24 marzo 2012

Opinión política del Perú actual.

Por Lorenzo Gonzalo/Cubainformación-Cubasolidaridad.- Andamos por Perú, donde un gobierno de discurso nacionalista y proyección social, asumió la dirección del Estado hace a penas un año y donde la opinión de muchos se parece más a una incógnita que a un pronóstico.

El mayor contraste del Presidente Ollanta Humala y su predecesor se pone de relieve por el estilo de dos personalidades muy distantes en sus conductas.

Alan García, quien ejerciera la Presidencia durante los cinco años anteriores a la elección de Humala, es un hombre de discursos que muchas veces limitan con una incontinencia verbal. Por otro lado la presentación de su imagen por la prensa, parece significarle un tema más importante, que las propias soluciones de las problemáticas sociales.

Ollanta por su parte no aparece en público, no habla, no opina y es breve cuando se manifiesta sobre alguna temática.

Este estilo de trabajo, no condicionado por una estrategia determinada sino por una cuestión netamente fundada en su personalidad, requiere ser asimilada por un público acostumbrado a saber del anterior Mandatario todos los días, sin entender quizás, si lo expresado en su discurso o declaración era bueno, malo, irrelevante o simple realización de un Yo personal.

Las fuerzas mayoritarias que votaron por Ollanta Humala fueron quienes viven en condiciones más deplorables o cuyos estilos de vida están muy lejanos de la suntuosidad que los rodea. La distancia usufructuaria entre un empleado, obrero de la construcción o el pequeño productor agrícola de un país subdesarrollado como Perú es brutal, comparada con la existente dentro de esos mismo sectores en los países desarrollados y aún en los emergentes.

Cuando uno visita la capital y luego se desplaza a las poblaciones, aun a ciudades importantes como Arequipa, se da cuenta que la asimetría en la distribución de la riqueza es inmensa.

El país ha logrado un desarrollo sostenido durante varios años, gracias a las grandes inversiones que se han desplazado de los mercados desarrollados hacia países como Perú, atraídos por sus condiciones naturales para las grandes producciones, especialmente la agrícola, de la misma manera que viene sucediendo también con la mayoría de los países latinoamericanos. Sin embargo, en cuanto a la distribución de las riquezas, la situación no ha sido igual a la de sus vecinos, donde la pobreza ha podido disminuir inversamente proporcional al crecimiento. Estos sectores del Perú, anclados en sus ingresos, contrastan a diario con el acelerado desarrollo, muchas veces suntuoso de las ciudades, especialmente en Lima, donde se concentra el 30% de la población del país.

De esos grupos humanos surgió el voto mayoritario del Presidente Ollanta Humala, quienes como en otras tantas oportunidades, al margen de posiciones ideológicas, son arrastrados por la promesa de una vida mejor. Pero como ocurre siempre con las grandes expectativas, una vez logrado el triunfo del representante estatal donde depositaron la confianza para materializar los requerimientos sociales insatisfechos, no paran en cuenta de que las soluciones no vienen de la noche a la mañana.

No sabemos qué va a hacer Ollanta, pero sabemos que de creer firmemente en los cambios prometidos, le llevará un tiempo para conjugar sus propósitos con las trabas creadas por múltiples intereses donde, los capitales especulativos, indecisos y temerosos, no son los únicos inconvenientes, sino también los entretejidos del poder, acostumbrados al enriquecimiento fácil o a usufructos que para ellos se han tornado en supuestos derechos.

Por lo pronto el país está tranquilo. No hay mayores problemas. Las protestas son esporádicas, pequeñas por lo general y la mayoría de ellas están conformadas por simpatizantes del Presidente, frustrados con una gestión que en realidad a penas ha podido comenzar. Como cosa interesante estos grupos expresan en general que la protesta no es para descalificarlo, sino para que no “se olvide de los humildes”. Las pocas izquierdas que aun pretenden orientar sus gestiones políticas basándolas en la confrontación de clases, apelan a la descalificación absoluta del empresario, la gran empresa y la masa de tecnócratas bien pagados. Ollanta, si alguna vez participó de esos criterios, resulta obvio que para bien, no los practica a estas alturas de los tiempos.

Por su parte el Presidente parece estimular las actividades de la clase media y apela a la cooperación de peruanos que quieren al país, han sido exitosos en sus gestiones empresariales y están concientes que problemas como la transportación pública, para poner un ejemplo, son de imperiosa necesidad para sostener el crecimiento mejorando el ambiente. Recientemente se manejan diferentes alternativas para acabar con los pequeños buses, pertenecientes a gremios transportistas, que lejos de solucionar los inconvenientes del tráfico lo dificultan. Se ha creado un sistema de transportación aprovechando la vía rápida y se estudia el desarrollo de trenes urbanos, de los cuales ya hay uno en funcionamiento.

Las protestas apelan a asuntos tan apremiantes como el precio del gas, lo cual estuvo en el centro de las promesas de la campaña por la presidencia. El otro aspecto es el alto costo del combustible, lo cual se traduce en un buen pretexto para que ciertos empresarios inescrupulosos incrementen el precio de productos básicos.

Pero todos estos aspectos parecen ser atendidos desde el silencio por el nuevo Presidente a quien unos acusan de haber olvidado a “los humildes” y de quien otros desconfían por su procedencia de luchador social y por sus arraigos familiares.

Ollanta Humala tiene dos relaciones sanguíneas que la prensa explota haciendo uso de la desinformación. Una de ellas es el padre, de tendencias nacionalistas que lindan con la xenofobia y con proyecciones fascistas. El otro es el hermano, quien asumió una actitud insurreccional en épocas del Presidente Toledo, en contravención absoluta con los nuevos tiempos que respetan los procesos constitucionales y a través de ellos llegan a ocupar el Poder. Tal es el caso de Venezuela, Ecuador Uruguay, Paraguay, Argentina, Nicaragua, Brasil, Bolivia y otros. Antauro, su hermano parece profesar las mismas ideas del padre de ambos, aunque no es el caso de Ollanta quien en ese sentido procura sentar distancia.

En tiempos de Fujimori, cuando éste provocó el autogolpe, militares como el Brigadier Sedó asumieron una actitud de confrontación, algo legítimo a la luz de las propias constituciones de origen liberal. También Ollanta participó en una insurrección cuando la corrupción rampante no hallaba otro camino que una asonada militar, combinada con un fuerte apoyo civil para detenerla y volver al cauce de la democracia. Pero el caso de su hermano Antara Humala, evidentemente no procuraba ese mismo objetivo.

Estas situaciones de familia son explotadas con malas intenciones por la prensa y alimenta la desconfianza en sectores poblacionales que de una u otra manera va a perder con el tiempo privilegios e impunidades, aunque esto necesariamente no implica que se afecten en sus riquezas.

Ollanta Humala parece un Presidente que se mueve con seguridad pero con extremo cuidado. Nos imaginemos que también estará conciente que un período de cinco años no es suficiente para encauzar ningún proyecto político social de envergadura y que la Constitución peruana no le permite un segundo período consecutivo. La solución sería cambiar la Carta Magna, pero esto implicaría algo que pudiera poner en duda sus concepciones democráticas y de seguro la prensa y los sectores que nunca lo han aceptado, capitalizarían a su favor este hecho para desacreditarlo frente al resto de la ciudadanía.

Estas interrogantes y sus convencimientos de llevar adelante sus propósitos renovadores, si existen realmente, deben estar presentes a la hora de decidir la mejor estrategia a seguir en estos primeros años.

Su compañera de luchas y relaciones sentimentales, su esposa Nadiene Heredia, resalta como el eslabón perdido que pudiera llenar el impedimento de una continuidad política plenamente garantizada. La prensa, hasta los días de hoy, no ha explotado aún esta posibilidad aunque sí es mencionada con mucha frecuencia.

Esperemos para ver. Por lo pronto, Perú marcha tranquilo, se desarrolla, embellece sus ciudades y esperemos que también logre alcanzar crecimiento, para lo cual, la inclusión social es un aspecto imprescindible y esencial.

18 marzo 2012

Los apoyos sociales a la huelga general del 29-M.

Antonio Antón-Rebelión.

Las direcciones confederales de CCOO y UGT han convocado una huelga general para el día 29 de marzo contra la reforma laboral del Gobierno del PP y su política de recortes sociales. Es una norma que facilita y abarata el despido, empeora las condiciones laborales y precariza el empleo; no crea empleo y prolonga la crisis; perjudica a la mayoría de la sociedad y desequilibra las relaciones laborales con un fuerte incremento del poder empresarial. Junto con las medidas de restricción del gasto público y el recorte de prestaciones y servicios públicos, trata de imponer una fuerte regresión en los derechos sociolaborales y consolidar unas condiciones de vida y empleo precarias para la mayoría y, especialmente, para los sectores más vulnerables.

La amplitud y la profundidad de esa política regresiva liberal-conservadora, su pretensión de generalización y persistencia, en una situación de agravamiento del desempleo y las consecuencias sociales de la crisis económica, exigen una respuesta social masiva y contundente. Es preciso un amplio respaldo popular, una firme participación ciudadana. Se trata de una acción de reafirmación democrática. Hay que poner un freno consistente a estas medidas antisociales para forzar su cambio.

Al descontento social por esta situación socioeconómica y de empleo, se añade el desacuerdo ciudadano con esta reforma laboral. Según encuestas de opinión (ver Barómetro de marzo de Metroscopia, El País, 4 de marzo de 2012), casi dos tercios (62%) de la población desaprueba la reforma laboral del Gobierno, porcentaje mucho más amplio entre los votantes del PSOE (91%); hay que destacar que incluso el 28% de los votantes del PP también la desaprueba. Por otro lado, la consideran adecuada sólo el 24% de la población (el 47% de los votantes del PP), mientras el 74% creen que no va a ayudar a crear empleo y el 61% que responde a presiones externas.

El Gobierno del PP, a pesar de su reciente victoria electoral, tiene un grave problema de legitimidad para imponer su agresiva reforma laboral. No calan sus argumentos de que son reformas equitativas y medios imprescindibles para la creación de empleo. Perjudica a las capas trabajadoras y desfavorecidas, y la gente desconfía, con razón, que esos sacrificios sean el camino para eliminar el paro y crear puestos de trabajo. Por tanto, en un primer aspecto, el grado de desacuerdo con esa medida, la mayoría ciudadana está con la posición de los sindicatos y en contra de la decisión gubernamental (y la mayoría parlamentaria). Ello ofrece una gran legitimidad social a los objetivos de la huelga general: retirar esta reforma laboral.

En el segundo aspecto, el tipo de respuesta ciudadana conveniente ante esta agresión, la posición de la población también es ambivalente, pero de signo distinto. Según la citada encuesta sólo el 28% del conjunto de la población justificaría una huelga general que forzará al Gobierno a cambiarla y suavizarla (8% entre los votantes del PP, y 45% entre los del PSOE -y se supone que todavía mayor entre los votantes del resto de la izquierda-). En sentido contrario, el 67% de la población (90% entre los votantes del PP y 50% entre los del PSOE) expresa que una huelga general no serviría de nada y podría empeorar aún más la situación económica. El argumento del Presidente Rajoy de que ‘no va a servir de nada’ y se va a aplicar toda la reforma tiene credibilidad, incluso entre la mitad de la actual base electoral PSOE, y es un motivo poderoso que utiliza la derecha para desactivarla. Esta sería la peor de las hipótesis.

No obstante, se pueden hacer diversas matizaciones. Primera, que la encuesta refleja la opinión del total de la sociedad (incluyendo empresarios, autónomos y capas directivas, así como personas inactivas); no hay datos desagregados, pero si se comparan con la situación similar del 29-S, el porcentaje de justificación entre la población asalariada aumentaría varios puntos más respecto de la media, es decir, podría alcanzar un tercio.

Segunda, tiene que ver con el tipo de pregunta y la interpretación de la respuesta. En esa encuesta se pone en primer plano el grado de ‘realismo’ sobre la eficacia inmediata de la huelga no sobre su legitimidad (o simpatía). Tampoco se asocia con otras motivaciones para apoyar la movilización social, por sus efectos positivos en diversos campos expresivos, de refuerzo de la ciudadanía y reequilibrio en las relaciones laborales, como expresión democrática de una indignación y un malestar social que hay que escuchar. No se pregunta si puede ser útil para todo ello. Pero tampoco es neutra o inútil en la apuesta por su cambio: la deslegitimación de la reforma abrirá un camino para que pierda fuerza y agresividad y se comience a generar su reversión. Forzar la respuesta sobre la actitud hacia la huelga por las posibilidades inmediatas de su modificación sustancial es reducir su significado a un utilitarismo extremo y cortoplacista, desconsiderando sus consecuencias de fondo para debilitarla y modificarla, así como toda la dimensión social, democrática y expresiva del sindicalismo, las clases trabajadoras y la ciudadanía activa. Por tanto, deducir que dos tercios de la población están en contra de la huelga es excesivo; con esos datos y a pesar de esa pregunta tan sesgada, un tercio de los asalariados está en contra de la reforma laboral y justifica la huelga general, y otro tercio también está en contra de la misma reforma pero cree que con los paros no la va a poder cambiar ya (y pueden tener consecuencias contraproducentes). La cuestión no es que esa valoración no sea realista, que parcialmente lo es sino que es unilateral. Ese factor no debe ser el determinante para la no participación porque hay más planos, realidades y objetivos para justificar y expresar el rechazo a esa reforma: su carácter injusto, la exigencia de su cambio y construir los cimientos para conseguirlo.

La tercera apreciación tiene que ver con una valoración realista de los apoyos sociales iniciales a la huelga general para superar algunas dificultades y fortalecer la participación y la simpatía hacia la misma. Ya se conoce el resultado de otra encuesta de primeros de febrero de la misma empresa Metroscopia (El País 12-2-2012) donde el 46% de la población (67% de los votantes del PSOE) estaría de acuerdo con la convocatoria de la huelga general. Es decir, más de la mitad de la población trabajadora asalariada y más de dos tercios del conjunto de la base electoral de las izquierdas la consideran justificada –dando por supuesto que del resto de votantes de la izquierda y parte de la abstención su apoyo sería superior-.

Por otra parte, tenemos la experiencia de la pasada huelga general del 29-S (un análisis detallado se encuentra en el libro Resistencias frente a la crisis de ed. Germanía-Valencia): una participación activa media en torno a un tercio de asalariados convocados (cerca de cinco millones) con mucha dispersión (en torno a dos tercios –y más- en los grandes centros industriales y urbanos, un tercio en medianas empresas y grandes centros de la administración pública y otros servicios, y mínima en las pequeñas empresas –y algunas grandes-, particularmente de servicios). La disponibilidad, la participación y la percepción están muy fragmentadas. En todo caso, es imprescindible una paralización significativa de la actividad productiva, urbana y comercial y una implicación de núcleos relevantes de las capas trabajadoras.

Existen muchas dificultades, empezando por el fuerte bloque de poder de la derecha y el mundo económico, su inmenso aparato institucional y mediático y su renovado apoyo electoral (aunque no para esto). En este aspecto hay que señalar la menor desventaja en los apoyos institucionales respecto de la anterior huelga, ya que la dirección del PSOE –y medios afines- ahora está en contra de esta reforma y ello puede contribuir a la mayor visualización de su rechazo. Además, hay que tener en cuenta factores estructurales (fragmentación del tejido productivo, capacidad coactiva empresarial, fragilidad de las capas trabajadoras…) y contextuales (imponente poder institucional a favor de estas políticas restrictivas, dificultades del sindicalismo, debilidad de las izquierdas…). Así, a pesar del fuerte descontento social y la legitimidad de sus objetivos, es difícil una participación activa mayoritaria en el conjunto, es decir, la incorporación masiva a los paros de las capas trabajadoras precarias e inseguras en las pymes, especialmente, de los servicios y de las capas asalariadas de mayor estatus y rentas. No obstante, con esas previsiones, existen garantías de una participación sustancial, al menos, del nivel similar al 29-S y a la de 2002. La amplia participación –centenares de miles- en las manifestaciones del 19-F y del 11-M así lo indica. En ese sentido, tiene la ventaja de coincidir con una convocatoria previa de los sindicatos nacionalistas en el País Vasco, Galicia y Navarra; permite disminuir viejos enfrentamientos entre sindicatos confederales y nacionalistas y garantizar una participación mucho más unitaria y generalizada en esas tres zonas.

En resumen, existe una disponibilidad básica y creciente entre la mayoría de los sectores progresistas y la ciudadanía indignada para la participación en esta contestación social; falta por asegurar esos objetivos mínimos de apoyos sociales explicando en profundidad las razones del conflicto. Pero, además, en estas semanas, se trata de frenar la previsible ofensiva del poder político y económico y, al mismo tiempo, ganar apoyos y ampliar su masividad y la simpatía hacia ella. El reto es superar ese listón de participación y restar credibilidad a la estrategia de las derechas.

Por tanto, la explicación a favor de la huelga general debe abundar, por un lado, en la legitimidad de su objetivo: echar atrás una reforma laboral agresiva y las medidas de recortes sociales, rechazadas por la mayoría ciudadana; por otro lado, explicar las ventajas de que salga bien, al mismo tiempo que las desventajas del fatalismo. Es difícil que simplemente con una huelga con ese nivel de participación se impida su aprobación definitiva en el Parlamento. La cuestión es que es posible cuestionarla, restarle credibilidad ante la sociedad y eficacia en su aplicación, y preparar condiciones para su modificación sustancial. Se habrá avanzado en el objetivo de su supresión, que quedará como una tarea firme a continuar. Además, la desventaja de la pasividad, la ausencia de movilización social contra ella, abonaría su consolidación (junto con las dos anteriores a las que refuerza) y la de todo el paquete restrictivo; se profundizaría la indefensión laboral en las empresas y el desequilibrio en las relaciones laborales.

La falta de una respuesta popular adecuada le permitiría a las derechas y los empresarios ampliar el carácter regresivo de esta reforma laboral y las demás reformas estructurales. El débil freno a esta política tendría efectos perniciosos para el fortalecimiento del sindicalismo y la renovación de las izquierdas, así como para la propia calidad democrática de las instituciones. En el plano cultural se favorecería la resignación colectiva y la simple adaptación individual; en el plano sociopolítico debilitaría al sindicalismo y el tejido asociativo progresista, así como perjudicaría la dinamización de la ciudadanía activa y la mejor participación democrática en la defensa de los derechos sociolaborales; supondría mayores riesgos de afianzamiento de la mentalidad conservadora y la involución autoritaria.

Por tanto, lo que el campo social progresista perdería de no hacerse (o no tener apenas seguimiento) es mucho más que los riesgos reales de esta respuesta contundente a la ofensiva del Gobierno del PP. La huelga general no será inútil; es un paso relevante imprescindible para resquebrajar toda la estrategia neoliberal regresiva, y necesita consistencia y continuidad. Esta apuesta, probablemente, no conseguirá la total paralización productiva del país ni una participación generalizada de toda la población, pero puede tener los apoyos sociales necesarios en los dos planos fundamentales: participación activa suficiente (en los paros y todas las actividades y manifestaciones de apoyo), y amplia legitimidad social, al contar con el rechazo de la mayoría ciudadana a esta reforma laboral. Es un acto de reafirmación democrática y estímulo de la participación ciudadana, de freno a la involución social y exigencia de otra política socioeconómica, laboral y de empleo.

En definitiva, es una huelga justa y legítima, el rechazo a la reforma laboral y los recortes sociales es apoyado por la mayoría de la sociedad; es un cauce de expresión de la indignación y el malestar social, y sus objetivos incluyen el freno a la involución social y la exigencia de rectificación de la política sociolaboral y de empleo. Supone la reafirmación del movimiento sindical en su capacidad dinamizadora y representativa, y un reequilibrio de la capacidad contractual de las capas trabajadoras en las empresas. Es un inicio, no el fin del camino. Es un freno a la ofensiva del Gobierno del PP que puede limitar su alcance regresivo. Puede conseguir el agrietamiento de la legitimidad de esa política de recortes sociolaborales y el reforzamiento de la izquierda social o la ciudadanía activa, que son condición para su cambio. Por tanto, se trata de construir las condiciones sociopolíticas y democráticas para un reequilibrio en las relaciones laborales y sindicales, el avance en los resultados reivindicativos y, como fondo, la reorientación de la gestión de la crisis hacia una salida más justa y equitativa.


Antonio Antón es profesor honorario de sociología de la Universidad Autónoma de Madrid.

11 marzo 2012

La gran burguesía latinoamericana propone una tregua.

Fernando Dorado
Rebelión

El caso de la Cumbre de las Américas y Cuba

Lo ocurrido ésta semana con la visita del presidente colombiano Juan Manuel Santos a Cuba, en donde se entrevistó con Raúl Castro y Hugo Chávez –en convalecencia–, envía señales de distensión.

Desde antes se sabía que el presidente Barak Obama había vetado la presencia de Cuba en la Cumbre de las Américas a realizarse en Cartagena (Colombia) entre el 9 y el 15 de abril del año en curso. Castro afirmó que le interesaba asistir pero que su país no haría parte de la OEA.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa planteó en reciente cumbre de la Alianza Bolivariana para las Américas ALBA en Caracas la necesidad de que Cuba estuviera presente. El grupo de presidentes lo respaldaron y endosaron la responsabilidad a Colombia, país anfitrión.

No era fácil resolver el impasse. Obama presionaba: aflojar en esa materia tiene connotaciones electorales entre los cubano-estadounidenses. La visita de Santos a Cuba, el acento de sus declaraciones, el tacto de Castro y de Chávez, el tono de las recientes declaraciones de Correa, deja ver que hay algo tras fondo. El problema de Cuba en la Cumbre es secundario.

Vamos a hacer un planteamiento arriesgado. Su elaboración responde a una serie de señales que desde meses atrás ha enviado la oligarquía latinoamericana encabezada por Santos, que sigue construyendo su eje-bloque Chile, Perú, Colombia y México. Se avizora un camino que sorprenderá a muchos.

Señales de distensión

Hay quienes creen que priorizando el tema geopolítico, o sea, colocando en primer lugar del análisis y de la denuncia las contradicciones entre bloques de países y países mismos, están contribuyendo en primera línea con la tarea anti-imperialista y anti-capitalista. [1] Olvidan el análisis de clases.

Por ello, quienes así piensan no entienden lo que ya está ocurriendo en América Latina, en donde –por interés estratégico de la gran burguesía trans-nacionalizada de la región [2]– lenta e imperceptiblemente se distensionan las relaciones con los EE.UU.

Se debe analizar el comportamiento de la burguesía trans-nacionalizada que es consciente del extraordinario momento que se vive a nivel mundial. Ellos –aunque no quieren perder su alianza con los EE.UU.– saben que es un poder imperial en decadencia, sobre todo en el terreno económico.

Por algo Santos ya tiene preparado su viaje por China, habiendo primero visitado los socios estadounidenses en Oriente (Japón y Corea del Sur), con quienes ya tiene adelantados acuerdos comerciales importantes (TLC Corea-Colombia). Y en esa misma vía están todos los gobiernos de la región que han comprendido –así los EE.UU. no lo quieran entender– que el mundo ya es multipolar.

Las burguesías trans-nacionalizadas de América Latina –los Slim, Batista, Fontbona, Salinas, Bailleres, Larrea, Sarmiento Angulo y demás grandes ricos de la región [3]–, han empezado, finalmente, a diseñar una política “propia”, autónoma frente al gobierno de los EE.UU. y de los países del ALBA. Ese es el hecho que ha salido a relucir con el viaje de Santos a Cuba.

La nueva estrategia de la burguesía trans-nacionalizada

Esa burguesía trans-nacionalizada –que tiene grandes inversiones en generación de energía, minería y siderurgia, telecomunicaciones, industrias de alimentos e infinidad de áreas de la economía de la región– ha entendido que el recetario de la confrontación no es el mejor. Que por ese camino no sólo van a seguir perdiendo poder político en la región, sino que pueden ayudar a incubar una verdadera revolución que ponga en peligro el poder del capital.

Es lo que han podido comprobar en los últimos 20 años. Han venido perdiendo terreno político en todo el sub-continente aunque sólo en los países en donde las oligarquías más obtusas no tuvieron el tacto político suficiente y se dejaron manipular por Washington (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia), los procesos nacionalistas se radicalizaron para asumir diversos caminos “socialistas”.

Ahora, a la sombra de una crisis sistémica del capitalismo que incluye la decadencia imperial estadounidense y la aparición de un mundo multipolar, la burguesía regional –ya trans-nacionalizada– entiende que debe diseñar su propia estrategia para intentar “domesticar” los procesos de cambio, que también están urgidos de una “tregua”.

Necesidad de una “tregua” para construir autonomía económica y gobierno participativo

30 años de neoliberalismo en América Latina dejaron las economías – especialmente en donde la burguesía industrial era política y económicamente muy débil – en manos de unos cuantos monopolios y en vías de reprimarización. Las pocas industrias que se crearon durante la fase de la sustitución de importaciones fueron afectadas por la “reestructuración post-fordista” con sus fenómenos de deslocalización, transectorización, desconcentración y descentralización de la economía [4].

Así, las economías de la totalidad de países latinoamericanos son sumamente precarias. Los gobiernos de los procesos de cambio –sean de la línea “dura” de Chávez o de la línea “blanda” de Lula– han encontrado unos Estados coloniales que viven en gran parte de las rentas petroleras y gasíferas, de gravar otras rentas menores, los servicios públicos y el trabajo, dado que las industrias que generan plusvalías sostenibles son relativamente escasas.

Por ello, la distensión o tregua que la burguesía trans-nacionalizada en cabeza de Santos está diseñando, puede fortalecer la capacidad de los gobiernos democrático-nacionalistas para invertir en la explotación de los recursos naturales, lo cual va a generar la profundización de las contradicciones con algunos sectores de pueblos indígenas (no tanto con afrodescendientes) y con organizaciones ambientalistas, que colocan como principal contradicción –no el tema de quién explota esos recursos y a favor de qué política– sino la defensa de la naturaleza y el tema del cambio climático.

El tema clásico es que los gobiernos progresistas latinoamericanos saben que tienen que responder –durante el corto y mediano plazo– a planes de desarrollo que tienen como principal sujeto social a la población “informalizada” de las ciudades, a la cual deberá ofrecerle programas sociales asistenciales para ganarlos para el proceso de cambio, y a mediano y largo plazo deberán impulsar programas productivos de nuevo tipo –asociativos, industriales, sostenibles y rentables social y económicamente–, para lo cual necesita importantes recursos financieros que sólo pueden provenir en lo inmediato de explotaciones mineras, petrolíferas o mega-proyectos energéticos de gran cobertura e importancia.

Cualquiera que mire el proceso en su conjunto en Sudamérica puede ver que si los partidos o movimientos que acceden a ciertos niveles de poder y de gobierno se paran en mientes –por pruritos y prejuicios ambientalistas o étnico-culturales (sin negar la necesidad de la concertación razonable)– y no explotan en inmejorables condiciones de financiación y renegociación, los recursos naturales que están a la vista, fácilmente las derechas latinoamericanas van a derrotar a esos gobiernos, no por medio de golpes militares o intervenciones imperiales, sino en el terreno electoral.

Por ello, el interés de los gobiernos “revolucionarios” coincide con el interés de las burguesías trans-nacionalizadas de la región en cuanto a distensionar las relaciones con el gobierno de los EE.UU., mucho más cuando no existe en la región el actor social del socialismo, o si existe no se ha manifestado ni siquiera tan levemente como lo ha hecho en los países árabes o en España. [5]

Así, la burguesía trans-nacionalizada puede arreglar sus cuentas con el imperio estadounidense reacomodándose en el cuadro general de las potencias del mundo como un actor regional, y los gobiernos revolucionarios podrán construir –si se lo proponen– nuevas formas de economías que se conviertan en el sustento de una autonomía popular y democrática, que al lado de democracias participativas contribuyan desde América Latina con las tareas post-capitalistas que las nuevas generaciones ya tienen a la vista.

Distensión Venezuela-Colombia

En el caso de Cuba y la Cumbre de las Américas el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos pretendía hacer una jugada magistral. Él, es especialista en prenderles velas simultáneamente a todos los “santos” y así lo quiere hacer ahora.

Desea mantener su alianza viva con el gobierno de Obama pero quiere construir buenas relaciones con los gobiernos de los países vecinos Ecuador y Venezuela –líderes indiscutibles de la Alianza Bolivariana para las Américas ALBA–, que le garantizan estabilidad política, posibilidades de avanzar hacia acuerdos de Paz con la guerrilla y negocios comerciales que son demasiado valiosos en ésta época de crisis económica.

Hoy, por táctica geopolítica un gobierno como el de Venezuela ha entrado en diálogos y en la ruta de la contemporización con el de Colombia. Entablar relaciones de buena vecindad e incluso impulsar proyectos de desarrollo para los pueblos venezolano y colombiano no puede ser calificado como una traición a la causa de los pueblos y de los trabajadores, porque los intereses del Estado venezolano responden a intereses nacionales –a coyunturas específicas de las contradicciones internas de la sociedad venezolana–, que en últimas a nosotros también nos interesan.

Ello es aceptable y hasta comprensible, pero no quiere decir que las fuerzas sociales y políticas que sustentan el proceso revolucionario de Venezuela deban bajar la guardia frente a la derecha colombiana.

Geo-política vs. Lucha de Clases y política “sistémica”

Los hechos están mostrando que es un error girar en torno al análisis geopolítico sin tener en cuenta la enorme lucha de clases que se vive en el mundo.

El planteamiento central consiste en afirmar que las amenazas de guerra con Irán, las tensiones con Rusia y China, los tires y aflojes frente a los innumerables conflictos regionales y locales que se originan por el control de los recursos energéticos y por los mercados, hacen parte de la política de contención –no ya a una potencia extranjera– sino a las fuerzas sociales insurgentes que están apareciendo en los países de la metrópoli capitalista-imperialista, en los países emergentes (BRICS) y en la periferia, que ellos (los capitalistas-imperiales) saben que son las fuerzas que en los próximos 20-30 años van a poner en jaque a todo su sistema económico y cultural.

No será un país el que encabezará la lucha contra el capitalismo ni un grupo de países los que derrotarán al imperio estadounidense. Son las contradicciones intrínsecas al capitalismo las que están haciendo estallar la “precaria estabilidad del sistema” y están obligando a millones de personas –especialmente a los trabajadores precariados– a asumir, por encima de intereses nacionales, la tarea de construir una sociedad post-capitalista.

Lo que esos cambios dejan ver es la necesidad de tener una política a varios niveles, “sistémica”, “cuántica”. Esa política los capitalistas-imperiales ya la juegan y por ahora la desarrollan a la perfección porque no tienen contrincantes “sistémicos” del otro lado.

¿Qué quiere esto decir? Que en América Latina y en el mundo, es cada vez más urgente independizar la dirección de las fuerzas revolucionarias de la dirección de los gobiernos, para que las estrategias geopolíticas que los gobiernos deban diseñar y realizar, no sea el único campo de acción revolucionaria, y para que efectivamente los gobiernos (que están a la cabeza de “Estados coloniales heredados”) sean un verdadero punto de apoyo y no sean el “todo” de nuestra política.

Es lo que ellos hacen. Obama representa a su gobierno como lo hace Sarkozy o la Merkel, pero el Departamento de Estado, la CIA y todas las agencias para-estatales de estos países y las que ya actúan conjuntamente, así como las cúpulas de los consorcios y clubes capitalistas del mundo entero (incluyendo cúpulas de empresas capitalistas rusas, chinas, brasileras, etc.) se conciertan para diseñar estrategias, no tan sólo contra países “rebeldes”, “díscolos” o “desaplicados”, sino frente a la insurgencia social que ha sacado la cabeza desde enero de 2011.

Nosotros, los pueblos y los trabajadores, necesitamos practicar ese tipo de política. Más allá de lo que puedan o dejen de hacer los gobiernos “revolucionarios”.

Notas:
[1] Ver: Red Roja “Des-inoculándonos la parálisis anti-imperialista”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145857

[2] Entendemos por “gran burguesía trans-nacionalizada de la región” a los grandes grupos económicos y financieros de Brasil, Argentina, México, Chile, Colombia, Perú y demás países que cuentan con grandes bancos e inversiones en diferentes áreas de la economía de la región, como el sector energético, telecomunicaciones, y han empezado a incursionar en la gran minería de la mano de poderosas empresas transnacionales.


[3] Ver: Las 20 familias burguesas más ricas de América Latina: http://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com/2012/03/las-20-familias-burguesas-mas-ricas-de.html

[4] Deslocalización interna y externa por la búsqueda de “mercados baratos de mano de obra”; transectorización al convertir empresas en productores de partes y servicios para diversos sectores de la producción; desconcentración de funciones y procesos productivos de factorías y fábricas; y descentralización del aparato administrativo.

[5] Ver: El “viejo topo” proletario vuelve a cavar. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122632

Blog del autor: http://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com/2012/03/la-gran-burguesia-latinoamericana.html

03 marzo 2012

Venezuela, Wikileaks y los medios.


Desde hace años, los mayores medios de información estadounidenses y europeos están liderando una campaña de desinformación contra Venezuela, que claramente contradice su supuesta imparcialidad en su cobertura mediática. En realidad, tal cobertura puede definirse como mera propaganda política en contra del gobierno dirigido por el Presidente Chávez. Los documentos publicados por Wikileaks han mostrado como los diferentes gobiernos federales de EEUU han estado interviniendo activamente en la política doméstica de Venezuela, a fin de derrotar al gobierno Chávez, al que consideran una amenaza para los intereses empresariales estadounidenses, que históricamente han gozado de una enorme influencia sobre los gobiernos de aquel país, anteriores al actual. Lo que no se conocía hasta hace poco, sin embargo, era que -según los documentos publicados en Wikileaks- algunos de tales medios, han jugado un papel muy activo en la desestabilización del gobierno Chávez, lo cual no se ha publicado en los mayores medios de información españoles.
La información recogida por Wikileaks, y canalizada a través de algunos de los mayores medios de información, ha permitido detectar un sesgo anti Chávez en tales medios, mostrando un proceso de selección en la publicación de aquellos componentes de Wikileaks que pueden dañar al gobierno Chávez. Tales medios han publicado, por ejemplo, el componente de Wikileaks que señala -según la embajada estadounidense- la influencia que los asesores cubanos tienen en el gobierno venezolano, pero no han publicado la influencia de los asesores durante el gobierno Uribe, el cual gozó de una cobertura muy favorable en los mismos medios. Wikileaks publicó los informes del embajador estadounidense en Colombia, que mostraban la clara participación de sectores del Ejército colombiano en la desaparición y matanza de personas. Colombia es el país latinoamericano que ha tenido un número más elevado de desaparecidos, mucho mayor, por cierto, que Argentina en los años 70 y 80. Los mayores medios de difusión han sido muy escuetos en la cobertura de esta enorme violación de los derechos humanos en Colombia, contrastando con el detalle (y falta de objetividad) en su cobertura de las supuestas (algunas de ellas reales) violaciones de los derechos humanos en Venezuela.
Entre las supuestas violaciones está la eliminación de la libertad de prensa en Venezuela, presentando al gobierno Chávez como dictatorial. Los mayores medios de información españoles presentan como una realidad el que no exista libertad de expresión en los medios venezolanos. El intelectual orgánico del neoliberalismo Latinoamérica, Maria Vargas Llosa, siempre se refiere al Presidente de Venezuela como el dictador Chávez. Y lo mismo ocurre en España. Un ejemplo es el ex Presidente Aznar del Partido Popular que también se refiere constantemente al Presidente de Venezuela como el dictador Chávez. Los datos, sin embargo, no avalan tal definición.
Según la Nielsen Media Research International (que analiza los medios de comunicación a nivel internacional) y lo publicado por el Center for Economnic and Policy Research, de Washington, la gran mayoría de canales televisivos en Venezuela (de donde recibe la información la mayoría de la población) son canales privados. Las cadenas públicas (que son la minoría) cubren sólo un 5% de la audiencia. El 95% de la población recibe la información de los canales privados, la mayoría fuertemente hostiles hacia el gobierno Chávez. Los canales públicos, que cubren un 5% de la audiencia total, tienen un porcentaje mucho menor que en Francia (un 37%) o en Gran Bretaña (37%). Nadie acusa a los gobiernos de estos países de ser dictatoriales. Es cierto que el tono de las televisiones públicas de estos países es mucho menos partidista que los canales públicos venezolanos, con lo cual, la comparación tiene límites. El partidismo de los canales públicos venezolanos es muy acentuado. Ahora bien, la clara hostilidad hacia el gobierno de la mayoría de los canales privados (que cubren a la gran mayoría de la ciudadanía) es enormemente partidista. La neutralidad y objetividad no existe en tales medios, los cuales son meros instrumentos propagandísticos de los grupos de presión afectados por las reformas del gobierno Chávez. Hablar de falta de libertad de expresión, cuando la mayoría de los medios están controlados por la oposición, es un indicador claro de la ausencia de objetividad en la cobertura mediática de lo que ocurre en Venezuela. Y un ejemplo del carácter propagandístico y falta de rigor que caracteriza los discursos de Mario Vargas Llosa y José María Aznar, entre muchos otros.
¿Por qué tal hostilidad hacia gobiernos de izquierda por parte de tales medios (no sólo Venezuela, sino también Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, entre otros han sido víctimas de las campañas de desinformación de tales medios)? La respuesta es fácil de ver. Tales medios son parte de multinacionales mediáticas que controlan la mayoría de medios en Latinoamérica. Sus intereses se encuentran amenazados por tales gobiernos, que intentan diversificar el abanico ideológico en los medios, hasta la actualidad muy dominados por compañías multinacionales de orientación conservadora y neoliberal. Por extraño que le parezca al lector español, Venezuela tiene mayor pluralidad ideológica en los medios que España, donde la extensión de la prensa o medios televisivos de izquierdas es muy limitada. Hay más medios televisivos y rotativos de derechas en Venezuela que medios televisivos y rotativos de izquierdas en España. Imagínense si en España un gobierno de izquierdas quisiera diversificar tal oferta mediática. Habría una enorme movilización de los medios conservadores y neoliberales acusando al gobierno de atacar la libertad de prensa y de expresión. Mientras, su dominio sobre la información, con escasas voces y medios alternativos, lo definen como “libertad de expresión”.

27 febrero 2012

¿Quién está detrás de Yoani Sánchez?.

Por Salim Lamrani La Jornada


Yoani Sánchez, famosa bloguera habanera, es un personaje peculiar en el universo de la disidencia cubana. Jamás ningún opositor se ha beneficiado de una exposición mediática tan masiva ni de un reconocimiento internacional de semejante dimensión en tan poco tiempo.
Después de emigrar a Suiza en 2002, decidió regresar a Cuba dos años después, en 2004. En 2007, integró el universo de la oposición en Cuba al crear su blog Generación Y, y se vuelve una acérrima detractora del gobierno de La Habana.
Jamás ningún disidente en Cuba -quizás en el mundo- ha conseguido tantas distinciones internacionales en tan poco tiempo, con una característica particular: han suministrado a Yoani Sánchez suficiente dinero para vivir tranquilamente en Cuba el resto de su vida. En efecto, la bloguera ha sido retribuida a la altura de 250 mil euros en total, es decir un importe equivalente a más de 20 años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial. El salario mínimo mensual en Cuba es de 420 pesos, es decir 18 dólares o 14 euros, por lo que Yoani Sánchez ha conseguido el equivalente a mil 488 años del salario mínimo cubano por su actividad de opositora.
Yoani Sánchez está en estrecha relación con la diplomacia estadunidense en Cuba, como señala un cable, clasificado secreto por su contenido sensible, que emana de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA). Michael Parmly, antiguo jefe de la SINA en La Habana, que se reunía regularmente con Yoani Sánchez en su residencia diplomática personal como lo indican los documentos confidenciales de la SINA, hizo partícipe de su preocupación respecto a la publicación de los cables diplomáticos estadunidenses porWikileaks: Me molestaría mucho si las numerosas conversaciones que tuve con Yoani Sánchez fueran publicadas. Ella podría pagar las consecuencias toda la vida. La pregunta que viene inmediatamente en mente es la siguiente: ¿por cuáles razones Yoani Sánchez estaría en peligro si su actuación, como lo afirma, respeta el marco de la legalidad?
En 2009, la prensa occidental mediatizó fuertemente la entrevista que el presidente Barack Obama había concedido a Yoani Sánchez, lo que se consideró como un hecho excepcional. Sánchez también había afirmado haber mandado un cuestionario similar al presidente cubano Raúl Castro y que ése no se había dignado en responder a su solicitud. Sin embargo, los documentos confidenciales de la SINA, publicados por Wikileaks, contradicen esas declaraciones.
Se descubrió que en realidad fue un funcionario de la representación diplomática estadunidense en La Habana quien se encargó de redactar las respuestas a la disidente y no el presidente Obama. Más grave aún,Wikileaks reveló que Sánchez, contrariamente a sus afirmaciones, jamás mandó un cuestionario a Raúl Castro. El jefe de la SINA, Jonathan D. Farrar, confirmó esta realidad en un correo enviado al Departamento de Estado: Ella no esperaba una respuesta de éste, pues confesó que nunca las [preguntas] había mandado al presidente cubano.


La cuenta Twitter de Yoani Sánchez


Además del sitio en Internet Generación Y, Yoani Sánchez dispone también de una cuenta Twitter y reivindica más de 214 mil seguidores (registrados hasta el 12 de febrero de 2012). Sólo 32 de ellos residen en Cuba. Por su lado, la disidente cubana sigue a más de 80 mil personas. En su perfil, Sánchez se presenta del siguiente modo: Blogger, resido en La Habana y cuento mi realidad en trozos de 140 caracteres. Twitteo vía sms sin acceso a la web.
No obstante, la versión de Yoani Sánchez es difícilmente creíble. En efecto, resulta absolutamente imposible seguir a más de 80 mil personas, sólo por sms o a partir de una conexión semanal desde un hotel. Un acceso diario a la red es indispensable para ello.
La popularidad en la red social Twitter depende del número de seguidores. Cuanto más numerosos son, mayor es la exposición de la cuenta. Del mismo modo, existe una fuerte correlación entre el número de personas seguidas y la visibilidad de la propia cuenta. La técnica que consiste en seguir numerosas cuentas se utiliza comúnmente para fines comerciales, así como por la clase política durante las campañas electorales.
El sitio www.followerwonk.com permite analizar el perfil de los seguidores de cualquier miembro de la comunidad Twitter. El estudio del caso Yoani Sánchez es revelador en varios aspectos. Un análisis de los datos de la cuenta Twitter de la bloguera cubana, que se realizó a través del sitio, revela a partir de 2010 una impresionante actividad de la cuenta de Yoani Sánchez. Así, a partir de junio de 2010, Sánchez se ha inscrito en más de 200 cuentas Twitter diferentes cada día, con picos que podían alcanzar 700 cuentas en 24 horas. A menos de pasar horas enteras del día y de la noche en ello -lo que parece altamente improbable- resulta imposible abonarse a tantas cuentas en tan poco tiempo. Parece entonces que ha sido generado mediante un robot informático.
Del mismo modo, se descubre que cerca de 50 mil seguidores de Sánchez son en realidad cuentas fantasmas o inactivas, que crean la ilusión de que la bloguera cubana goza de una gran popularidad en las redes sociales. En efecto, de los 214 mil 63 perfiles de la cuenta @yoanisanchez, 27 mil 12 son huevos (sin foto) y 20 mil revisten las características de cuentas fantasmas con una actividad inexistente en la red (de cero a tres mensajes mandados desde la creación de la cuenta).
Entre las cuentas fantasmas que siguen a Yoani Sánchez en Twitter, 3 mil 363 no tienen a ningún seguidor y 2 mil 897 sólo siguen la cuenta de la bloguera, así como a uno o dos cuentas. Del mismo modo, algunas cuentas presentan características bastante extrañas: no tiene ningún seguidor, sólo siguen a Yoani Sánchez y han emitido más de 2 mil mensajes.
Esta operación destinada a crear una popularidad ficticia vía Twitter es imposible de realizar sin acceso a Internet. Necesita también un apoyo tecnológico así como un presupuesto consecuente. Según unainvestigación que realizó el diario La Jornada, titulada El ciberacarreo, la nueva estrategia de los políticos en Twitter, sobre operaciones que implicaban a candidatos presidenciales mexicanos, numerosas empresas de Estados Unidos, Asia y América Latina ofrecen este servicio de popularidad ficticia (ciberacarreo) a precios elevados. “Por un ejército de 25 mil seguidores inventados en Twitter -dice el periódico- se pagan hasta 2 mil dólares, y por 500 perfiles manejados por 50 personas se pueden gastar entre 12 mil y 15 mil dólares”.
Yoani Sánchez emite un promedio de 9.3 mensajes al día. En 2011, la bloguera publicó un promedio de 400 mensajes al mes. El precio de un mensaje en Cuba es de un peso convertible (CUC), lo que representa un total de 400 CUC mensuales. El salario mínimo en Cuba es de 420 pesos cubanos, es decir alrededor de 16 CUC. Cada mes Yoani Sánchez gasta el equivalente de dos años de salario mínimo en Cuba. Así, la bloguera gasta en Cuba una suma que corresponde, si fuera francesa, a 25 mil euros mensuales en Twitter, es decir 300 mil euros anuales. ¿De dónde proceden los recursos necesarios a estas actividades?
Otras preguntas surgen de modo inevitable. ¿Cómo Yoani Sánchez puede seguir a más de 80 mil cuentas sin un acceso permanente a Internet? ¿Cómo ha podido abonarse a cerca de 200 cuentas diferentes diarias como promedio desde junio de 2010, con picos que superan las 700 cuentas? ¿Cuántas personas siguen realmente las actividades de la opositora cubana en la red social? ¿Quién financia la creación de las cuentas ficticias? ¿Con qué objetivo? ¿Cuáles son los intereses que se esconden detrás de la figura de Yoani Sánchez?


Salim Lamrani, graduado de la Universidad de La Sorbona, es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Descartes y la Universidad París-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Autor de Fidel Castro, Cuba y Estados Unidos (2007) y Doble Moral. Cuba, la Unión Europea y los derechos humanos (2008), entre otros libros.

13 febrero 2012

El País, Perú y Ollanta Humala.

Pascual Serrano


El sábado 21 de enero encontramos a toda página en El País una publicidad especialmente curiosa que nos ayudará a comprender algunas cuestiones. El anuncio parece informar de un encuentro denominado “Invertir en Perú” y, aunque señala la fecha, el 26 de enero en Madrid, no indica ni la hora ni el lugar exacto. En cambio, sí especifica las intervenciones que habrá en el encuentro. Por parte de Perú, los ministros de Economía y Finanzas, Relaciones Exteriores y Comercio Exterior y Turismo. Por parte de España, el ministro de Economía y directivos de Repsol, Teléfonica y BBVA. Se indica también que el evento lo clausura el presidente de la República del Perú, Ollanta Humala. En la foto del anuncio, sin ningún pudor, presentan un montaje del Machu Picchu rodeado de tres horribles edificios insertados a golpe de Photoshop en los Andes que, se sobrentiende, son sedes de cada una de las tres multinacionales citadas. La publicidad aparece pagada -como no- por Telefónica, BBVA y Repsol, con sus tres logos en la parte inferior de la página. Pero también por dos periódicos, el peruano La República y el español El País, lo que vuelve a mostrarnos la estrecha relación en objetivos comerciales entre periódicos y multinacionales.

Un encuentro de este tipo, es decir, de multinacionales españolas con el staff ministerial de un gobierno latinoamericano, bendecido por la clausura de su presidente es, sin ninguna duda, el mejor escenario para los poderes económicos. De ahí el entusiasmo de multinacionales y medios de comunicación en pagar una página de publicidad. Sin duda un gesto así por parte de un gobierno y su presidente debe ser adecuadamente correspondido por el diario El País, diligente brazo mediático de los grupos multinacionales españoles, entre otras razones porque o son accionistas de la empresa (caso de Telefónica) o porque son acreedores de sus préstamos impagados y vencidos hace ya mucho tiempo (caso del BBVA), o porque son poderosos anunciantes (caso de Repsol). Por ello, al día siguiente, aparece en la edición del domingo un “Diálogo con el presidente de Perú” de cuatro páginas y firmado nada menos que por el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián. Se anuncia ya desde portada con un titular que ya comienza a devolver favores: “Ollanta Humala, el buen guerrero”. Humala intentó un levantamiento militar en el año 2000 pero, a diferencia de Hugo Chávez, el periódico El País nunca le llama ahora ex golpista. El consejero delegado de Prisa se ve obligado a explicarlo al inicio de la entrevista: “Yo tenía de él una imagen estereotipada de que la mayoría de los medios occidentales y la casi totalidad de su país habían difundido: un militar golpista, un Chávez a la peruana que había cambiado al exuberancia caribeña por la severidad del inca, pero que en el fondo constituía la misma amenaza para la democracia que la representada por cualquiera de los otros caudillos latinoamericanos de nuevo cuño”. Pobre Juan Luis Cebrían, víctima desinformada de los medios occidentales, él, ex director y consejero delegado del más importante grupo mediático occidental en español.

Qué lejos queda aquel 30 de marzo de 2006 cuando el entonces candidato presidencial Ollanta Humala era amigo de Hugo Chávez y el diario El País le dedicaba un reportaje titulado “Viaje al feudo del caudillo peruano”. Entonces escribían cosas así; “el ex teniente coronel vuelve a Tacna, la última ciudad peruana antes de pasar a Chile. Muy cerca de allí, en Locumba, en octubre de 2000, al mando de 69 reclutas, se sublevó contra Alberto Fujimori”, “Tacna es el corazón del movimiento de un candidato cuya vida política comenzó hace apenas 11 meses y cuya familia pone los pelos de punta a muchos peruanos”, “La familia, su militarismo y su falta de experiencia han sido sus flancos más cuestionados por sus principales rivales”, “Por la noche, en el mitin, la parafernalia castrense lo invade todo. Los llamados reservistas, muchos ex combatientes contra la guerrilla de Sendero Luminoso y en la guerra contra Ecuador (1995), vestidos con una camiseta negra con inscripciones en amarillo y pantalones de combate, se ocupan de la seguridad del Comandante”.

A Juan Luis Cebrián se le olvidó añadir el domingo 22 de enero que esa imagen estereotipada de golpista a lo Hugo Chávez se esfumó cuando tuvo a Humala invitando a las multinacionales españolas a su país. Y más todavía si el presidente aprueba que los libros de texto de los colegios peruanos sean de la editorial Santillana, eso merecería otra gran entrevista. O quizás ya fue ese el pago por la del 22 de enero.

Hace años un ministro cubano me preguntó de forma discreta y confidencial, cómo debía hacer su gobierno para que el diario El País informara con veracidad de la realidad cubana. Yo le dije que eso era muy sencillo de conseguir. Bastaba con que privatizaran su servicio telefónico y se lo dieran a Telefónica, su sistema eléctrico a Endesa o Iberdrola, la gestión de sus pensiones, sus servicios de seguros y financieros al BBVA o al Banco de Santander, los libros de texto de sus colegios deberán ser de Santillana y los de Alfaguara sin coste alguna en la importación y facilidades para la distribución. En esa línea, y verán qué amables comenzarían a ser las informaciones y editoriales del diario El País. Esa política es la que tenía Argentina en el año 2000. Sufrió una crisis formidable que dejó a los ciudadanos en la indigencia, pero El País nunca criticó las políticas de aquellos gobiernos. Parece que ha sido Ollanta Humala quien escuchó mis irónicas recomendaciones.

Un último detalle. Finalmente entramos en la página web del diario donde se da más información del encuentro y pudimos conocer el lugar: El Casino de Madrid, en la calle de Alcalá. Sin duda el lugar más adecuado, un casino.

http://www.pascualserrano.net/

12 febrero 2012

¿Por qué la Reforma Laboral del PP es el mayor ataque a los derechos de la clase trabajadora desde la transición?.

Teo Navarro
Rebelión
En un primer análisis de urgencia basta con analizar el contenido de las medidas anunciadas hoy por la ministra de Trabajo en nombre del gobierno para poder concluir, sin el menor atisbo de exageración, que estamos ante la mayor agresión a los derechos de la clase trabajadora desde la transición.
Desde aquellos lejanos Pactos de la Moncloa (1977) y Estatuto de los Trabajadores (1980), que ya empezaron hace más de tres décadas a liquidar algunos de los derechos (despido libre y rebaja de la indemnización por despido o incrementos salariales según la inflación prevista), duramente conquistados por la clase trabajadora con su poderosa lucha durante la etapa final del franquismo, hasta hoy han sido nueve las reformas laborales que los partidos del capital en el gobierno (UCD, el PSOE o el PP) han aprobado.
Con ellas han ido imponiendo una creciente desregulación, flexibilidad y precariedad laboral, ya sea de forma pactada con los dirigentes de CCOO y UGT, con su pasividad cómplice o con una respuesta timorata e inconsecuente por su parte como el 29-S. De hecho, han sido los incalificables burócratas de CCOO y UGT quienes han allanado el camino a la reforma del PP con su pacto previo con la patronal donde aceptaban, entre otras cosas, el retroceso de los salarios por tres años más, con la que está cayendo sobre los trabajadores.
La reforma que hoy ha anunciado el gobierno supone, en ese contexto, un salto cualitativo por varias razones, entre las que cabe destacar:


- Es la mayor agresión conocida a la negociación colectiva: además de hacer prevalecer los convenios de empresa sobre los de nivel superior, aumenta el poder empresarial al facilitar las cláusulas de descuelgue –ya aceptadas por CCOO y UGT— y cargarse la “ultraactividad” de los convenios (dejan de prorrogarse automáticamente pasados dos años después de haber vencido). Todo ello facilitará que los empresarios puedan imponer unilateralmente peores condiciones salariales y laborales a los trabajadores, limitando su capacidad de respuesta.


- Se suprime la autorización administrativa previa en los EREs, es decir, los empresarios podrán realizar despidos colectivos sin ninguna traba, y se extienden además al sector público la posibilidad de realizarlos. Esta era una vieja aspiración también de la patronal, como las anteriores.


-El despido se abarata drásticamente por varias vías: se generaliza el despido improcedente a 33 días por 24 mensualidades (desapareciendo el despido de 45 días por 42 mensualidades) y se imponen nuevas causas para el despido justificado (bastará que una empresa vea reducidos sus ingresos durante tres meses consecutivos) que facilitarán que la mayoría de despidos sean objetivos (20 días por 12 mensualidades).


-Se abre un nuevo y amplio abanico de bonificaciones a la patronal por contrataciones, es decir, se restan ingresos a la Seguridad Social (salario indirecto y diferido de los trabajadores) y, puestos a regalar dinero de los trabajadores al capital, se establece que los patronos puedan cobrar una parte de la prestación de desempleo de un parado (el 50% durante 12 meses) por contratarlo, mientras seguirá diciendo que escasea el dinero para pagar las pensiones o la prestación de desempleo.


-Se mantienen las formas más precarias de contratación –contrato de aprendizaje—y el límite a 24 meses en el encadenamiento de contratos temporales es poco menos que un chiste si tenemos en cuenta que se precariza todo el empleo, ya que se abarata el despido, igualando a la baja los contratos indefinidos con los temporales. Eso al margen del fraude patronal generalizado.


-Las ETT’s pasan a tener un papel central como agencias de colocación, lo que en la práctica supone la privatización del INEM por la vía de desviar su actividad hacia esas empresas de traficantes de trabajadores.


-En el mismo sentido, de reducir derechos de los trabajadores y culpabilizarlos, aprovechando para privatizar lo público, se endurece la “lucha contra el absentismo” laboral, dando mayor poder de control a las mutuas patronales, y se pretende que los parados con prestación realicen “trabajo social para la comunidad”, es decir, se les culpabiliza de su situación (cobran del Estado sin hacer nada) y se les utiliza para cubrir servicios públicos que corresponderían al Estado.


-Poco se puede decir de la broma de mal gusto (¡un nuevo derecho!) sobre el derecho de los trabajadores indefinidos a 20 horas anuales de formación a cargo de la empresa. Supondrán millones de horas de formación y resulta sospechoso que “los centros de formación acreditados ejecuten directamente los planes de formación”: parece evidente que a CCOO y UGT no les disgustará este punto teniendo en cuenta su implantación en esa actividad.


Es una reforma laboral contra la clase trabajadora, los verdaderos productores de riqueza y la inmensa mayoría de la sociedad, en beneficio del capital. Y ningún trabajador o trabajadora (activo o parado, indefinido o temporal, del sector público o del privado, autóctono o inmigrante, joven o mayor) escapa a sus efectos, independientemente de la conciencia o el conocimiento que pueda tener sobre ello.
Ni que decir tiene, por lo tanto, que tamaña agresión exige una respuesta lo más unitaria, amplia y sostenida en el tiempo que sea posible, si se quiere tener posibilidades reales de echarla abajo, partiendo de la convocatoria de una huelga general, como ya se ha hecho en Galiza, como primer paso en esa dirección. Una huelga general que debe partir de la explicación de los efectos de esta agresión para movilizar todo el potencial de lucha. Una agresión que hay que ver, además, como parte de la enorme ofensiva del capital y sus gobiernos contra los derechos también sociales de la mayoría social trabajadora, sobre la que quiere descargar la crisis ocasionada por el capital. A esa tarea debieran volcarse el sindicalismo de clase y alternativo, el activismo sindical y los movimientos sociales comprometidos con los intereses populares.

Químicamente tóxico.



A principios de este año, el gobierno aprobó la siembra piloto de 63 hectáreas de maíz transgénico en Sinaloa, a favor de la trasnacional Monsanto. El titular de Sagarpa, responsable por esta decisión que pone en riesgo el patrimonio genético alimentario más importante del país, declaró en una reunión con la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) y organizaciones de productores, ambientalistas y sociales, que no conocía los detalles de los dictámenes técnicos, pero que se tomarían medidas de bioseguridad, como plantar maíz transgénico amarillo y no blanco que es el de mayor consumo humano –manifestando su sorprendente ignorancia de que el cruzamiento y contaminación entre estas variedades es totalmente viable y seguramente ocurrirá– y agregando que en materia de transgénicos no somos químicamente puros, tenemos intereses económicos y políticos (Greenpeace México, 19/1/2012).
En realidad, esto último es lo único que cuenta en materia de transgénicos: los intereses económicos de cuatro multinacionales que controlan virtualmente ciento por ciento de los transgénicos en el mundo (Monsanto monopoliza más de 80 por ciento y todas son fabricantes de venenos) y los de los políticos con que éstas se relacionan, por decirlo de algún modo. Por supuesto no son químicamente puros, son puramente tóxicos.
México no necesita transgénicos en ninguna situación: el maíz transgénico produce igual o menos que los híbridos, usa más agroquímicos que cada vez son más tóxicos, conlleva nuevos problemas a la salud y al ambiente, las semillas son más caras y están todas patentadas a favor de unas cuantas multinacionales. Es la única semilla que contamina a las demás. Aunque el maíz híbrido también emite polen y se cruza con las variedades nativas campesinas, se trata de cruzas entre maíces, que la sabiduría campesina puede incluso aprovechar, o si no le sirve, descartarla. En el caso de los transgénicos, la cruza no es solamente entre maíces, es con otras especies que han sido manipuladas, como bacterias, virus y genes de plantas y animales que nunca se cruzarían naturalmente con el maíz, por lo que implican impactos desconocidos y con riesgos devastadores para la biodiversidad natural y la del maíz. La contaminación es inevitable y como son genes patentados, se convierte en un delito para las víctimas, que deben pagar a las empresas por un absurdo uso indebido de patentes. Los transgénicos también han puesto en crisis a miles de familias dedicadas a la apicultura, al contaminar la miel con transgénicos, impidiendo su exportación a Europa, el mayor comprador.
Pese a estos datos contundentes, el gobierno ha autorizado más de un centenar de siembras experimentales y ahora comienza a escalar las de fase piloto. La diferencia entre ambas es que las siembras piloto son en mayor extensión, a campo abierto y lo cosechado se puede comercializar. No se trata realmente de experimentos, lo único que el gobierno observa son las supuestas características agronómicas de los cultivos según las empresas, no la contaminación genética ni los impactos sobre la biodiversidad, que es lo esencial y diferente en México, ya que es centro mundial de origen del maíz. La UCCS mostró además que la contaminación puede alcanzar enormes distancias: siembras piloto de algodón transgénico contaminaron algodón nativo silvestre a miles de kilómetros de las siembras originales. (http://www.uccs.mx/, comunicado 27/01/12).
El 7 de febrero 2012, la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos publicó un documento mostrando que al contrario de lo que dice Monsanto y sus organizaciones pantalla (como Agrobio México), la experiencia de 15 años demuestra que las semillas transgénicas han promovido la resistencia a agrotóxicos en malezas y plagas, han aumentado exponencialmente el volumen de agroquímicos y tóxicos, cada vez más fuertes y peligrosos, han contaminado genéticamente y dañado a los cultivos orgánicos, hacen muy difícil las alternativas y usaron decenas de millones de dólares en propaganda para persuadir a los políticos que les permitan continuar pese a impactos y malos resultados. También desplazaron y abusaron de la investigación agrícola pública, y en lugar de alimentar al mundo como autoproclaman las empresas, impiden las verdaderas soluciones para ello.
Casi al mismo tiempo, se aprobó en Estados Unidos el primer maíz transgénico con resistencia al agrotóxico 2, 4-D, uno de los componentes del agente naranja, arma química desarrollada por Monsanto y Dow y usada en la guerra de Vietnam, compuesto cancerígeno que después de tres generaciones, sigue teniendo secuelas en los descendientes de las víctimas y en la naturaleza.
Este es el camino inevitable al que llevan los transgénicos: aumento a gran escala de químicos cada vez más tóxicos, de altísimo impacto en la salud y el ambiente, ya que las malezas e insectos se vuelven resistentes. Es una guerra sin fin y un gran negocio para los que fabrican venenos.
Todo esto lo saben los que toman las decisiones, pero intencionalmente no atienden ninguno de los muchos argumentos científicos, sociales, culturales, legales, de los pueblos, contra los transgénicos. Por ello se abrió una audiencia sobre maíz y soberanía alimentaria en el Tribunal Permanente de los Pueblos, que tendrá un proceso de análisis, testimonios y denuncias en los próximos dos años, para juzgar ante el mundo esta historia de impunidad y violencia que pretende erradicar la autonomía de los pueblos campesinos e indígenas y toda forma de producción independiente de alimentos.


07 febrero 2012

¿Qué pasa en Siria?.

DALIA GONZÁLEZ DELGADO (Diario Granma).

Qué pasa en Siria, y sobre todo, qué pasará en los próximos días, son preocupaciones de gran parte de la comunidad internacional.
Los debates recientes en el Consejo de Seguridad de la ONU fueron un avance, mostraron posiciones. Estados Unidos, la Unión Europea y la Liga Árabe piden un cambio de régimen (palabra mágica solo utilizada, curiosamente, para referirse a los países que no se someten al designio imperial).
El plan es el siguiente: establecer apresuradamente un consejo de transición como único representante del pueblo sirio, sin considerar si tiene verdadero apoyo dentro de ese país; introducir insurgentes armados desde Estados vecinos; imponer sanciones; montar una campaña mediática para denigrar cualquier esfuerzo sirio de reforma; tratar de instigar divisiones dentro del ejército y de la elite; y el presidente Bashar al Assad terminará por caer.
Quieren repetir el guion libio, pero el escenario es otro. Esta vez, con una posición más firme, Rusia y China sí vetaron la resolución contra Damasco. Además, en Siria hay un ejército muy fuerte y una población con un sentimiento nacional muy arraigado.
Las manifestaciones populares que se iniciaron en ese país se produjeron por problemas internos. Las estructuras de seguridad cometieron excesos. El propio Gobierno lo ha reconocido y está tratando de enmendar sus errores. Un ejemplo de esto es la amnistía para los presos. Pero lamentablemente, como explica el investigador cubano Ernesto Gómez Abascal, parte de la justa oposición fue secuestrada por intereses extranjeros.
¿Por qué Siria? Las guerras en Oriente Medio han perseguido fines económicos, pero esta explicación por sí sola sería demasiado simplista.
Para los analistas está claro que la imposición en Siria de un poder servil a las potencias occidentales significaría una puñalada por la espalda contra el movimiento popular de Líbano y contra la resistencia palestina. Hasan Nasrallah, líder de Hezbollah (principal fuerza militar libanesa que luchó contra la invasión de Israel en el 2006) lo denunció a comienzos de diciembre: "Lo que quieren no son reformas políticas ni la lucha contra la corrupción, sino un régimen de traición árabe que se entregue a Estados Unidos e Israel".
Abascal coincide con esta opinión: "La guerra contra Siria persigue claros objetivos políticos y geoestratégicos, pues este país, desde hace tiempo, forma parte del eje antimperialista compuesto por Irán; el poder de Hezbollah y las fuerzas patrióticas en Líbano".
"Quieren imponer en Damasco un gobierno títere para después acometerla contra Líbano y finalmente, en condiciones de mayor aislamiento regional, lanzarse contra Irán".
Un gobierno prooccidental en Siria debilitaría también la influencia de Rusia, "que no podría continuar disponiendo de las facilidades que ahora tiene su flota de guerra en el Puerto de Tartús, única base de atraque y abastecimiento de sus barcos en el Mediterráneo", explica Abascal.
Ya es costumbre la injerencia de Estados Unidos y el respaldo de la Alianza Atlántica, pero ¿y la Liga Árabe?
Primero es necesario personalizar. Esta organización está en las manos de las seis monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), especialmente Arabia Saudita y Catar.
Ya la primera dijo que reconocería al autoproclamado Consejo Nacional Sirio (CNS) como "representante oficial" del pueblo sirio, según declaraciones del ministro de Exteriores saudí, príncipe Saud al-Faisal. Y el rey Abdullah ha dejado muy claras sus intenciones: "Nada debilitaría más a Irán que la pérdida de Siria".
Asimismo, en el periódico The Times del Reino Unido han aparecido informaciones de que Arabia Saudita y Catar empezarán a financiar al CNS, organización que, por cierto, nació en Turquía, único miembro islámico de la OTAN. Desde las fronteras turcas, además, se han infiltrado grupos armados de lo que califican como "Ejército Libre de Siria".
No nos engañemos, el eje OTAN/CCG + Israel no trata de ayudar, pues la solución nunca puede ser una intervención extranjera; ni una agresión armada, ni la aplicación de sanciones que en definitiva afectan al pueblo sirio.
Los problemas de ese país los debe resolver su propio pueblo. Incluso los opositores legítimos al Gobierno así lo reconocen. Kadri Jamil, presidente del Partido de la Voluntad Popular, plantea que "la solución es la formación de un Gobierno de unidad nacional, sin injerencias, con la implicación de los partidos políticos existentes y los próximos a crearse. Pero la participación del Consejo Nacional Sirio es imposible. Ellos no tienen ninguna representación en el país. Está compuesto por extranjeros que nada tienen que ver con nosotros".
"La oposición que está operando desde fuera no es nacionalista. Responde a intereses occidentales que quieren influir en el país. Las interferencias extranjeras no solucionarán los problemas internos".

24 enero 2012

En el 35 aniversario del asesinato de los abogados de Atocha.

Secretaría de Comunicación del PCE.

Hoy 24 de enero conmemoramos el 35 aniversario de los Abogados de Atocha. Aquel fatídico día de 1977, un grupo de pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de abogados laboralistas de CCOO y del PCE situado en el número 55 de la calle Atocha y ametrallaron a las nueve personas presentes.En este acto terrorista fallecieron los abogados, Javier Sauquillo, Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y el sindicalista Ángel Rodríguez Leal y resultaron heridos de gravedad Alejandro Ruiz Huertas, Mª Dolores González, Luís Ramos y Miguel Sarabia.Durante estos años desde el PCE hemos venido recordándolos, así como impulsando actos y propuestas para que su lucha y lo que esta supuso al movimiento obrero, la democracia y la libertad sea conocida.Este 35 aniversario lo recordamos inmersos en una ciclo de retroceso de derechos de la clase trabajadora con la excusa de la crisis, derechos que no fueron una concesión del régimen asesino de Franco, ni de los gobiernos de la transición, sino fruto de las luchas del movimiento obrero en las que muchos se dejaron la vida, hoy se hace necesario recordar aun más a los que lucharon por la libertad y los derechos sociales.

22 enero 2012

Víctimas del Fraga franquista.

La biografía de Manuel Fraga no está completa sin el relato del sufrimiento que provocó su participación política durante la dictadura. Los allegados de Julián Grimau, fusilado por orden de un Consejo de Ministros del que formó parte; de Enrique Ruano, cuyo asesinato a manos de la Policía fue disfrazado por Fraga en la prensa como un suicidio; y las familias de los trabajadores de Vitoria, muertos por disparos de la Policía siendo Fraga ministro de Gobernación, recuerdan el pasado oscuro del fundador del PP.


Enrique Ruano.


Los agentes de la Brigada Político Social buscaron por toda la casa de Enrique Ruano cualquier documento que disfrazara su muerte como un suicidio. "Encontraron en el bolsillo de una americana una carta que iba a enviar a su psiquiatra", recuerda la hermana del joven estudiante asesinado, Margot Ruano, de 61 años. Cuando la misiva llegó al Ministerio de Información, dirigido entonces (enero de 1969) por Manuel Fraga, comenzó una de las estrategias más sombrías de la biografía del político gallego. El documento que Enrique iba a enviar a su psiquiatra, Carlos Castilla del Pino, fue manipulada por los hombres de Fraga en un diario personal que supuestamente desvelaba las tentaciones suicidas de Ruano. El diario ABC publicó las frases textuales que Enrique relataba a su psiquiatra y acompañó la filtración de una columna titulada: "Víctima sí, ¿pero de quién?", en la que critican la supuesta utilización por parte de la izquierda de la muerte "de un pobre muchacho tocado de una clara y típica psicopatía". "Fraga lastró la memoria de mi hermano influyendo en la prensa de la época para justificar un asesinato calificándolo como un suicidio", recuerda Margot. Enrique Ruano fue disparado en un hombro y cayó desde un séptimo piso durante un interrogatorio. Los médicos que le hicieron la autopsia ocultaron el rastro de la bala en la clavícula. Cuatro médicos reconocieron en 1996 en la Audiencia Nacional haber manipulado la autopsia por presiones del Gobierno. La Audiencia absolvió a los tres policías que interrogaron a Ruano por no poder identificar al autor. "No pudimos hacer nada más. La impunidad fue absoluta, pero el hecho de que la Audiencia reconociera que mi hermano fue disparado ya es más de lo que consiguieron otras familias. Fue un asesinato político", añade Margot. "Fraga tiene las manos manchadas de franquismo", resume la hermana de Ruano, asesinado a los 21 años. "Fraga llamó a mi casa, mientras trataba de arrastrar por el lodo a mi hermano, para dar el pésame. Tenía 18 años, pero sabía qué estaba pasando. Me dijo que le pasara a mi padre pero me negué. Bastante tenía mi padre como para escuchar a este miserable", recuerda Margot justo 43 años después. Quien sí consiguió hablar con su padre fue el presidente del Tribunal Supremo, Francisco Ruiz-Jarabo, que le espetó la siguiente amenaza por si trataba de hurgar en el Anatómico Forense: "Ya ha muerto un estudiante, no sería bueno que murieran más".



Trabajadores de Vitoria.


El 3 de marzo de 1976, la Policía asesinó a cinco personas en una huelga en Vitoria: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda. "¡Buen servicio! () Aquí ha habido una masacre... Pero, de verdad, una masacre ", dejó grabado un mando policial. La Justicia nunca sentó en el banquillo a los responsables de la "masacre", como Manuel Fraga, entonces ministro de Gobernación. José Luis Martínez Ocio, hermano de Pedro María, recuerda que él también acudió a la asamblea disuelta por la Policía franquista, pero media hora antes de su comienzo "la iglesia ya estaba llena". "Me fui a casa porque mi mujer estaba embarazada y estaba preocupada. A los diez minutos me llamaron. Ver a mi hermano muerto en el hospital de Santiago fue muy duro, pero fue peor tener que decírselo a mis padres". José Luis integra la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo, que lleva años intentando recibir el reconocimiento del Estado como "víctimas del terrorismo". Martínez critica las alabanzas a Fraga de los dirigentes del PP y del PSOE. "¿Qué pensaríamos si un nazi fuera al presidente de honor del partido del Gobierno alemán?", se pregunta. A su lado asiente Eva Barroso, hermana de Romualdo, otra de las víctimas. Se siente dolida por los elogios a Fraga como los que le ha dedicado el exsecretario general del PCE Santiago Carrillo. "Recuerdo que, tras la legalización del PCE, Carrillo vino a Vitoria a dar un mitin y, entonces, se presentó ante la gente junto a mis padres. Lo digo por la utilización de las víctimas".

Julián Grimau.


"Rebelión militar continuada". Ese fue el delito que llevó al paredón a Julián Grimau, dirigente del PCE, en la madrugada del 20 de abril de 1963 a sus 52 años. Un día antes, se reunió durante horas el Consejo de Ministros presidido por Franco. El dictador quiso compartir con sus ministros, entre ellos Fraga, que ocupaba la cartera de Información y Turismo, la responsabilidad de la condena a muerte de Grimau. Según se ha podido comprobar después, todos votaron a favor. Víctor Díaz-Cardiel, histórico militante del PCE, conoció a Grimau en París en 1960. "Teníamos una relación como de padre a hijo, porque nos llevábamos bastantes años", recuerda. El mismo día de su detención Grimau había estado reunido con él y otros compañeros, entre los que se encontraba el escritor de la Generación del 27 Valentín Andrés Álvarez. "Le acompañé hasta la calle Ibiza [en Madrid] y él tiró hacia su casa, primero, y me dijo que luego iba a reunirse con dos contactos que le iban a facilitar papel y una máquina para hacer octavillas. En el autobús lo detuvieron y ya no lo volví a ver", recuerda. "Me enteré de su muerte por la radio y me sumí en un llanto enorme. Era un año clave, la dictadura tenía miedo. El fusilamiento de Grimau quería amedrentarnos, pero no lo consiguió", sentencia Díaz-Cardiel. "No se puede considerar un demócrata a alguien que no ha sido antifranquista", destaca el militante comunista al respecto de los honores recibidos por Fraga durante toda la semana.



Fuente: Público.

Nota informativa.

A las 18:45 horas del 19 de enero falleció en Santiago de Cuba el recluso común Wilman Villar Mendoza, en la sala de cuidados intensivos del hospital Clínico Quirúrgico "Doctor Juan Bruno Zayas", a causa de fallo multi-orgánico secundario a un proceso respiratorio séptico severo, que llevó al paciente a un shock por sepsis. Esta persona había sido remitida con urgencia el pasado 13 de enero del centro penitenciario "Aguadores", al hospital provincial "Saturnino Lora", al presentar síntomas de una neumonía severa del pulmón izquierdo, recibiendo todas las atenciones para este tipo de afecciones, aplicándosele ventilación y nutrición artificial, fluidoterapia, hemoderivados, apoyo con drogas vasoactivas y antibióticos de amplio espectro de última generación.

El hospital clínico quirúrgico "Juan Bruno Zayas", donde falleció, es uno de los centros hospitalarios de mayor nivel en la región oriental y su sala de terapia intensiva cuenta con una gran experiencia en la atención al paciente grave. Villar Mendoza residía en el municipio de Contramaestre, provincia de Santiago de Cuba y cumplía sanción de privación de libertad desde el 25 de noviembre del año 2011, por los delitos de Desacato, Atentado y Resistencia. El hecho por el que fue sancionado se produjo durante un escándalo público en el que agredió y provocó lesiones en el rostro a su esposa, ante lo que su suegra solicitó la intervención de las autoridades y al acudir agentes de la PNR se resistió y los agredió. Sus familiares más allegados estuvieron al tanto de todos los procedimientos que se emplearon en su atención médica, además de reconocer el esfuerzo del equipo de especialistas que lo atendió. En relación con este hecho, desde hace varios días agencias de prensa extranjeras, en particular de Miami, vienen promoviendo una intensa campaña internacional difamatoria, en contubernio con elementos contrarrevolucionarios internos, que presentan a Villar Mendoza como un supuesto "disidente" que falleció tras realizar una huelga de hambre en prisión. Al respecto se disponen de abundantes pruebas y testimonios que demuestran que no era un "disidente" ni estaba en huelga de hambre. Wilman Villar después de haber cometido el delito, por el cual fue procesado en libertad, comenzó a vincularse con elementos contrarrevolucionarios en Santiago de Cuba, quienes le hicieron creer que su presunta pertenencia a los grupúsculos mercenarios le permitiría evadir la acción de la justicia.


Cuba lamenta la muerte de cualquier ser humano; condena enérgicamente las burdas manipulaciones de nuestros enemigos, y sabrá desmontar esta nueva agresión con la verdad y la firmeza que caracterizan a nuestro pueblo.


21 enero 2012

Otorgan Medalla de la Amistad al comunista italiano.

Sergio A. Gómez-Granma.


El comunista italiano Franco Lucchetta visitó Cuba por primera vez en plena zafra de los diez millones y no dudó en unirse a la faena. A partir de entonces son innumerables sus muestras de solidaridad hacia el pueblo y las instituciones de la Isla, razón que lo hizo merecedor este viernes de la Medalla de la Amistad del Consejo de Estado de la República de Cuba.


La condecoración reconoce más de cuatro décadas de activa solidaridad.


"Sentí un golpe de amor por este pequeño y gran país, que pudo enfrentar al imperialismo", rememoró Lucchetta luego de recibir la condecoración de manos de la presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Kenia Serrano, en una sencilla ceremonia en la sede de la institución.
Con solo 15 años, se incorporó a la resistencia antifascista en la 23 Brigada Garibaldi Banfo. Allí obtuvo méritos para ingresar al Partido Comunista Italiano (PCI). En 1968, junto a otros militantes, Lucchetta recibió la tarea de organizar la Agencia de Turismo ITALTURIST para promover viajes a países socialistas. Así comenzó la relación con la que considera su "patria ideológica" y donde reside desde 1985. El vicepresidente del ICAP, Elio Gámez, destacó la disposición de Lucchetta a ayudar a Cuba en todas las circunstancias a lo largo de estas cuatro décadas y su activismo en la campaña internacional por la liberación de los Cinco Héroes. Agradeció también sus aportes al Centro Nacional de Diabéticos, la Comisión Cubana de la UNESCO, la ACLIFIM, entre otras organizaciones, y su papel como fundador de la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba.


Sobre la trascendencia personal de esta condecoración, el comunista italiano refirió a Granma que espera merecer todo ese cariño del pueblo cubano, al que tanto ama. Además, agradeció a Cuba la confianza que se ha depositado en él.


A la ceremonia asistió su compatriota Justino Di Celmo, padre del turista italiano Fabio Di Celmo, asesinado en Cuba producto de un acto terrorista, entre otros miembros de la comunidad italiana radicada aquí, así como Julio Garmendía, miembro del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido.

CHE GUEVARA Y EL SIGLO XXI.

El Che muestra con pudor una rara cualidad: soldado e intelectual, es a la vez hombre de acción y de pensamiento. Su imagen puede aparecer como recurso de rebeldía, pero su rostro es una puerta: un camino de amor, que transforma la rebeldía en conciencia revolucionaria.


Enrique Ubieta Gómez-La Habana. Ya se sabe que es difícil cerrar herméticamente una frontera. Los estadounidenses construyen con ahínco un largo muro que los separe de sus indeseados (y necesarios, pese a todo) “socios” comerciales al sur del río Bravo, cuyo nombre es ya una insana ironía de la Naturaleza. Pero los ideólogos del imperio quisieron construir un muro aduanal aún más insólito e imposible en los años finales del siglo XX: una furiosa campaña de los medios —que se extendía al mundo académico y literario, con empaque seudocientífico— pretendía requisar la conciencia individual de los súbditos y desalojar de ella cualquier residuo contaminador del siglo que terminaba sin gloria. Los buenos ciudadanos se avergonzaban de ciertos nombres otrora aclamados o aceptados como indiscutibles, e intentaban demostrar que habían cambiado. Querían ser aceptados en el reparto de riquezas que prometía el nuevo siglo. Ningún caso es más patético que el de Jorge Castañeda. Pero no pretendo escribir sobre él. Los nombres, sin embargo, nombran cosas. Y estas existen más allá de nuestra voluntad. Es una certeza que comparten casi todas las filosofías. Y que acepta sin reparos el sentido común. Sobre todo el de los hambrientos. Así que mientras algunos partidos se reformaban, y los académicos adecuaban su discurso para que sus libros fuesen aceptados por las editoriales, la cotidianidad establecía viejas demandas y las vilipendiadas masas salían, desorientadas sí, pero conscientes de sus problemas, a la calle. Dejaron de creer en los partidos políticos, así como los estudiantes universitarios de América Latina dejaron de creer en sus profesores. En los parques, sentados tranquilamente, esperaban los hombres y las mujeres que abrieron caminos y nombraron el mundo en el que aún vivimos: Marx, Lenin, Rosa Luxemburgo, Recabarren, Mariátegui, Mella, Tania, el Che. Decir y repetir que se equivocaron es insuficiente. La vida no reafirma tal aseveración. Ellos esperan por un diálogo cara a cara que retome ciertas preguntas no respondidas. El Che recorre las calles del siglo XXI con el tabaco encendido y una irónica sonrisa en los labios. Lleva el brazo en cabestrillo y su uniforme verde olivo. ¿Cómo transformarlo en un objeto decorativo, de consumo?, ¿cómo postmodernizar su rostro, hacerlo compatible con las desigualdades e injusticias que combatió, diluirlo en la bolsa de valores y especular con su “bondad” o su “maldad”, convertirlo en “santo” o en “terrorista”, según convenga? Lo cierto es que el Che traspasó todas las barreras aduanales del siglo, y su rostro melenudo, inconforme, soñador, aparece en los estadios, en las discotecas, en las habitaciones de los adolescentes, en los pasillos de las universidades. Los profesores dicen: es un mito. Los mercaderes intentan confundirnos y lo colocan en la vitrina junto a Elvis Presley: es un cantante de rock. Los espiritistas encienden una vela y declaran: es un alma en pena. Pero el Che conserva la inaudita sencillez de un compañero. Algunas personas creen que debe humanizarse. Pombo, el héroe que lo acompañó en África y en Bolivia, comentó sorprendido en cierta ocasión que unos jóvenes le habían pedido que hablara de los defectos de su jefe. Él solo atinó a decir: era demasiado exigente consigo mismo y con los demás. Humanizar a un héroe, a un ser extraordinario, no es convertirlo en un ser ordinario. Pero no es difícil encontrar en los textos guevarianos al hombre que se adivina en su mirada. Quizás ningún otro libro sea más revelador que su Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo. Y lo es, en tanto reflexión angustiada de una momentánea derrota. El libro es sobre todo una autocrítica, y ciertamente, es conmovedor sentir su dolor ante el dolor y la muerte de sus compañeros, esa manera radical, tan suya, casi despiadada, de juzgarse a sí mismo. “Descansando en el firme de una loma —escribe— donde debían esperarnos, hice la amarga reflexión de que éramos trece, uno más que los que tuvo Fidel en el momento dado, pero no era el mismo jefe”.Porque el Che muestra con pudor una rara cualidad: soldado e intelectual, es a la vez hombre de acción y de pensamiento. Su imagen puede aparecer como recurso de rebeldía, pero su rostro es una puerta: quien la abre encuentra un camino. No es, pese a todos los augurios, un camino de odio. Es un camino de amor, que transforma la rebeldía en conciencia revolucionaria. Su vida es el mayor ejemplo de coincidencia entre el destino de un pueblo y el de una persona. Quizás parezca extraño, pero los ideólogos del capitalismo “triunfante” le temen: el Che es la Revolución que está por hacerse en nuestra América, una esperanza interior, que cada hombre o mujer porta como un abrigo indispensable, en el invierno de la unipolaridad. Su presencia no reclama necesariamente el uso de las armas, sino el de la razón. Cada nueve de octubre comprobamos su obstinada presencia, a pesar de la bala asesina, y de los imposibles aduaneros que quisieron alguna vez construir un muro que separara el subversivo siglo XX, del futuro.

17 enero 2012

Hoy se cumplen 51 años del asesinato de Patricio Lumumba.

Tal día como hoy un 17 de enero de 1961 la CIA mediante «Acción Ejecutiva» ordenaba el asesinato del líder congoleño Patricio Lumumba, asesinato que sirvió al imperio para favorecer los intereses de las multinacionales estadounidenses. El agente de la CIA en el Congo es el espía Frank Carlucci. Lumumba es arrestado mientras pasaba el río Sankuru en Mweka y enviado al campamento militar de Thysville por orden de Mobutu.
El 17 de enero de 1961, Lumumba, Mpolo y Okito son conducidos en avión a Elisabethville, en Katanga, y entregados a las autoridades locales.


Su historia.
En las únicas elecciones libres que se efectuaron en el antiguo Congo belga de 1960 al 2006, Patricio Lumumba fue elegido por una abrumadora mayoría de votos y se convierte así en el primer jefe de gobierno de su país tras la independencia. Propugnó una política nacionalista y eso no fue del agrado de los imperialistas.
La antigua metrópoli, Bélgica, apeló a la desestabilización y apoyó a los secesionistas de Katanga, que declararon independiente del Congo esa rica provincia. Además, retiró a sus especialistas del país, tratando de provocar la parálisis económica del naciente Estado africano.
Por su parte, la CIA y los servicios de inteligencia de otras potencias europeas trabajaban día y noche en el reclutamiento de agentes congoleses, a la vez que subvencionaban con creces a los nativos leales al imperialismo.
Con la excusa de proteger a las propiedades de ciudadanos de su país, Bélgica envía tropas a Katanga (Shaba) para apuntalar al movimiento secesionista de esa provincia. Lumumba recurrió ingenuamente a las Naciones Unidas (ONU) para expulsar a los belgas y ayudar a restaurar el orden.
Las tropas belgas se negaron a evacuar el país, y continuaron apoyando la secesión de Katanga. Entretanto, las tropas de la ONU se negaban a intervenir en apoyo del gobierno central y de hecho, tras su ingreso al país, propiciaron la desestabilización del nuevo gobierno y, finalmente, el acoso y derribo de Lumumba…
El líder congolés solicitó ayuda a la Unión Soviética. A mediados de 1960 empezaron a llegar al Congo asesores y agentes militares soviéticos. Igualmente solicitó a los principales dirigentes africanos a que se solidarizaran con el gobierno del Congo.
Ante la actitud de Lumumba, el entonces presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, dio la orden de eliminarlo. Para llevar a cabo esa operación se envió al agente CIA Frank Carlucci, quien luego sería secretario de Defensa de Ronald Reagan.
Un golpe de Estado derrocó a Lumumba en septiembre de 1960. Detenido primeramente en octubre y luego en diciembre por el ejército títere organizado y pertrechado por los belgas, las tropas de la ONU nada hicieron para evitar que fuera torturado brutalmente por mercenarios europeos y traidores congoleses.
El 17 de enero de 1961, en un descampado en medio de la sabana de Katanga, iluminada únicamente por las luces de los coches de sus asesinos, un mercenario belga lo ató a un enorme árbol. Lumumba apenas podía caminar a causa de las torturas.
Al escuadrón de ejecución lo formaban cuatro hombres, provistos de fusiles FAL y pistolas para descargar el tiro de gracia. El mercenario belga dio la orden de disparar.
Días antes de su asesinato, Lumumba le había escrito a su esposa: “Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado, porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados”.
“Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres".
Patricio Emery Lumumba nació en el territorio de Katako-Kombe, en el antiguo Congo Belga, hoy república democrática del Congo, el 2 de julio de 1925. Estudia en colegios de misioneros cristianos. Trabaja primero como empleado de oficina y luego como periodista.
En 1958 fundó el Movimiento Nacional Congolés (MNC) y reivindica ante toda África el derecho de su país a convertirse en nación. Por sus actividades independentistas Lumumba fue arrestado. Juzgado en enero de 1960, lo condenaron a seis meses de prisión. Solo está en la cárcel pocos días
La independencia del Congo se proclamó el 30 de junio de 1960. Y el primer jefe de gobierno de este país al dejar de ser colonia es Patricio Lumumba, vencedor en las elecciones organizadas en mayo de ese año.


Héroe Nacional.
Tras su asesinato, perpetrado el 17 de enero de 1961, los mercenarios a sueldo del imperialismo y las transnacionales mineras disolvieron su cuerpo sin vida en ácido sulfúrico, luego lo descuartizaron y esparcieron sus restos para que no fuera reconocido.
Emisoras radiales al servicio de la CIA anunciaron primeramente que lo habían ultimado campesinos armados. Después propagaron diversos rumores para hacerles creer a la población congolesa que su líder aun estaba con vida.
La verdad se abrió paso. En noviembre de 2001 el parlamento belga reconoció la responsabilidad del Estado de esa nación europea en la muerte del líder congolés.
Hoy solo se menciona los nombres de los cómplices en el crimen cuando se hace referencia a Lumumba. En cambio, el primer jefe de Gobierno del Congo independiente es, desde 1966, el Héroe Nacional de su país, por mandato de su pueblo.


Autor: Pedro Antonio García.


LaRepública.