07 septiembre 2014

Un Frente Popular para la revolución democrática en España.

Informe Político a debate en Comité Central

 
Granada, 13 de septiembre de 2014
 
1.    En el centenario de la Primera Guerra Mundial nos encontramos con un mundo en guerra. Ya sea por medios económicos, entre los que la servidumbre por deudas al capital financiero sigue siendo la principal arma para la guerra económica, o por medios directamente militares, dictados por el entramado militar-industrial liderado por los EEUU.
 
2.    Las prácticas neocoloniales genocidas del estado de Israel; las alianzas cruzadas en Oriente Próximo con el resultado, otra vez, de intervenciones militares revestidas de humanitarismo en Irak o Siria; los ataques sistemáticos con drones en países como Pakistán o Afganistán; la guerra civil en Ucrania, fruto del intervencionismo profascista de los EEUU y Alemania con el objetivo de mantener a ese país en su órbita comercial o las guerras y hambrunas en África subsahariana para el control de los recursos de ese continente, mientras la emigración masiva se encuentra con una Europa fortaleza que no les reconoce, como en la época colonial, los derechos humanos; son los casos más representativos de un panorama internacional en el que los mecanismos de coerción violenta, bajo la batuta del gendarme yanqui, lejos de desaparecer con el fin de la historia, se reproducen allí donde sea necesario para mantener la vulnerabilidad de las economías subordinadas al capital imperial, el control de los recursos estratégicos y, cómo no, el cerco a los estados emergentes desde un punto de vista geopolítico.
 
3.    Estos acontecimientos afectan a la correlación de fuerzas a nivel mundial y, por lo tanto, a la vida de los pueblos, estén o no directamente involucrados en los conflictos. El ejemplo más reciente lo tenemos en cómo la intervención atlántica en Ucrania, apoyándose en grupos neofascistas, puede provocar pérdidas millonarias en el sector exportador de frutas y hortalizas andaluz, especialmente en Almería. Hay que explicar con claridad que Ucrania ha sido literalmente intervenida por EEUU y la UE, usando la violencia y atentando contra los derechos humanos, porque el gobierno legítimo de este país se negó a acceder a las condiciones que la UE imponía para la firma de un tratado de libre comercio entre ésta y Ucrania. El acuerdo ha sido finalmente firmado por el gobierno golpista ucraniano… y hay una guerra en la frontera de la Unión Europea. El cinismo de nuestros gobernantes se manifiesta cada vez que reclaman la defensa de la paz y los derechos humanos como elementos fundacionales del proyecto de construcción europea.
 
4.    Los países conocidos por el acrónimo BRICS han adoptado una decisión histórica como ha sido la creación del Nuevo Banco  de Desarrollo, una institución que se convierte en contrapeso financiero a instituciones como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, ya que no solo va a financiar infraestructuras en los países impulsores, sino que también ofrecerá ayuda financiera a otros países.
 
5.    Los EEUU y la Unión Europea han reaccionado impulsando la negociación de un Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés). Una negociación secreta, a espaldas de la ciudadanía para que la opinión pública no tenga oportunidad de analizar las nefastas consecuencias que este tratado puede provocar.
 
6.    El objetivo, reconocido por los propios impulsores, es eliminar las “barreras” reguladoras a ambos lados del Atlántico que limitan los beneficios de las corporaciones transnacionales. Lo que está en juego es el mantenimiento de lo que ellos llaman “barreras” y que no son otra cosa que normativas en materia de derechos laborales, sociales o medioambientales, así como las leyes que protegen la privacidad en Internet, el uso de sustancias químicas o las normas en materia de seguridad alimentaria, como las restricciones a los Organismos Genéticamente Modificados.
 
7.    El TTIP, asimismo, tiene como objetivo abrir los servicios y la contratación pública al capital transnacional. A través de documentos secretos filtrados se ha conocido que la UE ha incluido los servicios sanitarios en la negociación.
 
8.    Finalmente, y de lo más preocupante, se va a poner en marcha un mecanismo de arbitraje extrajudicial que permitirá a inversores extranjeros denunciar a estados soberanos si se considera que las políticas públicas merman la obtención de mayores beneficios.
 
9.    Por lo tanto, el TTIP no debe entenderse como un acuerdo entre dos socios comerciales competidores, sino como un asalto a las sociedades de ambos lados del atlántico por parte de las corporaciones transnacionales con el objetivo de abrir y desregular mercados en EEUU y la UE.
 
10.    Pero sin duda, en economías deudoras, dependientes y periféricas, que juegan un papel subordinado en la división europea y mundial del trabajo, como puede ser la española, y más aún la andaluza, este Tratado puede tener consecuencias dramáticas.
 
11.    A la presencia de bases militares del imperio en territorio andaluz, a la subordinación militar que supone nuestra pertenencia a la OTAN, hay que añadir ahora la posible firma de un tratado que puede considerarse como una OTAN económica, que facilite sin restricciones la colocación del excedente de capital de las corporaciones que ven peligrar su liderazgo a manos de los BRICS.
 
12.    En UE, la crisis iniciada en 2009 ha tenido un carácter específico, dados los mecanismos institucionales en torno a la unión monetaria, con una política monetaria única para la zona euro  y con una multitud de tratados como el de Maastricht, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la Estrategia de Lisboa.
 
13.    La disciplina fiscal en la unión monetaria ha situado la competitividad nacional como variable dependiente tan solo  de las condiciones de trabajo y el funcionamiento de los mercados laborales, haciendo aún más profunda la brecha que distingue los distintos espacios en la división europea del trabajo.
 
14.    Las recientes elecciones europeas han vuelto a demostrar la desafección hacia el proyecto europeo e incluso esta se ha manifestado mediante el apoyo notable a opciones xenófobas, racistas, nacionalistas o populistas de derecha.
 
15.    Lejos de rectificar, el capital europeo mantiene firme su hoja de ruta, como se ha demostrado recientemente con la crisis de gobierno en Francia. Un guion que pasa por seguir aprovechando la crisis y la deuda como mecanismos disciplinadores del trabajo y del consumo. La apropiación permanente de la productividad por parte del capital acrecienta la brecha entre las rentas del trabajo y del capital, mientras la reducción de los impuestos y el gasto multimillonario de los rescates bancarios provocan el estrangulamiento de las finanzas públicas, el aumento de la deuda y, así, del grado de servidumbre del poder político hacia el capital financiero.
 
16.    Las reformas profundas que los distintos gobiernos han venido realizando, desde mayo de 2010, pasando por la constitucionalización del neoliberalismo a través de la reforma golpista del artículo 135 de la Constitución, hasta hoy, son de un hondo calado que adecua y modela la fuerza de trabajo necesaria para el papel de España en la división europea del trabajo; secuestra la soberanía del pueblo en manos de la oligarquía financiera; legaliza mecanismos de coerción autoritarios para mantener a raya la ocupación del espacio público; transfiere de manera brutal las rentas del trabajo hacia las rentas del capital; pauperiza las condiciones de vida del pueblo trabajador hasta convertir el trabajo asalariado en lo que Marx denominaba el “esclavismo moderno”; enajena el bien común como el agua, la energía o el territorio; ahonda en la división sexual del trabajo y reconoce la autoridad del Vaticano, de la OTAN y de la banca en su toma de decisiones.
 
17.    Pero si hay un conflicto que debe concentrar nuestra acción organizada es el que tiene que ver con el patriarcado como elemento funcional del modo de producción capitalista. La división sexual del trabajo se agudiza con la crisis y con las políticas perpetradas contra los derechos de las mujeres. La violencia en sus diversas formas que hoy sufren las mujeres en España, debe ser combatida de raíz. El partido Comunista de Andalucía considera imprescindible, para un proceso constituyente, el papel del movimiento feminista y el empoderamiento de las mujeres,  desde el interno de nuestra organización, hasta la adecuación de nuestra estrategia de construcción de poder popular.
 
18.    El agotamiento del régimen de la transición se superpone a la crisis económica. La salida a la misma se está produciendo en clave neoliberal y autoritaria, y nuestro objetivo es provocar, desde la movilización y el conflicto, que la salida se produzca en términos democráticos y anticapitalistas. No hay tercera vía. No hay posibilidad de compromiso ni de consenso entre el capital y el trabajo, dadas las actuales circunstancias. El nivel de deterioro y pérdida constante de derechos laborales, sociales y cívicos, así como de las libertades propias, hasta hoy, de la democracia parlamentaria burguesa, no son recuperables desde la negociación.
 
19.    Los discursos de recuperación económica se enmarcan en el discurso ideológico de que no hay alternativa a las medidas adoptadas y se amparan en criterios ideológicos. La salida de la crisis es lo que está en juego. Si es a su modo, o es al nuestro.
 
20.    Un elemento de la nueva constitución de poder es la concentración oligopólica que se ha producido en menos de cuatro años en el sector bancario español. La cuota de mercado de los seis mayores bancos españoles ha crecido 21 puntos en el crédito y 27 en los depósitos desde el año 2010, hasta controlar hoy dos tercios del negocio bancario del país, con la desaparición de las cajas de ahorro y la fundación del SAREB (banco malo), para el saneamiento con dinero público de las aventuras especulativas de esas mismas entidades. Esta concentración oligopólica y este robo masivo de recursos públicos, es un ejemplo más del cinismo del discurso de la libre competencia como reguladora de la vida económica.
 
21.    El PCA, en función de este análisis, y junto a la demanda de nacionalización del sistema financiero, emprenderá una campaña de peticiones para que la banca pública en Andalucía sea un hecho antes de final de año y para que, por lo tanto, aparezca en los Presupuestos para el 2015.
 
22.    Aunque decimos que la corrupción es consustancial al régimen capitalista, y que la democracia burguesa legaliza mecanismos de corrupción (como la recalificación de suelo urbano para que los municipios pudieran tener ingresos en sus arcas), la corrupción ha sido funcional a los mecanismos clientelares que han regido el proceso de acumulación capitalista en España desde sus inicios hasta hoy. La evasión fiscal, el cobro de comisiones, el enchufismo, el tráfico de influencias o la compra de voluntades han convertido al régimen monárquico bipartidista en un inmenso lodazal, con la monarquía jugando un papel esencial como gozne entre el poder político y el capital oligárquico y financiero. No hay corruptos sin corruptores, y ambos deben ser señalados y llevados a la justicia.
 
23.    El PCA pide la absoluta transparencia y el total conocimiento de la ciudadanía de lo que ha ocurrido con las arcas públicas en España, y en Andalucía. La crisis de régimen se acentúa conforme más se conoce cómo ha funcionado en la práctica. Nuestra función es ideologizar la indignación hacia la corrupción, demostrando que para que no haya corrupción es imprescindible la democracia participativa, el control social de los servicios públicos, la revocabilidad de los representantes públicos y la rendición de cuentas.
 
24.    Por lo tanto, el PCA pide legislación contra la corrupción, y que los responsables del robo paguen las consecuencias, políticas y judiciales. La ruptura con la era del clientelismo solo puede darse, solo puede hacerse creíblemente, si esas dos premisas se cumplen.
 
25.    Todo el análisis de coyuntura realizado hasta ahora, que incluye alguna propuesta de acuerdo, se hace para enmarcar el debate que este Comité Central afrontaba con carácter monográfico. Si queremos llegar a donde vamos, antes tenemos que saber dónde estamos. Y ahora, hablemos de la Convergencia.
 
26.    La historia del PCE es la historia de su política de alianzas. La política de convergencia, expresada en esos términos, tiene su origen en el XI congreso del PCE, celebrado en 1983. La conferencia política de 1985 dio origen a IU. En aquel momento, Andalucía ya había sido avanzadilla de la política de convergencia con el lanzamiento de la Convocatoria por Andalucía. El 24 de noviembre de 1984, el PCA aprobó el documento “de las amapolas”, la Convocatoria por Andalucía se lanzaba a “todos los andaluces progresistas para construir un programa de gobierno alternativo”. El partido supo organizar a través de la elaboración colectiva, la rebeldía frente al bipartidismo, frente al sistema.
 
27.    El PCA propone la celebración de un acto público y/o jornada de debate con ocasión del trigésimo aniversario de la aprobación del documento de Las Amapolas, que reconozca aquel proceso de unidad y nos haga extraer enseñanzas para el presente.
 
28.    Izquierda Unida es un proyecto de convergencia cuya estrategia pasa por la acumulación de fuerzas en torno a un programa. La fuerza del programa reside en la elaboración colectiva, que a pesar de que se ha convertido en una manida etiqueta, no es más que una expresión, como otra cualquiera, para designar un proceso, no un acto puntual, sino una dinámica participativa que empodera  a sus protagonistas.  Tejer alianzas, sumar compromisos, construir la alternativa.
 
29.    Cuando hablamos de mantener la identidad no hacemos referencia a un fetichismo de las siglas o los colectivos, sino a la necesidad de enriquecer las propuestas unitarias desde la óptica ideológica de cada uno de los sujetos protagonistas. Y en esa unidad, el método de análisis marxista y el enfoque de clase de los problemas del pueblo trabajador y de la solución a los mismos le corresponde, al menos, a nuestro partido.
 
30.    Repitamos una vez más una de las conclusiones más importantes y certeras de nuestro XIX Congreso. La salida de la crisis solo tiene dos caminos. O se mantiene la deriva neoliberal con la fuerza de la coerción, o la salida es democrática y anticapitalista. Pero para acumular fuerzas hacia la salida de la crisis que propugnamos es necesario tejer alianzas en torno a objetivos más amplios que entronquen con la solución práctica de los problemas que acucian al pueblo trabajador.  No hay un sentido común anticapitalista en la sociedad española. Pero nuestra función como comunistas es establecer las alianzas necesarias en torno a objetivos estratégicos que vayan encaminados a una superación del modo de producción capitalista. La lucha de los pueblos en defensa de su soberanía bajo un prisma anti-imperialista o la construcción de un bloque que defienda medidas que rompan con el proyecto de clase neoliberal son elementos de unidad iniciales para asegurar un mayor grado de acumulación de fuerzas que superen el actual estado de cosas.
 
31.    Converger significa concurrir al mismo fin. Confluir significa, si hablamos de ideas y propósitos, coincidir en un mismo fin. La cuestión está, por lo tanto, en identificar el fin o los fines que los sujetos dispuestos a converger van a perseguir conjuntamente, como paso previo a cualquier estrategia de convergencia.
 
32.    En función de nuestra estrategia y del análisis de coyuntura que realizamos en este documento, nos parece crucial en este momento histórico relanzar la convergencia política y social, dar un paso hacia adelante en la construcción de ese Bloque que se expresó en las calles el 22 de marzo y en las urnas el 25 de mayo.
 
33.    No hay pretextos en este momento histórico. Es cierto. Más allá de la exploración de candidaturas unitarias para las próximas municipales, las organizaciones políticas y sociales que compartimos un programa común debemos, al menos, comprometernos a defenderlo en aquellos ámbitos en los que nos encontremos representando a votantes o afiliación. Es decir, no solamente se trata de comprometer a las fuerzas políticas en el espacio institucional, sino al conjunto de movimientos en la defensa de los elementos unitarios de un programa común, en los parlamentos, en los gobiernos, en los ayuntamientos, pero sobre todo, en la calle. Con la actual correlación de fuerzas entre el capital organizado y el pueblo trabajador organizado no es posible conquistar que un programa se ponga en marcha sin la fortaleza movilizadora del Bloque Social, uniendo lucha social y lucha política. El trabajo de nuestra organización y de su militancia debe estar dirigido a la construcción de ese bloque.
 
34.    Por lo tanto, el PCA ratifica la validez de los acuerdos estratégicos de su XI Congreso: organizar la rebelión democrática lleva parejo construir la alternativa desde un Bloque Social y Político que esté en posición de disputar el poder.
 
35.    El Partido Comunista de Andalucía, el conjunto de su organización y militancia, trabajará para abordar estas elecciones municipales desde un programa común, representado en candidaturas unitarias de formaciones políticas, movimientos sociales y sociedad no organizada (hasta ahora), como Frente Popular para la Revolución Democrática en España, y en Andalucía.
 
36.    Pedimos a los compañeros y compañeras de las organizaciones políticas que combaten las políticas de la Troika y del bipartidismo monárquico que se impliquen en este proyecto de convergencia política de cara a las elecciones municipales. Esta cita electoral no está limitada al debate sobre la mera gestión municipal. Los ayuntamientos forman parte importante de la estructura del estado y la democracia local supuso un elemento avanzado dentro del régimen emanado de la transición. Pero en este caso pueden suponer un importante aldabonazo que haga temblar los cimientos del régimen corrupto de la monarquía bipartidista. Son unas elecciones municipales tremendamente políticas y la derrota de los partidos del régimen puede ser  un impulso importante hacia un proceso constituyente en España.
 
37.    Esta propuesta solo tiene sentido si reforzamos los espacios de convergencia social generados en las luchas y en los conflictos diversos, pasados y presentes. La agudización de la lucha de clases, y el conflicto social que este proceso desencadena, es el dato fundamental a considerar para la construcción de un discurso estratégico nítido, útil y aplicable, por parte de nuestro partido.
 
38.    Priorizaremos el trabajo militante en el espacio de las Marchas de la Dignidad, el espacio de convergencia real más potente que hayamos visto desde la respuesta social a la incorporación de España a la OTAN. La desembocadura unitaria de todos los conflictos y de sus diversas expresiones en la manifestación del 22 de marzo de 2014 demuestra que es posible construir una respuesta, organizada y unitaria, contra el actual estado del país, y ya no sólo desde la protesta, sino desde la propuesta programática concreta, con la centralidad del trabajo, el pan y el techo.
 
39.    El Partido Comunista de Andalucía no desdeña a las instituciones. Más bien al contrario, consideramos la conquista del poder político como un elemento necesario para la derrota de los intereses de las oligarquías. Pero no hay victoria institucional que se sostenga si esta no se asienta sobre el poder popular, si el bloque político y social alternativo no es suficientemente fuerte. Nuestra capacidad organizativa, nuestra unidad y nuestro trabajo no pueden ser absorbidas por el electoralismo, uno de los elementos fundamentales de la “vieja política”. Las actuales instituciones de la monarquía bipartidista son una herramienta, no un fin.
 
40.    Sí, se puede unir para construir otro país. La unidad es necesaria porque lograr la victoria frente a la coalición de intereses de la oligarquía económica y financiera y el poder político requiere acumular fuerzas. Fuerzas que no pueden enfrentarse por elementos accesorios, sino unirse en torno a elementos necesarios, y urgentes. La unidad es, además, útil. La prueba está en el hilo que une el 22M con las elecciones del 25 de mayo.
 
41.    Este Informe Político pretende también ser una contribución al debate sobre los elementos programáticos y de discurso que deben conformar la identidad unitaria de los espacios de convergencia. El PCA acordó en su reciente XI Congreso un Manifiesto Programa que contiene nuestras propuestas concretas. Su contenido debe ser difundido y discutido en cada agrupación y en los conflictos.
 
42.    Pero como ya hemos señalado en este informe, hay propuestas programáticas que tienen un carácter cada vez más necesario y urgente, que proponemos como elementos que podrían ser unitarios en las instituciones y en la calle, cada cual desde su identidad, pero sumando fuerzas con el horizonte de un Frente Popular en las próximas elecciones generales:
 
I.    Apertura de un proceso constituyente para la redacción de una nueva constitución.
II.    Plan económico de rescate de los derechos sociales y laborales (Pan,  Techo, Trabajo).
III.    Rescate popular de los sectores estratégicos: banca, energía, telecomunicaciones.
IV.    Auditoría ciudadana de la deuda. Deuda ilegítima no se paga.
V.    Combatir la violencia contra las mujeres en sus expresiones diversas. Aborto libre y gratuito.
VI.    Derogación leyes regresivas en materia laboral, social, ambiental, penal y de libertades civiles.
VII.    Renegociación concordato vaticano y tratado de seguridad con USA.
VIII.    Ruptura  negociaciones TTIP.
 
43.    Los y las comunistas del PCA nos comprometemos a plantear estas propuestas para su debate en cada espacio de convergencia, ya sea éste de carácter social o electoral, en la perspectiva de poder ser elementos para la unidad.
 
Conclusiones

1.    Implicación máxima con identidad propia en los procesos de convergencia política hacia las municipales, para conseguir que esos procesos se articulen en clave constituyente de país.
 
2.    Nuestra identidad en esos espacios son las líneas programáticas priorizadas en este informe. Debemos situar el discurso y el programa, antes que las candidaturas, en el centro del debate.
 
3.    La Comisión Permanente hará seguimiento de cada proceso local y convocará el Comité Ejecutivo para articular la aplicación práctica en cada territorio del contenido de este informe.
 
4.    La acumulación de fuerzas se asienta en el terreno social. Seguir construyendo nuestras herramientas de poder popular: JER, MDM, RSP.  Seguir reforzando nuestra presencia en el conflicto a través de los movimientos sociales “clásicos”, empoderando a los y las protagonistas de las luchas. Los y las activistas comunistas tienen que participar en las decisiones de la dirección del partido.
 
5.    Sumar al movimiento obrero organizado (CCOO) al Bloque alternativo frente al bipartidismo monárquico. Incorporar este criterio como guía para los debates de la Conferencia Política del Trabajo que el PCA celebrará en primavera.
 
6.    Reforzamiento ideológico y reforzamiento organizativo son nuestros objetivos hacia lo interno.

03 septiembre 2014

La Izquierda Unida de Julio Anguita: la vigencia de un proyecto.

En recuerdo de Paco Fernández Buey, uno de los fundadores de Izquierda Unida.
 
Por Manuel Monereo.
 
Estos días he pensado mucho en Anguita. Verlo entrar y salir de los hospitales me llena de inquietud y de rabia, sí, de una inmensa rabia. Conozco en primera persona el contexto político y orgánico donde se quebró su corazón. Un nombre lo dice todo: Maastricht, es decir, el Tratado de la Unión Europea allí rubricado. Fue una caza al hombre solo comparable a la sufrida por el último Suárez. Todos los poderes unificados por la Moncloa y guiados por la “caja de herramientas” de Prisa se pusieron a la tarea de demonizar a una persona y descalificar a una ‘forma-política’ que rompía las reglas del juego fijadas por los poderes en la transición. Nada de esto hubiese sido posible sin la complicidad de una parte de IU, desde siempre, obsesionada por gobernar con el PSOE.
 
Lo de Maastricht dice mucho del proyecto que Julio ideó y organizó. Informarse bien, discutir mucho y luego decidir, haciéndolo desde nuestros principios, desde nuestros valores y desde nuestro modo de ver el mundo y la política. ¿Por qué decidimos rechazar el Tratado de la Unión? Porque llegamos a la conclusión de que este era incompatible con la izquierda, con las políticas económicas, sociales y sindicales de izquierdas. Así de claro. Lo dijimos y llegamos aún más lejos: tampoco serían posibles las propuestas clásicamente denominadas socialdemócratas.
 
Dos décadas después esto queda meridianamente claro. Fijémonos en la Francia de Hollande. El Partido Socialista llegó al ejecutivo con una propuesta contraria a la austeridad y de rechazo del Tratado de Estabilidad. No solo no cumplió sus promesas sino, como se demuestra con el nuevo gobierno Valls, va a llevar hasta el final lo que nunca se atrevió la derecha francesa. ¿Puede extrañar en un contexto como este el reciente triunfo electoral Marie Le Pen? Creo que no. Es la consecuencia lógica de una izquierda sin imaginación y sin principios que ha terminado, desde un europeismo simplón y tonto, considerando la nación, la soberanía popular y la independencia nacional antiguallas de una historia ya felizmente terminada al servicio de una Europa alemana.
 
Sigue estando pendiente, sin embargo, definir con precisión el tipo de novedad que inicia la IU de Anguita. Si hubiese que destacar su rasgo básico, este seria el de proyecto autónomo. A la izquierda del todopoderoso partido de Felipe González aparecía un proyecto que criticaba a fondo y desde la izquierda las políticas neoliberales y que se proponía construir una fuerza alternativa capaz de ser mayoría, gobierno y poder. En el centro: una denuncia consistente del bipartidismo político (imperfecto, es decir, con la derecha catalana y vasca) como un modo de organizar el poder para impedir que pudiese existir una alternativa de izquierda a la altura de los tiempos y de las necesidades de la gente.
 
Como era fácil suponer, el problema central desde el comienzo fue el PSOE y eso que se llamó la unidad de la izquierda. El esquema dominante era muy conocido: una “derecha” y una “izquierda” que se turnaban en el gobierno al servicio de los poderes económicos, teniendo a la monarquía como eje aglutinante y mecanismo de “moderación”, es decir, garantía última de que nunca se superarían los ‘limites’ de lo pactado. El discurso de Felipe González funcionaba con mucho éxito: impulsar la modernización capitalista del país teniendo como norte y guía el Mercado Común Europeo. Esa era la única política posible de la izquierda. Todo lo demás era marginalidad, dogmatismo y conservadurismo.
 
El problema que desde el primer momento tuvo que afrontar IU fue cómo desmontar un discurso, una teoría y una práctica que se presentaban como izquierda y que hacían políticas de derecha, cada vez más a la derecha, y que tenía detrás una parte sustancial de los medios de comunicación. La idea central fue la de programa, programa y programa. Se trataba, desde lo concreto y desde abajo, de definir propuestas, ensayar estrategias e idear discursos capaces de vertebrar una fuerza política y social, un movimiento capaz de construir otra política y otras formas de ejercerla, mejor dicho, nuevas formas de hacer política como instrumento que hiciera posible una política alternativa a las neoliberales dominantes.
 
Ahí estaba todo y lo discutimos en profundidad. El declive de la socialdemocracia, la crisis de la forma-partido, la reflexión a fondo sobre los nuevos movimientos sociales (pacifismo, feminismo, ecologismo político) y su papel en la construcción de una alternativa a lo existente; la crisis de la política y su conexión con la Europa neoliberal; los cambios en el capitalismo y el paso al postfordismo; nuevas formas organizativas y la importancia de la elaboración colectiva para la acción consciente. Se podría continuar. Un proyecto innovador, radical y alternativo que se medía en la acción y que combinó con mucha sabiduría crítica, alternativas y formas nuevas de organizar la política. Todo ello, merece la pena subrayarlo, antes de la ‘caída del Muro’ y la debacle del comunismo histórico.
 
No es este el momento de hacer historia y explicar un retroceso tan duro. Si algo nos dice la experiencia, nuestra experiencia, es que las únicas batallas que realmente se pierden son las que no se dan y que nada muere del todo cuando se tienen raíces sociales profundas, voluntad y coraje moral. Hoy IU, de nuevo, tiene una oportunidad histórica. Hemos resistido en condiciones muy difíciles y el proyecto sigue vivo, muchas veces, a pesar de nosotros mismos. También, de nuevo, aparecen los viejos atavismos y los riesgos de un tacticismo cada vez más ciego, so pretexto, ahora, justamente ahora, de defender unas siglas que nadie cuestiona, en momentos —de ahí la enorme contradicción— donde el proyecto histórico de IU puede ser mayoritario.
 
A estas alturas no podemos engañarnos ni engañar. Antes como ahora los problemas, los dilemas, las contradicciones de IU y de una parte sustancial de la izquierda europea, siguen siendo los de (casi) siempre: alternativa (al sistema) o alternancia (en el sistema); voluntad de mayoría o fuerza complementaria del social liberalismo; ruptura democrática o enésima restauración borbónica; apostar por lo nuevo que crece y se desarrolla o seguir en la vieja seguridad de los pequeños poderes a la espera de un día final que no llegará o lo hará por su peor lado.
 
Una de las enseñanzas más profundas que aportó y que sigue aportando Julio Anguita a la política fue la coherencia entre lo que hacía y decía, la ética pública como valor de una práctica que quería ser liberadora. Su IU, la de todos nosotros, sigue viva porque nos hizo a todos y a todas más dignas, dio voz a los que no la tenían y siempre definió un proyecto de país basado en una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales comprometidos con la emancipación: las Res pública. Confundir todo esto con el logotipo electoral nos hace pequeños e inútiles.
 
Manolo Monereo. Politólogo y miembro del Consejo Político Federal de IU. Su último libro publicado, junto con Enric Llopis, es Por Europa y contra el sistema euro (El Viejo Topo, 2014).
Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/la-izquierda-unida-de-julio-anguita-la-vigencia-de-un-proyecto/6235

31 agosto 2014

La sonrisa de la victoria.

La historia del mundo está llena de personajes irrepetibles. O tal vez no. Como decía el argentino Rodolfo Walsh, “las clases dominantes pretenden que el pueblo trabajador no tenga historia, ni teoría, ni héroes, ni mártires; de forma que cada vez haya que comenzar desde cero”. Así que hay que rebelarse contra ello. Tenemos que ser herederos y herederas de toda esta gente que con su esfuerzo, lucha y ejemplo se han convertido en un referente para la humanidad.

Uno de esos personajes es Vo Thi Thang, legendaria guerrillera del Vietcong (Vietnam Congsan, Vietnam Rojo). Capturada tras la ofensiva del Tet de 1968, ofreció esta sonrisa a sus jueces y verdugos cuando le comunicaron que era sentenciada a 20 años de cárcel y les dijo: “el régimen títere no se va a prolongar tanto tiempo”. Eso le costó ser encerrada en una celda “tigre”, es decir, en una jaula (literal), donde estuvo hasta que las fuerzas conjuntas del Vietcong y de Vietnam del Norte lograron liberar Saigón (hoy Ciudad Ho Chi Minh). Un fotógrafo japonés hizo esta emblemática foto y desde entonces se conoce a Vo Thi Thang en Vietnam como "la sonrisa de la victoria".
 
 
 
 
Vo Thi Thang nunca renegó de su lucha, de sus ideas. Murió el pasado 22 de agosto. Este es mi homenaje, aunque no hay homenaje mejor que el que le dio Cuba: una escuela de educación primaria en Miramar, en el municipio Playa, de La Habana, lleva su nombre.
 
 
 

Vo, a la derecha, junto a otras camaradas presas el día de su liberación.
 
 
Y aquí con otros camaradas preparando explosivos para la ofensiva del Tet.
 


Fuente: http://elterritoriodellince.blogspot.com.es/
 
 
 
 
 

26 agosto 2014

Notas de verano sobre la Crisis de Régimen.

Por Alberto Garzón
 
Estoy estos días tratando de desconectar del vaivén de noticias cotidianas con el objetivo de reponer y acumular fuerzas para el próximo curso político. No hace falta decir que se prevé ciertamente caliente. Sin embargo, en un despiste me he permitido escribir algunas notas dispersas sobre el momento sociopolítico por el que atraviesa nuestro país. Y creo que pueden ser una contribución útil al debate que estamos teniendo desde hace meses. Espero así sea.
 
Una de mis más nítidas convicciones es que las batallas políticas no se disputan únicamente en el terreno electoral sino que se extienden también al ámbito ideológico-cultural. De ahí que nuestra tarea como pensadores sea intentar contribuir humildemente al fortalecimiento intelectual de nuestra causa política. Esta es una tarea, como tantas veces hemos declarado, inexcusable. Y, sin embargo, largamente minusvalorada.
 
1. Desde dónde pensar el momento sociopolítico
 
En aras de la honestidad intelectual, siempre conviene señalar con claridad cuál es el enfoque o método que utilizamos cuando hacemos un análisis político. La pregunta es, ¿a qué prestamos más atención? ¿a los cambios ideológicos? ¿a las formaciones políticas? ¿a las transformaciones económicas?
 
La tradición política marxista nunca ha tenido dudas al respecto. El materialismo histórico ha sido el instrumento que daba la respuesta: lo importante es la estructura económica (las relaciones de producción) y no tanto la superestructura jurídica y política (las instituciones, las ideas, las opiniones, las creencias…) ya que esta última sería mero reflejo de los cambios en la estructura. Así pues, desde el marxismo de Marx y Engels lo fundamental es observar los cambios que se dan en el seno del modo de producción, esto es, en la economía.
 
Sin embargo, en las últimas décadas, y coincidiendo con la reinterpretación de la política como un mercado donde se compran y venden productos en forma de votos, ha habido una proliferación de análisis políticos basados en las encuestas. Las encuestas, en este contexto, operan como la bolsa que muestra los precios relativos del voto a cada partido. Y esos análisis no sólo pecan de superficiales sino que además deforman el fondo político al utilizar esos indicadores como inputs (el punto de partida) cuando realmente son outputs (el resultado).
 
Y es que el análisis electoral es en realidad un análisis de la superestructura, es decir, de las instituciones en las que cristaliza, en un determinando momento histórico, la correlación de fuerzas entre clases sociales. Y cuando cambia la estructura económica, las bases materiales sobre las que se sostiene la sociedad, entonces esa estructura institucional puede entrar en crisis y reestructurarse. En ese punto obstinarse en hacer análisis completos desde esas estructuras institucionales en crisis es un ejercicio vano y estéril. Pues lo que cambia y lo que condiciona a esas instituciones es la estructura económica.
 
Cierto que este determinismo económico puede y debe ser matizado, y así tratamos de hacerlo algunos, para señalar que la relación entre estructura y superestructura no es tan simple ni directa. Por eso recogemos las aportaciones del marxismo occidental, y en particular de Gramsci, para insistir en la relación dialéctica que existe entre ambos espacios. La estructura económica condiciona la superestructura jurídica y política pero las ideas y las ideologías, como parte de esa superestructura, pueden modificar a su vez la estructura económica. Este es nuestro método.
 
2. El momento sociopolítico
 
La tesis que hemos mantenido es que estamos en una crisis económica que ha devenido en crisis institucional (crisis en la sociedad política) y crisis ideológica (crisis en la sociedad civil) precisamente como resultado de su profundidad y gravedad. Estamos ante lo que Gramsci llamaba una crisis orgánica, esto es, una crisis que manifiesta las contradicciones del modo de producción (la economía) y que al no poder ser resuelta por el bloque social y político dominante (las élites político-económicas) también se traduce en crisis del propio bloque dominante. Nosotros venimos años etiquetando a este conjunto de fenómenos como crisis de régimen. La consecuencia política es que se abre una ventana de oportunidad para disputar el poder político al bloque dominante.
 
La crisis ideológica es una crisis de hegemonía, lo que significa que el bloque dominante ha perdido su capacidad de lograr consenso y sólo le queda su capacidad de ejercer coerción. Esto lo vemos claramente en el incremento de la represión física, administrativa e incluso penal contra todo aquel que ose impugnar el régimen del 78. Ya no convencen, pero siguen imponiéndose. Son ejemplos claros la Ley de Seguridad Ciudadana, la Reforma del Código Penal o los centenares de sindicalistas que enfrentan juicios penales por participar en huelgas y movilizaciones.
 
Una crisis ideológica significa también que un sector creciente de la población se ha desvinculado de su tradicional ideología o concepción del mundo, es decir, que ha dejado de creer en lo que había creído hasta entonces. Y eso abarca a todos los ámbitos del pensamiento personal y político. En términos políticos la gente deja de creer en el relato oficial, esto es, en la concepción del mundo que se ha impulsado desde arriba (una determinada visión del Congreso, de la Monarquía, de la economía…). Pero la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer, como decía Gramsci. Así pues, la gente deja de creer en algo pero temporalmente se encuentra huérfana de una concepción del mundo nueva y clara. En definitiva, la pregunta se ha convertido en la siguiente: ¿en qué creer ahora que sabemos que lo anterior no era cierto?
 
Entretanto pueden darse muchas opciones:
 
A) En un comienzo el bloque dominante es capaz de continuar su dominio simplemente por medios coercitivos. Se trata de un ataque a los síntomas y no a las causas, pero sin mayor efecto que trasladar el problema al futuro.
 
B) En el medio plazo el bloque dominante puede ciertamente reconstruir su hegemonía, a través de maniobras reformistas que aprovechan la incapacidad de las fuerzas de la oposición para presentar soluciones positivas y constructivas. El ejercicio del transformismo o la revolución pasiva, términos también de Gramsci, son instrumentales a ese objetivo. Se trataría de intentos de aprovechar una demanda social para poner en marcha políticas que consoliden precisamente lo contrario. Las reformas electorales del PP (la ya puesta en marcha en Castilla-La Mancha y la venidera para las elecciones municipales) son ejemplos de esto, pues se trata de un intento de subirse a la ola de la retórica “antipolítica” para poner en marcha medidas que acaben con el principio democrático de la proporcionalidad.
 
C) También puede suceder que las clases dominadas, beneficiándose de la naturaleza estructural de la crisis y de la ventana de oportunidad, amplíen su conjunto de alianzas y su espacio de consenso, invirtiendo la relación de hegemonía en su favor y transformándose en clases dirigentes del cambio. Obsérvese que se habla de alianzas desde las clases dominadas, y no desde los partidos políticos. Es decir, alianzas que parten desde la estructura y no alianzas que parten desde la superestructura.
 
3. La cultura política naciente

Hasta aquí la clave reside en la siguiente circunstancia: una nueva concepción del mundo, aunque naciendo y en estado embrionario, está disputándole la legitimidad a la vieja concepción del mundo. En términos políticos hablaríamos de Culturas Políticas, es decir, de paradigmas culturales a través de los cuales leemos e interpretamos la realidad política. Y en España y desde hace décadas el paradigma  indiscutible ha sido la Cultura de la Transición o Cultura del 78.Esta Cultura de la Transición, que desde 1978 hegemoniza toda interpretación política está caracterizada, entre otros, por los siguientes aspectos. En primer lugar, por el recurso permanente al consenso como instrumento resolutivo de conflictos. En segundo lugar, por la orientación bipartidista y partidocrática de su sistema político. Y en tercer lugar, por la filosofía política elitista y reacia a la participación ciudadana en asuntos públicos. La Constitución del 78 es el documento donde cristaliza mejor esa Cultura de la Transición. No hablamos tanto del contenido -resultado de una correlación de fuerzas favorable a los reformistas del régimen franquista pero con elementos muy progresistas derivados de la presión del movimiento obrero- como de la cultura política que impregna el documento mismo.
 
Esta Cultura de la Transición es parte de la sociedad civil y como tal es transversal a todas las instituciones políticas existentes, lo que incluye también a sindicatos y partidos políticos de distinta orientación ideológica. Entre ellos, naturalmente, también los de izquierdas. Y aquí el carrillismo y el eurocomunismo (y las tesis Berlinguerianas del compromiso histórico) tienen mucho que ver.
 
Sin embargo, la Cultura de la Transición ha ido rivalizando con otra Nueva Cultura Política que, con poco éxito hasta hace unos años, le ha ido disputando el espacio. Una Nueva Cultura Política que se abría paso a través de una interpretación abierta y flexible de la Constitución, con una filosofía política de participación ciudadana y de ruptura con las formas tradicionales de organización política que aparecen reflejadas en la propia Constitución. La irrupción de los nuevos movimientos sociales y la creación de organizaciones políticas organizadas de forma distinta a la de un tradicional partido político, han sido elementos clave en esta gestación. La propia fundación de Izquierda Unida, que renunció explícitamente a ser un partido político al uso, representó rasgos de esta nueva cultura política.
 
Desde entonces los movimientos sociales, tanto por su contenido (feministas, ecologistas, municipalistas, etc.) como por su forma (fundamentalmente con organizaciones horizontales) han ido desbordando al régimen del 78. Sin embargo, sin lograr arrebatarle la legitimidad y la hegemonía. No obstante, proliferaron acciones políticas y propuestas clave (como los procesos de presupuestos participativos llevados a cabo en centenares de municipios gobernados por IU o las primarias de IU de 1996) que lograron sembrar esa nueva cultura política que hoy va creciendo rápidamente. Hoy es de sentido común (en sentido gramsciano) muchas cosas que en 1978 parecían demandas propias de la marginalidad política.
 
Respecto a esto el hito más claro y reciente ha sido el del 15-M, que puso de manifiesto no sólo la frustración de la gente con un orden político y económico que les arrebata derechos y esperanzas, sino que también puso de relieve que la nueva cultura política empezaba a cristalizar de forma más nítida. Y, en consecuencia, mermaba con más fuerza la hegemonía de la Cultura de la Transición. Si a todo ello le sumamos el componente generacional, obviamente crucial para entender los cambios políticos de los últimos años, tenemos todos los ingredientes para comprender lo que está pasando.
 
No hay adanismo en esta nueva cultura política. Y quien crea que ha descubierto el nuevo mundo, se equivoca. Al fin y al cabo esta cultura política está constituida de las viejas demandas participativas del movimiento republicano, socialista y libertario. De hecho, aunque la derecha intentó hacer creer que el 15-M tenía como objetivo tomar el Palacio de Invierno, la cultura política -¡y las demandas!- que había detrás tenían más que ver con La Comuna de 1871. Hoy todo ello va emergiendo, mutando y cristalizando en determinados fenómenos políticos, a veces electorales y otras veces no-electorales. Y en estos momentos de crisis se genera un escenario de confusión en el que muchos analistas y dirigentes políticos educados en la Cultura de la Transición se muestran incapaces de comprender lo que está sucediendo.
 
Pero la oportunidad es clara. Hoy es más fácil que ayer no sólo disputar la hegemonía respecto a la Cultura Política sino también disputar el poder político para transformar la sociedad. Si colectivamente somos inteligentes estaremos en condiciones de poner encima de la mesa no sólo un programa político al uso sino un nuevo proyecto civilizatorio, es decir, una nueva concepción del mundo.
 
Fuente: http://www.agarzon.net/notas-de-verano-sobre-la-crisis-de-regimen/

18 agosto 2014

Lo que continúa ocultándose en la cobertura mediática de Ucrania.

Por Vicenç Navarro.
 
Cuando se escriba la historia de lo que está ocurriendo en Ucrania, espero que se documente claramente la enorme manipulación que los medios de mayor difusión en España están realizando sobre lo que está ocurriendo ahora en aquel país. La versión oficial, sin ninguna voz alternativa que la desmienta, es que la población en Ucrania desea la libertad, lo que significa integrarse en la Unión Europea, frente a unas fuerzas pro rusas que están lideradas y manipuladas por el dirigente ruso Vladímir Putin, que desea la escisión de las partes del este y del sur de Ucrania y su integración en Rusia. La guerra que estamos viendo en aquel país se está llevando a cabo también a nivel mediático, ocultando hechos, exagerando otros y mintiendo a mansalva.
 
A los que sean escépticos respecto a la credibilidad de los medios les aconsejo que, además de leer mis artículos (“Lo que no se está diciendo sobre Ucrania”, Público, 18.03.14; “Lo que no se está diciendo sobre Ucrania. Parte II”, Público, 31.03.14; “Las falsedades de los mayores medios españoles en su cobertura de Ucrania”, Público, 24.04.14), lean la entrevista a Volodymyr Ishchenko (a partir de ahora VI), director de la revista de izquierdas ucraniana Spilne, publicada en el último número (nº 87) de New Left Review (pp. 7-33). La Ucrania que este autor, sociólogo de formación, describe y la que usted conoce a través de los rotativos de mayor difusión no se parecen en nada. Está claro que una de las versiones de Ucrania –la de VI o la de los medios españoles de mayor difusión– no responde a la realidad. La evidencia, fácilmente contrastable, señala claramente que son los mayores medios de información los que han falsificado la situación.
 
VI indica que Putin es un oligarca ruso carente de sensibilidad democrática. Hasta aquí nada nuevo. Ahora bien, la gran diferencia es que la evidencia existente, mostrada por VI, no avala la postura promovida por los medios de información de que Putin desea integrar a Rusia las partes sur y este de Ucrania. Como VI indica, tal integración le supondría un enorme coste económico a Rusia, y lo que es igualmente importante, no tendría ni las garantías ni la seguridad de que pudiera controlar al movimiento pro ruso que ya existe en estas partes de Ucrania. En realidad, estos movimientos pro rusos están muy inspirados por la experiencia ocurrida en Ucrania durante la II Guerra Mundial. Su memoria y punto de referencia histórico es más la Unión Soviética que Rusia. La memoria histórica viva en esas partes de Ucrania es la que recuerda la lucha de las clases populares, como parte de la Unión Soviética, contra el nazismo, incluyendo el fascismo ucraniano, cuyos herederos están hoy muy bien representadas en el gobierno ucraniano, controlando puestos estratégicos, tanto en el gobierno actual de Ucrania como en el movimiento nacionalista ucraniano y en el movimiento Maidán, que desean hoy la integración de Ucrania en la Unión Europea.
 
VI señala que los símbolos y la narrativa de la mayoría de movimientos pro rusos del sureste de Ucrania son los del lado soviético durante la II Guerra Mundial. De ahí que VI subraye que lo último que desea Putin es, precisamente, recuperar el proyecto soviético en Rusia. Es más, la notable simpatía que estos movimientos están generando en Rusia está poniendo a Putin en una situación muy incómoda. Putin pagaría un coste político elevado si se presentara como anti movimiento pro ruso en Ucrania (que tiene un importante componente pro soviético). Este movimiento originalmente no era secesionista, pero se está transformando en tal, en respuesta a la postura anti rusa del nacionalismo ucraniano, que ha ido adquiriendo un tono fascista más y más acentuado, con actitudes nazis, alabando y considerándose sucesor de las tropas ucranianas pro nazis que lucharon contra la Unión Soviética. Esta actitud se mostró en su máxima expresión cuando se quemaron vivos a treinta manifestantes pro rusos en el incendio provocado por los pro nazis en el edificio central de los sindicatos donde estaban refugiados tales manifestantes. Tal como ha indicado el Profesor Stephen Cohen, uno de los mayores expertos en temas soviéticos en EEUU, se está reviviendo la II Guerra Mundial en el territorio ucraniano (Stephen F. Cohen “Kiev’s Atrocities and the Silence of the Hawks”, The Nation, 04.08.14).
 
La enorme influencia de la ultraderecha en el gobierno ucraniano y en la dirección de algunos movimientos anti rusos se debe, en gran parte, a su capacidad organizativa y medios proveídos, en parte, por las oligarquías ucranianas, así como el apoyo recibido del gobierno federal de EEUU y de la Unión Europea. No refleja la opinión del pueblo ucraniano que reside tanto en el este como en el oeste (la mayoría de la población ucraniana no apoya la integración de Ucrania en la OTAN, deseo sí expresado por el gobierno de Ucrania), aun cuando el nacionalismo, sin alcanzar las expresiones pro nazis de la ultraderecha, está extendido entre la mayoría de la población del oeste de Ucrania.
 
La guerra civil en Ucrania: quién es quién
 
Es también interesante subrayar que la intervención militar de lo que se llama “ejército ucraniano” es más una intervención de grupos armados próximos a la ultraderecha que no de unidades del ejército ucraniano. El generalato no se fía del comportamiento de los soldados regulares del ejército. Y los grupos armados son grupos altamente ideologizados pertenecientes, en su mayoría, a la órbita de la ultraderecha (tal como ha señalado The New York Times, 10.08.14, p.7). Es un error creer (como así hacen los firmantes del manifiesto de apoyo a los movimientos ucranianos a favor de su integración en la UE, y que incluyen a Ulrich Beck, Claus Offe, Slavoj Zizek o Saskia Sassen, entre otros) que la mayoría de la población del oeste favorable a la integración en la UE son fuerzas progresistas, “cuya integración en la UE contribuirá a hacer tal unión más justa” (ver el manifiesto “Support Ukrainians and they can help us build a fairer Europe”, The Guardian, enero 2014). En realidad, estos movimientos apoyan un Estado jacobino que prohibió el ruso como lengua oficial ucraniana (su visión del Estado es parecida a la de los jacobinos españoles) y favorecen las políticas neoliberales impuestas por la Troika (el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo), como hacen las derechas en España. En cuanto a las fuerzas pro rusas, que en sus inicios eran más federalistas que secesionistas, son milicias armadas, en su mayoría de origen civil, que tienen también el apoyo de ciudadanos rusos pertenecientes en su mayoría a movimientos nacionalistas rusos, así como de otros países que se identifican con su causa. Su programa, por cierto, no es un programa de nacionalización de los principales medios de producción (con notables excepciones), con escasa incidencia en las coordenadas de poder existentes en estas partes de Ucrania.
 
Las supuestas elecciones democráticas en Ucrania
 
Las elecciones a Presidente de Ucrania, presentadas como necesarias para recuperar la credibilidad democrática del Estado, registraron la mayor abstención que se haya producido en Ucrania después del colapso de la Unión Soviética. El ganador fue el Sr. Petro Poroshenko, un billonario (la sexta persona más rica de Ucrania, según Forbes) que controla algunos de los medios de información más importantes del oeste de Ucrania. La gran mayoría de la población del este y sur de Ucrania se abstuvo en las elecciones, habiendo indicado que su abstención se debía a causas políticas: su distanciamiento con el resto de Ucrania. En realidad, el movimiento Maidán, que inició las movilizaciones en las plazas del oeste de Ucrania, son, sobre todo, clases medias y estudiantes que, como subraya VI, han idealizado a la UE, deseando entrar en ella, incluso a costa de las enormes medidas de austeridad que la UE y el Fondo Monetario Internacional están poniendo como condición para la integración de Ucrania en la UE. El movimiento Maidán no son los “indignados” de Ucrania, como erróneamente han presentado y descrito los medios españoles. Sus propuestas son de claro tinte neoliberal, y entran en conflicto con los deseos de las clases populares. Tales propuestas económicas, sin embargo, no tienen gran visibilidad mediática, enfatizándose más su nacionalismo que su neoliberalismo. En realidad, la revuelta del este y sur de Ucrania es no solo una protesta frente al nacionalismo ucraniano ultraderechista, sino también una protesta frente a su neoliberalismo. Uno de los lugares donde esta protesta ha sido mayor es la región de Donetsk, redefinida por lo pro rusos como la República Popular de Donetsk. Ahora bien, tampoco hay que idealizar a las fuerzas pro rusas, algunas de las cuales incluyen nacionalistas rusos próximos a la Iglesia Ortodoxa rusa que desean prohibir el aborto en la nueva república. En este contexto, la influencia extranjera, en ambos lados, complica la situación enormemente, creando las bases para una nueva Guerra Fría que puede convertirse en caliente en caso de que no haya un movimiento internacional de protesta.
 

10 agosto 2014

Paraguay: entre la tierra sin mal y los malditos terratenientes.

Se intenta degradar la imagen de los campesinos e indígenas como "haraganes" mientras se exalta al sojero como los "productores que hacen progresar al país".
 
Por Delia C. Ramírez  
 
 
El proceso de globalización de la agricultura se presenta de un modo muy similar en los diferentes países de América Latina, no obstante en el caso paraguayo se observa un mayor grado de profundización de la beligerancia vinculada a los conflictos territoriales por la desigualdad de los recursos. La trascendencia de los problemas actuales que afectan gravemente a las comunidades campesinas e indígenas llama a multiplicar la información y las lecturas al respeto.
 
Un problema de larga data
 
Ya en la década de 1940, Carlos Pastore advertía algunos de los flagelos que marcarían al Paraguay durante el siglo XX y XXI: la explotación extractiva de la riqueza forestal, la debilidad de la legislación en materia de protección de bosques, la preeminencia de intereses extranjeros en el control de la industria y del territorio paraguayo. En sus propias palabras dice este autor “Cinco de las principales firmas extranjeras que operan en el Paraguay poseen el 20% de sus bosques y son las principales exportadoras de productos forestales” (Pastore, 2013: 496).
 
Es sorprendente la lucidez de Pastore cuando dice temprana, concreta y literalmente: “Es un sistema económico destructivo, de liquidación, en que la vida humana vale menos que el de las bestias y en que la ley no regula los actos de los gobernantes ni los derechos de los gobernados. La dilapidación de la riqueza forestal y el vaciamiento económico del país con las manifestaciones visibles de este sistema. Los capitalistas internacionales se llevan el jugo y la esencia de los frutos, dejando a los paraguayos la cáscara y el bazago” (Pastore, 2013: 500)
 
Otra cuestión interesante en la obra de este autor es la identificación en aquellos tiempos de la inserción de capitales financieros en la figura de bancos extranjeros (argentinos y brasileños). Esto resulta en los tiempos actuales un aspecto fundamental para la agricultura globalizada. El capital financiero, y sus mecanismos de especulación, definen condiciones que impactan en los territorios locales.
 
Como se puede observar, estudiando el comportamiento del capital y la agricultura a lo largo de la historia, lo novedoso en este modelo de “globalización de la agricultura”, o modelo del agribussines o del agronegocio, no es la concentración, sino los cambios en las tramas de las relaciones sociales, cambios productivos, tecnológicos e identitarios que terminan reconfigurando el mundo rural (Gras y Hernández, 2013).
 
Las transformaciones en la modalidad productiva no son solo cuantitativas, sino también cualitativas ya que generan otra lógica de concentración empresarial. Uno de los pilares de esta forma de “hacer negocios” radica, justamente, en la gran escala. En rigor, la vieja “cuestión agraria” de cómo hacer para “revertir el atraso” de “pequeños productores” y que éstos se incorporen al proceso capitalista, deja de ser un problema, pues estos productores de baja capitalización resultan un estorbo y por ello deben ser desplazados. En el caso argentino pasan a ser clasificados como “pobres rurales”; el caso paraguayo es más dramático aun porque se promueve directa o indirectamente su exterminio.
 
Mientras que en Argentina, el conjunto de reformas políticas e institucionales neoliberales de los 90 fueron sustanciales para la incorporación de elementos centrales del modelo del agronegocio, en Paraguay no hubo necesidad alguna de reformar los marcos institucionales. El transgénico ingresó sin mayores restricciones y se llevó puesto a un presidente cuando así lo necesitó.
 
Gras y Hernández (2013) explican que hablar de agronegocio no refiere solo a un actor o a un cultivo específico; sino a una lógica de producción que dispone de variantes locales. Los elementos centrales de esta lógica son:
 
- Transectorialidad: mayor integración vertical de los procesos productivos, lógicamente se priorizan las actividades que valorizan para el capital.
 
- La priorización de las necesidades del consumidor global al local.
 
- La intensificación del papel del capital en los procesos productivos agrarios.
 
- La estandarización de las tecnologías, insumos, biotecnologías, que implican un continuo desprendimiento de la mano de obra.
 
- El acaparamiento de tierras para la producción en gran escala.
 
América Latina es la región de mayor extensión de cultivos transgénicos en el mundo. El Cono Sur ha devenido la principal plataforma mundial para la producción de soja. Esto no puede mirarse sin considerar el modo en que se sustenta la división internacional de las actividades económicas (Rojas Villagra, 2009; Gras y Hernández, 2013)
 
A continuación, se realizará una breve caracterización de los actores que en Paraguay disputan los territorios en el modelo de la globalización de la agricultura.
 
1) Empresarios
 
Los “empresarios globalizados” (Gras y Hernández, 2013) son aquellos que organizan su producción con independencia casi total con las relaciones sociales y económicas localizadas territorialmente. Para ellos el territorio es solo un recurso funcional a su acumulación. Esto contrasta fuertemente con lo que significa el territorio para los campesinos, que conectan la tierra con sus tradiciones, y ni que decir para los indígenas.
 
Luis Rojas Villagra (2009) ofrece una interesante clasificación sobre los empresarios del Paraguay en la que figuran:
 
a) Corporaciones transnacionales. Ellas concentran la provisión de insumos y la comercialización y su presencia en los territorios se camufla con otras figuras.
 
b) Empresas Nacionales. La gran mayoría tiene intervención de capitales brasileños y argentinos, con lo cual se complejiza la categoría “nacional”.
 
c) Cooperativas. Sus socios son principalmente de ascendencia europea y menonita. Los rubros principales son la exportación de soja y carne.
 
Una de las cuestiones más interesantes resulta el perfil del empresario latifundista en Paraguay, se trata de un tipo de empresario dependiente de los recursos del Estado y de las licitaciones que deberían ser públicas. Palau los denomina “empresaurios” o “pseudo empresarios” por su carácter corrupto, tradicionalista, no autónomo, no competitivo y dependiente de la competencia desleal. Este empresario propende al enriquecimiento por vías del contrabando, evasiones, desvíos de fondos públicos (Palau, 2005).
 
Este tipo de empresario que recurre al fraude y a la coerción física como estrategias económicas. Estos empresarios, muchos de ellos con tintes mafiosos, se encuentran nucleados en la Asociación de Productores de la Soja (APS), la Unión de Gremios de la Producción (UGP) y la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPEO).
 
Estos empresarios ven en las acciones de mensura de la tierra por parte del Estado una amenaza. Ese detalle en si mismo da cuenta de las necesidades y características de este actor que basa la generación de su renta en condiciones fraudulentas e irregulares que datan de la época del stronismo. La Comisión de Verdad y Justicia (2008) estima que se localizan unas 8 millones de hectáreas de tierra mal habida, que hasta el momento han sido inaccesibles para los campesinos y campesinas.
 
2) Campesinos y campesinas
 
Fogel (2013) los define como una “clase subalternizada” que no solo padece las consecuencias de la injusticia estructural en las dificultades para la subsistencia sino una persecución en términos de estigmatización y descalificación y una violenta represión.
 
El Estado y las burguesías agropecuarias desarrollan procesos de estigmatización, aislamiento y violencia pertinaz sobre los campesinos (Arellano y Ramírez, 2013).
 
La bibliografía en Paraguay muestra una composición y descomposición dinámica del sector, que se vincula con la ofensiva permanente del empresariado y sus múltiples estrategias para asfixiar al campesinado. Aquí debe destacarse el creciente papel de la mujer para la visibilización de sus demandas y del sector en general en relación con, fundamentalmente, las problemáticas medioambientales.
 
3) Narcos
 
Representan actualmente un actor de poder. Se encuentran vinculados a la producción de marihuana y el tráfico de cocaína. Al respecto dice Tomás Palau: “Este grupo, íntimamente vinculado a todas las esferas de poder, completa sus ganancias con el lavado de dinero. Se trata de un poder paralelo, subterráneo pero visible para toda la población (especialmente la rural) que controla importantes recursos de poder político y administrativo del Estado” (Palau, 2005: 36) .
 
Los narcos sujetan a los campesinos a la producción de marihuana bajo penas de represalias. Narcos y empresarios son básicamente anticampesinos.
 
4) Carperos
 
El carpero es un actor relativamente reciente y se circunscribe alrededor de las tierras de Ñacunday. Con su accionar han puesto de manifiesto operaciones fraudulentas del enclave sojero, con lo cual su presencia en la escena pública significa un riesgo y por eso reciben una imagen satanizada a partir de una permanente campaña mediática de desprestigio, detenciones y allanamientos.
 
Actualmente el Movimiento carpero se encuentra debilitado; Fogel (2013) llega a hablar de un “cuasi exterminio” para definir su violenta retracción.
 
5) Indígenas
 
 Si los conflictos de los campesinos en Paraguay son de larga data, qué decir de los indígenas que históricamente pasaron del atropello a la invisibilización y viceversa. La historia que conocemos de ellos, es la historia de la resistencia, en todos los sentidos.
 
Según el último censo (2002), Paraguay registra una población indígena de 87.099 habitantes, lo que representa el 1,7% del total del país. Ellos se encuentran principalmente en las zonas rurales. En Paraguay están distribuidos en 19 pueblos y agrupados en diferentes familias lingüísticas.
 
En el informe final de CODEHUPY (2012), Eddie Ramírez y Perla Álvarez dan cuenta detalladamente de las diferentes formas de discriminación a las que son sometidos los indígenas, y Lorna Quiroga muestra con claridad la disputa territorial. Con la venta irregular de territorios ancestrales, que se realizó luego del golpe parlamentario de 2012, por un lado, y la disputa entre campesinos e indígenas Aché, luego de la masacre de Curuguaty. En efecto, se observa que en el desplazamiento al que obligan los agronegocios se despiertan nuevos antagonismos entre sectores subordinados.
 
A modo de conclusión
 
Desde principios de siglo XX se observa un continuo corrimiento de la frontera agraria, pero el modelo de la agricultura globalizada acelera el proceso de concentración mientras destruye con llamativa rapidez la vida de los sectores marginados.
 
La violencia se dirige principalmente a los campesinos e indígenas, no solo porque ellos no tienen cabida dentro del modelo del agronegocio sino porque poseen capacidad de agencia para la acción política. La violencia hacia ellos no busca solo el despojo sino destruir toda forma de organización y alternativa de vida.
 
Las metodologías represivas de destrucción de casas, escuelas, huertas comunitarias y sistemas de autogestión pueden leerse en un plano empírico de destrucción de la subsistencia, pero también en un plano semiótico y político de aniquilamiento de la organización comunitaria a través de la desmoralización. En los atropellos a la comunidad indígena de Iva Poty como a otros asentamientos campesinos, tienen una función de generar una acción ejemplar que discipline toda forma de resistencia de estos sectores. El caso de la masacre de Curuguaty y su posterior aberrante tratamiento, tienen este mismo sentido “aleccionador”.
 
La fragilidad de campesinos e indígenas es aún mayor de la que se observa en otros grupos sociales marginados en los demás países asechados por la agricultura globalizada. A diferencia de otras poblaciones que confrontan con el agronegocio la capacidad económica de los campesinos paraguayos se encuentra totalmente erosionada quizás porque nunca contaron con una capitalización previa que les permitiría resistir o tomar otras alternativas por fuera de la migración forzosa o la simple desaparición.
 
Salvo en muy contadas excepciones, la acción judicial ha tendido a la hegemonía de la clase terrateniente y a producir, profundizar y perpetuar la marginalidad de los sectores campesinos e indígenas. Las eventuales barreras que dispone la ley, son sorteadas fácilmente con artilugios montados por los empresarios. En este sentido, la masacre de Curuguaty representa la antesala de una nueva etapa, en la que la violación de los DDHH se realiza bajo un marco de “legalidad” supuestamente democrática. A diferencia de lo que sucede en otros países, en Paraguay poseer el título de la tierra no resguarda a los campesinos e indígenas, pues la gran cantidad de documentos adulterados resulta conveniente para los terratenientes que gozan además de la protección del sistema judicial. En este sentido, el Instituto de Bienestar Rural y el Instituto Nacional de Desarrollo y Tierra tienen una historia de corrupción al favorecer directamente a los empresarios.
 
Además, existen comprobados vínculos que unen al agronegocio con los medios de comunicación. Empresarios y medios realizan una fina tarea para consolidar el modelo agroexportador paraguayo (Segovia, 2009). Esa tarea se basa en una batalla simbólica que intenta degradar la imagen de los campesinos e indígenas como “haraganes”, “especuladores”, “terroristas” mientras se exalta al sojero y al ganadero como los “productores que hacen progresar al país” (Guggiari, Ramírez y Torrents, 2012).
 
Finalmente, cabe mencionar que existen no pocos estudios que hablan de la reducción, contracción, achicamiento del Estado con el neoliberalismo. También hay investigadores que advierten que el Estado hace “la vista gorda” a las violaciones que suceden en los territorios, un Estado ausente. El caso paraguayo, por el contrario, es un Estado muy presente en el proceso de expansión de los empresarios del agronegocio, en la territorialización ejercida por las corporaciones y en la destrucción del campesinado.
 

Bibliografía

Álvarez y Ramírez Osorio (2012), “Entre el acoso y la exclusión. Discriminación indígena”, Informe CODEHUPY 2012.

Arellano y Ramírez (2013), “M’mbae pico oiko. Violencia y territorio en paraguay. Continuidades e innovaciones” II Seminario internacional de los espacios de frontera. II Geofronteras. 23, 24 5 25 de septiembre de 2013, Posadas, Misiones.

Fogel, Ramón (2013) “Las Tierras de Ñacunday, Marina Kue y otras calamidades”, Asunción, Servi Libro.

Gras y Hernández, (2013), “El Agro como negocio. Producción, Sociedad y territorios en la globalización”, Buenos Aires. Editorial Biblos.

Guggiari, Ramírez y Torrents, (2012), “Narrativas autoritarias del “frente golpista” en el contexto de ruptura de la democracia en Paraguay a partir de un Golpe Parlamentario en junio de 2012”, Revista Paraguay desde las Ciencias Sociales, ISSN 2314-1638, Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay (GESP).

Pastore, Carlos (2013), “La Lucha por la tierra en Paraguay”, Asunción, Intercontinental Editora S.A.
Palau, Tomás (2005), “El Movimiento campesino en Paraguay: conflictos, planteamientos y desafíos. En: OSAL: Observatorio Social de América Latina. Año 6 no. 16 (jun.2005). Buenos Aires: CLACSO, 2005.

Quiroga, Lorna (2012), “De la inestabilidad al golpe parlamentario. Derechos de los pueblos indígenas”, Informe CODEHUPY 2012.

Rojas Villagra, Luis (2009), “Actores del agronegocio en Paraguay”, Asunción, Base Is.
Segovia, Diego (2009), “Medios de Comunicación y agronegocio” en Actores del agronegocio en Paraguay, Asunción, Base Is.

Delia C. Ramírez es becaria de CONICET/UNSAM e integrante del Movimiento 138, colectivo de resistencia cultural en Paraguay.

Fuente: http://www.lahaine.org/index.php?p=73863

05 agosto 2014

Mentiras, verdades y negocios sobre el default de Argentina.

  • Las complejidades del funcionamiento de los mercados financieros desregulados y descontrolados por el poder público colocan con frecuencia a los gobiernos en posiciones de subordinación a los mercados globales.
 
 
En un país como España que acumula una deuda soberana equivalente ya al valor de su producción anual de bienes y servicios (PIB) y con un crecimiento un tanto raquítico, la complicada situación de Argentina (si está o no en suspensión de pagos o default para argentinos), merecería análisis menos sesgados en algunos grandes medios convencionales.
 
Porque, para empezar, se pretende ignorar el hecho de que una vez emitida la deuda pública se compra y se vende como cualquier otra mercancía; y los instrumentos de la deuda soberana son hoy uno de los negocios financieros más florecientes. Y cuando un fondo de inversiones no busca la rentabilidad comerciando con bonos soberanos adquiridos sino que intenta obtener esa rentabilidad del propio Estado emisor, intentando su abono al valor nominal más los intereses recurriendo a presiones de cualquier tipo, tenemos a un fondo buitre, calificativo que no admiten muchos ortodoxos. Pero esa es la línea de negocio que siguen esos fondos especulativos que acosan a Argentina desde hace varios años y que han creado la complicada situación actual.
 
A menudo se subraya que la Argentina se declaró en suspensión de pagos en 2001 pero se omite el dato que la enorme deuda que pesaba sobre los gobiernos se había acumulado desde la dictadura militar y se había adecentado por las medidas neoliberales aplicadas durante diez años por el presidente Carlos Menem al dictado del FMI. Como también se suele omitir que en 2005 y 2010 el gobierno argentino acordó la reestructuración de esa deuda acumulada con el 92,4 por ciento de los tenedores de los bonos, que aceptaron el canje de bonos antiguos por los nuevos con recortes del 40 y el 70 por ciento del valor nominal; pero al mejorar las políticas, crecer la economía y la coyuntura mundial, los resultados fueron beneficiosos para ambas partes.
 
Los problemas surgieron porque un 7,6 por ciento de los bonistas no aceptaron aquel canje de bonos acordado; y vendieron sus bonos devaluados a un grupo de fondos buitres que los adquirieron a 20 centavos el dólar, unos 325 millones de dólares que ahora representan 3250 millones, según algunas fuentes. Y comenzó el acoso implacable de estos fondos buitre liderados por MNL Capital, domiciliado en Las Caimán, filial de Elliot Management, un fondo de inversiones de alto riesgo (hedge fund), propiedad del multimillonario Paul Singer, un influyente y acreditado depredador financiero desde Perú al Congo-Brazzaville. Y desde hace años, los últimos gobiernos argentinos hacen frente a la presión de esos fondos buitre que ha incluido la creación de un lobby financiero en los EEUU, la ATFA (American Task Force Argentina) que, entre otras tareas, ha fomentado la sesgada imagen exterior de Argentina (véase la web oficial de ATFA); el secuestro en Ghana de la fragata escuela Libertad o la ristra de pleitos contra ese país del Cono Sur.
 
En esta última fase, han logrado que un juez de Manhattan obligue a Argentina a pagarles 1500 millones de dólares a estos fondos, el valor nominal más intereses de los bonos rebajados que compraron; algo que en algún caso supone una ganancia del 1600 por cien, según datos del gobierno. Pero si Argentina pagara esos 1500 millones antes de acabar 2014, en virtud de la ley argentina y de la cláusula de igualdad de trato de los acuerdos de reestructuración (RUFO), las reclamaciones de los tenedores de los bonos reestructurados podrían alcanzar la cifra de 120,000 millones, lo que sí supondría la suspensión de pagos del país.
 
Lo cierto es que para expertos estadounidenses este fallo judicial favorable a los fondos buitre, resulta cuando menos discutible. El premio Nobel Joseph Stiglitz señalaba también la debilidad de los argumentos de la decisión del tribunal; y destacaba que resulta revelador que el FMI, el Departamento de Justicia de EE.UU. y las ONG de lucha contra la pobreza coincidan en la oposición contra los fondos buitre, (La victoria de los buitres, articulo en Project Syndicate, 4/9/2013)
 
Finalmente, para complicar más las cosas, el mismo juez neoyorquino ha impedido en julio al Banco Mellon de Nueva York, que es el gestor de los pagos argentinos, el abono a los tenedores de bonos de los 539 millones de dólares de intereses que Argentina entregó en plazo a ese Banco. De ahí la interrogante, ¿puede un juez provocar la suspensión de pagos del Estado argentino? Desde luego hasta el momento de escribir este artículo no puede decirse que ha sido declarada por el gobierno.
 
Pero hay otro asunto generalmente ignorado por la opacidad del mundo financiero. Y es que, entre tanto, siguen en paralelo otros negocios financieros, porque estos fondos especulativos, que disponen de abundante liquidez, buscan oportunidades en el mercado de derivados del crédito donde se cruzan apuestas sobre las contingencias que afectaran al crédito del que derivan. Son los conocidos CDS (credit default swap) o permutas de impago de créditos, una suerte de seguro sobre el bono soberano adquirido frente al impago de los intereses o del capital (pero carente de regulación ni control público), un contrato convertido en activo financiero que se compra y vende en estos mercados financieros opacos y extrabursátiles.
 
Por un lado, como se trata de un mercado de notoria volatilidad, le impactan las noticias y rumores espontáneos o fabricados por los propios fondos buitre o medios afines, que dificultan la financiación exterior del país afectado ofreciendo una imagen nociva o distorsionada de su situación. Lo que explicaría el alarmismo y la confusión reflejada en ciertas informaciones o los comentarios repletos de verdades a medias y también de mentiras sobre Argentina en este caso, aprovechando la complejidad de los intereses en juego.
 
Por otro lado, el hecho es que la decisión judicial haya impedido el pago de intereses a los tenedores de bonos reestructurados, ha acentuado en los últimos días las bajadas en las cotizaciones de los bonos argentinos en los mercados; y al mismo tiempo ha provocado subidas en el coste de los “seguros” de esos bonos, que los días 1 y 2 de agosto dispararon la prima de riesgo de los CDS soberanos argentinos, de los cuales ciertamente una buena cantidad se dice que está en poder de esos propios fondos buitre o de entidades allegadas a sus dueños.
 
Por lo pronto, la asociación gremial que regula privadamente este mercado de derivados CDS, la ISDA (International Swaps and Derivatives Association), ya ha declarado que ese impago de intereses por Argentina, aunque sea a causa de la orden judicial, es una “contingencia de crédito” (crédit event), lo que faculta a que los tenedores de bonos con CDS soberanos argentinos requieran el pago del “seguro” a la contraparte apostante. Y esas liquidaciones de los CDS ascenderán a un billón (trillion) de dólares según Bloomberg (Argentine Bonds Decline as Default Triggers $1 Billion of Swaps, 2/8/14); es decir, estos fondos buitre habrán logrado pingües beneficios en la cuantía que les toque.
 
Más aún, como la contraparte de esas apuestas de los derivados CDS suelen ser los grandes bancos, se podrían explicar la noticias de que algunos grandes bancos estén gestionando un posible arreglo del conflicto entre fondos buitre y el gobierno argentino, una inesperable “ayuda”.
 
Y es que las complejidades del funcionamiento de estos mercados financieros desregulados y descontrolados por el poder público, colocan con frecuencia a los gobiernos en posiciones complicadas, cuando no de debilidad y hasta de subordinación a los mercados globales que intentan gobernarnos.
 

31 julio 2014

En la República Popular de Donetsk eligen como Presidente a un comunista.

Para reemplazar al retirado Denis Pushilin del Consejo Supremo de la República Popular de Donetsk (DNR), han elegido como presidente y representante de la DNR, al ex vicepresidente del Consejo Supremo Boris Litvinov.
 
Boris Litvinov fue ex responsable de las células del Partido Comunista Ucraniano del distrito de Kirov, en Donetsk.
 
Así se responde … Cuando las bombas caen en Donetsk, y en sus alrededores los blindados orugas y tanques enemigos truenan contra los blancos humanos. Han sustituido al turbio Sr. Pushilin, que en el pasado reciente tuvo una participación extraña, como comunista en la “Primavera de Rusia”.
 
Cabe señalar que el camarada Litvinov no es un alto responsable de entre los líderes del Partido Comunista, que en su mayoría permanecieron en Kiev y que ahora han pasado a la clandestinidad. Tenía acta en el antiguo Parlamento disuelto y del partido dentro del territorio ocupado cuando de hecho se desmembró, pero ya fue una cuestión formal pues la prohibición tuvo lugar algunos días después. Así pues, la organización tuvo que rehacerse en el Donbass y desplegar el trabajo allí. Pero este hecho es muy específico de este territorio.
 
Y así, cuando la República Popular de Donetsk esta en peligro los Comunistas desplegaron toda su capacidad de organización. Como cuando los fascistas en 1936 llegaron a Madrid, los comunistas se hicieron cargo de su defensa. Ahora, en el verano de 2014, cuando los nazis llegan a las afueras de Donetsk, y los aventureros políticos huyen, los comunistas de nuevo asumen la responsabilidad del destino del Donbass.
 
Es la hora de los comunistas.