17 junio 2014

El López detenido en Venezuela y el López portorriqueño condenado a 55 años en EEUU.



  

El López venezolano y el López puertorriqueño: Contraste esclarecedor

Atilio Borón – Cubadebate.- La prensa del establishment en las Américas y Europa hace meses viene exaltando la figura de Leopoldo López Mendoza, líder del partido Voluntad Popular (un 1 % en las últimas elecciones municipales venezolanas) como la de un virtuosos estadista opositor, mañosamente encarcelado por el gobierno de Nicolás Maduro.

Pero la verdad es otra: López Mendoza es cualquier cosa menos un disidente democrático. Es el líder de una facción sediciosa de la derecha venezolana –entre cuyos dirigentes se encuentra la impresentable María Corina Machado– que en febrero de 2014 se propuso alterar por la fuerza el orden constitucional vigente en su país y derrocar al gobierno venezolano.

Los secuaces de López (la mayoría de ellos mercenarios pagados por Estados Unidos, según inapelables testimonios que salieron recientemente a la luz) hicieron uso de cuanta forma imaginable de violencia, desde incendios de edificios y medios de transporte públicos y privados, ataques violentos a universidades y centros de salud, erección de guarimbas, apaleamiento de chavistas y asesinatos.

Como producto de estos desmanes perdieron la vida casi medio centenar de personas, la mayoría de ellas chavistas o personal de las fuerzas de seguridad del Estado.

López Mendoza fue arrestado por la comisión de estos crímenes, incluyendo varios casos de homicidio. Antes que un disidente detenido por sus ideas o proyectos políticos el personaje de marras, es un delincuente que ha perpetrado crímenes que en cualquier Estado se purgan con extensas condenas y, en algunos países, con la pena de muerte. [1]

Sin embargo, para la prensa del sistema López es un héroe, un demócrata perseguido por una feroz tiranía que en Venezuela habría conculcado todas las libertades.

Si este personaje hubiera hecho en Estados Unidos lo que hizo en su patria habría sido encerrado de por vida en una cárcel de máxima seguridad. Eso precisamente es lo que le ocurrió a otro López, Oscar López Rivera, patriota independentista puertorriqueño y, por eso mismo, nuestroamericano, que por mucho menos de lo que hiciera el “López malo” lleva 33 años de prisión en las cárceles norteamericanas.

Para las rameras mediáticas del imperio este López, el bueno, no merece ni una línea: a su injusto encarcelamiento se le agrega el cotidiano castigo del silencio y el sistemático ninguneo de su condición.

¿Qué hizo López Rivera? [2] Según la acusación que lo llevó a la cárcel: conspirar contra el gobierno de Estados Unidos en su calidad de integrante de las FALN, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico.

Como se sabe, esta isla le fue arrebatada a España, junto con Cuba y Filipinas, con el traidor zarpazo de Washington en la guerra de 1898 y permanece desde entonces bajo una condición colonial. La inconmovible adhesión de los boricuas a su lengua, sus costumbres y su cultura a lo largo de medio siglo hizo que Washington lanzara, 1948 y 1957, una brutal ofensiva para “norteamericanizar” a ese pueblo rebelde. Accediendo para su deshonor a una orden de la Casa Blanca la Legislatura puertorriqueña se hundió en la ignominia al establecer que eran crímenes contra el Estado poseer una bandera de Puerto Rico, cantar canciones patrióticas puertorriqueñas o hablar a favor de la independencia de la isla.

Luego de casi diez años de escarnio esa política fue abandonada, y la identidad nacional boricua salió fortalecida de ese agravio. A los 14 años la familia de López Rivera se trasladó a Chicago y poco después fue reclutado para ir a la guerra de Vietnam, de donde regresó condecorado con la Medalla de Bronce. Vinculado a las FALN, en 1981 cae preso por robo a mano armada, posesión de un arma de fuego no registrada y transportación a través de una ruta inter-estatal de un vehículo robado, todo lo cual fue interpretado por la fiscalía como parte de una “conspiración sediciosa” para expulsar por la fuerza a Estados Unidos de Puerto Rico.

La acusación que sirvió para condenar a López Rivera fue el estallido de una serie de bombas en el área de Chicago, operación que no dejó víctimas fatales. Comentando este suceso un editorial del Chicago Tribune de 1980 reconoció que esas bombas “fueron puestas y programadas para estallar con el solo fin de dañar propiedades pero no a personas” y que el objetivo de las FALN era “llamar la atención para su causa más que derramar sangre.”

El castigo que le impuso el juez fue monstruoso: ¡55 años de cárcel! Para calibrar los escandalosos alcances de la tremenda injusticia que pasa por “justicia” en Estados Unidos,la sentencia promedio para un homicidio (que no los hubo en el caso del López bueno) es de 12 años y medio. Pero a López Rivera le cuadruplicaron la pena y lo condenaron a 55 años de cárcel.

En 1999, sigue diciendo Bauer en el reportaje que le hiciera en Mother Jones, el presidenteBill Clinton ofreció clemencia a López Rivera y otros independentistas que estaban presos. Este ofrecimiento fue hecho a pesar de las protestas del FBI, la Oficina del Fiscal General de Estados Unidos, la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos y la propia esposa del presidente, Hillary Clinton, conocida arpía disfrazada de progre y que para terror del planeta aspira a suceder a Obama en el trono imperial.

En un gesto que lo enaltece y que lo emparenta con Antonio Gramsci cuando desde la cárcel rechazó la envenenada clemencia que le ofrecía Mussolini,  López Rivera desechó el ofrecimiento porque exigía a cambio aceptar otro crimen que no había cometido, “conspiración para fugarse”, y sancionado con una pena mucho menor.Por eso hasta hoy sigue en la cárcel.

Clinton pudo haberle concedido un perdón presidencial al terminar su mandato, pero no lo hizo, intimidado por el aparato represivo de su país y la insaciable sed de sangre de su consorte y que, como se recordará, estalló en risotadas al enterarse del brutal linchamiento de Muammar El Gadaffi. Tampoco lo hizo George W. Bush y todo indica que es muy poco probable que lo vaya a hacer Barack Obama, que si quisiera comenzar a ser merecedor del Premio Nobel de la Paz debería ya perdonar y enviar a su casa a los tres luchadores antiterroristas cubanos (Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino) y a López Rivera, todos los cuales jamás deberían haber sido puestos en prisión por defender tan nobles causas sin dañar absolutamente a nadie.[3]

Tuvo suerte de haber nacido en Venezuela Leopoldo López. En Estados Unidos le habrían dado más que 55 años. Lo más probable, dado que con su accionar fue el autor intelectual de los disturbios que ocasionaron varias muertes, era que su causa habría sido caratulada como “conspiración sediciosa seguida de muertes” y que hubiera terminado sus días recibiendo una inyección letal o enviado a la silla eléctrica, ante las complicaciones que en los últimos tiempos ha tenido la primera. Pero está en Venezuela y en lugar de ser un criminal, por la “conspiración sediciosa seguida de muertes” que el López bueno no hizo pero él sí, los medios hegemónicos y los políticos e intelectuales “bienpensantes” lo exaltan como un arcángel de la democracia, un guardián de los valores republicanos y un ejemplo para el mundo.

Por enésima vez se pone de manifiesto toda la hipocresía y el doble rasero del imperio y sus lenguaraces en América Latina y el Caribe. Tenía razón Sun Tzu cuando aseguró que “toda guerra se basa en el engaño”. Y dado que estamos en guerra: terrorismo mediático, complot económico, “golpes blandos”, “smart power” y otras lindezas por el estilo, las mentiras y el engaño están a la orden del día.

Por eso el López malo aparece como un santo y el López bueno, el patriota boricua y nuestroamericano que brega por la autodeterminación de su pueblo, permanece en injusta prisión y es invisibilizado por la “prensa seria y objetiva” durante 33 años. Pero claro, mientras uno goza de todas las prerrogativas que el imperio le dispensa a sus peones, el otro es un inclaudicable luchador anti-imperialista sobre el cual recae no todo el rigor de la ley sino los más bajos instintos de venganza y escarmiento que se les reserva a quienes tienen la osadía de desafiar la prepotencia de Estados Unidos.

Notas

[1] Ver el análisis que hace Salim Lamrani en “Si la oposición venezolana fuera francesa …”, en Rebelión, 14 de Abril del 2014. La legislación estadounidense es aún más dura y contempla, para ciertos casos, la pena de muerte.
[2] Una información actualizada sobre este caso se encuentra en la nota de Shane Bauer en Mother Jones del 29 de Mayo del 2014. Puede leerse en http://www.motherjones.com/politics/2014/05/oscar-lopez-rivera-75-years-seditious-conspiracy
[3] Cabe aclarar que hasta la fecha Washington ha tenido éxito en evitar que el caso de Puerto Rico sea re-incorporado en la agenda del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas de donde fuera excluido en 1952. De hecho la Corte Suprema de los Estados Unidos estableció que “Puerto Rico pertenece a, pero no forma parte de los Estados Unidos. “(You belong to us, but are not part of us!). Por eso los ciudadanos puertorriqueños no pueden elegir al presidente de Estados Unidos ni elegir candidatos para ocupar sus bancas en la Cámara de Representantes o el Senado de Estados Unidos. Sólo se admite un “comisionado delegado” sin derecho a voto en la Cámara, no así en el Senado.

Fuente: www.cubainformacion.tv/index.php/objetivo-falsimedia/56811-el-lopez-detenido-en-venezuela-y-el-lopez-portorriqueno-condenado-a-55-anos-en-eeuu

15 junio 2014

Aniversario en la vieja Europa: otra vez Normandía (*).

Por Rafael Poch.
 
Obama ha iniciado en Varsovia su actual visita a Europa. No por casualidad. Polonia es el aliado más solícito con el viejo propósito de Washington, mantenido a lo largo de toda la posguerra fría, de impedir un entendimiento en materia de seguridad europea entre la UE y Rusia (la ya olvidada hoja de ruta de la Carta de París por una nueva Europa de Noviembre de 1990). Sin eso, se complica cualquier fluida relación política y económica entre Moscú y Bruselas, se mantiene el sentido de la OTAN como bloque contra Rusia, y, sobre todo, se conjura el peligro de una política exterior europea autónoma y menos indecente. Es decir; se mantiene bien amarrado el vector europeo que es una de las cuatro grandes prioridades de la política imperial americana, junto con la contención de China, impedir que Rusia levante cabeza y mantener a raya a los BRIC´s.
 
La visita de Obama a Europa tampoco aportará nada nuevo en Normandía, con respecto a la de Bush en 2004. Donde entonces estaba la “guerra contra el terrorismo”, hoy están los drones, Libia, Siria, y… Ucrania, donde se está llevando a cabo una considerable matanza de adversarios al régimen prooccidental con utilización de los más potentes recursos militares (un espejo del Maidán, pero a lo bestia), ante la habitual impasibilidad informativa que merecen los muertos que no cuentan. Obama va a utilizar la memoria del soldado Ryan, como hizo Bush en 2004, para promocionar la receta tradicional: forjar un frente euro americano contra el resto del mundo.
 
En una clave conservadora respecto a su tradición histórica imperial, Europa como proyecto resulta del todo inservible. Esa es la gran divisoria del debate sobre el futuro de la Unión Europea, por más que no se hable de ello: a qué mundo queremos contribuir, al solidario y sostenible, o al caótico-militarista. ¿Una Europa social, capaz de aprender de sus errores y sensible a cómo otros ven el futuro del mundo, o a la que se instala en su biografía de inventora del desastre industrial, del imperio moderno y de la destrucción masiva, de la que Estados Unidos es hoy paradigma indiscutible?
 
Este texto de 2004 sobre el aniversario de Normandía es actual también, porque mientras todo eso está en marcha, sigue aumentando la inducida ignorancia de las jóvenes generaciones sobre los datos más básicos de la Segunda Guerra Mundial en Europa.
 
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Muchos creen que John Wayne y el soldado Ryan salvaron a Europa del fascismo, que Angloamérica salvó al viejo continente, poco menos que en solitario, y que el desembarco en Normandía fue la gran acción decisiva. No fue así.
 
Ni el curso de la guerra, ni la derrota del fascismo, se decidieron allá. Los principales héroes no fueron John Wayne ni el soldado Ryan, sino gente de apellido eslavo que murió por un país que ya no existe. Los escenarios realmente decisivos fueron; Moscú, Leningrado (Peterburgo), Stalingrado (Volgogrado), y Kursk.
 
En el frente del Este, el Tercer Reich perdió 10 millones de soldados y oficiales muertos, heridos y desaparecidos, 48.000 blindados y vehículos de asalto, 167.000 sistemas de artillería. 607 divisiones fueron destruidas. Todo ello representa el 75% de las pérdidas totales alemanas en la Segunda Guerra Mundial.
 
La diferencia en la escala militar es aplastante. En las playas de Normandía se registraron 10.000 muertos aliados, 4.300 de ellos británicos y canadienses y 6.000 americanos. En las grandes batallas del este, los muertos se contaban en centenares de miles. En la batalla de Moscú participaron unos 3 millones de soldados y 2.000 tanques. La URSS utilizó allí la mitad de su ejército, Alemania una tercera parte. En el Alemein, una batalla importante del otro frente, los alemanes disponían entre 60.000 y 70.000 soldados.
 
La escala del sufrimiento humano también es incomparable. La geopolítica de Hitler no tenía prevista la existencia de un estado ruso en Europa y en su escala racista los eslavos estaban muy abajo. La guerra en el este era a vida o muerte, muy diferente a la del oeste. Las ciudades y los pueblos eran destruidos, frecuentemente con sus habitantes. Murieron uno de cada cuatro habitantes de Bielorrusia, uno de cada tres de Leningrado, Pskov y Smolensk. Centenares de Oradur-sur-Glane.
 
El esfuerzo angloamericano en el continente no empezó hasta que, en 1943, quedó claro que la URSS había parado el embate y que la derrota de Alemania era inevitable. Con otra actitud seguramente se hubieran evitado muchos muertos. Pero, ¿habría habido “segundo frente” si las cosas le hubieran ido bien a Hitler en el este?
 
Desde la firma del acuerdo británico-soviético sobre acciones militares comunes contra Alemania de julio de 1941, Stalin pedía la apertura de un “segundo frente” en Europa, es decir un desembarco aliado que aliviara la presión soportada por la URSS. La respuesta se demoró mucho.
 
El invierno de 1941, con los alemanes a las puertas de Moscú, fue crítico. Aquel año la URSS sufrió la mitad de las bajas militares de toda la guerra, 9 millones entre muertos, heridos y presos (dos terceras partes de los 27,6 millones de muertos soviéticos en la guerra fueron civiles), pero sólo recibió el 2% del total de los suministros que sus compañeros de coalición le enviaron durante toda la guerra.
 
Los documentos desclasificados de los archivos soviéticos están llenos de declaraciones de aliados occidentales que abundaban en la inconveniencia de apresurarse. ¿Por qué no dejar que las dos fieras se devoraran entre sí?
 
Visto desde Moscú, los angloamericanos desembarcaban en los lugares más alejados y menos relevantes para aliviar la presión sufrida por la URSS; primero en el norte de África (noviembre de 1942), luego en Sicilia (julio del 43), a continuación dos veces en Italia continental (en septiembre del 43 y en enero del 44), y sólo a menos de un año del fin de la guerra (en junio del 44) en Normandía.
 
Para entonces, el ejército soviético ya hacía 6 meses que había llegado a la frontera polaca de preguerra. Las democracias debían darse prisa si querían tomar alguna posición en Europa y evitar que “los rusos” volvieran a llegar a París, como habían hecho en el pasado.
 
Una manifiesta desconfianza presidió la alianza antifascista soviético-occidental desde sus mismos inicios. Sus motivos eran muchos y diversos. De parte occidental se acepta, por ejemplo, que el pacto germano-soviético de 1939 evidenció el parentesco entre nazismo y estalinismo. De las vergüenzas de las democracias, de su actitud ante el fascismo en vísperas de la guerra y de sus parentescos imperiales con Hitler y Mussolini, apenas se habla. Seguramente a causa de su manifiesta actualidad.
 
En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, aquellos políticos democráticos de Europa y América que luego “salvarían a Europa” mantenían un idilio con Hitler y Mussolini. Estados Unidos había apoyado al dictador italiano desde su llegada al poder en 1922. Sus desmanes se comprendían, porque conjuraban la amenaza bolchevique. Las inversiones americanas en Italia y en la Alemania fascista no disminuían, sino aumentaban, en los años treinta.
 
“Hitler ha prestado grandes servicios no solo a Alemania, sino a toda Europa Occidental, al cerrar el paso al comunismo (…) por eso es legítimo ver en Alemania un muro de contención occidental del bolchevismo”, decía en 1938 el Secretario de exteriores británico, Lord Halifax.
 
Sobre la base común de aquella contemporización, Londres y Berlín podían llegar a un “entendimiento”. Halifax estaba dispuesto a conceder a Alemania todo lo que pidiera; “Danzig, Austria y Checoslovaquia”, con tal de que esas anexiones se llevaran a cabo, “de forma pacífica y evolutiva”.
 
Los principios de aquella Europa se habían retratado igualmente en su actitud ante la República Española.
 
La idea de que los proyectos de Hitler eran asumibles, que todo el mundo podía integrarse en ellos, y que la amenaza estaba en otra parte, era común en los gobiernos de la Europa de finales de los 30. Con Neville Chamberlain como jefe de gobierno en Londres y Edouard Daladier en París, las democracias calificaban de “paz con honor” la entrega de Checoslovaquia al Reich practicada por la Conferencia de Munich.
 
El ministro de exteriores polaco, Jozef Beck, prometía apoyar la reclamación nazi sobre Austria y tener en cuenta los intereses del Reich ante un “eventual ataque (polaco) contra Lituania”. El embajador polaco en París, Lukaszewicz, explicaba a sus colegas norteamericanos que lo que estaba en juego en Europa era una lucha entre el nazismo y el bolchevismo, en cuyo campo incluía a “agentes de Moscú” como el Presidente checoslovaco, Edvard Benes. “Alemania y Polonia pondrán a los rusos en fuga en tres meses”, decía el embajador, en vísperas de que la agresión contra su propio país marcara el inicio “oficial” de la Segunda Guerra Mundial.
 
Para entonces, aquella guerra tenía ya ocho años de historia en el mundo. El mundo de los dominios imperiales de Asia y África, donde la guerra, el atropello, la invasión y el racismo, no contaban, mientras no colisionaran con los propios intereses.
 
En 1931 los japoneses se habían apoderado de un trozo de China mayor que Francia. En 1933 y 1935 habían expandido su invasión a otras tres provincias chinas, practicando su guerra química y bacteriológica con experimentos en la población civil.
 
En 1935 Italia invadía Abisinia, con el Mariscal Badoglio utilizando gas mostaza contra la población civil.
 
En julio de 1939 el gobierno británico declaraba, “reconocer por completo la situación actual en China”.
 
Ni Londres ni Washington protestaron o se opusieron al ataque japonés contra Mongolia, retaguardia de la URSS, a partir de mayo de 1939 y que, en la batalla de Jaljyn Gol, produjo más muertos que toda la campaña de la invasión alemana de Francia.
 
No pasaba nada y el encargado de la “India Office”, Leopold Amery, explicaba por qué con toda claridad, al defender la agresión japonesa contra China en la Cámara de los Comunes; “si condenamos lo que Japón ha hecho en China, tendremos que condenar igualmente lo que Inglaterra hizo en Egipto y la India”.
 
En un libro escrito en una prisión británica entre abril y septiembre de 1944, coincidiendo con el desembarco de Normandía, Nehru, fundador de la nueva India explicaba así la situación: “Tras algunas de aquellas democracias había imperios en los que no había democracia alguna y donde reinaba el mismo tipo de autoritarismo (racista) que se asocia con el fascismo, así que era natural que aquellas democracias occidentales sintieran algún tipo de unión ideológica con el fascismo, por mucho que les disgustara algunas de sus expresiones más vulgares y brutales”.
 
“La política británica había sido casi ininterrumpidamente profascista y pronazi”, recapitulaba Nehru en su celda del Fuerte de Ahmadnagar, pero todo se acabó, cuando se vio que aquel “aliado natural”, aquel pariente, se volvía contra los intereses occidentales.
 
“Se hizo cada vez más obvio que, pese al deseo de calmar a Hitler, éste se estaba convirtiendo en el poder dominante en Europa, desmontando por completo el antiguo equilibrio y amenazando los intereses vitales del Imperio Británico”.
 
El resultado fue una alianza forjada sobre las circunstancias y la estupidez de Hitler, quien, si hubiera atacado primero a la URSS en lugar de atacar a Polonia, habría sido aplaudido por las democracias. Esta idea fue expresada al final de la guerra por el propio Hitler en un texto poco conocido.
 
En febrero de 1945, Martin Bormann recogió varios monólogos de Hitler que tienen valor de testamento político. Dos meses antes del final, Hitler coincidía en ellos, con la tónica de los políticos británicos y americanos de antes de la guerra, al reflexionar sobre los errores que habían conducido a la derrota.
 
La campaña contra Rusia era “inevitable”, decía. Su problema era haberla desencadenado en un momento poco adecuado. La guerra en dos frentes había sido un error, reconocía, pero la responsabilidad última era de americanos y británicos, con quienes habría sido posible llegar a un acuerdo.
 
“La guerra contra América es una tragedia”. “Ilógica y carente de todo fundamento”. Sólo la “conspiración judía contra Alemania” la había hecho posible.
 
Cargada de delirios, su mirada al futuro, contenía un pronóstico del mundo bipolar que se avecinaba: “Con la derrota del Reich y la aparición de los nacionalismos asiáticos, africanos y puede que sudamericanos, sólo quedarán en el mundo dos potencias capaces de confrontarse; Estados Unidos y la Rusia soviética. Las leyes de la historia y de la geografía, las empujarán hacia una prueba de fuerza, sea militar o económica e ideológica”.
 
El aparato de propaganda y relaciones públicas más formidable de la historia ha fabricado su leyenda sin apenas fisuras. Hollywood, la industria mediática en manos de magnates, los sistemas de alimentación oficial de esa industria y, por supuesto, el ejército de conformistas bien pagados encargado de transmitirla, han escrito la versión más conveniente. La historia es suya. Llegamos así al discurso de George Bush en la celebración del aniversario del desembarco.
 
Reivindicando lo único positivo que la intervención militar extranjera de Estados Unidos tiene en su haber en más de medio siglo, el Presidente vende su actual cruzada.
 
Obteniendo la merecida gratitud que los franceses, italianos, belgas y holandeses le deben al soldado Ryan, pretende mantener el vasallaje europeo ante la larga lista de crímenes impunes cometidos por el militarismo americano desde entonces.
 
El hombre que, según las encuestas, encarna la guerra y promueve la desestabilización global, para la mayoría de los europeos, habla hoy en Normandía de moral, de libertad y de principios, y recibe el tributo y el aplauso de los dirigentes de la “vieja Europa”.
 
La generosidad y el heroísmo de los 10.000 caídos en aquellas playas francesas sirve, así, para reivindicar su “guerra contra el terrorismo”, la destrucción de los frágiles rudimentos del derecho internacional y del control de armamentos, la agresión preventiva o “humanitaria”, el armamentismo y la banalización del uso del arma nuclear en guerras convencionales. Es el momento de recordar quién era el máximo representante de esas mismas tendencias en el mundo de hace 60 años.
 
La guerra no la ganó el soldado Ryan en Normandía, pero un indigno peligroso reivindica su gloria.
 
(*)Este texto se publicó en el Diario de Pekín el 4 de junio de 2004.
 
Fuente:http://blogs.lavanguardia.com/berlin/aniversario-en-la-vieja-europa-otra-vez-normandia-13395#more-743

08 junio 2014

Normandía: un desembarco obligado para evitar la victoria total del Ejército Rojo en Europa.

Hoy algunos celebran el famoso día D, aquel 6 de junio de 1944, en el que los aliados llevaron a cabo el desembarco de Normandía, abriendo el esperado desde hacía mucho tiempo segundo frente en Europa, como la clave de la derrota del nazismo, como si la guerra no hubiera empezado a ganarse realmente en Stalingrado.


Ni siquiera los alemanes habían prestado mucha atención al frente occidental desde la humillante y rápida conquista de Francia, puesto que sabían que los yankees esperaban que Alemania derrotara a la Unión Soviética, y que no habían escuchado las reiteradas peticiones de Stalin de que se atacara a los nazis también por el oeste para obligarle a reducir sus divisiones en el frente oriental.

El interés evidente de los norteamericanos era, claramente, en primer lugar, que alguien, por ejemplo los alemanes, acabaran con el comunismo en la URSS, y por eso los grandes hombres de negocios norteamericanos fueron los principales inversores en la Alemania nazi; en segundo lugar, en el marco del conflicto interimperialista que se estaba desarrollando, el objetivo era imponer la dictadura económica e ideológica de Washington en toda Europa (algo que, sin embargo, no se realizaría hasta 1991).
 
Por ejemplo, el magnate yankee Henry Ford había afirmado en 1941 que ” Ni los Aliados ni el Eje deberían ganar la guerra. EE.UU. debe proporcionar los medios para que ambas partes sigan luchando hasta que ambos colapsen. “
 
El futuro presidente Harry Truman, el que ordenaría lanzar sin necesidad militar alguna las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki, también declaró en 1941 que “si Alemania gana, debemos ayudar a Rusia y si Rusia gana, debemos ayudar a Alemania, para que muera el máximo en cada lado. “
 
El juego cínico e interesado del imperialismo norteamericano solo acabó cuando la URSS paró a Hitler en Stalingrado y comenzó su imparable avancé hasta Berlín, que indudablemente hizo manchar los pantalones a la clase capitalista norteamericana. Sólo entonces, Estados Unidos se apresuró a salvar sus intereses en Europa y propuso la invasión de Normandía, algo que llevaba tiempo solicitando Stalin y que no se hizo porque el plan era que los nazis, bien pertrechados militarmente gracias a la ayuda económica de las grandes corporaciones norteamericanas, acabaran con la revolución soviética.
 
Hitler tenía cerca de 200 divisiones destinadas a la lucha contra la Unión Soviética y sólo unas 60 en el frente occidental, puesto que antes el 90% de los esfuerzos nazis se dirigían hacia Rusia.
 
El verdadero punto de inflexión de la guerra fue la contraofensiva soviética de 1942, culminando en la batalla de Stalingrado y más tarde en la aún más decisiva batalla de Kursk. Después de una feroz batalla que duró una semana, la resistencia alemana colapsó. Incluso Churchill, el rabioso anticomunista, tuvo que admitir que el Ejército Rojo había “desgarrado los intestinos del ejército alemán” en Stalingrado.
 


Número de víctimas en la SGM: la URSS y China, los que más aportaron a
la victoria de los pueblos frente al fascismo
 
El Ejército Rojo lanzó una amplia ofensiva a finales de diciembre de 1943 que arrastró todo a su paso. Después de liberar Ucrania, hicieron retroceder a las fuerzas alemanas a través de Europa Oriental. El hecho es que tanto Roosevelt como Churchill (por no mencionar a Hitler) habían subestimado a la Unión Soviética. Los aliados se encontraran al Ejército Rojo a las puertas de Alemania y, si no hubieran lanzado Overlord , nombre oficial de la operación cuyo nucleo fue el desembarco de Normandia, en junio de 1944, puede que se hubieran encontrado con las tropas soviéticas en el Canal de la Mancha.
 
Es decir, el que nos intentan vender como el día clave de la SGM, no fue más que una operación en la que los Estados Unidos e Inglaterra se vieron obligados a abrir el segundo frente en Europa, tras años de rechazo a hacerlo, para evitar que la guerra la ganaran en solitario los soviéticos. Incluso así, tras la invasión de Francia, el frente oriental siguió siendo el frente de guerra más importante en Europa, en el que los nazis concentraron por necesidad el 80% de sus tropas, y aún así los aliados, fueron derrotados en la operación Market Garden o en las Árdenas por el ya maltrechó ejército alemán, mientras el Ejército Rojo avanzaba derrotando a todas las divisiones que encontraba a su paso.
 
Sin embargo, cosas de la propaganda, el 6 de junio se sigue celebrando que la fue ganada en Normandía y no en Stalingrado, y que fueron los que provocaron y financiaron el conflicto mundial y el auge del fascismo, las grandes corporaciones norteamericanas y europeas y los ejércitos a su servicio, los que que realmente liberaron Europa, ¿de sí mismos?
 
 


29 mayo 2014

José Luis Centella: "Quién va a ser nuestro candidato es para mí algo secundario"

Entrevista a José Luis Centella, secretario general del PCE, en El Diario.
  • El Partido Comunista está muy a gusto y muy cómodo en la confluencia de la izquierda", dice el secretario general del PCE.
  • "Si hay una confluencia de la izquierda tendríamos que plantearnos si es necesario llevar un candidato a presidente del Gobierno o a un colectivo"

 
La irrupción de Podemos en el panorama político tras los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo ha sacudido como un tsunami a los partidos de la izquierda, entre ellos a la propia Izquierda Unida. La coalición que lidera Cayo Lara se ha apresurado a hacer un llamamiento "solemne" al nuevo partido de Pablo Iglesias para configurar un frente político, social y cultural con el que formar una alternativa de gobierno con el objetivo de desbancar al bipartidismo. El secretario general del Partido Comunista, José Luis Centella, opina en esta entrevista de la posibilidad de que esa “confluencia” se materialice.
 
¿Quién ha ganado las elecciones este domingo? 
 
Yo prefiero empezar por destacar quién ha sido derrotado en estas elecciones, que ha sido el bipartidismo con una bajada espectacular. Y ha sido derrotado el señor Rajoy que las planteó como un plebiscito sobre su política económica. Pero ganarlas, las ha ganado UPyD, que ha tenido un buen resultado; Izquierda Unida, que ha tenido un magnífico resultado; y la formación Podemos, que también ha tenido un excelente resultado. Por lo tanto, han estado repartidas tanto entre quien ha ganado y quien ha perdido.  
 
¿Contaba usted con el éxito de Podemos?
 

Nosotros teníamos datos de que iban a tener un buen resultado pero nos ha sorprendido que ese resultado haya sido al final, más que bueno, excelente. 
 
Son reiterados los mensajes que llaman a la confluencia de las fuerzas de izquierda.
 
Sí es verdad que en la calle hay un mensaje importante de confluencia, más que de unidad. Hablo de confluencia, de cooperación entre las fuerzas de izquierdas que son plurales, que somos diversas y que estamos condenados a entendernos. Aquellos que formamos un bloque social que plantea en estos momentos una confrontación contra el bipartidismo y contra la hegemonía de los poderosos, que son los que nos han llevado a la peor crisis de la historia fuera de las épocas de guerra. Nosotros, desde Izquierda Unida y la Izquierda Plural, asumimos ese reto.
 
¿Está IU ya manos a la obra en ese trabajo? 
 
Izquierda Unida, cuando nace, ya lo hace con esa voluntad de unir a la izquierda, no nace con vocación de ser un partido político sino como un lugar de encuentro con otras formaciones políticas, con una izquierda plural. Hoy hay que dar un paso más. Tenemos un nuevo mapa político que nos sitúa en la pluralidad. Y en ese sentido, Izquierda Unida ya está trabajando para intentar configurar un bloque social y político. Pero, repito, esto no es nuevo. Está en nuestro ADN desde el nacimiento de IU.
 
¿El Partido Comunista también está en ese trabajo? 
 
El Partido Comunista está muy a gusto y muy cómodo en la confluencia de la izquierda. Estamos muy satisfechos del trabajo de Izquierda Unida y muy a gusto en la Izquierda Plural en el Parlamento. Por lo tanto, el Partido Comunista es una parte importante de la confluencia de la izquierda en este país.
 
¿Descartan ustedes concurrir a las generales en un frente amplio que incluya a Podemos? 
 
Nosotros no descartamos nada. Pero no se trata de un frente amplio sino de una cooperación, de una confluencia. La palabra frente, bloque… cada uno veremos cómo lo matizamos porque hay que tener en cuenta que la izquierda es plural. Nosotros en este momento estamos anteponiendo la cuestión social a lo que pueda ser una alternativa de izquierda, más que a lo que puedan ser los pactos electorales, que algunas veces se hacen demasiado por arriba. Pero no estamos hablando de algo nuevo por el magnífico resultado de Podemos. Es algo que nosotros ya planteamos en las elecciones generales pasadas y que hemos concretado en estas elecciones europeas con las demás fuerzas políticas con las que hemos concurrido.
 
¿La candidatura de Cayo Lara a las elecciones generales está en revisión? 
 
Izquierda Unida tiene en sus estatutos una fórmula muy clara de elección de sus candidatos a presidente del Gobierno, que es a través de primarias. Hoy en día no tenemos candidato a la presidencia del Gobierno. Se hará cuando llegue el momento y cuando corresponda. Hoy Cayo Lara es el presidente del grupo parlamentario, es el coordinador y es un referente fundamental de Izquierda Unida. Pero, repito, en este momento la candidatura a presidente del Gobierno no ha sido aún valorada. Ni siquiera está en el horizonte cercano.
 
¿Cabe la posibilidad de que Cayo Lara no sea el candidato?
 
Yo ahí no voy a dar ningún titular, porque, evidentemente, caben todas las posibilidades pero es que no es este el momento. No voy a dar el titular de que cabe la posibilidad de que Cayo Lara no lo sea, porque cabe y no cabe. No estamos en ese debate por eso esa pregunta prefiero no contestarla.
 
Si hay esa confluencia de izquierdas, no dependerá solo de IU y la cuestión del candidato estaría abierta.
 
Me niego a dar ese titular. Insisto. No es ese el objetivo de IU en este momento. Decir cualquier cosa sobre eso es sentar un debate en ese tema. Sería un error que cualquier militante o dirigente entrara en ese debate porque es distraernos de lo principal, que es responder a las necesidades de la gente. Quién va a ser nuestro candidato es para mí algo muy secundario.
 
Si queremos confluir con otras fuerzas, ese debate debe hacerse de forma colectiva con esas otras fuerzas. Incluso tendríamos que plantearnos si es necesario llevar un candidato a presidente del Gobierno o lo que hace falta es llevar un planteamiento colectivo donde lo importante no sea la cabeza sino el colectivo. Lo que es absurdo es hacer ahora un debate nominalista, y yo estaría enfrentado a quien intente hacer que ese debate se llame José Luis Centella, Alberto Garzón, Cayo Lara, Willy Meyer, Pablo Iglesias o Alfredo Pérez Rubalcaba. En este momento sobran nombres y hacen falta colectivos.  
 
Cuando en el proceso de confluencia Podemos les pida unas primarias abiertas, ¿qué van a hacer ustedes?
 
Lo discutiremos y lo hablaremos. No creo que ese sea el elemento que más nos diferencie. El debate con Podemos, con Primavera Europea, o con otras fuerzas de izquierda debe ser en torno a unos programas, en torno a ideas y no a personas.
 
¿Aceptaría entonces unas primarias abiertas?
 
Mi opinión es que hay que dar paso de algún modo a la participación política pero también hay que dar paso al papel de las estructuras participativas de los militantes. Hay que buscar fórmulas participativas que se combinen e impliquen una serie de obligaciones y de derechos. 
¿A la vista de sus resultados, era Willy Meyer el mejor candidato?
 
Sí. A la vista de los resultados, sí. Cada uno puede tener, como pasa con el seleccionador nacional, su candidato en el bolsillo. Pero Willy Meyer ha triplicado los resultados de las elecciones anteriores, lo que evidentemente demuestra que era un buen candidato.
 
¿Cree que Pablo Iglesias reúne las condiciones para ser un buen candidato a la presidencia del Gobierno en el escenario de unas próximas elecciones generales?
 
Yo creo que sí, igual que otros que te puedas plantear. Pablo tiene las condiciones, como las pueden tener otros muchos, como las puede tener Cayo Lara, Alberto Garzón o Elena Cortés, aunque podría dar muchos otros nombres de dirigentes de la izquierda. Yo creo que en estos momentos la izquierda tiene un plantel importante de personas que pueden representarla. Pero repito que para mí sería un error que el debate se centrara en los próximos meses en quién va a ser el candidato, porque estaríamos dando la imagen de que somos unas fuerzas personalistas y no creo que ninguna de las fuerzas que confluimos sea personalista.  
 
Fuente: El diario

25 mayo 2014

50 preguntas y respuestas sobre el Tratado de Libre Comercio.

Por Alberto Garzón Espinosa y Desiderio Cansino Pozo
Secretaría de Economía Política Global de Izquierda Unida

El debate público sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) que se está negociando entre la Unión Europea y Estados Unidos es casi inexistente. Y eso a pesar, o quizás debido a, su importancia. Por eso desde la Secretaría de Economía Política Global de Izquierda Unida hemos lanzado un documento divulgativo con el que pretendemos romper el bloqueo informativo sobre el TLC. Se trata de una serie de 50 preguntas y respuestas que de forma pedagógica intentan desvelar la importancia de un Tratado negociado de espaldas a la ciudadanía y que apoyan los principales grupos de poder económico y político. Esperamos que sea útil.
 
Para una lectura más cómoda el documento puede descargarse en formato .pdf pinchando aquí: 50 preguntas y respuestas sobre el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea
 
1. ¿Qué es un tratado de libre comercio?
 
Un tratado de libre comercio es un acuerdo que se firma entre dos o más países y que tiene como objetivo ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países firmantes. Para ello se busca la reducción o eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias que existen en un determinado momento entre espacios económicos. Es decir, busca la reducción o eliminación de los impuestos a la importación y de la regulación relativa a la comercialización internacional de bienes y servicios. Cuando el acuerdo se firma entre dos países es conocido como acuerdo bilateral mientras que cuando se firma entre más de dos países se denomina acuerdo multilateral. En el mundo hay más de 3.000 acuerdos internacionales de inversión, la mayoría de ellos bilaterales.
 
2. ¿Cuándo se ha empezado a negociar el tratado entre EEUU y la UE?
 
El 28 de noviembre de 2011 durante encuentro entre líderes europeos y estadounidenses se creó el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento (HLWG, por sus siglas en inglés). Este grupo tenía como objetivo estudiar las políticas necesarias para incrementar el comercio y la inversión entre EEUU y la UE, haciendo recomendaciones a los diferentes gobiernos. En junio de 2013 la Unión Europea y los Estados Unidos anunciaron el inicio de negociaciones para llegar efectivamente a un Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), también conocido simplemente como Tratado de Libre Comercio (TLC). Las conversaciones comenzaron finalmente durante el mes de julio de 2013, y se prevé que se pueda aprobar finalmente durante 2014.
 
3. ¿Por qué no me he enterado antes?
 
Aunque la Comisión Europea ha insistido en que la negociación es transparente, lo cierto es que el proceso de negociación es prácticamente secreto. No se conocen detalles concretos de las negociaciones y sólo algunos documentos filtrados desde las propias instancias europeas han permitido ir desgranando los pilares del futuro acuerdo. El negociador principal de la parte europea reconoció en una carta pública que todos los documentos relacionados con las negociaciones estarían cerrados al público durante al menos treinta años. Concretamente aseguró que esta negociación sería una excepción a la Regla 1049/2001 que establece que todos los documentos de las instituciones europeas han de ser públicos[1]. Asimismo, el comisario De Gucht aseguró en el Parlamento Europeo que la negociación del TLC debía tener grado de confidencialidad y negó la función de negociación al Parlamento[2]. Lo que supone un ataque más a la ya escasa democracia en el seno de la Unión Europea.
 
4. ¿Entonces qué principio guía la redacción del documento?
 
Son los intereses económicos de las multinacionales los que están dictando las negociaciones. De hecho, la Comisión Europea se embarcó en más de 100 encuentros cerrados con lobistas y multinacionales para negociar los contenidos del tratado. La Comisión Europea tuvo que reconocer esos encuentros a posteriori, y más del 90% de los participantes resultaron ser grandes empresas[3].
 
5. ¿Quién apoya este TLC en España?
 
Dado que no hay debate público, es muy difícil conocer la opinión de la ciudadanía o de las organizaciones civiles. Sin embargo, la mayoría de los partidos del Congreso de los Diputados sí se han posicionado ya. El acuerdo firmado en junio de 2013 entre el Partido Popular y el Partido Socialista en el Congreso recogía una petición expresa al Gobierno para «apoyar un rápido comienzo de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos de América y la Unión Europea ambicioso y naturalmente beneficioso»[4].
 
6. Al menos podremos votar los ciudadanos…
 
No, dado que la aprobación final del TLC corresponde al Parlamento Europeo. Sólo en caso de que las autoridades nacionales quisieran consultar a sus ciudadanos podríamos participar de forma directa en la decisión. Sin embargo, el 6 de mayo de 2014 el Congreso de los Diputados rechazó la convocatoria de un referéndum sobre el TLC, como proponía Izquierda Unida, con los votos en contra de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD.
 
7. ¿Son muy altas las barreras arancelarias entre EEUU y la UE?
 
No. La propia Comisión Europea ha reconocido que «las relaciones económicas entre los Estados Unidos y la Unión Europea pueden ser consideradas entre las más abiertas del mundo»[5]. Asimismo, la Organización Mundial del Comercio ha estimado que las tarifas promedio rondan el 3,5% en Estados Unidos y el 5,2% en la Unión Europea. Estamos hablando de niveles extraordinariamente reducidos.
 
8. ¿Entonces qué se busca con el TLC?
 
La Comisión Europea considera que «las medidas regulatorias constituyen el mayor obstáculo para incrementar el comercio y la inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea»[6]. Así, el propósito no es la reducción de los ya bajos niveles arancelarios sino la modificación de la regulación existente en las relaciones comerciales entre ambos espacios económicos, favoreciendo únicamente a las grandes empresas transnacionales que son las únicas interesadas.
 
9. ¿De qué tipo de regulación estamos hablando?
 
Se trata de la regulación relacionada con el control sanitario de determinados productos, con los estándares medioambientales, con los convenios laborales, con la propiedad intelectual e incluso con la privatización de servicios públicos. Se argumenta que estas normas suponen costes adicionales para las empresas, todo lo cual sería una pérdida de potencial económico para las distintas economías.
 
10. ¿Y cómo afectaría un TLC al crecimiento económico y el empleo?
 
Según informes económicos favorables al acuerdo, el TLC crearía en EEUU y UE hasta dos millones de nuevos puestos de trabajo y estimularía el crecimiento económico incluso un 1% anual. Sin embargo, el propio informe de la Comisión Europea apunta a un posible crecimiento económico del 0,1% anual en uno de las mejores escenarios posibles. Por otro lado, la Comisión Europea también señala entre los beneficios de este Tratado la bajada de precios.
 
11. Menos es nada. ¿Son creíbles esas predicciones?
 
En absoluto, dado que se han extraído de modelos econométricos que dependen de unas hipótesis poco realistas. Siempre es posible torturar los modelos estadísticos y los propios indicadores para que nos digan lo que queremos. Es mucho más riguroso basarse en la experiencia pasada de tratados similares que en esbozar milagros sobre el papel.
 
12. ¿Hay experiencias pasadas que sean equiparables?
 
Sí, por ejemplo el conocido como Acuerdo de Libre Comercio de Norte América (NAFTA, por sus siglas en inglés). Cuando se firmó por Canadá, Estados Unidos y México en 1993 se anunció que crearía un total de 20 millones de empleos. Pasado el tiempo la propia Cámara de Comercio de EEUU ha reconocido que tal promesa no se materializó[7]. De hecho, las estimaciones independientes más razonables apuntan a que finalmente hubo una pérdida neta de empleos cercana al millón de personas debido a las deslocalizaciones[8].
 
13. ¿Es posible que el TLC destruya puestos de trabajo?
 
Por supuesto, y de hecho incluso la Comisión Europea asume que va a ocurrir. Lo que sucede es que la Comisión considera que será un efecto parcial circunscrito a algunos sectores económicos y zonas geográficas y que será compensado por efectos positivos en otros sectores económicos y regiones. También algunos pensadores liberales sostienen que los efectos perjudiciales sobre el empleo serán compensados por el desplazamiento productivo hacia líneas de actividad más eficientes[9].
 
14. Entonces… ¿aumentar la oferta de bienes y servicios va a crear empleo en España?
 
No. Nuestro problema no es la oferta sino la demanda. Si nuestros ingresos y rentas disponibles son menores, lógicamente compramos menos. Es decir, cada vez somos más pobres y no se incrementan las ventas. Por lo tanto, lo que se va a producir es un trasvase de ventas desde las empresas locales hacia las grandes empresas que son las pueden mantener estructuras de costes y precios reducidos a lo largo del tiempo hasta que hayan logrado eliminar a la competencia local.
 
15. ¿Quiere decir eso que se destruirán empresas y sectores?
 
Efectivamente. Cuando se amplían los mercados la competencia se incrementa y las empresas nacionales se ven obligadas a competir con las extranjeras. Y en esa pugna acaban victoriosas las empresas más competitivas. Todas las que no puedan competir y ofrecer precios más bajos tendrán que desaparecer junto con todos sus puestos de trabajo. De hecho, la Comisión Europea ha reconocido que la ventaja competitiva de algunas industrias estadounidenses generarán un notable impacto negativo en sus homólogas en la Unión Europea, pero asume que los gobiernos tendrán fondos suficientes para mitigar los costes que ello genere[10].
 
16. ¿Cómo se verá afectada la agricultura europea?
 
El modelo agrario europeo es muy diferente al estadounidense, tanto en su organización como sobre todo en su tamaño. En EEUU hay 2 millones de granjas, mientras que en la Unión Europea hay 13 millones. En promedio una granja estadounidense es 13 veces más grande que una europea, lo que permite a las empresas estadounidenses competir en mejores condiciones. Por eso los agricultores europeos están tan preocupados: la amenaza de una concentración de poder y riqueza en el sector es muy alta.
 
17. ¿Mayor concentración?
 
Sí, el efecto final de un proceso como el descrito es siempre un aumento de la concentración y centralización de las empresas. Dicho de otra forma: el pez grande se come al pez chico. El TLC implicará un duro golpe a la mayoría social del tejido empresarial europeo, que está constituido en su 99% por pequeñas y medianas empresas. Hasta ahora, los desarrollos normativos en los distintos países de la Unión Europea buscaban equilibrar las condiciones en el juego de la economía de mercado defendiendo a las pequeñas empresas para que tuvieran la oportunidad de competir en igualdad de condiciones con las grandes. Con el TLC este equilibrio se rompe para inclinarse la balanza a favor de las grandes corporaciones.
 
18. ¿Y ello conducirá a una UE más homogénea?
 
No, lo que es más probable es que se produzca una ampliación de la brecha centro-periferia que ya existe en la Unión Europea. La estructura productiva de los países de la periferia (Portugal, Grecia, España…) está mucho menos desarrollada y es mucho menos competitiva, de modo que una mayor competencia proveniente de las empresas estadounidenses será un golpe mortal a las frágiles industrias de la periferia europea. Además, no sólo se conducirá hacia una UE menos homogénea, sino que la brecha entre economías ricas y pobres, entre el norte y el sur, a escala mundial no haría más que aumentar. Dicho de otro modo, el norte se alía con el norte.
 
19. ¿Supone eso el fin de las posibilidades de reindustrialización?
 
Sí, porque se establece una camisa de fuerza que limita enormemente la capacidad de desarrollar una industria propia y competitiva para los gobiernos de las economías menos desarrolladas. Al fin y al cabo, los países que primero se industrializaron lo hicieron a través de medidas totalmente contrarias a las apuntadas por los tratados de libre comercio.
 
20. ¿Es eso cierto? ¿Es posible el desarrollo sin libre comercio?
 
Por supuesto. Como afirma el trabajo del reputado economista Ha-Joon Chang, «los consejos dados a los países en desarrollo durante las dos últimas décadas no sólo han sido básicamente erróneos sino que también ignoran la experiencia histórica de los propios países industrializados cuando se esforzaban por alcanzar el desarrollo»[11]. Concretamente, los países que primero se desarrollaron lo lograron a través de políticas de protección a la industria naciente y subsidios a la exportación, hoy prácticas consideradas muy negativas por los organismos internacionales.
 
21. ¿Significa eso estar en contra del comercio?
 
En absoluto. El comercio es muy positivo para las relaciones económicas y sociales, pero debe enmarcarse en un conjunto de reglas que impidan la concentración de poder y riqueza o la vulneración de los derechos humanos. El propio Adam Smith, a menudo símbolo del capitalismo industrial, fue partidario de establecer topes al libre comercio al percibir que un mercado desenfrenado y carente de la acción del Estado podía atacar la esencia humana.
 
22. ¿Entonces por qué se nos recomienda medidas erróneas?
 
El economista alemán Friedrich List lo resumió con una metáfora. Según él, «un ardid muy común e inteligente que practica quien ha alcanzado la cumbre de la grandeza es retirar la escalera por la que ha trepado para impedir a otros trepar tras él»[12]. Ello quiere decir que los países más desarrollados, que tienen industrias de alto valor añadido muy competitivas recomiendan al resto la apertura de fronteras comerciales porque saben que la victoria de sus empresas está asegurada. El propio List ya apoyó la idea según la cual «en presencia de países más desarrollados, los países [económicamente] atrasados no pueden desarrollar nuevas industrias sin contar con la intervención estatal, especialmente con protección arancelaria». Dicho de otra forma, en ese terreno de juego será imposible para España encontrar otro modelo productivo sostenible y equilibrado.
 
23. ¿Y qué pasará durante la lucha competitiva entre las empresas?
 
Cuando varios países abren sus fronteras para crear un mercado común de bienes y servicios se da un fenómeno de competencia hacia la baja o carrera hacia el fondo en el que se desploman los estándares laborales, los medioambientales e incluso los democráticos. Eso es lo que supondrá la aprobación del TLC. Aunque la retórica oficial de la Comisión Europea habla de «armonización de la regulación», se trata en realidad de un proceso en el que la igualación viene dada a la baja. Así, se habla de un proceso de mínimo denominador común en el que el resultado de la armonización será la igualación al nivel de la regulación más laxa.
 
24. Entonces, ¿pueden verse afectados los derechos laborales?
 
Sí. EEUU se ha negado a ratificar convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), incluyendo aquellos que se refieren a la libertad de asociación y a las prácticas sindicales. Su legislación -irónicamente llamada derecho al trabajo- es en realidad una legislación contra la negociación colectiva y el sindicalismo, y ha modelado en EEUU un sistema de competencia a la baja en materia laboral entre los Estados. Todos pugnan por atraer inversiones internacionales y nacionales por la vía de reducir aún más las condiciones laborales. Una igualación de la regulación hacia el sistema estadounidense es compatible con la cruzada que la Comisión Europea ha iniciado contra los salarios y el peso salarial en la renta. El TLC podría servir de catalizador del acercamiento de las normas laborales europeas a los estándares estadounidenses. Una generalización de la carrera hacia el fondo.
 
25. ¿Y a qué tipo de trabajo conducen estas normas?
 
En un escenario de incremento de la competencia, y en el que opera una tendencia de carrera hacia el fondo, el trabajo se va precarizando cada vez más y se disipan las posibilidades de un trabajo indefinido o estable. Las empresas siempre estarán dispuestas a deslocalizarse hacia las regiones donde se den menos salarios y costes laborales –entre los cuales cabe incluir los derechos laborales-, de tal forma que la amenaza es permanente. Esa amenaza, junto con la del desempleo, presiona a la baja todos los estándares. Incluido el del salario, cuestión que ya teorizaron los economistas clásicos (Marx, Ricardo, Smith) al hablar de una tendencia hacia el salario de subsistencia, esto es, hacia un nivel verdaderamente ínfimo.
 
26. ¿Significa eso que habrá nuevas reformas laborales?
 
Efectivamente. Una vez aprobado el TLC todos los Gobiernos tendrán que adaptar sus normativas nacionales a los nuevos acuerdos internacionales, lo cual implicará una nueva ola de reformas laborales, financieras, fiscales, etc. que sirva a esa armonización regulatoria propuesta en el tratado.
 
27. ¿Van a pagar las empresas menos impuestos?
 
Las grandes empresas ya tienen mecanismos para eludir el mayor pago de impuestos posibles. Los aranceles se repercuten al consumidor final de los bienes o servicios. La eliminación de los mismos suponen una merma en los ingresos públicos de los Estados, que podrían destinarse para compensar el impacto ecológico de la actividad económica o los costes sociales de las deslocalizaciones empresariales.
 
28. ¿El tratado también regulará el sector sanitario?
 
Toda la regulación está sujeta a ser modificada por el tratado, pero los negociadores de Estados Unidos han señalado particularmente a la regulación sobre sanidad y productos fitosanitarios como principales objetivos a armonizar[13]. Y es que la regulación de la Unión Europea en esta materia está mucho más desarrollada y es más rígida que la de Estados Unidos, razón por la cual una armonización a la baja será especialmente lesiva para los ciudadanos europeos.
 
29. ¿Eso quiere decir que estará en riesgo mi salud?
 
Muy probablemente. La Unión Europea utiliza actualmente un principio de precaución que impide que determinados productos puedan comercializarse a pesar de que no haya suficiente investigación científica que revele su peligrosidad. El sistema funciona porque son las empresas las que tienen que demostrar que sus productos no representan un problema para la salud del consumidor. Y ese proceso es largo, lo que los empresarios estadounidenses consideran que es un coste que hay que evitar.
 
30. ¿Y si finalmente se produce esa armonización?
 
Pues entre otras cosas los supermercados europeos se inundarán de productos que son habituales en Estados Unidos y que sin embargo a día de hoy están prohibidos en la Unión Europea por motivos sanitarios o ecológicos. Por ejemplo, el 70% de toda la comida vendida en Estados Unidos contiene ingredientes modificados genéticamente, algo impensable actualmente en la Unión Europea.
 
31. ¿Y por qué a día de hoy están prohibidos tantos productos?
 
En las décadas de los ochenta y noventa la Unión Europea introdujo restricciones a la importación de muchos productos estadounidenses por motivos de salud. Por ejemplo, las granjas estadounidenses suelen incrementar su productividad a través de la implantación a los animales de hormonas que les hacen engordar y crecer más rápido. Dichas hormonas, aplicadas sobre las reses o los pollos, están bajo sospecha tras vincularse con la proliferación del cáncer en humanos. Por eso la Unión Europea ha bloqueado sistemáticamente tantas importaciones, a pesar de las duras críticas de la industria estadounidense.
 
32. ¿También el medio ambiente se verá afectado?
 
Sí, y no sólo porque la regulación medioambiental será modificada sino también porque el incremento del volumen de intercambio de bienes y servicios afectará al medio ambiente. La propia Comisión Europea prevé un incremento de hasta 11 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera, lo que obviamente contraviene todos los protocolos internacionales de medio ambiente. Si finalmente se incrementa el comercio, se incrementarán también los recursos materiales, hídricos y energéticos necesarios para su producción, así como residuos, emisiones y desechos. Eso sí, en un alarde de hipocresía y economicismo, la Comisión Europea espera que «las ganancias asociadas con el incremento del comercio sean en principio suficientemente grandes como para pagar los costes necesarios para la disminución de la polución»[14]. Pero cabe advertir que la lógica monetarista y de mercado son ineficaces para dar solución a los problemas ecosistémicos, ya que éstos se rigen bajo otros principios.
 
33. Y la armonización de la regulación medioambiental, ¿cómo afectará?
 
De la misma forma que ocurría en el aspecto sanitario, con una armonización a la baja y la ruptura del principio regulatorio de precaución que actualmente usa la Unión Europea. Por ejemplo, hoy en día la Unión Europea bloquea más de 1.200 sustancias que se utilizarían en cosméticos, mientras que Estados Unidos sólo bloquea poco más de diez. Además, la armonización de la regulación sobre prácticas que dañan al medio ambiente podría abrir la puerta al fracking en Europa.
 
34. ¿Qué es el fracking?
 
Esta práctica permite extraer gas o petróleo del subsuelo pero dejándolo prácticamente inutilizable y plagado de sustancias tóxicas, alergénicas y cancerígenas. Además, es un proceso vinculado a la generación de terremotos de diferente magnitud. De ahí que esta práctica esté siendo frenada legislativamente en la Unión Europea, algo criticado duramente por las grandes empresas y por sus partidarios. Y es que las grandes empresas estadounidenses de exportación de gas y petróleo están buscando formas de superar la normativa europea respecto a la fracturación hidráulica (fracking) para poder incrementar sus beneficios. El primer ministro del Reino Unido, sin ir más lejos, denunció que la legislación europea permitía que «nuestros competidores vayan por delante de nosotros en la explotación de estos recursos»[15].
 
35. ¿Qué ocurrirá con la propiedad intelectual?
 
El Tratado incluirá disposiciones para promover los llamados derechos digitales, es decir, supuestamente para proteger a las empresas de la piratería digital. Pero en realidad esto puede suponer la restricción del acceso al conocimiento y la puesta de obstáculos a la innovación.
 
36. Eso me suena… ¿no se debatió ya en el Parlamento Europeo?
 
Efectivamente, el TLC busca recuperar el espíritu del Acuerdo Comercial Antifalsificación (ACTA, por sus siglas en inglés). Aquel acuerdo fue debatido y felizmente rechazado en el Parlamento Europeo en el año 2012, pero las grandes empresas y sus lobbies no se han rendido y buscan ahora incluir los aspectos fundamentales dentro del TLC.
 
37. ¿Y cómo afectará a los ciudadanos esa inclusión?
 
Hay que recordar que en Estados Unidos las grandes empresas pueden acceder sin límites a toda la información privada de sus clientes. Así, empresas como Facebook, Google o Microsoft tienen capacidad de utilizar esa información como deseen. Sin embargo, en la Unión Europea hay límites que protegen ese espacio personal. ACTA y ahora el TLC buscan romper esa regulación europea para armonizarla con la falta de límites de Estados Unidos. Y ello incluye la posibilidad de que los proveedores de internet puedan dar toda la información -incluido el historial de navegación- a los gobiernos y grandes empresas. En definitiva, con la excusa de querer proteger los derechos de propiedad intelectual de las grandes empresas se vulneran claramente los derechos individuales de los ciudadanos.
 
38. ¿Y eso afecta a las medicinas?
 
Exacto, pues el TLC busca reforzar los derechos de propiedad intelectual. Y ello incluye el fortalecimiento de las patentes de las empresas farmacéuticas. Esta política supone un mayor coste para los presupuestos públicos en sanidad, retraso en la incorporación de genéricos y mayor coste de los medicamentos para los hogares. Hay que recordar que cuando un medicamento con patente compite con un medicamento genérico se produce una disminución del precio de los medicamentos en cuestión, todo lo cual beneficia no sólo a los hogares sino también a la administración pública.
 
39. ¿Y a los servicios públicos?
 
El Tratado alcanza a todos los sectores de la economía, incluido el sector público. Muchos de los sectores públicos en Europa son fundamentalmente privados en Estados Unidos, y existe la amenaza real de que las grandes empresas estadounidenses vean Europa como un gran mercado para su expansión. Al coincidir esto con las políticas de austeridad promovidas por la Comisión Europea, hay un riesgo más que evidente de que el deterioro de la calidad de los servicios públicos sea la excusa de una futura ola de privatizaciones en numerosos sectores públicos. Ello apunta a una reducción del Estado y su capacidad de intervenir en la economía.
 
40. Eso interpela a la democracia…
 
Sí. La democracia en su definición procedimental implica una serie de reglas que permiten a los ciudadanos elegir a los representantes que tomarán las decisiones políticas. Pero entre los requisitos previos se encuentra asimismo la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, que es en quienes reside la soberanía nacional. Sin embargo, este tratado de libre comercio atenta directamente contra este requisito al conceder una mayor protección legal a las grandes empresas que a los propios ciudadanos o a los Estados.
 
41. ¿Quiere decir que las grandes empresas se sitúan por encima de los Estados?
 
Desgraciadamente así es, dado que el TLC incluirá una cláusula de protección de los inversores extranjeros (conocida como Investor-State dispute settlement, ISDS) que permitirá a las multinacionales demandar a los Estados cuyos gobiernos aprueben leyes que afecten a sus beneficios económicos presentes o futuros.
 
42. ¿Entonces el TLC estará por encima de la Constitución de cada país?
 
Sí, será como una supraconstitución. Y los tribunales internacionales de arbitraje, que no están constituidos por jueces independientes, tendrán un nivel judicial más alto que los tribunales nacionales. Así, un Estado puede ser condenado por un tribunal internacional por haber vulnerado los posibles beneficios de una multinacional. Pero además las grandes empresas pueden obviar los tribunales locales y directamente demandar a los Estados a través de tribunales internacionales, algo que ningún ciudadano puede hacer.
 
43. ¡Eso ni en la ciencia ficción!
 
Ojalá sólo fuera parte de una novela distópica. Pero la realidad es que estas cláusulas y los tribunales internacionales de arbitraje ya existen en el mundo desde hace mucho tiempo, pues han llegado de la mano de muchos otros tratados de libre comercio. Lo que sucede es que esta vez llegan a la Unión Europea de una forma mucho más clara.
 
44. ¿Y ya hay empresas que hayan demandado a los Estados?
 
Sí, por ejemplo la multinacional estadounidense Phillip-Morris ha demandado a Uruguay por 2.000 millones de dólares por haber puesto alertas sanitarias en las cajetillas de tabaco. Otra multinacional como Vattenfall ha demandado a Alemania por 3.700 millones de dólares por haber apagado sus centrales nucleares. Otra como Lone Pina ha demandado a Canadá por 250 millones de dólares canadienses por la moratoria de fracking que aprobó el Gobierno de Quebec.
 
45. ¿Se han dado sentencias condenatorias contra los Estados?
 
Hay muchos ejemplos. Ecuador fue sentenciado a pagar 2.300 millones de dólares a la petrolera Occidental Petroleum por abandonar la construcción de un pozo de petróleo en el Amazonas. E incluso Libia tuvo que pagar 900 millones de dólares de ”beneficios perdidos” por un proyecto turístico en el que sólo se habían invertido 5 millones de dólares.
 
46. ¿Cuál es la base de esas denuncias que ganaron las multinacionales?
 
Fundamentalmente argumentan que las decisiones de los gobiernos les han quitado la expectativa de beneficios futuros. Es decir, se trata de un concepto que se extiende hasta las supuestas ganancias perdidas a causa de determinadas políticas.
 
47. Eso quiere decir que los gobiernos están en indefensión…
 
Claro, porque el comportamiento de los Gobiernos cambia en la medida que existe una amenaza permanente de demandas multimillonarias por parte de las multinacionales. Por ejemplo, el ministro de Salud de Nueva Zelanda anunció el retraso de la aprobación de un pack sanitario hasta que se conociese la sentencia de Phillip Morris contra Australia.
 
48. Si un gobierno cambia y quiere aplicar otra política, ¿qué ocurre?
 
Pues que es carne de cañón para todas las multinacionales que crean que ese cambio afecta a sus beneficios presentes y futuros. El caso paradigmático es Argentina, que tras la crisis de 2001 cambió radicalemente de política económica para intentar proteger a sus ciudadanos y desde entonces ha recibido más de 40 denuncias por parte de multinacionales…
 
49. Bueno, los Estados siempre pueden ganar en un juicio
 
Difícilmente en muchos casos. Hay que pensar que las multinacionales cuentan además con gabinetes de abogados especializados en la materia que generalmente están mucho más preparados que los abogados de los propios Estados. Pocos Estados se pueden permitir pagar la alta remuneración que reciben los abogados de las grandes multinacionales, y mucho menos mantener un equipo entero especializado en el tema.
 
50. ¿Podríamos decir que es un negocio económico en crecimiento?
 
Sí, a finales de 2013 había un mínimo de 268 demandas pendientes contra 98 países (UNCTAD). En los noventa sólo había una docena. Se trata de un nuevo negocio en sí mismo, lo que ha hecho que muchas empresas de abogados se hayan especializado y estén dispuestas a litigar por cualquier evento que crean puede servir para sacarle dinero a los Estados, desviándose como consecuencia grandes cantidades de recursos y fondos públicos hacia las grandes empresas, en lugar de dedicarse a los servicios públicos fundamentales que garanticen la vida digna de las personas.
 

[1] Carta de I. García Bercero a L. Daniel Mullany con fecha 5 de julio de 2013 y titulada “arrangements on TTIP negotiating documents”. http://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2013/july/tradoc_151621.pdf
 
[2] Intervención durante el debate en el Parlamento Europeo de 22 de mayo de 2013: “EU trade and investment agreement negotiations with the US”.
 
 
 
[5] Comisión Europea (2013): “Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations”.
 
[6] Comisión Europea (2013): “Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations”.
 
[7] U.S. Chamber of Commerce (2012): “NAFTA Triumphant. Assesing two decades of gains in Trade, Growth and Jobs”. Disponible en https://www.uschamber.com/sites/default/files/legacy/reports/1112_INTL_NAFTA_20Years.pdf
 
[8] Economic Policy Institute (2003): “NAFTA-related job losses have piled up since 1993”. Disponible en http://www.epi.org/publication/webfeatures_snapshots_archive_12102003/
 
[9] Schwartz, P. (2013): “El deseado acuerdo transatlántico sobre comercio e inversión: un buen proyecto difícil de llevar”, en Revista de Economía ICE, nº 875, noviembre-diciembre 2013.
 
[10] Comisión Europea (2013): “Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations”.
 
[11] Chang, H-J. (2002): Retirar la escalera. La estrategia del desarrollo en perspectiva histórica. Catarata, Madrid.
 
[12] Ibidem.
 
[13] Executive Office of the President. The United States trade representative (2013). Carta a John Boehner, portavoz.
 
[14] Comisión Europea (2013): “Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations”.
 
[15] ElMundo.es (16/04/2014): “Cameron acusa a la Unión Europea de frenar el fracking”. Disponible en http://www.elmundo.es/ciencia/2013/12/17/52b0419761fd3d1e328b4575.HTML