para concretar esta doctrina, los detenidos son puestos en libertad tan rápidamente como es posible y citados ante el juez. No hay que cebarse, es un procedimiento y punto.(…) Es evidente que este modelo es aplicable cuando se tiene fuerza suficiente en relación al rival. Cuando no es así, para conseguir los mismos resultados hay que aplicar tácticas más agresivas que, más que disuasión provoquen coerción”.
Modelo Sun Tzu
 
Este general chino –dice Piqué-, fue famoso por su capacidad de predicción sobre cómo se desarrollaría una batalla”. “Su éxito, sigue explicando, se debía al profundo estudio del enemigo, sus comportamientos y el exhaustivo estudio del terreno donde se debería desarrollar la batalla o incluso, toda la guerra. Él habla de 9 terrenos posibles(…) En este subcapítulo, nos centraremos sobre dos de los terrenos donde se desarrolla el conflicto/combate y sus consecuencias”:
Los grupos antisistema en general saben que sus acciones tienen más repercusión social y mediática si se desarrollan en ciertos espacios. Por el contrario, esos mismos espacios o terrenos –los más abiertos- les son más desfavorables desde el punto de vista de táctica policial(…). Sun Tzu era partidario de ganar sin combatir y eso se podía conseguir mediante diversas estrategias y la que siempre ha tenido más éxito, ha sido la de que, ‘quien rodea al enemigo, vence’.(…) Volvemos a la táctica policial del primer terreno –abierto- y con fuerza policial suficiente. En este caso, no se quiere reprimir los disturbios ni detener a los infractores, sencillamente se evita. Esto se consigue limitando extraordinariamente la capacidad de movimiento de los manifestantes rodeándoles totalmente.
Esto se realiza en el momento de la concentración que, como se sabe donde se realizará, ha permitido hacer un filtro de malla fina en los puntos de paso obligado por el lugar de encuentro. El objetivo del filtro es el mismo que en el modelo Klausewitz, la requisa de objetos peligrosos de cualquier tipo –porque después habrá contacto físico- y evitar el anonimato. A partir de ese momento, los concentrados saben que la manifestación irá por donde la policía quiera, se detendrá donde la policía quiera y durará hasta que los manifestantes decidan dispersarse. Esta dispersión se hace lentamente, dejando salir a las personas poco a poco y en grupos muy pequeños para evitar su reagrupamiento dentro del círculo.
En estas situaciones, el sentimiento de frustración e impotencia de los manifestantes es muy alto y a menudo generan reacciones violentas de algunos individuos cuando son conscientes de que han perdido toda capacidad de iniciativa. Estos momentos son delicados y es necesario que los agentes de primera línea eviten las provocaciones individuales o los intentos colectivos de romper el círculo. Pensemos que los policías están a menos de un metro de los rodeados. El objetivo no es hacer detenciones, solo inmovilizar. La sensación de derrota de los manifestantes es bastante alta y la moral queda muy “tocada”. No ha habido heridos –no tienen mártires ni tampoco detenidos-héroes. Incluso han intentado, sin éxito, denunciar a la policía por detención ilegal o violar el derecho de deambulación. Si se aplica correctamente, la fiscalía ha sido avisada de la aplicación de esta táctica para evitar denuncias. Si sale bien, se ha vencido sin luchar. El mensaje a Sherwood sería: ‘Fuera del bosque, al descubierto y sin esconderse, sois vulnerables’.
Si vamos al segundo terreno posible, el bosque(…) Aquí los manifestantes se sienten más cómodos porque saben que no se les puede rodear(…) si huyen se aplica aquella máxima de ‘Enemigo que huye, puente de plata’ y ellos la conocen.(…) En lugar del círculo, lo que se hace es una especie de pasillo que va guiando, sin bloquear, los manifestantes por ciertas calles. Las unidades de policía en columnas a pie muy cerca de ellos, pero dejando espacio suficiente para que se muevan y no tengan sensación de ahogo. (…) Como el bloqueo no es impermeable, siempre puede haber algún grupo que aparentando que se va, quiera realizar alguna acción violenta. En esos casos ya se les ha hecho saber, que fuera del círculo de agentes uniformados, se encontrarán grupos de policías de paisano que no tendrán demasiados miramientos si se produce alguna agresión o daño significativo.
Como estos grupos de policías están dispersos pero son numerosos, los que quieran realizar algún acto de este tipo, se arriesgan a un enfrentamiento violento y como quedará fuera del campo visual del grueso de la manifestación y de los medios de comunicación, no recibirán ningún tipo de apoyo, ni en aquel momento ni con posterioridad. Se les tratará como delincuentes violentos, no como manifestantes pacíficos. En la teoría militar clásica –vuelta a empezar-, éstos no serían considerados como fuerzas regulares y por tanto no tendrían la protección de los tratados y convenios internacionales, con las consecuencias que ello suele implicar…”.
Modelo Miyamoto Mushasi
 
Hasta ahora, hemos visto –continúa implacable el comisario Piqué- unos modelos de actuación policial donde se intenta evitar al máximo que haya heridos(…). Si lo que se quiere, sin embargo, es la derrota física y moral del enemigo –aquí ya se le considera así- tendremos que ir al siguiente modelo de actuación policial”:
Ya hemos explicado al principio, que este modelo se basa en la aniquilación del rival. Aunque no lo parezca, incluso los gobernantes con menos escrúpulos han necesitado una excusa para iniciar una guerra y si la intención es llevarla hasta el exterminio del contrario, la excusa debe ser poderosa.
En términos militares o políticos, a veces se han permitido ciertos excesos en el futuro enemigo, incluso provocándoles, para así justificar una intervención de ‘respuesta’ que sea comprensible para la población civil propia, que deberá apoyar la intervención militar. Muchas de estas acciones previas podrían haber sido evitadas, pero precisamente por eso se han permitido para tener así la excusa. En estas situaciones, cuanto más inocentes sean las víctimas propias iniciales, mayor será la excusa para atacar. No hace falta ir muy lejos para encontrar los ejemplos necesarios: Guerra hispano-americana en Cuba, guerra de los Balcanes, Pearl Harbour, USA-México por Texas, la mayoría de las guerras árabe.israelíes o la invasión de Polonia por los nazis.(…)
Si volvemos al mundo de la táctica policial –o también estrategia política-, por desgracia nos encontramos ejemplos de la aplicación de esta doctrina, algunos de ellos recientes. En este caso no hay estudio del terreno, no importa, que lo escoja el enemigo. Tampoco hay acciones previas… cuanto más fuertes se vean, más valientes se sentirán y más enfrentamientos habrá, que es lo que se busca. Si no hay enfrentamientos no hay heridos ni detenidos.
En esta situación la policía concentra muchas fuerzas en pocos lugares y fuera de la vista de quienes posteriormente serán atacados.
Incluso si la concentración, que es lo que estamos hablando no se prevé bastante violenta, se puede provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden hacer “redadas” preventivas… con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario. La “redada” estará especialmente mal hecha y con trato humillante para encender más los ánimos, si es necesario.
La consecuencia previsible de estos comportamientos previos y el diseño del dispositivo policial, es que acabará en una ‘batalla campal’.
(…)Es entonces cuando se producen las cargas policiales que en ningún momento quieren ser disuasorias, no se disimula.
Se va directamente contra los manifestantes, que ya son considerados vándalos, y se les ataca con suficiente velocidad para que no dé tiempo a la fuga y se provoque el enfrentamiento físico. En ese estadio, los manifestantes atacan a la policía con todo lo que tienen y que les ha dejado tener, realmente se están defendiendo, pero no lo parece. Han sido acorralados. La violencia entre agentes y manifestantes de desata, se personaliza y se descontrola. Es lo que se quiere. Comienzan a aparecer víctimas inocentes –daños colaterales se dice ahora. Los que han rehuido el enfrentamiento, se encuentran con el resto de las unidades policiales que les cierran el paso y que no hacen ‘detenidos-prisioneros’, la dispersión no es voluntaria, es a golpe de defensa (porra) y cualquier atisbo de resistencia es contestada con contundencia exagerada y con detenciones masivas”. 
Modelo Julio Cesar
(…) Julio Cesar aplicó la máxima ‘divide y vencerás’. (…)Esto se logró gracias al espionaje –hay que recordar que muchos soldados del ejército romano eran de origen galo- investigando cuáles eran las debilidades de cada grupo, sus necesidades o ambiciones.
(…) Esto permitió que muchas tribus aceptaran ser aliados del imperio romano a cambio de ciertos “privilegios”.
(…) Si volvemos a la metáfora de Sherwood, parece que la unificación o coalición formal de todos los grupos antisistema, es una situación que hay que evitar… En este caso, no es debido al número total de miembros de esos colectivos, sino a que, unidos su capacidad de presión social y de influencia política afectaría realmente al ‘sistema’.
Así, parece práctico al igual que hizo César, utilizar la falta de un liderazgo evidente, la diversidad de ideologías… y el análisis de ciertas necesidades de algunos de estos grupos, sobre todo los menos violentos que verían como un avance en sus aspiraciones grupales, ciertas concesiones o privilegios…
En cuanto a los grupos irreductibles, quizá no haya más remedio que el uso de la fuerza, al igual que hizo Julio César.
Les iremos a buscar, ya se pueden esconder donde quieran porque les buscaremos, sea en una cueva o en una alcantarilla que es donde se esconden las ratas. Tampoco les servirá esconderse detrás de unas siglas, o una asociación, o una capucha, o de una revista, o de una asamblea que no representa a nadie o incluso detrás de una silla de la universidad. No vale poner el objetivo social a cualquier actividad para justificar saltarse la norma”.
David Piqué i Batallé
 
Notas:
 
i Uno de los conceptos “menores” que integran el Gran Concepto de la llamada “guerra mundial antiterrorista” -que es en realidad una “guerra mundial contra los pobres”-, es el de “permanencia”.
El “concepto global” y sus componentes se aplican también a las llamadas “guerras locales” como veremos inmediatamente. Son “guerras sociales” y no finalizan nunca.
A todos los niveles, las guerras son ejecutadas de todas las maneras posibles y con todas las armas disponibles. “Todas las armas de nuestro arsenal están a disposición del Presidente de los EEUU para defender la Libertad”, vocean continuamente desde Washington”. “El Gobierno empleará todos los medios necesarios para defender el estado de derecho”, dicen desde Madrid. Es urgente para la izquierda, la codificación de los conceptos estratégicos de estas guerras y de los instrumentos variables para llevarlas a cabo. En el terreno de las “guerras interpuestas” y de las guerras y golpes de estado de “estructura variable” es muy recomendable la lectura de los artículos de Ángeles Diez Rodríguez: http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Angeles%20Diez&inicio=0
iii La alta burguesía industrial, financiera y la que está haciendo enormes negocios con la privatización de las empresas y servicios públicos, y con la compra a bajo precio, recalificación, venta millonaria o especulación de las tierras municipales, había sacado las mismas conclusiones mucho antes. Sus asesores y estrategas económicos, sociales, ideológicos, políticos y militares -a nivel global, regional o estatal-, sí conocen perfectamente la teoría marxista y los procesos revolucionarios. Desde ese conocimiento han evaluado el riesgo de una acentuación de la lucha de clases y una desestabilización del sistema. Mientras vocean sobre el riesgo de una guerra civil si se desestabiliza su “estado de derecho” y hablan cínicamente en nombre del “bien común”, actúan como clase cohesionada y resuelven la crisis acumulando riqueza hasta niveles escandalosos y empobreciendo con extrema crueldad a las clases populares. Ésta guerra civil contra el pueblo –como forma extrema de la lucha de clases-, comenzó con el gobierno Zapatero y se ha desarrollado vertiginosamente durante el Gobierno de Rajoy.
iv La Doctrina de la Seguridad Nacional (en versiones locales de la Doctrina de la Seguridad Continental de EEUU), y la estrategia y la tecnología del terror integradas a ella, precedieron a los grandes crímenes masivos de las dictaduras y las “guerras sucias” en América Latina: Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras. La “Operación Cóndor” fue el plan operativo continental que integraba y coordinaba, hasta en los menores detalles, la represión a nivel regional. El centro planificador estaba en Washington.
viii Piqué elige el fenómeno okupa/antisistema en el barrio de Gracia de Barcelona, no solo porque puede analizarlo a través de estudios y datos de organismos públicos, sino porque tiene unas características particulares. Estas características le permiten definir al enemigo en un contexto político amplio (el de los “antisistema”) y en un contexto represivo global. Además la naturaleza plural de ese enemigo -“internacionalizado, transversal en sus demandas básicas y plural en su ideología” le ayuda a situarse en la posición de “defensor a ultranza de la Ley”, sea cuál sea su grado de ilegitimidad (en realidad este aspecto de la cuestión le trae sin cuidado a este policía globalizado), como justificación de las actuaciones policiales más alevosas, brutales y violadoras de todos los derechos humanos. Como veremos el Máster está hecho para demandar medidas legales de excepción.
ix Fundamentalmente de la Ley Mordaza (Ley de Seguridad Ciudadana).
x Insisto en la enorme importancia que tiene la lectura completa de El síndrome de Sherwood
xi La interpretación del final de la guerra de EEUU con el Japón, y de las guerras de Irak son muy significativas en relación con la caracterización política de nuestro personaje.
 
Fuente: Rebelión
 
 


27 abril 2014

La extraña aventura ucraniana de Estados Unidos.

 
Rusia advierte sobre el posible inicio de una guerra civil en Ucrania mientras que Washington hace todo lo posible por desatarla. Todo el mundo se esperaba un enfrentamiento armado entre los soldados ucranianos y milicias pro-rusas. Pero ese enfrentamiento no se ha producido: la población rusa del este de Ucrania se interpuso, cerrándole el paso a los militares.
 
1- Ya se sabe que los golpistas de Kiev, simples politiqueros de pacotilla, responden directamente a las órdenes que reciben de Estados Unidos. No abordaré aquí las circunstancias de ese golpe de Estado, ya ampliamente descritas, ni tampoco las que rodearon la reunificación entre Crimea y Rusia, sino la extraña «guerra civil» de la semana pasada, que tuve la ocasión de seguir de cerca.
 
2- La operación «antiterrorista» ordenada por Kiev y emprendida principalmente entre el martes 15 y el miércoles 16 de abril de 2014, operación que consistió en el envío de jóvenes reclutas a bordo de blindados de los años 1950 y bajo las órdenes del obtuso general Vasily Krutov, supuestamente para enfrentar a la élite de las tropas rusas –los famosos «Spetsnaz»–, resultó una ridícula farsa. Se les dijo a los soldados que fuerzas especiales rusas se habían infiltrado en la región de Dombass para preparar un desembarco ruso de tropas aerotransportadas en el pequeño aeródromo de Kramatorsk. Este aeródromo, fuera de servicio, estaba custodiado en realidad por 8 plácidos habitantes de la cercana localidad de Slaviansk.
 
3- De entrada, 4 de estos 8 habitantes de Slaviansk fueron abatidos de inmediato en circunstancias aún desconocidas, probablemente por una avanzada de francotiradores.
 
4- Hombres, mujeres y niños acudieron entonces al lugar para entrar en contacto con los jóvenes soldados, quienes fueron copiosamente regañados por las mujeres mientras que los pobladores zarandeaban un poco al «experto» general. Los francotiradores que inicialmente habían abatido 4 personas habrían podido entonces reiterar su fechoría, pero habían desaparecido o fueron oportunamente neutralizados.
 
5- ¿Qué esperaban en Washington? Probablemente un baño de sangre que diese inicio a una guerra civil. ¿Cómo podemos llegar a esa conclusión? Si el verdadero objetivo de la «operación antiterrorista» de Kiev hubiese sido impedir un desembarco de fuerzas aerotransportadas rusas o neutralizar una fuerza «spetsnaz»  , es evidente que habrían tenido que enviar algo más que esta tropa de reclutas con blindados viejos. Por consiguiente, los reclutas y su «avezado» general fueron enviados al desastre, como carne de cañón.
 
6- La operación resultó un ridículo fiasco en circunstancias dignas de una comedia. Pudo verse una «babouchka» [«Abuelita» en ruso.] parando un blindado ucraniano, mujeres y niños merendando en la hierba con jóvenes reclutas que lloraban a moco tendido mientras que aviones de guerra y helicópteros de ataque sobrevolaban la bucólica escena… ¿en espera de qué?. En todo caso, es justo saludar aquí la actitud de los soldados ucranianos que se negaron a hacer el papel de simples instrumentos en esta triste aventura.
 
7- Pregunta: ¿Será que los jefes de la CIA son idiotas? ¿O se trató más bien de una maniobra desesperada? Las fuerzas especiales ucranianas no aceptaron la invitación a desatar una guerra civil. Tampoco la aceptaron las tropas de élite enviadas por vía aérea desde Dnipropetrovsk.
 
8- En el encuentro de Ginebra, Estados Unidos aceptó todas las demandas de Rusia, sin excepción.
Por supuesto, todo el mundo sabe que Washington no respetará ni una palabra de lo acordado allí. Estados Unidos prosigue su política de seudo «sanciones» y su inútil gesticulación militar, a través de sus títeres locales.
 
9- Esta misma noche [del 19 al 20 de abril de 2014], a pesar de lo acordado en Ginebra, un comando fuertemente armado, cuyos miembros dejan convenientemente en el lugar una insignia de «Pravy Sector» (Sector de Derecha), ametralló un grupo de ciudadanos de Slaviansk armados únicamente de palos, matando a 4 de ellos. Dos de los atacantes fueron abatidos posteriormente por la milicia de Dombas, que acudió en ayuda de los agredidos, y un tercero fue capturado.
 
Conclusión: No hay nada realmente creíble en toda esta historia, a no ser que Estados Unidos quiere absolutamente –y a pesar de todo lo acordado– desatar una sangrienta guerra civil, como en Yugoslavia, y provocar una intervención rusa que genere en esa parte de Europa un grave conflicto armado, del que nadie sabe adónde puede ir a parar.
 
Estados Unidos parece hallarse bajo la dirección de una banda de locos irresponsables, como los del film de Kubrick Dr. Strangelove. Pero Stanley Kubrick nos muestra en su película un presidente estadounidense amante de la paz.
 
Lo que no se ve en el flim de Kubrick es que Estados Unidos no está bajo la dirección de un presidente sino a las órdenes de un Estado profundo , perfectamente descrito por Peter Dale Scott, y que ese Estado profundo parece decidido a imponernos otra guerra mundial.
 
Por suerte, Rusia tiene como presidente un hombre responsable que sabe evitar las trampas tendidas por individuos a quienes conoce a la perfección.
 
Habrá que esperar las próximas intrigas estadounidenses porque, en mi opinión, esto es sólo un comienzo.
 

20 abril 2014

Novecento: la «Fiumana»


Manuel Millera
Miembro de Attac Navarra-Nafarroa
 
«Una riada humana que avanza, de frente, sin miedo, despacio pero decididamente» inmortalizada por el cuadro de Giuseppe Pellizza da Volpedo «El Cuarto Estado», de 1901, popularizado luego por la película «Novecento» de Bernardo Bertolucci, es el símbolo que rescata el autor para poner en valor la importancia de las Marchas por la Dignidad. Y así, mientras que «El Cuarto Estado» y «Novecento» han sido capaces de representar los valores de la izquierda durante más de un siglo, considera que esas Marchas expresan los mismos valores «con nuestras armas»: zapatos para caminar juntos, manos para una hilera humana que anuncie el fin de las cadenas opresoras, cerebros para pensar y ojos para ver el camino hacía el futuro, que distingan amigos de enemigos.
 
 
«Los fascistas no son como los hongos, que nacen en una noche, no. Han sido los patronos los que han plantado a los fascistas, los han querido, les han pagado. Y con ellos, los patronos han ganado cada vez más, hasta no saber dónde meter el dinero. Y así inventaron la guerra, y nos mandaron a África, a Rusia, a Grecia, a Albania, a España,... Pero siempre pagamos nosotros. ¿Quién paga? El proletariado, los campesinos, los obreros, los pobres...» Olmo
 
La «fiumana» significa la riada humana. Una multitud que avanza. De frente, sin miedo. Despacio, pero decididamente. Es casi mediodía, el sol está encima. Cuatro personajes en primer plano. Un hombre con barba y sombrero en el centro, la mano izquierda en el bolsillo; la mirada clara concede al conjunto la serenidad de una decisión correctamente tomada, entre todas y todos. En su mano derecha la chaqueta al hombro. A su lado apoyando, un compañero, también barba y sombrero, chaqueta sobre hombro izquierdo. Comparte la determinación de avanzar con la camisa desabrochada, es un descamisado. A su izquierda, una mujer descalza que abre un brazo como preguntando algo ¿Quizá hubiese empezado antes? Sostiene en su otro brazo un niño desnudo que parece morderse su propio puño, tiene hambre. Hay pobreza, pero sobre todo, hay dignidad. El grupo unido camina hacia un futuro mejor.
 
Es el cartel de una película. Usted lo conoce muy bien. Y «La Fiumana» el primer título que su autor quiso ponerle, luego, «Los embajadores del hambre» o «El Diluvio» aunque se terminó llamando «El Cuarto Poder». Un cuadro de enormes dimensiones, tan grande (545 x 293 cm) como los derechos y emociones que representa. Colores sepia, ocre, siena y tierra, la misma que nos alimenta. El moreno en la piel de los jornaleros, en contraposición al pálido de las clases altas, orgullosas de no trabajar al aire libre.
 
Elaborado por un artista comprometido, hijo de familia acomodada pero transformado por un rico proceso de concienciación social, al observar huelgas y manifestaciones populares. Giuseppe Pelliza da Volpedo lo terminó en 1901 después de 3 años de estudios y hasta 9 bocetos diferentes. Existen antecedentes, como «La Libertad guiando al pueblo» de Delacroix, aunque Pelliza quiso evitar cualquier vinculación violenta. Otros ven referencias a los clásicos italianos, desde Miguel Angel hasta Leonardo y, en concreto, de «La Escuela de Atenas» de Rafael. Cambia el protagonismo de pensadores, filósofos o sabios por la unión del pueblo. Pelliza se suicidó a los 38 años tras la muerte de su hijo y su esposa.

Podemos adivinar las cavilaciones sobre el conflicto irreconciliable entre los ideales impulsados por el arte y la dura realidad de un mundo, que nos abruma todos los días. Un drama muy acorde con su obra más conocida. Después de que los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, no fuesen capaces de garantizar al ser humano unos mínimos dignos, la clase obrera a través del pincel de su autor, quiso mostrar que la industrialización social traía consigo una de las mayores mentiras del progreso humano: «las máquinas os harán libres». Se expuso por vez primera en la Trienal de Milán.
 
Bernardo Bertolucci filmó en 1976 una película de 5 horas y media, al principio, mal acogida por los críticos, hoy un clásico indiscutible, casi una obra de arte; con la grandiosidad de una ópera de Verdi. En ella se efectúa un italiano paseo por el siglo XX, a través de la amistad de los dos protagonistas Olmo Dalcó (Gerard Depardieu) y Alfredo Berlinghieri (Robert de Niro) que nacen el mismo día dentro de dos familias y dos ambientes contrapuestos, el patrono y el jornalero, con música de E. Morricone. Entre los dos, se mueve Attila (Donald Sutherland) un camisa negra que sirve y muy bien, por cierto, a quien le paga, que no desea manchar sus manos con el trabajo sucio. Se dice que el actor nunca quiso ver la película, horrorizado por su propia imagen. El camino va desde enero de 1901 hasta abril de 1945, con epílogo en la primavera de 1976. Se narra la muerte de Verdi, la huelga agraria de 1908, la Primera Guerra Mundial, la creación del PCI (Livorno, 1921), el golpe de estado de Mussolini (1922), la prohibición del PCI (1925), la Segunda Guerra Mundial, el día de la liberación (25 de abril 1945) y la derrota del fascismo.
 
El pasado viernes 21 de diciembre se celebró en el Centro Social Ocupado «La Traba», en el barrio de Arganzuela, un acto que, bajo el título «Ponte Flamenco», dió cobijo al cantaor Manuel Gerena, el grupo de sevillanas reivindicativas «Gente del Pueblo» y el dúo castellano «Rojo Cancionero», acompañando a Rafa Mayoral (PAH), Raquel Balbuena (Mujeres del Carbón) y Diego Cañamero (SAT) «si se levanta el pueblo entero, los vamos a derrotar». Cerca de un millar de personas abarrotaron el Centro Social, que llegó a peligrar por las presiones ejercidas por el Ayuntamiento.
 
Finalmente, por puro tesón y tras identificarse, DNI en boca, pudo terminar. Tras sus cantes se leyó un comunicado de adhesiones del mundo de la cultura a las Marchas por la Dignidad. Como fondo de escenario, el cuadro de la Fiumana, cuyos personajes miran de reojo y parecen bailar a su ritmo.
 
Durante más de un siglo este dibujo ha sabido simbolizar los valores de la izquierda. ¿Qué novela, cuadro, película o escultura podrá representar el conflicto de clases del siglo XXI? ¿Cómo representar de una manera no convencional el descomunal robo legal donde los políticos ponen una tirita sobre el tobillo de un enfermo de cáncer, mientras los ricos ríen? Las Marchas por la Dignidad quizá no tengan mucho arte, pero si rebosan dignidad, solidaridad, conciencia y cambio. Podemos.
 
Se trata de juntar en Madrid a un millón de personas, para expresar con nuestras armas, que no nos engañan, que no queremos seguir así y que una minoría no puede ni debe decidir nuestro futuro, porque en tal caso nuestro destino es la barbarie o la destrucción. Nuestras armas son: zapatos para caminar juntos, se hace camino al andar y al volver la vista atrás se ve el camino que nunca hay que volver a pisar; manos para una hilera humana que anuncie el fin de las cadenas opresoras; bocas para besarse y gritar nuestro descontento; cerebros para pensar y no caer en provocaciones; ojos para ver el camino hacia el futuro, que distingan a amigos de enemigos.

Hoy, la dictadura del mercado se ha puesto la careta de la troika europea. ¿Somos capaces de quitársela? Creo que Pelliza o Bertolucci se levantarán para aplaudirnos. Les hemos entendido.
 
 

 
 
Fuente: Diario Gara
 

17 abril 2014

Internacionalismo campesino.

Por Esther Vivas

Tierra, agua y semillas son imprescindibles para cultivar y comer. O alimentos para la mayoría o dinero  para la minoría, ésta es la cuestión. La Vía Campesina, el mayor movimiento internacional de pequeños agricultores, jornaleros y sin tierra, lo reivindica día a día. Hoy, 17 de abril, en la jornada internacional de la lucha campesina repasamos su historia.
 
Combatiendo la globalización alimentaria 
 
La globalización alimentaria, diseñada por y para la agroindustria y los supermercados, privatiza los bienes comunes, acaba con aquellos que cuidan y trabajan la tierra y convierte la comida en un negocio. La liberalización de la agricultura, no es más que una guerra contra el campesinado. Se trata de políticas que, amparadas por instituciones y tratados internacionales, acaban con los pequeños y medianos agricultores y las comunidades rurales.
 
Ante esta ofensiva, emergió, en 1993, La Vía Campesina, como la máxima expresión de aquellos que en el campo resisten y combaten la globalización neoliberal y los dictados de organizaciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los antecedentes de La Vía se remontan a mediados de los años 80, cuando, en motivo de la Ronda de Uruguay del GATT, varias organizaciones campesinas llevaron a cabo importantes esfuerzos para internacionalizar el movimiento.
 
A principios de los 90, se constituyó La Vía, en parte, como una alternativa más radical a la hasta entonces única organización internacional campesina, la Federación Internacional de Productores Agrícolas (IFAP), creada en 1946. Una organización que representaba, principalmente, los intereses de los mayores agricultores, situados, en general, en los países del Norte, y favorable al diálogo con las instituciones internacionales.
 
La Vía Campesina nació, así, en los albores del movimiento altermundialista, coordinando esfuerzos junto a otras muchas organizaciones, desde feministas a grupos contra la deuda externa, pasando por aquellos que exigían la tasación de las transacciones financieras internacionales a indígenas, colectivos de solidaridad internacional…, unidos en el combate contra una globalización al servicio de los intereses del capital. La Vía resultó ser el “componente campesino” de este “movimiento de movimientos”.
 
Desde finales de los años 90 y principios de la década del 2000, La Vía Campesina impulsó y participó activamente en las masivas protestas contra la OMC y otras instituciones internacionales. En las marchas contra la cumbre de la OMC en Cancún (2003) y Hong Kong (2005), los campesinos fueron uno de los actores más relevantes y visibles. Un recuerdo especial merece el campesino coreano Lee Kyung Hae, presidente de la Federación de Campesinos y Pescadores de Corea del Sur, que se quitó la vida en la protesta contra la OMC en Cancún subido a la valla que rodeaba el perímetro de seguridad, para denunciar cómo el agronegocio acababa con la vida de tantos agricultores.
 
Tras la política de alianzas de La Vía, estaba el convencimiento de que su lucha contra la agroindustria formaba parte intrínseca de un combate más amplio contra la globalización neoliberal y que otro modelo de agricultura y alimentación solo sería posible en el marco de un cambio global de sistema. Para conseguirlo, la creación de coaliciones amplias entre sectores sociales distintos se percibía como fundamental. Golpear juntos, desde una unidad tejida en base a la diversidad.
 
La Vía Campesina, de este modo, fue capaz de construir una identidad “campesina” global, politizada, ligada a la tierra y a la producción de alimentos. Sus miembros representan los sectores más golpeados por la globalización alimentaria, pequeños y medianos campesinos, jornaleros, sin tierra, mujeres del campo, comunidades agrícolas indígenas, rompiendo la división Norte-Sur e integrando en su seno a organizaciones de todo el planeta, 150 grupos de 56 países. Se trata, en palabras de Walden Bello, de un nuevo “internacionalismo campesino”.
 
A por la soberanía alimentaria
 
La emergencia de La Vía Campesina aportó, también, una nueva mirada a las políticas agrícolas y alimentarias. En 1996, en el marco de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de la FAO, en Roma, La Vía lanzó un nuevo concepto político, el de la soberanía alimentaria. Si hasta entonces, el hambre en el mundo solo se abordaba desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, que todo el mundo tenga acceso y derecho a la alimentación, pero sin cuestionar qué se come, cómo se produce y de dónde viene, el concepto acuñado por La Vía “revolucionó” el debate.
 
Ya no se trataba únicamente de poder comer, sino de ser “soberanos”, y poder decidir. La soberanía alimentaria va un paso más allá al de la seguridad alimentaria y no únicamente reivindica que todo el mundo tenga acceso a los alimentos sino, también, a los medios de producción, a los bienes comunes (agua, tierra, semillas). Se trata de una apuesta por la agricultura local y de proximidad, campesina, ecológica, de temporada, en oposición a una agricultura en manos del agronegocio, que empobrece al campesinado, con alimentos que recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, que acaba con la diversidad alimentaria y que, además, nos enferma.
 
No se trata de una idea romántica, de un retorno a un pasado arcaico, sino de recuperar el conocimiento tradicional campesino y combinarlo con nuevas tecnologías y saberes, de retornar la dignidad a quienes conrean la tierra, que ésta sea para quien la trabaja, de establecer puentes de solidaridad entre el mundo rural y el urbano y, sobre todo, de democratizar la producción, la distribución y el consumo de alimentos. No es un concepto que deba interpretarse en un sentido autárquico sino solidario e internacionalista, que apuesta por una agricultura local y campesina aquí y en cada rincón del planeta.
 
Las mujeres cuentan
 
Una soberanía alimentaria que tiene que ser feminista, si quiere significar un cambio real de modelo. Hoy las mujeres, a pesar de ser las principales proveedoras de alimentos en los países del Sur, entre un 60% y un 80% de la producción de comida recae en sus hombros, son las que más pasan hambre, padeciendo el 60% del hambre crónica global, según datos de la FAO. La mujer trabaja la tierra, cultiva los alimentos, pero no tiene acceso a su propiedad, a la maquinaria, al crédito agrícola. Si la soberanía alimentaria no permite igualdad de derechos entre hombres y mujeres, no será una alternativa de verdad.
 
La Vía Campesina, con el tiempo, ha ido incorporando una perspectiva feminista, trabajando para conseguir la igualdad de género en el seno de sus organizaciones y estableciendo alianzas con grupos feministas como la red internacional de la Marcha Mundial de Mujeres. En La Vía, las mujeres se han organizado autónomamente para reivindicar sus derechos, ya sea dentro de sus propios colectivos o a nivel general.
 
La Comisión de Mujeres de La Vía ha llevado a cabo un trabajo fundamental promoviendo el  intercambio entre mujeres campesinas de diferentes países, organizando encuentros específicos de mujeres coincidiendo con cumbres y reuniones internacionales e impulsando la participación de éstas en todos los niveles y actividades de organización. En octubre del 2006, se celebró el Congreso Mundial de las Mujeres de La Vía Campesina, en Santiago de Compostela, que puso de relieve la necesidad de fortalecer aún más la articulación de las mujeres y aprobó la creación de mecanismos para un mayor intercambio de experiencias y planes de lucha específicos. Entre las propuestas aprobadas estaba, entre otras, lanzar una campaña mundial contra la violencia machista y trabajar para que se reconozcan los derechos de las mujeres campesinas exigiendo igualdad real en el acceso a la tierra, a los créditos, a los mercados y en los derechos administrativos.
 
A pesar de la paridad formal en La Vía, las mujeres tienen mayores dificultades para viajar o asistir a encuentros y reuniones. Como señalaba, Annette Aurélie Desmarais, en su libro ‘La Vía Campesina’ (2007): “Hay muchas razones por las que las mujeres no participan a este nivel. Quizá la más importante es la persistencia de ideologías y prácticas culturales que perpetúan relaciones de género desiguales e injustas. Por ejemplo, la división de las labores por género significa que las mujeres rurales tienen mucho menos acceso al recurso más preciado, el tiempo, para participar como líderes en las organizaciones agrícolas. Dado que las mujeres son las principales responsables del cuidado de los niños y los ancianos (…). La triple jornada de las mujeres –que implica trabajo reproductivo, productivo y comunitario- hace mucho menos probable que tengan tiempo para sesiones de formación y aprendizaje para su capacitación como líderes”. Más allá de las dificultades objetivas, avanzar hacia la igualdad es una prioridad para La Vía, y eso gracias a sus mujeres.
 
La Vía Campesina lleva más de 20 años articulando resistencias en el campo y tejiendo redes y alianzas a nivel internacional. Alimentarnos es imprescindible para todos, ya sea en el campo o la ciudad, en el Norte o el Sur del planeta. Y comer, hoy, se ha vuelto, como recuerda La Vía, un acto político.
 

16 abril 2014

17 de Abril, Día Internacional de la Lucha Campesina

La construcción de la soberanía alimentaria pasa por garantizar a las personas productoras el acceso a la tierra, semillas e insumos, rechazando los transgénicos y el papel de las grandes multinacionales en la cadena alimentaria.
             
Hoy se celebra el Día Internacional de la Lucha Campesina, conmemorando la masacre de 19 campesinos sin tierra que el 17 de abril de 1996 fueron asesinados por la policía militar mientras reclamaban, junto a compañeros y compañeras del MST, el acceso a la tierra y la justicia mediante la reforma agraria. Las autoridades estatales, la policía, el ejército y grandes terratenientes estaban implicados en la planificación y ejecución de esta masacre.

Desde el PCE queremos apoyar la movilización de los compañeros y compañeras de La Vía Campesina, donde convergen en nuestro país sindicatos agrarios como COAG, EHNE, SAT..., que reivindican en esta fecha, como cada año, su oposición al acaparamiento de tierras y contra la ocupación de nuestros sistemas alimentarios por parte del capital transnacional.
 
Porque, lamentablemente, la lucha campesina no ha perdido un ápice de vigencia:
 


En nuestro país seguimos sufriendo una alta concentración de la propiedad de la tierra, dificultando su acceso a quienes quieren trabajarla. También los recursos comunes como las semillas están en manos de unas pocas empresas transnacionales que asfixian a las personas productoras y dictan lo que comemos.

Las ayudas públicas, que deberían dirigirse a fortalecer y consolidar la agricultura familiar y campesina como garante de fijación de la población rural al territorio, son utilizadas para enriquecer aún más a los grandes terratenientes.


Las estadísticas nos hablan de que 1 Ha de tierra cultivada permite el empleo de 2 personas, y el abastecimiento a su vez de 30 familias, siempre que se garantice la venta en canales cortos. La importancia de la agricultura de proximidad es, con este ejemplo, muy evidente.

Por ello, un año más, el PCE exige una política agraria medioambiental y socialmente sostenible, que defienda sobre todo los intereses ambientales, agrarios y sanitarios frente a los intereses del capital agroalimentario y que se atienda a la reivindicación histórica de que los alimentos sean considerados un derecho humano fundamental, y por tanto, protegidos de los especuladores. Y en lo concreto garantizar el acceso a los medios de producción a través de la puesta en marcha de bancos públicos de tierra e insumos agrícolas, el libre intercambio de semillas y el rechazo total a los transgénicos, apoyo a los modelos de distribución en canales cortos que permiten la agricultura de proximidad y retribuciones más justas para las personas productoras, la agroecología como apuesta para la sostenibilidad de nuestros campos y el cooperativismo y la economía social como base del sistema económico.

La agricultura campesina cobra mayor importancia si cabe en el contexto actual: crea empleo, aumenta la economía real y fija población. Y todo ello, además, abasteciendo a la sociedad de alimentos sanos.

Para ello, no renunciamos a nuestra reivindicación histórica, la Reforma Agraria Integral en tanto propiedad de la tierra, manufactura y distribución, ni a las movilizaciones sociales necesarias para lograrla.

 


 

02 abril 2014

Se presenta en Córdoba un libro sobre Dolores Ibárruri "Pasionaria" para jóvenes escrito por Felipe Alcaraz, Marcos Ana y Julio Anguita.

El próximo 5 de abril en Córdoba se presenta en un homenaje a Dolores Ibárruri el título Pasionaria, una leyenda que se puede tocar, Felipe Alcaraz, escritor y político andaluz, resume la historia que ha escrito de Dolores Ibárruri, dirigente comunista fundamental para conocer la lucha por la Democracia. Un libro que recorrerá toda la geografía peninsular, en multitud de homenajes que a Pasionaria se le va a realizar en el 25 aniversario de su fallecimiento.

El propio Felipe Alcaraz nos dice acerca de su nuevo libro: “ El grito de Dolores "No pasarán" no ha caducado. El fascismo es una forma de capitalismo de excepción, y en esas estamos. La ultraexplotación exige el fin de la libertad y extender la política del miedo a través de la cohesión penal. Todo se está dando. El huevo de la serpiente está en un grado de incubación creciente, que no se ha detenido. Al par ese "No pasarán" es la expresión más viva de la existencia de una izquierda constituyente y transformadora. 

Pasaron militarmente en el 39, pero no cultural, ideológicamente. Hablamos de derrota, sí, pero no de rendición, no de sumisión. La sumisión es ser derrotados y asumir los valores del adversario, parecerse a ellos, terminar siendo ellos. Y eso no se ha producido. De ahí la gran esperanza, que ha empezado en latinoamérica y va a seguir por la vieja Europa. "Un fantasma recorre Europa", será el grito que deberemos dar si cuaja el proceso constituyente, la victoria sobre el neoliberalismo y sobre los que intentan una restauración del bipartidismo borbónico. No nos pueden imponer 30 años más de una Europa de los mercaderes y los hombres de negro.Y en esa batalla está con nosotros la fuerza y la determinación de una mujer imposible de doblegar como Pasionaria. Ese es, a la vez, el mensaje hacia los jóvenes y el mensaje más joven posible”.

Un título que recoge además del texto para jóvenes de Alcaraz, un prólogo del poeta Marcos Ana y la oración laica del entierro de Dolores de Julio Anguita. También contiene un epílogo del secretario general del Partido Comunista de España, José Luis Centella. Lo completa el libro 20 actividades para desarrollar en el ámbito escolar o familiar como sugerencia didáctica. El libro está ilustrado por dibujos del almeriense Joaquín López Cruces.

Fuente:  http://www.tercerainformacion.es