24 febrero 2015

Falla el putsch de Obama en Venezuela.

Estados Unidos, Alemania, Canadá, Israel y el Reino Unido participantes en la «Operación Jericó»

Por por Thierry Meyssan


Una vez más, la administración Obama trata de cambiar por la fuerza un régimen que se resiste a sus designios. El 12 de febrero de 2015, un avión propiedad de Academi (ex Blackwater) disfrazado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela debía bombardear el palacio presidencial de Caracas para eliminar físicamente al presidente Nicolás Maduro. Los conspiradores tenían previsto poner en el poder a la ex diputada María Corina Machado y hacerla aclamar de inmediato por varios ex presidentes latinoamericanos.

| Damasco (Siria)
                                                       
El presidente Obama con su consejero para Latinoamérica, Ricardo Zúñiga. Al fondo, la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice.

El presidente Obama había emitido un claro aviso. Lo puso por escrito en su nueva doctrina de defensa (National Security Strategy): «Estamos del lado de los ciudadanos cuyo pleno ejercicio de la democracia está en peligro, como los venezolanos». Siendo Venezuela, desde la adopción de la Constitución de 1999, uno de los Estados más democráticos del mundo, esa frase presagiaba lo peor en materia de intentos destinados a impedir su marcha por el camino de la independencia y la redistribución de la riqueza nacional.

Era el 6 de febrero de 2015. Washington terminaba de planificar el derrocamiento de las instituciones democráticas de Venezuela. El golpe de Estado estaba planificado para el 12 de febrero.

La «Operación Jericó» contaba con la supervisión del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), bajo la responsabilidad de Ricardo Zúñiga. Este «diplomático» es el nieto de otro Ricardo Zúñiga, el presidente del Partido Nacional de Honduras que organizó los golpes militares de 1963 y de 1972 a favor del general López Arellano. El Ricardo Zúñiga que ahora trabaja en la Casa Blanca dirigió desde 2009 hasta 2011 la estación de la CIA en La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una oposición contra Fidel Castro a la vez que negociaba la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba, finalmente anunciada en 2014.

Como siempre en ese tipo de operaciones, Washington se esfuerza por no parecer implicado en los acontecimientos que sin embargo dirige. La CIA organiza y dirige a los golpistas a través de organizaciones supuestamente no gubernamentales: la NED (National Endowment for Democracy) y sus dos tentáculos de derecha, el International Republican Institute (IRI) y de izquierda, el National Democratic Institute (NDI); la Freedom House y el International Center for Non-Profit Law.

Además, Estados Unidos siempre recurre a sus aliados utilizándolos como contratistas en ciertos aspectos del putsch. Esta vez participaron al menos Alemania –a cargo de la protección de los ciudadanos de los países de la OTAN durante el golpe–, Canadá –a cargo del control del aeropuerto internacional civil de Caracas–, Israel –encargado de garantizar los asesinatos de varias personalidades chavistas– y el Reino Unido –a cargo de la propaganda de los golpistas. Finalmente, también moviliza sus redes políticas para que reconozcan a los golpistas: en Washington, el senador Marco Rubio; en Chile, el ex presidente Sebastián Piñera; en Colombia, los ex presidentes Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana; en México, los ex presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox; en España, el ex presidente del gobierno José María Aznar.

Para justificar el putsch, la Casa Blanca había estimulado grandes empresas venezolanas a retener en sus almacenes enormes cantidades de productos de primera necesidad. La no distribución de esos productos tenía como objetivo provocar grandes colas ante los comercios y el estallido de motines estimulados por la acción de provocadores infiltrados entre los consumidores descontentos. La maniobra fracasó ya que, a pesar de la escasez artificialmente provocada durante enero y febrero y de las colas ante las tiendas, los venezolanos nunca llegaron a atacar los comercios.

Para reforzar el sabotaje económico, el presidente Obama había firmado, el 18 de diciembre de 2014, una ley que impone sanciones contra Venezuela y contra varios de sus dirigentes. Oficialmente, Washington decía querer sancionar a las personalidades responsables de la represión contra manifestaciones estudiantiles. En realidad, desde el inicio del año, Washington estaba pagando un salario -4 veces superior al ingreso medio de los venezolanos– a los miembros de pandillas que se dedicaban a agredir a las fuerzas del orden. Estos falsos estudiantes asesinaron a 43 personas en varios meses y sembraban el terror en las calles de Caracas.

 
 El ex número 2 de la ISAF en Afganistán, general Thomas W. Geary, actualmente al mando de la inteligencia del SouthCom.

La acción militar estaba bajo la supervisión del general Thomas W. Geary, desde la sede del SouthCom en Miami, y de Rebecca Chavez, desde el Pentágono. Como subcontratista de la parte militar del golpe aparecen el ejército privado Academi (ex Blackwater); una firma actualmente administrada por el almirante Bobby R. Inman (ex jefe de la NSA) y John Ashcroft (ex secretario de Justicia de la administración Bush).

Según esa parte del plan, un avión militar Super Tucano, matrícula N314TG, comprado por Academi en Virginia, en 2008, para asesinar a Raúl Reyes, número 2 de las FARC colombianas, avión falsamente identificado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela, debía bombardear el palacio presidencial de Miraflores y otros objetivos entre los que se encontraban la sede del ministerio de Defensa, la dirección de Inteligencia y la sede de TeleSur, el canal de televisión multinacional creado por el ALBA. El avión se hallaba en Colombia, el cuartel general de los putchistas había sido instalado en la embajada de Estados Unidos en Bogotá –la capital colombiana– con la participación del embajador estadounidense Kevin Whitaker y de su segundo, Benjamin Ziff.


 Varios oficiales superiores, activos y retirados, habían grabado de antemano un mensaje a la Nación anunciando que habían tomado el poder para restaurar el orden en el país. También estaba previsto que suscribirían el plan de transición, publicado en la mañana del 12 de febrero de 2015 en el diario El Nacional y redactado por el Departamento de Estado estadounidense. El plan incluía la formación de un nuevo gobierno, encabezado por la ex diputada María Corina Machado.

El golpe de Estado pondría en el poder a María Corina Machado. El 26 de enero de 2015, la ex diputada recibía en Caracas a sus principales cómplices extranjeros.

María Corina Machado fue presidenta de Súmate, la asociación que organizó y perdió el referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez Frías, en 2004, utilizando para ello –ya en aquel momento– los fondos de la NED (National Endowment for Democracy) y los servicios del publicista francés Jacques Seguela. A pesar de aquella derrota, María Corina Machado fue recibida con honores por el presidente George W. Bush en el Buró Oval de la Casa Blanca el 21 de marzo de 2005. Después de ser electa en 2011 como representante del Estado de Miranda, el 21 de marzo de 2014 María Corina Machado se presentó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) como jefa de la delegación de Panamá a ese foro continental y fue inmediatamente destituida de su cargo de diputada por haber violado así los artículos 149 y 191 de la Constitución de Venezuela.

Para facilitar la coordinación del putsch, María Corina Machado organizó en Caracas, el 26 de enero, un coloquio denominado «Poder ciudadano y Democracia hoy», en el que participaron la mayoría de las personalidades venezolanas y extranjeras vinculadas a la intentona golpista.


¡Mala suerte! La Inteligencia Militar venezolana estaba vigilando a las personalidades sospechosas de haber fomentado un complot anterior para asesinar al presidente Maduro. En mayo de 2014, el fiscal de Caracas había acusado a María Corina Machado, el gobernador Henrique Salas Romer, el ex diplomático Diego Arria, el abogado Gustavo Tarre Birceño, el banquero Eligio Cedeño y el hombre de negocios Pedro M. Burelli, quienes negaron haber escrito sus propios e-mails afirmando que habían sido falsificados por la Inteligencia Militar. Por supuesto, todos eran cómplices.

Al seguir la pista de estos conspiradores, la Inteligencia Militar descubrió la «Operación Jericó». En la noche del 11 de febrero, los principales líderes de la conspiración y un agente del Mosad israelí fueron arrestados y se reforzó la protección aérea de la capital venezolana. Otros implicados fueron arrestados el 12 de febrero. El día 20, las confesiones de los arrestados permitieron la detención de otro cómplice: el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

El alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, era el agente de enlace con Israel. Ledezma había viajado secretamente a Tel Aviv, el 18 de mayo de 2012, para reunirse con el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu y con el ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman actuando como representante del jefe de la oposición venezolana, Henrique Capriles Radonski.

El presidente Nicolás Maduro compareció de inmediato en televisión denunciando a los conspiradores. Mientras tanto, en Washington, la portavoz del Departamento de Estado hacía reír a los periodistas que recordaban el golpe de Estado organizado por Obama en 2009 en Honduras o más recientemente, en enero de 2015, en la intentona golpista de Macedonia, al declarar: «Esas acusaciones, como todas las anteriores, son ridículas. Es una política de hace tiempo, Estados Unidos no apoya las transiciones políticas por medios no constitucionales. Las transiciones políticas deben ser democráticas, constitucionales, pacíficas y legales. Hemos visto varias veces que el gobierno venezolano trata de desviar la atención de sus propias acciones acusando a Estados Unidos u otros miembros de la comunidad internacional por los acontecimientos en el interior de Venezuela. Esos esfuerzos reflejan falta de seriedad de parte del gobierno de Venezuela al enfrentar la grave situación que está confrontando.»

Para los venezolanos, este golpe de Estado abortado plantea un grave dilema: ¿Cómo mantener la democracia cuando los principales líderes de la oposición están en la cárcel por haber preparado crímenes en contra de la democracia?

Para quienes aún creen, erróneamente, que Estados Unidos ha cambiado, que ese país ha dejado de ser una potencia imperialista y que ahora defiende la democracia en el mundo, la «Operación Jericó» es un obligado tema de reflexión.

Estados Unidos contra Venezuela
- En 2002, Estados Unidos organizó un golpe de Estado contra el presidente democráticamente electo Hugo Chávez Frías [1] y posteriormente asesinó al juez venezolano a cargo de la investigación, Danilo Anderson [2].
- En 2007, Estados Unidos intentó un cambio de régimen organizando en Venezuela una «revolución de color» con la participación de grupos trotskistas [3].
- En 2014, Estados Unidos pareció renunciar a su objetivo y respaldó grupos anarquistas que realizaron innumerables actos vandálicos para desestabilizar Venezuela, lo que los venezolanos llaman la Guarimba [4].

 Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

 http://www.voltairenet.org/article186818.html

22 febrero 2015

Mercedes Sosa era los Rolling Stones y los Beatles juntos.

Rodrigo H. Vila recupera, en su película 'Mercedes Sosa: la voz de Latinoamérica', la memoria íntima, artística y de compromiso social y político de la cantante, una de las voces definitivas de la historia reciente de Latinoamérica.

BEGOÑA PIÑA

Mercedes Sosa acompañada de su hijo
 
 
Sus padres se fueron de viaje a Buenos Aires. Si no hubieran estado ausentes aquel día, el mundo habría perdido una de las voces más importantes de la música y el activismo latinoamericanos, la de Mercedes Sosa, ‘la Negra Sosa’. Tenía quince años y se apuntó a un concurso radiofónico. Fue el lanzamiento a toda su carrera. A lo largo del tiempo reconoció muchas veces que jamás se hubiera atrevido a participar si hubiera estado su madre. Ahora, seis años después de su muerte, se puede escuchar otra vez su voz recordando aquella anécdota. Es uno de los valiosos documentos con que cuenta Rodrigo H. Vila para su película Mercedes Sosa: la voz de Latinoamérica.

El cineasta sigue los pasos de Fabián, el hijo de la cantante argentina, que va buscando el testimonio de amigos, familiares, músicos… para construir con ellos la memoria íntima de su madre. “Mercedes Sosa era los Rolling Stones y los Beatles juntos”, sentencia el popular cantautor León Gieco. No se quedan atrás en sus reconocimientos otros artistas recordando la figura de la ‘cantora’, como a ella le gustaba definirse. Milton Nascimento, Chico Buarque, René Pérez… Incluso David Byrne, que pone el punto final a tan merecidos elogios, subrayando su faceta política: “Sus canciones, hasta las más poéticas, se convertían en un acto político”.
 
 
Y, efectivamente, la política marcó desgraciadamente una buena parte de su trayectoria. Nacida en medio de una inmensa pobreza, Mercedes Sosa siempre conectó desde su música con los obreros, los campesinos… Y más tarde, cuando más fieros rugían los regímenes militares en Latinoamérica, más cerca estaba ella del pueblo, de los reprimidos, los perseguidos… “Hermano dame tu mano, / vamos juntos a buscar / una cosa pequeñita / que se llama libertad”.

“La angustia que nos producía el hambre”

Mercedes Sosa: la voz de Latinoamérica comienza recordando la infancia de la cantante en Tucumán con las propias palabras de la artista —“La angustia que nos producía el hambre… Mi madre nos llevaba al parque para que no oliéramos a comida, porque nos moríamos de hambre”—, para pasar del principio al final, a los emocionantes momentos que se vivieron en Buenos Aires a su muerte, cuando hombres y mujeres de diferentes países, especialmente del Cono Sur, acudieron a la sede del Congreso Nacional argentino a rendir su último tributo a la artista.

A partir de ahí, el director Rodrigo H. Vila repasa la trayectoria profesional de Mercedes Sosa que fue al mismo tiempo un recorrido de compromiso social y político. “La personalidad de Mercedes Sosa es determinante a la hora de hacer una revisión, no solo de la música, sino también de la política de Latinoamérica”, dice Pablo Milanés, quien aparece en varios momentos a lo largo de la película, siempre para destacar lo irrepetible de una figura como la de esta mujer.
 
 
Amenazada de muerte


Afiliada al Partido Comunista, pasó inmediatamente a las listas negras de la dictadura militar. “De repente me vi amenazada de muerte con mis dos hijos… Yo no voy a irme de acá”, dijo, para tener que desdecirse muy poco después —“tuve que irme, porque ya me seguían demasiado de cerca los militares”— y así, sin duda, salvar la vida. Exiliada en París y Madrid, Mercedes Sosa no se rindió y antes de que terminara aquel régimen del horror, el más sangriento de la historia reciente de Argentina, en 1982 regresó a su país a cantar.

“Nosotros creímos en la democracia cuando vimos a Mercedes Sosa en aquellos conciertos en el Teatro Ópera”, dice un músico argentino, tras el que se escucha a la propia artista explicando que entonces uno de los siniestros genocidas se interesó por la persona que le había dado permiso para que actuara en Buenos Aires. Volvió a exiliarse y ya no reapareció hasta 1983, en la era Alfonsín.
 
 
Un cancionero para todo un país

Cofundadora del movimiento del Nuevo Cancionero, coautora del manifiesto que se firmó en Mendoza, fue una firmísima defensora de la música popular y renegó de la división artificial que se había creado entre el folclore y el tango. “Hay país para todo el cancionero. Sólo falta integrar un cancionero para todo el país”. Objetivo que Mercedes Sosa se propuso muy tenazmente y consiguió sobradamente, hasta el punto de que no solo las canciones del pueblo argentino, sino muchas del folclore latinoamericano, salieron gracias a ella de las fronteras hispanas y se expandieron por el mundo entero.

Joan Baez cantó a dúo con ella el legendario Gracias a la vida que recuperó la chilena Violeta Parra. En Alemania, recuerdan otros colegas músicos, la gente se le acercaba llorando y aunque no “entendían el idioma” se emocionaban con las canciones. “Era todo un fenómeno que ella producía”. El fenómeno del consuelo y del coraje, del compromiso y de la lucha. “Mi voz es un consuelo para mucha gente. Yo me di cuenta de eso”, decía Mercedes Sosa, a la que le gustaba repetir que era uno de los pocos artistas que estaban satisfechos con su trabajo, “porque soy una cantora del pueblo y soy muy feliz de eso”.
 
 

20 febrero 2015

Campesinos contra multinacionales.

Chema Caballero

Los movimientos campesinos guatemaltecos se rebelan contra el modelo de desarrollo construído sin ellos y "desde arriba", y a favor de las grandes empresas. Y luchan por sus tierras y su seguridad alimentaria.

 
Manifestación en San Pablo en protesta por la detención de líderes comunitarios en diciembre de 2014.

“Una de las formas de operar del Estado guatemalteco es decir que el combate a la pobreza se hace trayendo capital extranjero para la inversión en mega proyectos. Pero llegan esos capitales y el Gobierno lo único que hace es concesionar los bienes naturales de los pueblos a petroleras, a empresas que tienen el interés de establecer proyectos mega hidroeléctricos, o a mineras. Por eso tenemos problemas en diversas comunidades como San Miguel Ixtahuacán, Sipacapa, San Rafael las Flores, San José el Golfo, San Juan Sacatepéquez, San Pablo la costa, San Pablo Tacana, Santa Caterina... “.

Quien cuenta estas cosas es Feliciano Velásquez, líder campesino guatemalteco y uno de los fundadores del Frente de Resistencia, En Defensa de los Recursos Naturales y los Derechos de los Pueblos (FRENA), que visitó Madrid a finales del año pasado. Estaba acompañado del abogado Ramón Cadena, Director de la Comisión Internacional de Juristas de Guatemala (CIJ).

Este último insiste en el discurso de su compañero agregando que el Gobierno de Guatemala, desde la firma de la paz —en 1996 tras más de tres décadas de conflicto civil— se ha convertido en "el guardián de las empresas privadas". "Por otro lado, las empresas privadas transnacionales han adquirido tanto poder que superan al poder del Estado y por eso es muy difícil hacerlas responsables de sus actos en el país. Por esa razón es que hemos venido, además de informar de lo que está sucediendo en Guatemala, a pedirle al Parlamento español, al catalán y al europeo que establezcan un marco legal más amplio que permita establecer la responsabilidad penal de las transnacionales por los actos que realizan sus filiales en el extranjero", agrega.

De la mano de la organización Éxodo y la Cooperativa l’Olivera, los dos activistas empezaron en Madrid un periplo que les llevaría a visitar el Congreso español, el Parlamento de Cataluña, el Parlamento europeo y la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra. Organismos ante los que han denunciado la situación de su país y pedido acciones concretas que ayuden a cambiar la realidad de que se vive allí.

 Detención de un líder comunitario en la comunidad de San Marco


Guatemala

 

Tras décadas de guerra civil, en 1996 se firmaron los acuerdos de paz que ponían fin al conflicto guatemalteco. Desde entonces, pocos avances se han logrado en la convivencia nacional y en la mejora de la vida de los sectores más vulnerables del país, sobre todo de los indígenas, que representan un 65% de la población.

Dos años después de la firma, el 24 de abril, la Comisión Nacional de Reconciliación, presidida por el obispo católico Monseñor Juan Gerardi, presentaba el resultado de sus investigaciones en materias de derechos humanos en un documento titulado Guatemala: nunca más. El informe recogía los testimonios de miles de testigos y víctimas de la represión estatal y culpaba de la mayoría de los crímenes al ejército guatemalteco; documentaba más de 54.000 violaciones de los derechos humanos durante la dictadura militar (1960-1996); y atribuía al ejército y la represión estatal la autoría de las masacres, torturas, violaciones masivas, desapariciones forzadas, mutilaciones y otros crímenes que caracterizaron aquel periodo.

Dos días después, el 26 de abril, el obispo Gerardi era asesinado en la casa parroquial donde residía en Ciudad de Guatemala.

Feliciano Velásquez comenta que, con este asesinato, el ejército quiso evitar "ese señalamiento por nombre a todos los militares culpables que habían cometido el genocidio. A partir de ese momento, los militares tomaron el poder a través del terror, del miedo, y de la persecución, que es la situación en la que hoy día nos encontramos en Guatemala".

El abogado Ramón Cadena insiste en que, debido a la falta de cumplimiento de los acuerdos de paz, hoy día se están nuevamente manifestando prácticas del pasado como la criminalización de la protesta social, situación que se dio durante la guerra. "Pero antes acusaban a los dirigentes de las comunidades y a los abogados y abogadas que los apoyaban de comunistas, hoy se nos acusa de terroristas. Y a las comunidades y a sus dirigentes se les persiguen acusadas de ser terroristas y de violar la ley. Lo que se está tratando de hacer es afectar la protesta social, de anular la oposición al modelo de desarrollo económico que el estado pretende imponer".

La lucha continúa

 

El incumplimiento de los acuerdos de paz por parte del Estado guatemalteco motivó el aumento de los conflictos en el mundo rural, el cual rechaza un modelo de desarrollo impuesto desde arriba y que se resume en la enajenación de los recursos naturales a favor de grandes compañías internacionales.

Feliciano Velásquez cita el ejemplo de la empresa española Unión Fenosa como una de las responsables, según él, de la represión y violaciones que sufren los campesinos guatemaltecos, especialmente en el departamento de San Marcos.

Con la privatización de la producción y distribución de energía eléctrica, en el Gobierno de Alvaro Arzú (en la actualidad alcalde de Guatemala), en 1998 Unión Fenosa se quedó por 50 años con la concesión de la distribución de energía eléctrica a 20 de los 22 Departamentos de Guatemala. En el año 2011 el fondo de inversión Actis del Reino Unido compró a las acciones de Unión Fenosa.

La obligación de la concesión es llevar electricidad a todas las comunidades de los departamentos donde opera. Pero en el año 2000 empezaron a darse anomalías como contadores irregulares, lecturas erróneas de los mismos, precios abusivos y apagones constantes que causaron pérdidas de productos perecederos como carnes y lácteos, riesgos en centros de salud y hospitales, quema de aparatos electrodomésticos, sabotajes al sistema de baja y alta tensión para echarle la culpa a usuarios, cortes injustificados y cobros muy elevados por re-conexión.

La comunidad se organiza para reparar el suministro eléctrico.

Desde el año 2008, la población ha interpuesto un mínimo de 90.000 denuncias ante la Comisión Nacional de la Energía Eléctrica. Antes, a lo largo de siete años, se buscó el dialogo con la empresa. Sin embargo, comenta Velásquez, "la respuesta de Unión Fenosa fue el menosprecio, la prepotencia, las amenazas y la represión: primero cortando el servicio eléctrico a determinadas comunidades y pronto con la violencia, criminalización y asesinatos, utilizando las fuerzas militares y policiales para amedrentar y sembrar el terror a la población. En diciembre de 2009, a petición de Unión Fenosa el Gobierno decretó el estado de sitio, restringiendo una serie de garantías constitucionales".

Fue a raíz de estos problemas que en noviembre de 2002 las comunidades campesinas crearon el FRENA, cuyo objetivo era resolver "los problemas relacionados con la pésima distribución de energía eléctrica, la introducción de permisos para minería, violaciones a los derechos humanos por parte de las transnacionales y la represión desde entidades gubernamentales del Estado. Se trataba de empoderar a la población. Al no haberse resuelto las anomalías y no haber tenido reparación de los daños, el FRENA decidió que la resistencia se basara en el no-pago de la factura".

Según Velásquez, desde el año 2009 los líderes del FRENA sufren amenazas, persecución y asesinatos por su lucha contra diferentes transnacionales. En 2009 se denunció el asesinato de 16 líderes comunitarios y otros cuatro en el 2010. Por ejemplo, el 13 de enero de ese año, cuando viajaba a San Marcos desde Ciudad de Guatemala, fue asesinada Evelinda Ramírez Reyes, presidenta del FRENA de Retalhuleu. El 11 de febrero, el activista Germán Antonio Curup, del movimiento opositor a la instalación de la planta de Cementos Progreso en San Juan Sacatepéquez, fue secuestrado por desconocidos y hallado muerto tres días después, degollado y con señales de tortura. Seis días después, el 17 de febrero, Octavio Roblero, también dirigente del FRENA, fue asesinado en Malacatán, departamento de San Marcos. Ese mismo día, fue también asesinado Juan Antonio Chea, abogado indígena maya, colaborador de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA) y del Programa Nacional de Resarcimiento (PNR) por disparos efectuados por desconocidos en Cobán, Alta Verapaz.

 Cadena (primero por la derecha) y Velásquez (tercero) ante el Congreso con acompañantes


Dichos atentados provocaron la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y una acción urgente por parte de Amnistía Internacional. Por su parte, las distintas transnacionales han negado cualquier relación con este tipo de hechos, procediendo a su vez a interponer denuncias contra miembros del FRENA por amenazas.

A partir de diciembre de 2014, se está viviendo un recrudecimiento de las acciones contra las comunidades, llevándose a cabo nuevas detenciones de siete dirigentes del FRENA, lo que provocó la huida de muchos otros y sus familias que siguen refugiadas en la selva, informa Velásquez tras el regreso a su país.

Dos modelos económicos contrapuestos

 

Frente a la enajenación de los recursos naturales a favor de las multinacionales extranjeras, los campesinos guatemaltecos proponen “proyectos alternativos que garanticen la soberanía alimentaria y la soberanía territorial y el manejo adecuado de los recursos que les pertenecen”, dice Velásquez. Como consecuencia de este movimiento, concluye el líder, “estamos declarando nuestros territorios libres de transnacionales”.

Optimismo y esperanza

 

Los dos activistas de los derechos de los campesinos guatemaltecos están convencidos de que están en el buen camino, de que van a ganar la lucha contra las empresas y el estado guatemalteco, aunque por el camino se queden muchos compañeros.

“Porque vale la pena lo que hacemos, es que no hemos claudicado ni retrocederemos pase lo que pase, no importa el desgaste que estemos pasando, aparte de la persecución, el señalamiento, las amenazas y la calificación que nos hacen tanto las empresas como las fuerzas de seguridad del estado, o este mismo, calificándonos de terroristas y de que somos unos movimientos que promovemos las desestabilización del país, sin embargo los que claramente desestabilizan son las empresas en alianza con el Estado”, concluye Feliciano Vásquez.

Para saber más y apoyar la campaña lanzada por Éxodo contra la impunidad de las multinacionales y los derechos humanos y de los pueblos indígenas, en Guatemala, se puede pinchar AQUÍ.

Fuente:  http://elpais.com/elpais/2015/02/09/planeta_futuro/1423501551_654286.html





18 febrero 2015

Homenaje al ‘coronel Xanti’, comisario político de Durruti y fundador del XIV Cuerpo de Guerrilleros de la República.

RAIMUNDO CASTRO 

El suyo es un nombre imprescindible en el conocimiento de la historia de la guerra civil española porque fue un coronel destacado de los servicios secretos de la URSS, el famoso Departamento Central de Inteligencia (GRU), que resultó decisivo en la defensa de Madrid, no sólo como comisario político de Buenaventura Durruti, sino como preparador de los primeros guerrilleros del Ejército Popular de la República y, además, algo poco conocido y sin embargo singularmente relevante, el hombre que inspiró los métodos y los personajes que Ernest Hemingway recogió en su espléndida novela ¿Por quién doblan las campanas?

El osetio-alano Jadzi Omar Mámsurov, conocido entonces por su nombre de guerra, coronel Xanti, fue de los primeros voluntarios soviéticos que acudieron a luchar a Madrid tras el golpe de Estado del general Franco y el inicio de la Guerra Civil y era considerado un hombre imprescindible tanto por el agregado militar de la URSS, el general Wladimir Gorev, como por el Teniente Coronel Vicente Rojo, a quienes había encomendado la defensa de la capital el propio general José Miaja. Tanto por su labor en España, como anteriormente en la guerra ruso-finlandesa y después en la Segunda Guerra Mundial, acabó siendo un auténtico héroe en toda la Unión Soviética.

De ahí la importancia singular que tiene el monumento que se inauguró el lunes, 16 de febrero, en el Parque de la Solidaridad de Fuenlabrada, gracias al esfuerzo de dos asociaciones para la recuperación de la memoria histórica, la española Archivo Guerra y Exilio (AGE) y la Fundación Cultural Azanbék de Osetia del Norte, del investigador de Izquierda Republicana Jesús Fuentes y, cómo no, del alcalde socialista de la ciudad madrileña que lo ha promovido, Manuel Robles Delgado.

De la relevancia del acto –que además se celebra en esta fecha con motivo del 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial- da buena muestra el hecho de que el actual presidente de Osetia del Norte-Alania (una república caucasiana que forma parte de la Federación Rusa), el descendiente del homenajeado Teimuraz Mamsurov, acuda en persona a la inauguración junto al embajador ruso y otras organizaciones como el Centro de Cultura y Ciencia Rusa en Madrid.

Mamsurov ha comentado al diario RIA Novosti:  “Para mí es un honor cumplir con esta misión histórica. En nombre de los residentes de Osetia me gustaría dar las gracias al pueblo español, que recuerda a los héroes que lucharon en el lado del Frente Popular contra el régimen apoyado por la Alemania nazi. En el contexto del resurgimiento del neofascismo, el monumento al combatiente contra la `peste marrón´ en Europa manifestará de nuevo la aspiración de todos los pueblos a vivir en paz. Participaré en este acto no sólo como jefe de la república, sino también como un representante de la familia. Para los Mamsurov, Omar siempre ha sido un ejemplo para las nuevas generaciones”.

No en vano, la estatua granítica lleva grabado un texto más que significativo en una de las dos columnas que la adornan: “ …el mensaje de la Patria eterna que dice a todos sus hijos: PAZ,PIEDAD Y PERDON. Manuel Azaña”.

Xanti, a petición de Mijail Kolsov, el corresponsal de Pravda que el propio Josep Stalin envió a controlar a los mandos soviéticos en España para que ejerciese como espía personal, se entrevistó con Hemingway para contarle cómo funcionaban los guerrilleros detrás de las líneas franquistas. Contra su voluntad, porque consideraba que no debían revelarse ese tipo de informaciones, accedió a contarle lo que quería saber basándose en la actuación de los guerrilleros extremeños. Y en esas charlas, además, según reveló él mismo años después, le dio las claves de los métodos y los personajes que aparecen en la novela. Aunque uno de ellos, el protagonista Robert Jordan, es mezcla de uno de los citados por Mámsurov, un joven pelirrojo norteamericano que conoció personalmente el escritor y que murió en Bilbao, y del comandante del Batallón Lincoln Robert Hale Merriman.

Pese a ser de la GRU, Mamsurov se llevó muy bien con Durruti el poco tiempo que estuvo con él en el frente de Madrid. La que luego fue su esposa, Paulina Abramsom, de origen argentino, fue su traductora en los encuentros y conversaciones con el líder anarquista. Su cuñada, Adelina Kondratieva, fallecida recientemente en Moscú, era la presidenta de la asociación española AGE. Su secretaria general, Dolores Cabra, que también ha sido decisiva en la promoción de la estatua, ha recordado a cuatopoder.es que Adelina fue impulsora del gran homenaje a las Brigadas Internacionales que se celebró en Madrid en 1996, junto al inter-brigadista yugoslavo Lazar Udovicki y el dirigente del PCE Santiago Álvarez. El Gobierno español reconoció su nacionalidad española e incluso su grado de teniente de la Aviación Republicana, donde ejerció como traductora de ruso de los mandos soviéticos.

16 febrero 2015

Los anticuados.

LIDIA FALCÓN
 
A Carlos París, en el primer aniversario de su fallecimiento
 
En el homenaje que le brindamos el pasado 5 de febrero en el Ateneo de Madrid yo expliqué que Carlos París era de una fidelidad absoluta a sus principios y a sus amores. Nunca tuvo más relaciones sexuales que con sus esposas y no concebía que se mantuvieran relaciones sexuales sin amor. Yo, que soy menos rígida, le tachaba de anticuado. Lo que era cierto. Carlos París era un anticuado. Creía firmemente en las virtudes heroicas, como Don Quijote, luchaba por defender las causas nobles, por proteger a los desvalidos, por anteponer —frente a cualquier otra consideración y beneficio— el honor, la lealtad, la honradez, el sacrificio total por los ideales que defendía, y el amor y la fidelidad a sus principios inquebrantables.
 
Hoy estaría triste y desconcertado ante las discusiones, escisiones y traiciones que se producen en el seno de la izquierda y absolutamente asombrado de que se pueda afirmar que no se es de derecha ni de izquierda. Habíamos comentado mucho cómo el lenguaje ha ido cambiando para enmascarar las ideas de izquierda y el análisis marxista de la realidad. En sus escritos y conferencias denunció la ideología dominante que había encubierto la lucha de clases, puesto que se afirma que ya no hay clases, sino una sociedad dual en la que unos tienen cosas y otros no, de la misma manera que hay altos y bajos y narigudos y chatos. Un lenguaje que ha permitido la hegemonía de la ideología dominante capitalista, que no ha sido combatida por la izquierda con la contundencia que merece. Él decía que la izquierda estaba presa del Síndrome de Estocolmo, acercándose cada vez más a la derecha para merecer su perdón.
 
Esa imposición de una ideología basada en la doctrina capitalista liberal ha calado de tal manera en todos los ámbitos que hasta el feminismo la está asumiendo y la difunde sibilinamente. Desde algunos grupos de mujeres, y por dirigentes altamente cualificadas, veteranas de esta lucha y que además provienen de partidos comunistas se ha afirmado que el Movimiento Feminista no es de derechas ni de izquierdas.  Que la política no tiene que interferir en esa lucha. Por un lado, porque el objetivo es atraerse a la mayor cantidad de mujeres, de la ideología que sea; por otro, porque, según ellas, muchas mujeres de derechas son feministas.
 
No sé si esa adscripción política se refiere a que votan a los partidos de derechas, pero después acuden a las reuniones o manifestaciones de las mujeres y con ello ya pretenden ser feministas. ¡Lo que aceptan esas dirigentes que se muestran tan abiertas y liberales!.
 
Como esta nueva tesis de que no hay que basarse en la anticuada concepción de la división entre derecha e izquierda está teniendo cada vez más éxito, tanto en la penetración en los movimientos sociales como en la difusión que de ella hacen los medios de comunicación, creo que es bueno aportar unas consideraciones al respecto.
 
La anticuada división entre izquierda y derecha se basaba en la evidente lucha entre el poder reaccionario que mantiene sus privilegios, el de las clases opresoras que se inscriben en la derecha –ellos mismos lo han reconocido siempre-, y la lucha de los oprimidos y explotados por arrancar el poder a la aristocracia y a la burguesía, que son la izquierda. La lucha de las mujeres tuvo que enfrentarse a los hombres, de cualquier clase, para afirmar su existencia en el planeta y, como todo movimiento contra el poder, es de izquierdas. Porque no se puede afirmar que se es feminista y no se es de izquierdas. Esto es una contradicción en sí misma. Cierto que al parecer muchas mujeres de partidos de derechas y hasta del Opus Dei se han introducido en el Movimiento Feminista como buzos, de la misma forma que otros son agentes encubiertos de la derecha en los partidos comunistas, los movimientos anarquistas o los sindicatos. Pero ello no hace feministas a estas mujeres como no hace de derechas el Movimiento Feminista.
 
No se puede aceptar la tesis de que el feminismo no es de derechas ni de izquierdas, que pertenece a un limbo sin ideología. No se puede aceptar ni difundir, en primer lugar, porque es mentira. Todo movimiento es crítico y opositor del poder, de otro modo, colabora con él. Y, por supuesto, es obligación de los dirigentes de los movimientos sociales decir la verdad. Siguiendo a Antonio Gramsci, “la verdad es siempre revolucionaria”. Y la exigencia de la verdad obliga a que no se difundan mensajes engañosos al pueblo. Porque para engañar a los pueblos ya está la derecha.
 
En el momento en que no se establece una línea roja entre la derecha —que significa la expoliación de los pueblos, el triunfo del capital sobre el trabajo, la exacción de la mayor plusvalía de la fuerza de trabajo, la esclavitud de las razas de color, la persecución de los emigrantes, la depredación del medio ambiente, la opresión de las mujeres— y la izquierda —que lucha contra todo ello—, “cualquiera” puede pertenecer a ese movimiento. Y con la participación de cualquiera comienzan a desvirtuarse los principios y las estrategias. En realidad, lo que se pretende es  encubrir una realidad: la de la lucha de clases. Ocultación que siempre hace la derecha. Esto va a asociado a que algunas feministas no quieran llamarse así, o que difuminen los principios feministas con el propósito de atraer a mujeres –ahora es un mantra que deben de ser jóvenes- de las que nada sabemos de su feminismo.
 
Esta política que se introdujo hace dos décadas en el Movimiento Feminista llevó a aceptar que las mujeres del Opus e incluso asociaciones de la Iglesia que están haciendo labor social se introdujeran en su seno, penetrando ideológicamente en amplios estratos de los trabajadores mientras suplantan las labores que debería realizar el Estado con personal laico. El resultado, como ejemplo, el Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid, en el que las mujeres de derecha durante veinte años impidieron aprobar los acuerdos y objetivos mínimos del feminismo: el aborto, la prohibición de la pornografía, la abolición de la prostitución. Cuando la penetración de las mujeres de derecha fue mayoritaria, ante la permisividad y hasta el contento de ciertos sectores del Movimiento Feminista,  las del PP ganaron las elecciones —puesto que cada vez se unían más mujeres, sin importar su procedencia ni ideología— a la Presidencia del Consejo y  lo mataron. Que era su objetivo.
 
Ir escondiendo la identidad, los principios ideológicos o la línea programática con el propósito de atraer más mujeres  conlleva que si se renuncia a los términos de la lucha, estamos renunciamos a nuestra identidad. Y ello no conduce más que a la disolución del Movimiento Feminista o que éste caiga en manos de la derecha.
 
La creencia de que cuantas más mujeres entren en el Movimiento Feminista somos más fuertes no está probada científicamente. Podemos ser muchas mujeres y acabar con el feminismo. Tenemos que hacer política y política de izquierdas. Porque para distribuir caridad y asistencia social ya tenemos un montón de asociaciones de derechas que están engañando a mujeres y a hombres porque les dan de comer, pero no feminismo precisamente.
 
Nosotras tenemos la obligación de difundir el feminismo y prestigiarlo, sobre todo, entre esas jóvenes recién llegadas al mundo que creen que no existió nada antes de ellas y que no saben lo que es el feminismo. Porque el feminismo es una lucha muy seria. El feminismo es un movimiento social, es una ideología filosófica, es un programa político. No es la diversión de un rato ni la participación en unas elecciones. Y gracias a nuestras antepasadas desde hace 200 años hemos avanzado hasta el punto en que nos encontramos. Si no nos reclamamos de izquierda radical quizá lograremos alguna portada de periódico, o unos segundos de televisión con un éxito muy efímero porque, al cabo de una semana, nadie se acordará de ese informativo. Lo único que sucederá es que se retrocederá en feminismo.
 
Para la izquierda tampoco es rentable esa dejación de principios y de objetivos.  Cuando el pueblo se da cuenta de que los que negaron la contradicción entre izquierda y derecha y se situaron en una posición ambigua —cabe recordar la afirmación del dirigente chino que tanto gustó a Felipe González de que “no hay que fijarse si el gato es blanco o negro porque lo importante es que cace ratones”— en realidad están haciendo una política de derechas. Y deciden votar a ésta, que es el original, y no conformarse con la copia.
 
Naturalmente que el feminismo —no radical, simplemente feminismo— es minoritario en número de adscritas, aunque sumemos varios miles. Pero ese movimiento minoritario ha logrado los mayores avances para la mujer en toda la historia de nuestro país. Y lo ha conseguido únicamente cuando ha luchado frontal y valientemente contra el poder, contra la reacción, contra la derecha. Reclamando el derecho al voto, la igualdad de derechos, el divorcio, la libre disposición de anticonceptivos y aborto, la igualdad de salarios y el acceso al poder político. Cuando, una vez obtenidas estas conquistas, buena parte del Movimiento Feminista ha dejado su vocación revolucionaria y ha colaborado con los gobiernos de turno, los retrocesos han sido evidentes. Y ahí están: la pérdida de Institutos de la Mujer, la eliminación de Observatorios de Violencia, una Ley de Violencia inoperante, un abandono de las mujeres maltratadas y el aumento de los feminicidios. Empleos basura y a tiempo parcial para las mujeres, diferencias salariales cada vez más acusadas y una cultura ofensivamente machista.
 
Uno de mis seguidores en Facebook me escribe: “¿Consideras que esas ideas tan atrasadas y socialistas en una sociedad que cambia de forma de ser y pensar tienen algún sentido común?” He ahí otro mantra que se ha introducido en la “nueva” ideología: ampararse en el sentido común. Y recuerdo la frase de Marx cuando decía que “el sentido común es muy útil para la economía doméstica, pero sirve muy poco para hacer revoluciones”.
 
Por el camino de la dejación de principios, de la tibieza en nuestros planteamientos, de encubrir las categorías marxianas con un lenguaje eufemístico, de negar la existencia de la lucha de clases, y de la derecha y la izquierda, únicamente iremos a nuestro hundimiento como Movimiento Feminista capaz de llevar a cabo las transformaciones necesarias en nuestra sociedad, para que las mujeres (y los trabajadores) no sigan siendo eternamente la clase explotada y oprimida que es hoy.
 
Ya sé que, como Carlos París, pertenezco a la estirpe de los anticuados. Y bien orgullosa que estoy de ello.
 
LIDIA FALCÓN O’NEILL es licenciada en Derecho, en Arte Dramático y Periodismo y Doctora en Filosofía. Nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Wooster, Ohio. Es fundadora de las revistas Vindicación Feminista, y Poder y Libertad, que actualmente dirige.
Creadora del Partido Feminista de España y de la Confederación de Organizaciones Feministas del Estado Español. Ha participado en el Tribunal Internacional de Crímenes contra la Mujer de Bruselas, en el congreso Sisterhood Is Global de Nueva York, en todas las Ferias Internacionales del Libro Feminista y en los Foros Internacionales de la Mujer de Nairobi y de Beijín.
Es colaboradora de numerosos periódicos y revistas de España y de Estados Unidos. Ha publicado 42 libros. En el terreno del ensayo destacan: Mujer y Sociedad, La Razón Feminista, Violencia contra la mujer, Mujer y Poder Político y Los Nuevos Mitos del Feminismo que han sido traducidas a varios idiomas.
Así mismo, tiene una extensa obra narrativa Cartas a una idiota española, Es largo esperar callado, Los hijos de los vencidos, En el Infierno, El juego de la piel, Rupturas, Camino sin retorno, Postmodernos, Clara, Asesinando el Pasado, Memorias Políticas, Al Fin estaba Sola, Una Mujer de nuestro Tiempo, Ejecución Sumaria y el libro de poesías Mirar Ardiente y Desgarrado.
 
 

12 febrero 2015

Lenin reactivado. Hacia una política de la verdad, de Slavoj Žižek, Sebastian Budgen y Stathis Kouvelaki.

Francisco Martínez Hidalgo 

     Este ensayo es una piedra más en un largo y tortuoso camino por la recuperación de la izquierda como alternativa política.



Cuando la falta de alternativas relevantes ante la crisis económica internacional parece sumir a la izquierda política en su enésima crisis, y junto con el nacimiento de incipientes voces renovadoras todavía susurrantes, surge la necesidad de recuperar a aquellos que durante el siglo XX han contribuido decisivamente a hacer de la izquierda una alternativa política concreta a los problemas de las personas y las sociedades. 


Sin embargo, este proceso dista increíblemente de resultar sencillo o exento de obstáculos. Al incesante y contundente combate desde la derecha o la excesiva fragmentación que lleva a hablar de las “izquierdas”, se suma la memoria de un pasado oscuro y confuso –repleto de acusaciones y reproches, o la solidez de falsas ideas preconcebidas y de interpretaciones maliciosas sobre lo vivido y sus protagonistas. Un contexto al que no es ajeno, incluso a lo mejor es uno de sus principales afectados, el recuerdo de Vladimir Ilich Uliánov, Lenin.

Uno de los editores de este volumen, el filósofo esloveno Slavoj Žižek, ya editó en Akal un volumen con afán restituidor de su figura y sus ideas –‘Repetir Lenin’ (2004). Otras de las figuras autoras de otros tantos capítulos son, además, algunas de las más publicadas y refutadas mentes izquierdistas en el panorama editorial Español –Alain Badiou, Alex Callinicos, Terry Eagleton, Étienne Balibar o Antonio Negri. Y todas en su conjunto reúnen un capital intelectual capaz de afrontar con solvencia el análisis del leninismo desde el más profundo conocimiento y el más firme rigor. De cualquier otra forma, cumplir con el objetivo de recuperar a Lenin para el pensamiento izquierdista del s. XXI sería una misión imposible.

El Lenin presente en estas páginas es persona y pensamiento, figura de su tiempo y herencia para el futuro. Simultaneando la perspectiva biográfica, donde se denuncian las inexactitudes o exageraciones mientras se proponen nuevas relecturas; con la perspectiva interpretativa de sus acciones y obras políticas, echando luz tanto sobre su relevancia anterior como sobre su vigencia en el contexto político actual. 

Aún más, fenómenos políticos contemporáneos como la intervención del proceso globalizador sobre la movilidad de capitales, la crisis del pensamiento de izquierda y su substitución por la generalización moral del anticapitalismo o las actitudes antisistema, o la teorización nebulosa sin una confrontación política concreta en el plano de la realidad cotidiana, son asumibles en forma de problemas desde una perspectiva leninista reactivada y actualizada a la luz del presente.



Las cuatro partes que constituyen este ensayo recogen, en su mayor parte, ponencias presentadas en una conferencia sobre Lenin celebrada en 2001 –junto con otros textos escritos ‘ad hoc’ para este análisis colectivo, y que poseen cuatro enfoques tan complementarios como diferenciados. La primera parte examina la figura de Lenin y la actualidad de su pensamiento: poniendo de relieve la tendencia a la demagogia y lo visceral cuando se le alude, al tiempo que se reivindica la necesidad tanto histórica como intelectual de su obra. En un tiempo en el que el gobierno más represivo e intolerante de Europa era el del zar Nicolás II de Rusia, y crecían por doquier los grupos políticos que consideraban el terrorismo una forma legítima de lucha social –incluido el hermano de Lenin y él mismo en su juventud, fue capaz de extraer una lectura original del contexto y proponer una solución política desde la organización social.

En la segunda parte, es su presencia en la filosofía contemporánea la que se escudriña: con especial énfasis en su propuesta interpretativa de la ligazón entre Hegel y Marx. Justo cuando el marxismo ortodoxo desligaba a Marx de sus herencias intelectuales, proyectando la herencia marxista sin considerar siquiera sus fuentes y la indiscutible aportación con la que éstas contribuyeron a su pensamiento. Lenin fue capaz de volver a Hegel para enriquecer el método dialéctico, la autocrítica constante con la realidad y con uno mismo, y proponer una fórmula para la interpretación social y la creación de conocimiento. Con sus salvedades en cuanto al rigor de su método o a la exhaustividad de sus textos, todas ellas recogidas también en estas contribuciones, se echa luz sobre el valor intrínseco de sus ideas.

En la tercera parte, las aportaciones se centran en la guerra y el imperialismo. La entrada de Rusia en la Gran Guerra, y los cambios estructurales de las condiciones sociales que suponía aquella decisión, trajo consigo una ruptura en la obra Leninista; los cambios producidos son analizados aquí, en sus líneas generales más significativas, con sus carencias y nuevas aportaciones. La guerra provocó que el tema del imperialismo cobrase mayor importancia en su trabajo, vista como un conflicto de expansión capitalista, promovió una reacción de simpatía hacia los Movimientos de Liberación Nacional (MNL), y generó notables discusiones dentro del socialismo ruso. Una literatura teórica que es útil contemporáneamente tanto para el análisis internacionalista de/en la era de la globalización, como para el análisis concreto sobre el avance democrático de los distintos Estados-nación –con sorprendentes resultados en algunos casos. Desenmascarando a la democrática formal en cuanto pantalla de conflictos sociales de fondo cuyo silencio sistémico genera frustración y descontento.

Y, finalmente, se destaca la visión leninista sobre la política como herramienta de acción y de transformación social. Una concreción destacada habitualmente sobre su visión del partido como instrumento líder en la innovación y la transformación de la realidad, pero cuyo retrato en exceso rígido y disciplinario ha relegado a un segundo plano su apuesta por la flexibilidad de acción, por la heterogeneidad de las alianzas entre los grupos miembros, o por la discusión y el debate intenso entre posiciones durante los procesos de exposición de problemas y toma de decisión. Definiendo un partido, en definitiva, firme en la ejecución de las metas y los objetivos que se ha marcado, al tiempo que abierto y dinámico a la hora de escuchar análisis diferentes y tomarlos en consideración.

Las conclusiones inacabadas o los flancos todavía por tratar que poseen estos textos suponen una doble muestra de la honestidad y valía intelectual de esta compilación. Por un lado, la propuesta de Lenin de construcción teórica a la luz de la interpretación de los hechos implica la posible continua renovación de análisis y conclusiones. Una validez provisional que se ajusta al cientificismo marxista, a la propuesta de relecturas de la importancia de la de Althusser y sus colaboradores, y a la posible actualidad tanto de la propuesta original en la que se inspira, como en las posiciones mismas de sus autores. 

Por otro lado, esta apertura redunda en los análisis como una visión expuesta al criterio de otros y al juicio de los acontecimientos. Cada interpretación posee el valor que su utilidad le puede dar. Y ello expone a los autores a asumir las críticas abiertas no sólo de sus opositores, sino también de los hechos. Un riesgo que se multiplica varias veces cuando nos referimos a una figura contemporánea sobre la que surgen los prejuicios en cantidad y volumen tales como los relativos a Lenin.

‘Lenin reactivado. Hacia una política de la verdad’ (Akal, disponible en FantasyTienda) es, entonces, una piedra más en un largo y tortuoso camino por la recuperación de la izquierda como alternativa política. Importante, por la calidad y profundidad de análisis de los textos que la construyen. Sólida, por el rigor con el que se utiliza y aplica uno de los pensamientos políticos socialistas más reconocibles de la izquierda política. Y amplia, por su versatilidad y capacidad de metamorfosis en el adaptarse y contribuir positivamente a uno de los debates político-ideológicos más decisivos de la actualidad. Aquel por el que se debe decidir si es viable o no, si existe o continúa siendo una entelequia, una alternativa real al capitalismo como sistema y al individualismo como forma de interpretar y estar en el mundo.

http://www.fantasymundo.com/articulos/3147/lenin_reactivado_hacia_politica_verdad_slavoj_%C5%BDi%C5%BEek_sebastian_budgen_stathis_kouvelaki

08 febrero 2015

El fetichismo de la mercancía y su secreto.

Escuela de cuadros
 
Estudiamos esta sección de "El Capital" con Néstor Kohan.

Puedes leer "El carácter fetichista de la mercancía y su secreto" (capt. 1, secc. 4): http://pendientedemigracion.ucm.es/in...
 
 

 
 

01 febrero 2015

Podemos e Izquierda Unida: el partido orgánico de la revolución democrática.

Manolo Monereo
 
Para José Díaz Ramos, memoria vivida.
 
Que se está construyendo acelerada y sistemáticamente el partido antiPodemos no hay ninguna duda. Basta mirar los medios de comunicación y se verá con mucha claridad que todo está ya permitido. Se trata de confundir, desviar y convertir a esta fuerza política en algo contrario a lo que es. La idea que hay detrás es simple: todos somos iguales, es decir, todos robamos, nos aprovechamos de los bienes públicos y nos corrompemos en el ejercicio de nuestras responsabilidades. El asunto es tan evidente que se persigue y se pone bajo sospecha a otras personas que, estando en IU, defienden la convergencia con Podemos. Los casos de Tania Sánchez y Alberto Garzón son muy conocidos.
 
Lo que hay es que los partidos y las fuerzas del sistema intentan liquidar a aquellos que los ponen en cuestión. Aquí aparece una idea que tiene mucho que ver con la concepción del Partido que tenía Antonio Gramsci. Como es conocido, el comunista sardo distinguía entre los partidos-institución y el partido orgánico. Los “partidos-institución” son los que conocemos, los que se presentan a las elecciones, los que escenifican “terribles” debates y acusaciones tremebundas. Me refiero al PSOE y al PP. Son los partidos del régimen (junto con los partidos de la burguesía vasca y catalana), son partidos que están de acuerdo en lo fundamental y divergen en lo accesorio. Ellos llaman a lo fundamental “cuestiones de Estado” que van desde la Monarquía hasta la OTAN, pasando por los tratados de la Unión Europea y terminando por el TTIP en negociación secreta.
 
Desde el punto de vista de Gramsci estos serían el partido orgánico del régimen, es decir, las fuerzas fundamentales que hacen posible el dominio de las clases económicamente dominantes. El Estado, su autonomía relativa, permite organizar a las clases dirigentes y obtener el consenso de las clases subalternas. Cuando llegan las crisis, como ahora, esa autonomía relativa se hace mucho más estrecha y es fácil percibir que, tanto el Estado como los partidos dominantes sirven abiertamente a los intereses de los grupos de poder económicos. Para entender bien lo que acabo de decir (lo he señalado varias veces en este año) es preciso señalar que, muchas veces, el PSOE ha sido más eficaz para esta tarea que el PP.
 
Para entender lo que Gramsci quería decir es necesario subrayar que el partido orgánico del régimen incluía muchas veces un “estado mayor” que no necesariamente formaba parte del partido institución, y que podía ser un periódico, medios de comunicación, instituciones religiosas y demás fuerzas no formales, jurídicamente independientes pero que mantenían y desarrollaban el régimen político existente. En el centro de todo ello estaban los intelectuales “orgánicos” que aseguraban la hegemonía de las clases dirigentes, sin olvidar a las fuerzas del orden que siempre son la garantía última del poder.
 
Es útil manejar la “caja de herramientas“ del conocido comunista italiano para analizar en toda su complejidad la crisis del régimen que hoy estamos viviendo en nuestro país. Si las cosas las vemos desde abajo, desde los hombres y mujeres comunes, nos daremos cuenta hasta qué punto la emergencia de Podemos cambia el campo de la política. Crisis de régimen y emergencia de Podemos están íntimamente relacionados, sabiendo, Gramsci aquí de nuevo es necesario, que los procesos de ruptura y de restauración están siempre presentes y que nada garantiza el triunfo futuro. Transformación y transformismo son dos modos de ver la alternativa a la que antes se ha hecho referencia.
 
Lo primero fue una masa difusa, heterogénea y contradictoria disponible para la acción política; en segundo lugar, un grupo dirigente que con audacia intenta representar a este amplio sector social; y ahora lo que se vive es el proceso contradictorio y conflictual de construcción de una fuerza política con voluntad de alternativa de gobierno, de régimen y de sociedad. Algo que no es nada fácil, como se puede entender.
 
Aquí es donde juega su papel el partido orgánico. Más allá de la natural competencia entre partidos, parece evidente que el actual Podemos ni política, ni organizativa, ni programáticamente tiene la fuerza suficiente para emprender esta tarea en solitario. Los riesgos de restauración o de cooptación por el sistema no dependen solo de la buena o mala voluntad del equipo dirigente sino de la correlación real de fuerzas político sociales en un contexto, hay que subrayarlo, dominado por la Europa alemana del euro.
 
Quizá, para comprender cabalmente lo que se acaba de decir, deberíamos plantearnos cual es la tarea común para la que, tanto Podemos como IU, están comprometidos. El núcleo de unidad o de convergencia no es otro que el siguiente: conquistar el gobierno para, desde ahí, abrir un proceso constituyente para un nuevo régimen político democrático en nuestro país. La tarea es inmensa y tendrá enfrente a los poderes reales internos y externos. Habría que ir más lejos. El margen de autonomía real de un gobierno Podemos-IU no sería demasiado grande. Como se verá en Grecia tras llegar al gobierno Syriza, los tratados de la Unión nos convierten en un protectorado de la Europa alemana, es decir, la tarea más complicada es mantenerse en el gobierno y ganar día a día autonomía para hacer políticas democrático-populares.
 
El proceso constituyente es la pieza clave. ¿Por qué? Porque para conseguir nuevos instrumentos, nuevas instituciones y nuevas formas de participación desde abajo, se requiere una nueva legitimidad que genere una nueva legalidad que permita realizar los cambios sustanciales. Sin esto, como antes se indicó, lo que se puede hacer desde un gobierno de unidad popular no es demasiado y, además, puede frustrar las esperanzas de los ciudadanos y ciudadanas. Se podría decir, cosa que es cierta, que para esto hace falta la solidaridad de otros países del sur y el compromiso de la izquierda europea. Pero, al final, es aquí y desde aquí desde donde se deben operar los cambios y eso obliga, de una u otra forma, a abrir un proceso constituyente en el país.
 
Esta tarea exigirá una enorme movilización social y un compromiso político de una parte sustancial de la ciudadanía. Aquí hay un problema no pequeño. Parecería que con la alternativa electoral de Podemos el movimiento social se ha paralizado y que, razonablemente, la opción ya es sólo político-institucional. Esto tiene riesgos serios. Una estrategia nacional popular debe de tener en su centro una alianza de clases amplia y, sobre todo, una enorme capacidad de movilización social. En definitiva, sin un contrapoder social y cultural que apoye a un gobierno democrático en nuestro país no parece que los cambios que las poblaciones exigen se puedan realizar.
 
Conviene ahora volver al partido orgánico. Para realizar, hablando con rigor, la revolución democrática que este país necesita, Podemos e IU son insuficientes, necesitamos mucha más fuerza organizada, más capacidad de alternativa y una presión social sostenida en el tiempo. Por eso, deberíamos de abrir en el conjunto de la izquierda y más allá un debate sobre la estrategia a seguir, las alianzas a organizar y las propuestas a realizar en una sociedad y en un mundo que cambia aceleradamente. Expreso mi convicción de que en esta batalla estratégica es decisivo ganarse a la clase obrera organizada, a los trabajadores y trabajadoras: lo nacional popular, a medio o largo plazo, exigirá un protagonismo de clase.
 
Se trata, una vez más, de pensar en grande y de no dejarse tentar por un electoralismo fácil o, lo que sería peor, terminar en el bloque antiPodemos. Nuestra gente necesita unidad para avanzar, una mayoría social muy amplia y una enorme capacidad para despertar ilusión y generar esperanza. Debemos convertir el sentido de la vida y el horizonte de sentidos de la gente común en fuerza operativa y actuante. Necesitamos liderazgos fuertes que inviten a la auto organización y no solo a la delegación como una fuerza partidaria de masas y movimientos sociales capaces de mantener y defender un proyecto común.
 
En definitiva, se trata de construir el partido orgánico de la revolución democrática que suponga un nuevo equipo dirigente en el país al servicio de una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales comprometidos con la emancipación social. A esto se le ha llamado en España siempre república. Cada vez más, esto depende de nosotros, de las personas que creen que se puede transformar la sociedad y convertir nuestras creencias y valores en fuerza y programa político. Nada que perder, todo que ganar.

31-E: Manifestación en defensa de los puestos de trabajo en Everest.

 
 
El sábado 31, el Partido comunista de España (PCE) y las Juventudes Comunistas (UJCE) hemos estado apoyando a los/as trabajadores y trabajadoras de Everest en la lucha contra el ERE y por el pago de las nóminas atrasadas.
 
Porque sólo con unidad, la clase obrera conseguimos nuestras victorias. Uniendo nuestras fuerzas en una misma dirección conseguiremos dar el golpe necesario para salir victoriosos de la lucha.
 
Aquí os dejamos el comunicado elaborado hace una semana por el PCE y la UJCE: 
 
 
¡¡Viva la lucha de la clase obrera!!

25 enero 2015

Rusia debe detener la ofensiva del neonazismo en Novorrusia.

Declaración del CC del PCFR

 Kprf.ru
 
Traducido del ruso por Iñigo Aguirre
 
 
Estos últimos días se ha agravado ostensiblemente la situación en Novorrusia. La artillería de la Junta de Kiev está prácticamente noche y día disparando contra ciudades y pueblos, utilizando los sistemas más mortíferos, los sistemas múltiples de lanzamiento de cohetes “Grad” y “Uragán”. De nuevo se vuelven a cometer terribles crímenes. El número de víctimas entre mujeres, niños y ancianos se cuenta por decenas y el de heridos por centenares. Se han destruido decenas de viviendas. Ya solo en uno de esos disparos de artillería contra una parada de transporte público en Donetsk, el 22 de enero, murieron 15 personas y al menos 30 resultaron heridas. Eso supera al atentado terrorista de Paris que conmovió a todo el mundo.
 
Tras el biombo de los discursos llamando a la paz y al cumplimiento de los acuerdos de Minsk, los rusófobos en Kiev vuelven a la senda de la guerra. Esto vuelve a demostrar una vez más, que el gobierno neonazi en Ucrania, desde el comienzo de la tregua en septiembre del año pasado, nunca ha pensado en un arreglo pacífico. Más bien han utilizado ese respiro que dieron los acuerdos de Minsk, para restablecer la capacidad de combate de sus tropas, para reforzarse, reagruparse y prepararse para la nueva fase de la guerra.
 
El PCFR considera que desde un principio las esperanzas de una salida pacífica a la guerra civil en Ucrania nunca fueron firmes. Esto es así, porque en Kiev gobierna ahora un grupo oligárquico extremista, que se apoya en auténticos terroristas, descendientes del lacayo fascista S. Bandera. Además, la élite de Kiev no deja de ser un arma obtusa en manos de los EEUU, quienes se han fijado como objetivo embarcar a los pueblos ruso y ucraniano en una guerra fratricida y al mismo tiempo desestabilizar Europa.
 
La nueva carnicería orquestada por la Junta de Kiev, a la que estamos asistiendo en Novorrusia y el silencio absoluto de Occidente a este respecto, dejan bien a las claras la falaz hipocresía de sus llamamientos sobre la democracia y el respeto de los derechos humanos. Europa se rebela cuando mueren periodistas parisinos, sin embargo guarda un cínico silencio cuando siguen matando cada día, en Novorrusia, a población civil.
 
Por si no fuera suficiente, Occidente ofrece sus tribunas para que intervengan públicamente, a los líderes de un gobierno que es culpable de los asesinatos de decenas civiles que se cometen a diario. La intervención del Sr. Poroshenko en el Foro económico de Davos es una confirmación fehaciente de que las “democracias” occidentales están dispuestas a taparse los ojos ante los más salvajes crímenes de guerra, con tal de apoyar a sus vasallos en Kiev. De este modo, están en la práctica alentando el avance impetuoso del fascismo en Ucrania.
 
Europa ya se dio un baño de sangre y lágrimas de millones de personas en los años 40, cuando se permitió el ascenso de Hitler al poder, para embriagar a la nación alemana. Hoy los mandamases de la Unión Europea vuelven a tropezar con la misma piedra. El 70 aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz, por tropas soviéticas, debía haber servido de importante recordatorio, de las consecuencias que puede acarrear el reavivamiento del fascismo. Sin embargo en Europa han dejado claro que prefieren hacer ver que no existe ninguna ligazón entre el nazismo hitleriano de Alemania y el fascismo banderista en Ucrania.
 
Todavía se está a tiempo de detener el desarrollo de este tumor cancerígeno en Europa Oriental. Todavía estamos a tiempo de evitar el sufrimiento y la muerte de miles de personas en las regiones de Donetsk y Lugansk. Todas las gentes honestas de Europa y Rusia deben alzarse de un modo firme, en defensa del pueblo de Novorrusia, denunciando y condenando públicamente el auge del monstruo neofascista bajo el ajado manto de la democracia occidental.
 
Rusia como heredera de la Unión Soviética que detuvo al fascismo en los años 40, está obligada a hacer todo lo posible para evitar la propagación de la peste nazi en Europa y para defender a la población de Novorrusia del genocidio por parte del régimen pronorteamericano de Kiev. Para ello no basta con manifestar voluntad política, sino que se necesita dar paso a una nueva política económica, cuyo objetivo no sea asegurar los superbeneficios de los oligarcas, sino la creación de un Estado fuerte e independiente. Solo entonces podrá ser un aliado fiable de los pueblos hermanos. Solo así podrá defender sus fronteras del peligro externo.
 
Guennadi Ziugánov, presidente del CC del PCFR.