29 marzo 2016

Ni calco ni copia: Che Guevara búqueda de un nuevo socialismo.

Michael Löwy

Octubre de 2004

En un articulo publicado en 1928, José Carlos Mariátegui -el verdadero fundador del marxismo latino-americano- escribía las siguientes palabras: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano. He aquí una misión digna de una generación nueva”. No fue escuchada su advertencia : en este mismo año empezó el movimiento comunista latino-americano a caer bajo la influencia del paradigma stalinista, que impuso, durante casi medio siglo, el calco y la copia de la ideología de la burocracia soviética y de su llamado “socialismo real”.

No sabemos si el Che conocía este texto de Mariategui; posiblemente sí lo había leído, puesto que su compañera Hilda Gadea le había prestado los escritos de Mariategui, durante los años que precedieron la revolución cubana. De todas las maneras se puede considerar que buena parte de su reflexión y de su práctica política, sobretodo en los años 60, tenía como objetivo salir del callejón sin salida a que llevaba la imitación servil del modelo soviético y est-europeo. Sus ideas sobre la construcción del socialismo son una tentativa de “creación heroica” de algo nuevo, la búsqueda –interrumpida e inacabada– de un paradigma de socialismo distinto, y en muchos aspectos radicalmente opuesto a la caricatura burocrática “realmente existente”.

De 1959 hasta 1967, el pensamiento del Che evolucionó mucho. Él se alejó cada vez más de las ilusiones iniciales acerca del socialismo soviético y del estilo soviético -es decir, stalinista- de marxismo. En una carta del 1965 a un amigo cubano él critica duramente el “seguidismo ideológico” que se manifiesta en Cuba por la edición de manuales soviéticos para la enseñanza del marxismo. Estos manuales –que el llama “ladrillos sovieticos” – “tienen el inconveniente de no dejarte pensar : el Partido ya lo hace por tí y tú lo debes digerir”. Se percibe de manera cada vez más explícita, sobretodo en sus escritos a partir del 1963, el rechazo al “calco y copia” y la búsqueda de un modelo alternativo, la tentativa de formular otra vía al socialismo, más radical, más igualitaria, más fraternal, más humana, más consecuente con la ética comunista.

Su muerte en octubre del 1967 va a interrumpir un proceso de maduración política y desarrollo intelectual autónomo. Su obra no es un sistema cerrado, un planteamiento acabado que tiene respuesta para todo. Sobre muchas cuestiones – la democracia en la planificación, la lucha contra la burocracia – su reflexión es incompleta.

El motor esencial de esta búsqueda de un nuevo camino –más allá de cuestiones económicas específicas– es la convicción de que el socialismo no tiene sentido –y no puede triunfar– si no representa un proyecto de civilización, una ética social, un modelo de sociedad totalmente antagónico a los valores de individualismo mezquino, de egoísmo feroz, de competencia, de guerra de todos contra todos de la civilización capitalista – este mundo en el cual “el hombre es el lobo del hombre”.

La construcción del socialismo es inseparable de ciertos valores éticos, contrariamente a lo que plantean las concepciones economicistas -de Stalin hasta Kruschov y sus sucesores- que sólo consideran “el desarrollo de las fuerzas productivas” . En la famosa entrevista con el periodista Jean Daniel (julio del 1963) el Che planteaba, en lo que ya era una critica implícita al “socialismo real”: “El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo contra la enajenación. (…) Si el comunismo pasa por alto los hechos de conciencia, podrá ser un método de reparto, pero no es ya una moral revolucionaria”.

Si el socialismo pretende luchar contra el capitalismo y vencerlo en sus propio terreno, en el terreno del productivismo y del consumismo, utilizando sus proprias armas -la forma mercantil, la competencia, el individualismo egoísta– está condenado al fracaso. No se puede decir que Guevara previó el derrumbe de la URSS, pero de alguna manera él tuvo la intuición de que un sistema “socialista” que no tolera la divergencia, que no representa nuevos valores, que trata de imitar a su adversario, que no tiene otra ambición que “alcanzar y superar” la producción de las metrópolis capitalistas, no tiene futuro.

El socialismo para el Che era el proyecto histórico de una nueva sociedad, basada en valores de igualdad, solidaridad, colectivismo, altruísmo revolucionario, libre discusión y participación popular. Tanto sus críticas –crecientes– al “socialismo real” como su práctica como dirigente y su reflexión sobre la experiencia cubana están inspirados por esta utopía –en el sentido que le da Ernst Bloch a este concepto– comunista.

Tres aspectos traducen concretamente esta aspiración de Guevara y su búsqueda de un nuevo camino: la discusión sobre los métodos de gestión económica, la cuestión de la libre expresión de divergencias y la perspectiva de la democracia socialista. El primero ocupaba, obviamente, el lugar central en la reflexion del Che; los otros dos – que están estrechamente interconectados- están mucho menos desarrollados, con lagunas y contradicciones. Pero no dejan de estar presentes en sus preocupaciones y en su práctica política.

1) Los métodos de gestión económica

Se trata de la célebre discusión del 1963-64 sobre varios aspectos de la planificación, en confrontación con partidarios del modelo soviético – el Ministro del Comercio Exterior Alberto Mora, el director del Instituto Nacional de Reforma Agraria Carlos Rafael Rodríguez – sostenidos por el conocido economista marxista francés, Charles Bettelheim. Los planteamientos de Ernesto Guevara – que recibieron el apoyo del economista marxista belga (y dirigente de la IVa Internacional) Ernest Mandel – constituyen una crítica radical – al principio implícita, después explícita – al “socialismo real”. Los principales aspectos del modelo est-europeo a que se oponía el Che eran:

- la ley del valor como ley objetiva de las economías de transición al socialismo – tesis de Stalin defendida por Charles Bettelheim.
- la mercancía como base del sistema productivo.
- la competencia -entre empresas o entre trabajadores- como factor de incremento de la productividad.
- métodos de incentivo y distribuición más bien individuales que colectivos.
- privilegios económicos para los gerentes y administradores.
- criterios mercantiles en las relaciones económicas entre países socialistas.

En su famoso “Discurso de Argel” (febrero del 1965) Ernesto Guevara llamaba a los países que se reclamaban del socialismo a “liquidar su complicidad tácita con los países explotadores del Occidente”, que se traducía en las relaciones de intercambio desigual que llevaban con los pueblos en lucha contra el imperialismo. Para el Che “no puede existir socialismo si en las conciencias no se opera un cambio que provoque una nueva actitud fraternal frente a la humanidad, tanto de índole individual, en la sociedad que se construye o esta construído el socialismo, como de índole mundial en relación a todos los pueblos que sufren la opresión imperialista”.

Analizando en su ensayo de marzo del 1965, El socialismo y el hombre en Cuba los modelos de construcción del socialismo vigentes en Europa oriental, el Che rechazaba la concepción que pretendía “vencer al capitalismo con sus proprios fetiches”: “Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía tomada como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida…Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”.

Uno de los principales peligros del modelo importado de los países del Este europeo es el incremento de la desigualdad social y la formación de una capa privilegiada de tecnócratas y burócratas: en este sistema de retribución “son los directores quienes ganan cada vez más. Basta ver el último proyecto de la RDA, la importancia que adquiere la gestión del director, o mejor, la retribución de la gestión del director”.

El fondo del debate consistía en una confrontación entre una visión economicista – la esfera económica como sistema autónomo, regido por sus proprias leyes, como la ley del valor o las leyes del mercado- y una concepción política del socialismo, es decir la toma de decisiones económicas – las prioridades productivas, los precios, etc – según criterios sociales, éticos y políticos.

Las propuestas económicas del Che –la planificación versus el mercado, el sistema presupuestario de financiación, los incentivos colectivos o “morales” – tenían como objetivo la búsqueda de un modelo de construcción del socialismo fundamentado en estos criterios y, por tanto, distinto del soviético.

Hay que añadir entretanto que Guevara no logró tener una idea clara de la naturaleza del sistema burocrático stalinista. Siguiendo –en mi opinión– una pista equivocada, buscaba en la NEP, más bien que en el Thermidor stalinista, el origen de los problemas y limitaciones de la experiencia soviética.

2) La libertad de discusión

Un aspecto político importante de la discusión económica del 1963-64, que merece ser subrayado, es el hecho mismo de la discusión. Es decir, el planteamiento de que la expresión pública de desacuerdos es normal en el proceso de construcción del socialismo. En otras palabras, la legitimación de un cierto pluralismo democrático en la revolución.

Esta problemática está sólo implícita en el debate económico. Guevara nunca la desarrolló de forma explícita o sistemática, y sobre todo no la relacionó con la cuestión de la democracia en la planificación. Pero su actitud, en varias ocasiones en el curso de los años 60, es favorable a la libertad de discusión en el campo revolucionario, y al respeto de la pluralidad de opiniones.

Un ejemplo interesante es su comportamiento hacia los trotskistas cubanos, cuyos análisis él no compartía en absoluto (los criticó duramente en varias ocasiones). En 1961, en una entrevista con un intelectual de izquierda norteamericano, Maurice Zeitlin, Guevara denunció la destrucción por la policía cubana de las placas de La Revolucion Permanente de Trotsky como un “error” y algo que “no debería haberse hecho”. Y años más tarde, poco antes de dejar Cuba en 1965, logró sacar de la cárcel al dirigente trotskista cubano Roberto Acosta Hechevarría, al cual declara, al despedirse con un abrazo fraternal: “Acosta, las ideas no se matan a palos”.

El ejemplo más tajante es su respuesta – en un informe de 1964 a sus compañeros del Ministerio de la Industria – a la critica de “trotskismo” que le achacaron algunos soviéticos: “A este respecto, creo que o poseemos la capacidad de destruir con argumentos la opinión contraria o debemos dejarla expresarse… No es posible destruir una opinión con la fuerza, porque ello bloquea todo desarrollo libre de la inteligencia. También del pensamiento de Trotsky se puede tomar una serie de cosas, incluso si, como creo, se equivocó en sus conceptos fundamentales, y si su acción ulterior fue errónea…”.

Tal vez no sea por casualidad que la defensa más explícita de la libertad de expresión y la crítica más directa de Guevara al autoritarismo stalinista se manifestara en el terreno del arte. En su conocido ensayo El socialismo y el hombre en Cuba (1965) denuncia el “realismo socialista” de factura soviética como la imposición de una sola forma de arte -la “que entienden los funcionarios”. Con este método, subraya, se “anula la auténtica investigación artística”, y se pone una verdadera “camisa de fuerza a la expresión artística”.

3) La democracia socialista

Aunque el Che nunca llegó a elaborar una teoría acabada sobre el papel de la democracia en la transición socialista –tal vez la principal laguna de su obra – rechazaba las concepciones autoritarias y dictatoriales que tanto daño hicieron al socialismo en el siglo XX. A los que pretenden, desde arriba, “educar al pueblo” – falsa doctrina ya criticada por Marx en las Tesis sobre Feuerbach (“¿quién educa al educador?”) – el Che contestaba, en un discurso del 1960: “La primera receta para educar al pueblo…es hacerlo entrar en revolución. Nunca pretendan educar a un pueblo, para que, por medio de la educación solamente, y con un gobierno despótico encima, aprenda a conquistar sus derechos. Enséñele, primero que nada, a conquistar sus derechos, y ese pueblo, cuando esté representado en el gobierno, aprenderá todo lo que se enseñe, y mucho más: será el maestro de todos sin ningún esfuerzo”. En otras palabras: la sola pedagogía emancipadora es la auto-educación de los pueblos por su propria práctica revolucionaria – o, como lo planteaba Marx en la Ideologia Alemana, “en la actividad revolucionaria, el cambio de sí mismo coincide con la modificación de las condiciones”. En el mismo sentido van unas notas críticas de 1966 a un manual de economía política soviético, que contienen esta formulación política precisa y tajante : “El tremendo crimen histórico de Stalin” fue “el haber despreciado la educación comunista e instituido el culto irrestricto a la autoridad”.

El principal límite es la insuficiencia de su reflexión sobre la relación entre democracia y planificación. Sus argumentos en defensa de la planificación y en contra de las categorías mercantiles son muy importantes y ganan una nueva actualidad ante la vulgata neoliberal que domina hoy, con su “religión del mercado”. Pero dejan a un lado la cuestión política clave : ¿Quién planifica ? ¿Quién decide las grandes opciones del plan económico ? ¿Quién determina las prioridades de la producción y del consumo? Sin una verdadera democracia –es decir sin a)pluralismo político b)libre discusión de las prioridades y c)libre opción de la población entre las diversas proposiciones y plataformas económicas propuestas- la planificación se transforma inevitablemente en un sistema burocrático, autoritario e ineficaz de “dictadura sobre las necesidades”, como lo demuestra abundantemente la historia de la ex-URSS. En otras palabras : los problemas económicos de la transición al socialismo son inseparables de la naturaleza del sistema político. La experiencia cubana de los últimos treinta años revela, también ella, las consecuencias negativas de la ausencia de instituciones democrático/socialistas – aun si Cuba logró evitar las peores aberraciones burocráticas y totalitarias de los otros Estados del llamado “socialismo real”.

Este debate tiene que ver, por supuesto, con el problema de las instituciones de la revolución. Guevara rechaza la democracia burguesa, pero –a pesar de su sensibilidad anti-burocrática e igualitaria- está lejos de tener una visión clara de la democracia socialista. En El socialismo y el hombre en Cuba el autor reconoce que el Estado revolucionario puede equivocarse, provocando una reacción negativa de las masas que lo obliga a rectificar (el ejemplo que cita es la política sectaria del Partido bajo el liderazgo de Aníbal Escalante en 1961-62). Pero, reconoce, “es evidente que el mecanismo no basta para asegurar una sucesión de medidas sensatas y que falta una conexión más estructurada con la masa”. En un primer momento, él parece encontrar una solución en una vaga “interrelación dialéctica” entre los dirigentes y la masa. Entretanto, algunas páginas adelante confiesa que el problema está lejos de haber encontrado una solución adecuada, permitiendo un control democrático efectivo : “Esta institucionalidad de la Revolución todavía no se ha logrado. Buscamos algo nuevo (…). ”

Sabemos que en los últimos dos años de su vida Ernesto Guevara avanzó mucho en su toma de distancia hacia el paradigma soviético, en su rechazo del “calco y copia” del “socialismo real”. Pero una buena parte de sus últimos escritos queda aún inédita, por razones inexplicables. Entre estos documentos se encuentra una crítica radical al Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS, redactada en 1966. En un artículo publicado en 1996, Carlos Tablada -autor de un libro importante sobre el pensamiento económico del Che– cita algunos párrafos de este documento, al cual tuvo acceso (pero no la autorización de publicarlo integralmente). Uno de ellos es muy interesante, porque demuestra que en sus últimas reflexiones políticas Guevara se acercaba a la idea de una democracia socialista, de una planificación democrática en la que sea el pueblo mismo, los trabajadores, “las masas” (para utilizar su terminología), los que tomen las grandes decisiones económicas:

“En contradicción con una concepción del plan como decisión económica de las masas conscientes de los intereses populares, se ofrece un placebo, en el cual sólo los elementos económicos deciden del destino colectivo. Es un procedimiento mecanicista, antimarxista. Las masas deben de tener la posibilidad de dirigir su destino, de decidir cuál es la parte de la producción que irá a la acumulación y cuál será consumida. La técnica económica debe operar en los límites de estas indicaciones y la consciencia de las masas debe asegurar su implementación.”

Las balas de los asesinos de la CIA y de sus socios bolivianos interrumpieron en octubre del 1967 este trabajo de “creación heroica” de un nuevo socialismo revolucionario, de un nuevo comunismo democrático.

Fuente:  http://www.democraciasocialista.org/?p=504

27 marzo 2016

José Díaz dando un discurso en 1936.

Secretario general del Partido Comunista de España, José "Pepe" Díaz Ramos filmado por cineastas sovieticos Roman Karmen y Boris Makaseev

Madrid \ septiembre de 1936


22 marzo 2016

Lo innombrable.

 Julio Anguita

Todo el mundo lo sabe, o en su caso lo intuye, fuerzas políticas, sindicatos, medios de comunicación, empresarios, intelectuales, etc. La UE, esta UE, la Eurozona y el llamado proyecto europeo en general, no sólo está agotado sino que en absoluto tiene nada que ver con las esperanzas “europeístas” manifestadas a principios de la década de los noventa. Por no hablar de las visiones de Jean Monnet, Robert Schumann o Altiero Spinelli. El propio Felipe González reconocía en el diario El País de 31 de mayo del 2012 que poner en marcha la moneda única sin haberla cimentado previamente en la unidad económica, había sido un error. Lo que resulta sorprendente es que tras esa afirmación todavía sigan, él y los otros cofrades del “europeísmo”, persistiendo en ese error.

Los padres del Tratado de Maastricht y siguientes tratados marcaron una deriva hacia la construcción de un monstruo antidemocrático y en total contradicción con los DDHH o documentos vinculantes como la Carta Social Europea de 1961. Un monstruo que ha succionado las soberanías nacionales y las ha sustituido por entes, organismos e instituciones carentes de respaldo democrático alguno. Pero al fin y a la postre ese producto de las ligerezas y frivolidades políticas y fundamentalmente de los intereses económicos y financieros de las oligarquías europeas y trasnacionales, ha devenido en la implantación del IV Reich alemán.

Nadie en privado defiende ya ese proyecto de UE, todo lo más que se oye de algunos es que “no se puede hacer otra cosa” o también que “cuando Maastricht nos engañaron”. ¿A quién?

Los dirigentes políticos y también sindicales, carentes ya de razones, argumentos o excusas mínimamente argumentables señalan “la solución”, afirmando con vacua solemnidad que “Debemos construir más Europa”. Esta última fabulación hubiera tenido éxito como slogan allá por los años noventa en los que muchas inteligencias fueron abducidas por la propaganda. Pero ahora, con lo que está ocurriendo, el slogan carece de fuerza y atractivo. ¿Cuál es la Europa que debe desarrollarse más, la de Maastricht o la de la Carta Social Europea? ¿Quiénes van a protagonizar ese desarrollo: las instituciones no democráticas o la ciudadanía y sus instituciones electas? ¿Sobre qué bases económico–sociales se quiere conseguir “más Europa” ¿Ese “más Europa” significa más de lo mismo o, por el contrario, es otra visión distinta?

Nuestro país necesita de políticos que le digan la verdad por dolorosa que pueda ser. Es más, decir la verdad, plantearla con todas sus aristas y crudezas abre un camino para la reconciliación de la Política con el pueblo. Claro está que esa reconciliación obliga a dimisiones y cambios de rumbo. Nuestro país debe oír la realidad de que, hoy por hoy, el problema se llama UE, Eurozona y euro. Y debe oírlo ya, antes de que el nuevo Gobierno se vea obligado a recortar los Presupuestos Generales del Estado, aprobados el año pasado, en nueve mil millones de euros y además implantar nuevas medidas laborales restrictivas y abiertamente anticonstitucionales.

Sé perfectamente que ni Rajoy, ni Sánchez ni tampoco Ciudadanos o los nacionalistas conservadores van a lanzar un mensaje que contradice toda su ejecutoria. Pero ¿Y los demás? ¿A qué esperan? ¿Temen a los medios de comunicación amaestrados? ¿No ven que adelantarse a los acontecimientos les colocará ante su pueblo como auténticos servidores públicos?

Yo, ateo convicto, no me resisto a reproducir una cita del Apocalipsis 3: 14 – 22 “Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca”.

17 marzo 2016

Seminarios Guevaristas de Formación: SEREMOS COMO EL CHE de Nestor Kohan

El viernes 28 de junio de 2013, en la Universidad Nacional de Quilmes, se llevó adelante el segundo encuentro de los Seminarios Guevaristas de Formación. Luego de haber abordado los aspectos generales y centrales que componen el pensamiento de Guevara y su íntima relación con el marxismo latinoamericano en el primero de los  encuentros; en este segundo nos centramos en los debates en torno a la cuestión del poder y el posicionamiento guevarista al respecto.

Contenido:

- El Che Guevara y el guevarismo como síntesis de una corriente más amplia: el marxismo latinoamericano
- El Che Guevara y el marxismo revolucionario
- ¿Qué es el marxismo?
- La filosofía del marxismo, el posmodernismo y las filosofías de la autoayuda
- ¿Qué diferencias existen entre la ética formal de Kant y la ética comunista del Che?
- “Marxismo” académico y marxismo revolucionario
- El marxismo y el problema del poder
- ¿Qué es el poder?
- ¿Tienen las izquierdas un proyecto y una estrategia de poder?
- ¿Qué es la estrategia?
- Después de las dictaduras militares latinoamericanas y de la caída del muro de Berlín en Europa: ¿se produjo un desarme moral de la cultura revolucionaria?
- ¿Qué es el desarme moral?
- ¿Qué deben ser y cómo deben formarse un joven y/o una joven que hoy aspiren a aportar su granito de arena a la revolución?


Piketty contra Marx: el capital en el siglo XXI.


Escribe muchas cosas reaccionarias Thomas Piketty en su obra el capital en el siglo XXI, como corresponde a un defensor del capitalismo. Sin embargo, su obra ha tenido resonancia entre la gente de izquierdas, y recientemente en distintos portales de información crítica han vuelto a aparecer varios textos que recomiendan leer el libro de Piketty –de manera positiva, no para criticarlo y combatir el pensamiento hegemónico-.

Piketty contra Marx: el capital en el siglo XXI 

Piketty nos dice que “el capitalismo produce mecánicamente desigualdades insostenibles, arbitrarias, que cuestionan de modo radical los valores meritocráticos en los que se fundamentan nuestras sociedades democráticas. Sin embargo, existen medios para que la democracia y el interés general logren retomar el control del capitalismo y de los intereses privados, al tiempo que rechazan los repliegues proteccionistas y nacionalistas. Este libro intenta hacer propuestas en ese sentido”.

Su obra se enmarca, pues, en la corriente que propugna una vuelta al capitalismo de antes de la crisis. Nada más alejado del marxismo, nada más utópico, nada más reaccionario en los tiempos actuales que muestran los límites objetivos del capitalismo y que requieren de una ofensiva de la izquierda revolucionaria –ofensiva que no se produce ni en lo orgánico ni en lo ideológico, lo que a la postre provoca confusión en todos los ámbitos y permite que personajes como Piketty irrumpan y hegemonicen el pensamiento no sólo de la clase trabajadora sino de dirigentes de izquierdas-.

Piketty, que publica su libro bajo el título de el capital en el siglo XXI, tampoco oculta nunca haber leído al completo el capital de Karl Marx, en distintas entrevistas. Es tan absurdo el libro de Piketty, quien escribe contra la economía política –contra la ciencia de la economía, aunque tampoco tiene claros estos conceptos, como deja claro en la parte final de la obra-, que es difícil hacer una crítica breve.

Nos vamos a centrar en la aportación fundamental de Marx y Engels: su demostración de que el capitalismo es un sistema histórico y, por lo tanto, finito. Para Piketty el final del capitalismo es “el apocalipsis”. Pero a pesar de PIketty, que es tan ahistórico y tan acientífico como Fukuyama, ninguna sociedad es eterna, y no hay solución para salvar el capitalismo y que funcione correctamente –aunque se atreva a decir esta estupidez en mitad de la crisis orgánica que estamos viviendo-:

“La solución correcta es un impuesto progresivo anual sobre el capital; así sería posible evitar la interminable espiral de desigualdad y preservar las fuerzas de la competencia y los incentivos para que no deje de haber acumulaciones originarias”.

Un impuesto, porque eso es todo lo que aporta Piketty tras cientos y cientos de páginas: un impuesto sobre el capital y arreglamos la sociedad… un pensamiento tremendamente pobre, en consonancia con las aportaciones históricas que hace el pensamiento burgués a las distintas ciencias y, sin embargo, desde la izquierda se le han abierto las puertas. Lo único que aporta el libro, eso sí, son un montón de datos y tablas estadísticas. Lástima que Piketty no sepa interpretarlas y, cual economista premarxista, se quede en la apariencia de los datos.

No voy a preguntar, porque eso sería demoledor y no tendría sentido seguir escribiendo, si ese impuesto que reclama Piketty es sólo para que la sociedad occidental pueda seguir viviendo a costa de someter a la mayoría del mundo a la pobreza, o en su hueca cabeza piensa que un impuesto puede solucionar el capitalismo como lo que es, un sistema global de administración de miseria, hambre y guerra y muerte.

El fin del capitalismo

 

Como hemos señalado más arriba una de las grandes aportaciones del marxismo es la objetividad del final del capitalismo, idea que vertebra el pensamiento no sólo económico, sino que fue también motivo del nacimiento del materialismo histórico, y elemento fundamental para la comprensión de la concepción de la lucha de clases, porque Engels y Marx aglutinan todas las ciencias: no se puede comprender la economía política sin el materialismo histórico, pero tampoco el materialismo histórico sin la economía política, ni estas dos ciencias se pueden comprender al margen de la realidad, al margen de la historia viva, de la economía viva: no se pueden comprender al margen de la lucha de clases.

En el terreno de la economía la ley más importante es la de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Así explicaron Engels y Marx la necesidad del final del capitalismo, el límite histórico objetivo que produciría el colapso del capitalismo y el surgimiento de una nueva sociedad.

Partiendo de la base de que es la naturaleza y la transformación de la misma la fuente de la riqueza (la transformación del árbol en silla, del crudo en gasolina…) el marxismo sostiene que quien lleva a cabo dicha acción –la clase trabajadora- es quien genera la riqueza.

El marxismo distingue dos tipos de capitales: el capital variable y el capital constante. El capital variable es aquel que se invierte en factor trabajo (trabajadoras/es), el capital constante es aquel que se invierte en medios de producción (energías, materiales, maquinaria…).

De esta forma, es el capital variable, el que se invierte en la fuerza de trabajo, esto es, el que permite la acción de la transformación de la naturaleza, el único capital que crea excedente. El capital variable mediante la venta de la mercancía que la clase trabajadora ha producido se divide en dos: por una parte se convierte en el salario de la clase trabajadora, por otra parte surge en forma de excedente, de plusvalía: la apropiación de parte del trabajo que la clase trabajadora realiza y de la que se apropia el/la capitalista.

Así el marxismo explica que a medida que aumenta el capital constante –por ejemplo porque la tecnología, maquinaria, es cada vez más cara- su peso relativo frente al capital variable es cada vez mayor: proporcionalmente hoy una empresa de automóviles invierte más en capital constante en relación al capital variable que cuando surgió la industria automovilística. Por lo tanto el capital que genera plusvalía es cada vez menor.

De aquí se desprende, en primer lugar, la ya señalada ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia –y como en toda ciencia hay factores que contrarrestan esta tendencia: ni la historia, ni la economía, ni la lucha de clases, ni la vida son lineales-; en segundo lugar el aumento de la composición orgánica del capitalismo –cada vez es mayor la proporción de capital constante en relación al capital variable-; en tercer lugar cada vez le es más difícil al capitalista lograr la reproducción ampliada del capital –obtener plusvalía y reinvertirla para poder competir con el resto de capitales y sobrevivir, pues el capital que obtiene una mayor plusvalía obtiene más capital para reinvertir, para producir cada vez más y acaparar mercado y expulsar al resto de capitales con los que compite-, lo cual nos llevaría hasta la concentración y centralización del capital… fenómenos, ambos, que no sólo son cada día mayores, sino que además hoy, en mitad de la crisis, adquieren formas dramáticas y que, incluso un observador superficial del mundo, como Piketty, podría advertir.

Piketty, más allá de decir que el capitalismo no cayó, más allá de decir que el apocalipsis no se produjo, ¿es capaz de demostrar la invalidez del pensamiento económico marxista? No. No sólo no es capaz de demostrar la invalidez del pensamiento marxista sino que no es capaz de señalar cómo funciona el mundo, sólo de darse cuenta de que cada vez las desigualdades son mayores.

La pregunta es, pues: ¿es vigente la tendencia decreciente de la tasa de ganancia? Es evidente que la forma concreta del modo de producción capitalista –el modelo- en el siglo XIX y en el siglo XXI no es igual: pero tampoco es igual en 2016 el modelo de producción en Alemania que en el Estado español, y los dos modelos se corresponden con el modo de producción capitalista. En cada época, desde que surgió el capitalismo el modo de producción es el capitalismo, pero la forma en que se concreta es distinta, y dentro de cada época en cada país adquiere una nueva concreción, un nuevo modelo, y así llegamos a la actualidad, la época del imperialismo, que se concreta, en cada país, de una forma distinta, tan distinta como es distinta hoy la situación de Francia, Perú o Siria –donde, en cada país, la economía no se puede desligar de la historia, de la trata de mujeres y la vida y la muerte, porque, insistimos, intentar analizar la economía al margen del marxismo –al margen de la sociedad y de la lucha de clases- puede servir, como para Piketty, para escribir cientos de páginas que no dicen nada, pero no sirve para comprender nada de la vida... ni de la propia economía. Engels y Marx analizaron un modo de producción: el capitalista; y siglo XIX o siglo XXI el capitalismo es capitalismo. Y además la pugna despiadada por la obtención de plusvalías es más aguda que nunca: el capitalismo hoy –con las crisis se agudizan las tendencias- se parece mucho más al capitalismo que señaló Marx que a cualquiera de las ocurrencias que han dado por superado su pensamiento, incluido Piketty.

Pero, ¿y la revolución socialista?

 

¿Engels y Marx se atrevieron a predecir el futuro? Sí, porque ese y no otro es el sentido de las ciencias. ¿De qué nos sirven las ciencias sino para saber que el avión será capaz de volar y no nos estrellaremos? Y sin embargo, ¿cuántos aviones no cayeron y caen? ¿Cuántas veces las ciencias que presumen de ser exactas tienen que corregirse a medida que se producen avances en el campo de la técnica y del pensamiento? Si las ciencias no estuviesen corrigiéndose día a día no serían ciencias, sino dogmas.

En 1892 Engels escribía un prefacio para la situación de la clase trabajadora en Inglaterra y señalaba: “he puesto cuidado en no tachar del texto muchas profecías –entre ellas la de la inminente revolución social en Inglaterra-, inspiradas por mi ardor juvenil. No tengo la menor intención de presentar mi libro ni de presentarme a mí mismo como mejores de lo que entonces éramos. Lo admirable no es que muchas de estas profecías hayan fallado, sino el que tantas hayan resultado acertadas”.

Hablando de economía –discutiendo sobre cómo se distribuye la burguesía la plusvalía-, en su carta a Werner Sombart, Engels sostiene: “¿cómo se produce, pues, el proceso de nivelación? Es un problema de extraordinario interés, del que el propio Marx no dice mucho. Pero toda la concepción de Marx no es una doctrina, sino un método. No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida para la ulterior investigación y el método para dicha investigación. Por consiguiente, aquí habrá que realizar todavía cierto trabajo que Marx, en su primer esbozo, no ha llevado hasta el fin”.

¿Qué ocurre, pues, con el fin del capitalismo –con el, ya sabéis, apocalipsis de Piketty-? Ocurre que todavía no se ha producido. Muy poquitas veces en la historia un modo de producción alcanza el límite histórico –como fue el caso del Imperio Romano-. Habitualmente una invasión pone fin a una sociedad cuando esta aún se podría haber desarrollado durante muchos cientos de años. ¿No había un desarrollo capitalista para Afganistán, Irak o Libia? Sí, pero la barbarie y el propio desarrollo del imperialismo ahogan en sangre a los pueblos y no dejan que las historias sigan sus caminos.

¿Cuánto tiempo tardará en caer el capitalismo? Eso no lo podemos saber: aún le queda mucho camino por recorrer, pero a diferencia de las sociedades que nos precedieron conocemos cómo funciona la sociedad en la que vivimos, y conocemos sus límites objetivos. Si queremos perecer con nuestra sociedad o transformarla antes de que nos lleve al abismo es responsabilidad nuestra. Sabemos, quienes analizamos desde el marxismo, que la crisis actual bajo las coordenadas de los gobiernos burgueses no tiene salida –aunque los Piketty no comprendan el mundo y reclamen en medio de la crisis más fuerte de la historia del capitalismo la necesidad de un impuesto para revertir lo que en el capitalismo es irreversible-, y sabemos que bajo gobiernos reformistas se profundizará en la agonía para la mayoría social –aunque muchos economistas, incluido Varoufakis, parecieran decepcionados por Syriza-. Sabemos que China va a estallar, aunque no le podamos poner un día y una hora –y lo sabemos desde hace mucho tiempo, aunque el día que ocurra las cátedras de economía se sorprenderán-. Sabemos que habrá nuevas guerras, que en el siglo XXI la forma imperialista que adopta el capital no es algo que se pueda elegir, que no es una cuestión de buenos o malos, sino que se corresponde con las necesidades del modo de producción –aunque a los Piketty les gustaría un imposible capitalismo bonito y responsable-. Sabemos que no importan los límites ecológicos y que de nada sirve luchar por un planeta sostenible si no luchamos contra el capitalismo: la vida no está contemplada como argumento en el modo de producción capitalista. Y sabemos que si el capitalismo es capaz de aplazar la actual crisis –sea mediante la guerra, sea mediante cualquier argucia- la próxima crisis –porque necesariamente habrá próxima crisis- será muchísimo mayor.

¿La revolución socialista llegará? No. Al menos no llegará porque sí. A diferencia de los anteriores cambios que se produjeron en la historia la revolución socialista no espera al final del desarrollo del capitalismo, sino que la clase trabajadora se organiza para traerla. Nadie se organizó conscientemente para acabar con el Imperio Romano y traer el feudalismo; nadie se organizó conscientemente para acabar con el feudalismo y traer el capitalismo: fue el transcurso de la historia. Pero transformada la historia y la economía en ciencias hoy sabemos que la lucha de clases es el motor de la historia y podemos influir en ella. A Engels y a Marx les hubiera gustado ver la revolución socialista, y por eso lucharon, por eso la situaron como objetivo político, social y económico en el horizonte de sus vidas y sus trabajos. No por determinismo, sino porque escribieron y lucharon por la vida, para la vida. Elegir entre el apocalipsis de la vida tal y como la concebimos o la transformación de la sociedad es decisión nuestra.

http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Piketty-contra-Marx-el-capital-en

10 marzo 2016

El marxismo latinoamericano: Mariategui y Ernesto Che Guevara

Gustavo Pérez Hinojosa.


El objeto de la presente exposición, que parte de una lectura inspirada por el valioso esfuerzo “mariateguizador” del Foro Centenario, es motivar la atención y la investigación sobre los orígenes y la existencia de una corriente marxista propia de Latinoamérica, con características propias y singulares, distintas a las impartidas desde los que podríamos considerar, otrora, los centros ideológicos mundiales del marxismo : la URSS y China Popular, corriente cuyos principales exponentes son J.C. Mariategui y el Comandante Ernesto “Chè” Guevara, no muy difundida, en la medida en que ambos guardaron discrepancias con lo que se devino en llamar, entonces, la “ortodoxia” marxista.

LA DIFUSIÓN DE MARXISMO EN AMÉRICA LATINA :

Los estudiosos señalan que el marxismo empezó a difundirse en Amèrica Latina hacia finales del Siglo XIX, introducido por emigrantes alemanes (algunos muy representativos, como German Ave-Lallemant), italianos o españoles, inspirando la creación de organizaciones socialistas vinculadas al pensamiento de la II Internacional, como el Partido Socialista Argentino (fundado en 1895) y el Partido Socialista Obrero de Chile. Fue precisamente el argentino Juan B. Justo, uno de los primeros traductores de “El Capital” al español (1896).

Este primer marxismo que tuvimos y experimentamos, que podríamos denominar de la primera generación de difusores y propagandistas, fue en gran medida calco y copia del pensamiento emancipador de origen europeo que había que “aplicar” a las formaciones sociales de América Latina, en lugar de intentar asumirlo como propio desde estas realidades; concepción social evolucionista, determinista, impregnada incluso de darwinismo social, que convertía al marxismo en una doctrina, un conjunto de proposiciones fijas y cerradas.

Es recién con la generación fundacional, generada en los años 20, con base en el Movimiento de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918, y el “arielismo”, el juvenilismo, el “modernismo” y el “romanticismo” anticapitalista; que abarca figuras como José Martí en Cuba, Rubén Darío en Nicaragua, José Vasconcelos en México, Rodó en Uruguay, José Ingenieros en Argentina, que contrapone la cultura latinoamericana a la civilización yanqui imperialista, y que se radicaliza a partir de la intervención yanqui en la Guerra entre Cuba y España de 1898, la posesión colonial de Puerto Rico, la creación de Panamá, el bombardeo de Veracruz y las intervenciones en Santo Domingo, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica, etc; que se produce una gran ruptura epistemológica y política, y surge un marxismo específicamente latinoamericano, cuyos mayores exponentes van a ser José Carlos Mariategui, Julio Antonio Mella y Farabundo Martí. Una generación que toma el marxismo como una herramienta creadora y no simplemente como una bandera doctrinaria, como una identidad fija y cristalizada, y para la cual hay un núcleo indisoluble entre Reforma Universitaria, antiimperialismo y socialismo. Para ésta el antiimperialismo tiene que ir de la mano con el socialismo, no puede haber socialismo en América Latina sin antiimperialismo. De esa generación fundacional, brillante, radical y perdurable, la figura mas importante, será sin duda, José Carlos Mariategui.

DE LA ESTACIÓN FINLANDESA DE PETROGRADO A LA ESTACIÓN PERUANA DE “LOS DESAMPARADOS” O LA OSADÍA DE PENSAR CON CABEZA PROPIA :

Curiosamente, mientras esto se producía en América Latina, a nivel de la III Internacional, renacían bajo nueva forma el positivismo y el determinismo económico, de los Kautsky y los Plejanov (contra los cuales combatiera V.I.Lenin, y se alzara la demostración práctica de la Revolución Socialista de Octubre en el país capitalista mas atrasado y agrícola de Europa Oriental, y no en las modernas Alemania, Inglaterra o Francia), producto de una interpretación deformada e incompleta de Marx, y pretendiendo que los países de América Latina pasaran por las mismas etapas históricas que la Inglaterra analizada en “El Capital” de Marx, y que en consecuencia su revolución fuese sólo una revolución democrática antiimperialista y antifeudal, y que integrase a la burguesía nacional como aliada.

¿Cuál era el origen de esta forma de pensar?.

Durkheim, importante exponente de la Sociología Positivista moderna señalaba en “Las reglas del método sociológico” : ” la primera regla y la más fundamental es el considerar los hechos sociales como cosas”…..”Comte, es verdad, proclamó que los fenómenos sociales son hechos naturales sometidos a leyes naturales. Con ello reconoció implícitamente su carácter de cosas, pues no hay mas que cosas en la naturaleza”.

Kautsky, quien definió el marxismo como “el estudio científico de las leyes de la evolución del organismo social” (Kautsky.”La cuestión agraria”), por su parte señalara que : “la dominación del proletariado y la revolución social no pueden producirse antes que las condiciones preliminares, tanto económicas como psicológicas, de una sociedad socialista no estén suficientemente realizadas” y que “sólo allí donde el sistema de producción capitalista ha alcanzado un alto grado de desarrollo, permiten las condiciones económicas la transformación por el poder público de la propiedad capitalista de los medios producción en propiedad social” (Kautsky. “La revolución social”).

Plejanov, quien en la polémica con los populistas rusos se inclinó hacia una interpretación mecanicista-determinista del marxismo, pretendiendo probar que los hombres no tienen mas libertad que una piedra, dirá “Una causa externa ha comunicado a una piedra determinada cantidad de movimiento….Suponed ahora que la piedra piensa que tiene conciencia de su movimiento, que le hace experimentar placer, pero que no conoce sus causas, que ignora incluso que existe alguna causa externa a ese movimiento. ¿Cómo se lo representará entonces?. Indiscutiblemente como el resultado de su propio deseo, de su libre albedrío : dira que se mueve porque quiere moverse” (Plejanov. “La concepción monista de la historia”).

Bujarin, uno de los principales responsables de la estrategia revolucionaria diseñada por la III Internacional para los países de América Latina, por su parte, dirá : “Del mismo modo en que se estudia una máquina cualquiera, un reloj, por ejemplo, ha examinado Marx el régimen capitalista donde los industriales y los propietarios rurales reinan, y donde los obreros y campesinos están oprimidos. Supongamos que al observar el reloj, advertimos que una de sus ruedas está mal ajustada a otra, y que a cada vuelta, se van enredando cada vez más; podemos prever, después de esto, que el reloj va a romperse y a detenerse…..La sociedad capitalista se parece a un mecanismo mal ajustado, una parte del cual engrana en la otra. Por eso, tarde o temprano, esa máquina se romperá en pedazos, inevitablemente” (Bujarin. “ABC del comunismo”).

El concepto de que una sociedad está “madura” o no para una revolución socialista corresponde a esta problemática social-naturalista, que concibe la historia como un proceso gobernado por “leyes objetivas”, semejantes a las leyes de la naturaleza, e independientes de la voluntad o de la praxis humana. Tal es el trasfondo de la línea de la revolución democrático burguesa, agraria y antiimperialista, preconizada por la III Internacional a través del Secretariado Sudamericano de la Internacional, con sede en Buenos Aires, ya que su golpe principal debía dirigirse contra los terratenientes, a través de una reforma agraria profunda y contra la dominación imperialista, mediante la nacionalización y expropiación sin indemnización, de las empresas monopolistas controladas por el capital extranjero. Una línea de fácil implantación si tenemos en cuenta que se respaldaba en el prestigio de Revolución Socialista de Octubre y del propio V.I. Lenin, y que encontró como casi solitario impugnador a J.C. Mariategui, quien cuestionará la aplicación del esquema histórico-económico evolutivo (esclavismo-feudalismo-capitalismo-socialismo) para el Perú y América Latina, la posibilidad de la participación de la burguesía nacional en la revolución, y reclamará para ésta su carácter socialista.

¿Cómo estaba formado este Mariategui?. ¿De donde sacó la talla, el coraje, y el fundamento, para enfrentar, desde dentro del campo revolucionario, las directivas de la Internacional Comunista para América Latina?.

Se trataba de un peruano, cuya estancia en Europa le había permitido añadir, a la herencia del Movimiento de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918, y del “arielismo”, del juvenilismo, del “modernismo” y del “romanticismo” anticapitalista, la rica experiencia socialista de la Europa de 1919 a 1923, y que quizás a través del conocimiento de marxistas de la estatura de Gramsci y Rosa Luxemburgo, conocería de la crítica de Marx al “materialismo anterior” porque “sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de modo subjetivo”, que “La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias”…y de que, “por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas”…..”olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias”…, que “La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria”, que “la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”, que “La vida social es, en esencia, práctica “, y que “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo” (Carlos Marx. “Tesis sobre Feuerbach”).

Lo cierto es que conoció de primerísima mano al Antonio Gramsci que señalara sobre la Revolución Socialista de Octubre, que ésta era “la Revolución contra El Capital, de Carlos Marx”, que “era en Rusia el libro de los burgueses mas que el de los proletarios. Era la demostración critica de la fatal necesidad de que en Rusia se formara una burguesía, empezara una Era capitalista, se instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera pensar siquiera en su ofensiva, en sus reivindicaciones de clase, en su revolución. Los hechos han superado las ideologías. Los hechos han provocado la explosión de los esquemas críticos en cuyo marco la Historia de Rusia habría tenido que desarrollarse según los cánones del materialismo histórico. Los bolcheviques reniegan de Carlos Marx, afirman con el testimonio de la acción cumplida, de las conquistas realizada, que los cánones del materialismo histórico no son tan férreos como podía creerse y como se ha creído”, que “si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones de El Capital, no reniegan, en cambio, de su pensamiento inmanente, vivificador. No son “marxistas”, y eso es todo; no han levantado sobre las obras del maestro una exterior doctrina de afirmaciones dogmáticas e indiscutibles.

Viven el pensamiento marxista, el que nunca muere, que es la continuación del pensamiento idealista italiano y alemán, y que en Marx se había contaminado con incrustaciones positivistas y naturalistas. Y ese pensamiento no sitúa nunca como factor máximo de la historia los hechos económicos en bruto, sino siempre el hombre, la sociedad de los hombres, de los hombres que se reúnen, se comprenden, desarrollan a través de esos contactos (cultura) una voluntad social, colectiva, y entienden los hechos económicos, los juzgan y los adaptan a su voluntad hasta que ésta se convierte en motor de la economía, en plasmadora de la realidad objetiva, la cual vive entonces, se mueve y toma el carácter de materia telúrica en ebullición, canalizable por donde la voluntad lo desee, y como la voluntad lo desee”, y que “La predicación socialista ha creado la voluntad social del pueblo ruso. ¡Por qué había que esperar que se renovase en Rusia la Historia de Inglaterra, que se formase en Rusia una burguesía, que se suscitará la lucha de clases y que llegara finalmente la catástrofe del mundo capitalista?. El pueblo ruso ha pasado por todas esas experiencias con el pensamiento, aunque haya sido con el pensamiento de una minoría” (A. Gramsci. La Revolución contra “El Capital”); añadiendo que “Marx no ha escrito un credillo, no es un Mesías que hubiera dejado una ristra de parábolas cargadas de imperativos categóricos, de normas indiscutibles, absolutas, fuera de las categorías del tiempo y del espacio”.(A.Gramsci. “Nuestro Marx”), y posiblemente conocería también de Rosa Luxemburgo, quien señalaba que : “El socialpatriotismo polaco trató de “elaborar” una opinión de Marx sobre política corriente en un verdadero dogma, inmutable para toda la eternidad e independiente del desarrollo de las condiciones históricas, intocable por las dudas o por la critica simplemente porque lo dijo “el mismo Marx”. Sin embargo, tal abuso del nombre de Marx a fin de sancionar una tendencia que se hallaba totalmente en contra de las nociones y la teoría del marxismo pudo haberse mantenido como una momentánea mistificación hecha principalmente a medida de la enajenación mental en las esferas de la intelectualidad nacionalista polaca.

La esencia del “marxismo” no depende de tales o cuales opiniones del momento, sino que se asienta sobre dos principios fundamentales: sobre el sistema dialéctico-materialista de investigación histórica, una de cuyas conclusiones principales es la teoría de la lucha de clases, y sobre el análisis de la economía capitalista, fundamentado por Marx”…”Así, la columna vertebral, el espíritu de toda la doctrina de Marx está constituido por el método dialéctico-materialista de investigación en las cuestiones sociales, método que no reconoce fenómenos, principios y dogmas estables o inmutables, “…método para el cual cada una de las “verdades” es pasible de eternas e implacables críticas por parte del desarrollo histórico” (Rosa Luxemburgo. “Prologo a la Cuestión polaca y el movimiento socialista”).

Bebiendo de tales fuentes, nuestro Mariategui y en polémica con Henri de Man, afirmará a su vez que : ” Otra actitud frecuente de los intelectuales que se entretienen en roer bibliografía marxista, es la de exagerar interesadamante el determinismo de Marx y su escuela con el objeto de declararlos, también desde este punto de vista, un producto de la mentalidad mecanicista del siglo XIX, incompatible con la concepción heroica, voluntarista de la vida, a que se inclina el mundo moderno, después de la guerra”, añadiendo que “”El marxismo, donde se ha mostrado revolucionario –vale decir donde ha sido marxista- no ha obedecido a un determinismo pasivo y rígido. Los reformistas resistieron a la Revolución, durante la agitación revolucionaria post-bélica, con razones del mas rudimentario determinismo económico. Razones que, en el fondo se identificaban con las de la burguesía conservadora, y que denunciaban el carácter absolutamente burgués, y no socialista, de ese determinismo. A la mayoría de sus críticos, la Revolución rusa, aparece, en cambio, como una tentativa racionalista, romántica, anti-histórica, de utopistas fanáticos”, y concluye “El carácter voluntarista del socialismo no es, en verdad, menos evidente, aunque si menos entendido por la crítica, que su fondo determinista. Para valorarlo, basta, sin embargo, seguir el desarrollo del movimiento proletario, desde la acción de Marx y Engels en Londres, en los orígenes de la I Internacional, hasta su actualidad dominada por el primer experimento de Estado socialista: la URSS. En ese proceso, cada palabra, cada acto del marxismo tiene un acento de fe, de voluntad, de convicción heroica y creadora, cuyo impulso sería absurdo buscar en un mediocre y pasivo sentimiento determinista” (J.C. Mariategui. “El determinismo marxista”, en “Defensa del Marxismo”).

Asimismo añadirá mas tarde que “El materialismo histórico no es, precisamente el materialismo metafísico o filosófico, ni es una Filosofía de la Historia, dejada atrás por el progreso científico. Marx no tenía por qué crear mas que un método de interpretación histórica de la sociedad actual” (J.C. Mariategui. “La filosofía moderna y el marxismo”, en “Defensa del Marxismo”), y que : “El marxismo, del cual todos hablan pero que muy pocos conocen y, sobre todo, comprenden, es un método fundamentalmente dialéctico. Esto es, un método que se apoya íntegramente en la realidad, en los hechso. No es, como algunos erróneamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias rígidas, iguales para todos los climas históricos y todas las latitudes sociales. Marx extrajo su método de la entraña misma de la historia. El marxismo, en cada país, en cada pueblo, opera y acciona sobre el ambiente, sobre el medio, sin descuidar ninguna de sus modalidades” (J.C. Mariategui. “Mensaje al Congreso Obrero”, Enero de 1927).

Pues bien, todo lo señalado nos da el fundamento de la osadía de J.C. Mariategui, de lanzar la idea de la Revolución, necesaria a la formación económico-social peruana e incluso a América Latina, desde estas tierras, en contradicción con la posición elaborada por Bujarin y Humbert-Droz para éstas, desde la III Internacional, “La revolución latinoamericana, será nada mas y nada menos que una etapa, una fase de la revolución mundial. Será simple y puramente, la revolución socialista. A esta palabra, agregad, según los casos, todos los adjetivos que queraís : “amtimperialista”, “agrarista”, “nacionalista-revolucionaria”. El socialismo los supone, los antecede, los abarca a todos”, y añadirá “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano” (J.C. Mariategui. “Aniversario y Balance”, Septiembre de 1928), y lo repetirá en la Tesis enviada a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana, de Buenos Aires, de 1929, “somos antiimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo, porque en la lucha contra los imperialistas extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masa revolucionarias de Europa” (J.C. Mariategui “Punto de vista antiimperialista”, Mayo de 1929).

El resto de la historia es mas o menos conocido, las tesis del Partido Socialista del Perú, principalmente redactadas por J.C. Mariategui, y fundamentadas en la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana, de Buenos Aires, de 1929, por los delegados peruanos Hugo Pesce y Julio Portocarrero, fueron fuertemente criticadas por la representación de la Internacional Comunista. Un tiempo después de este evento, J.C. Mariategui, renunciaría a la Secretaria General del Partido, a favor de Eudocio Ravines, y tras la muerte de Mariategui, el Partido Socialista adoptaría el nombre de Partido Comunista del Perú, conforme a las exigencias de la Internacional, en Mayo de 1930, y a renglón seguido, en Diciembre de 1933 o Enero de 1934, el Partido Comunista, Sección Peruana de la Internacional Comunista, publicaría un documento titulado “Bajo la bandera de Lenin. Instructivas sobre la Jornada de las Tres LLL”, donde dice “Antes de haber bebido de la fuente del marxismo y particularmente del leninismo, Mariategui había conocido del movimiento revolucionario a través de las mas diversas tendencias no proletarias. Tuvo grandes errores no sólo teóricos sino también prácticos. Son en realidad muy pocos los puntos de contacto entre el leninismo y el mariateguismo y estos contactos son mas bien incidentales. El mariateguismo confunde el problema nacional con el problema agrario; atribuye al imperialismo y al capitalismo en el Perú una función progresista; sustituye la táctica y la estrategia revolucionarias por el debate y la discusión, etc. Nuestra posición frente al mariateguismo es y tiene que ser de combate implacable e irreconciliable”…..y luego vendría el texto de V.M. Miroshevski. “El “populismo” en el Perú. Papel de Mariategui en la historia del pensamiento social latinoamericano”, 1941, donde el Amauta es calificado de “populista”.

LAS VENTAJAS DE RECORRER AMÉRICA EN MOTOCICLETA

Tras una larga noche de olvido, un joven argentino, estudiante de Medicina, amigo de uno de los hijos de Deodoro Roca, el redactor del Manifiesto de la Reforma Universitaria de Córdova de 1918, asiduo lector de su Biblioteca personal, y admirador del humanismo revolucionario de Anibal Ponce, en uno sus ahora famosos viajes en Motocicleta por Suramérica, pasaría por el Perú y conocería con motivo de su interés médico en la Lepra, a un médico, como él, el Dr. Hugo Pesce, (quien precisamente fue uno de los que acudiera junto con Julio C. Portocarrero, en representación del Partido Socialista del Perú al Congreso del Buró Sudamericano de la Tercera Internacional, con sede en Argentina y debatiese sus puntos de vista con Victorio Codovilla, el representante de la Internacional para América Latina), quien le haría conocer personalmente la obra de José Carlos mariategui. Obviamente la influencia de esta obra en este joven, sería fundamental, y escribiría en su diario sobre este viaje : “El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí.”, como retrata el final de una reciente película sobre esta historia.

Años después, el Dr. Pesce recibiría un ejemplar del libro “La guerra de guerrillas”, con una dedicatoria del propio autor :” Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizás, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre pero encaminado a fines mas armoniosos con la necesidades de América”.

Mas tarde, triunfaría la Revolución Cubana, frente a la sorpresa y condena, del Partido Socialista Popular Cubano (nombre del Partido Comunista de Cuba), cuando el asalto al Moncada y después, cuando las guerrillas en Sierra Maestra. Crítica que compartirían la mayoría de Partidos Comunistas de América Latina.

Los dirigentes mas importantes de la Revolución Cubana, Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, dirán, en Abril de 1961, en el discurso fúnebre para los caídos defendiendo la Patria cubana, en Playa Girón: “Había que hacer la revolución antiimperialista y socialista. Bien. La revolución antiimperialista y socialista sólo tenía que ser una, una sola revolución, porque no hay mas que una revolución. Esa es la gran verdad dialéctica de la humanidad : el imperialismo, y frente al imperialismo el socialismo” (Fidel Castro. “La Revolución Cubana 1953-1962), y en el “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental” : ….”las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo –si alguna vez la tuvieron- y solo forman su furgón de cola. No hay mas cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución” (Ernesto “Che” Guevara).

Está apretada síntesis ha querido solamente, y ojalá haya logrado, acreditar la existencia de un marxismo latinoamericano, que vincula a Mariategui a Fidel Castro y al “Che” Guevara, plasmada en la Revolución Cubana, y que aún goza de buena salud, frente al fracaso de las otras vertientes.


06 marzo 2016

Presentan el manifiesto por el Socialismo como desafío histórico para construir la izquierda marxista.

Con la participación de Marina Albiol (eurodiputada), Carlos Sánchez Mato (Concejal Hacienda Madrid), Alberto Arregui, Henar Moreno, Víctor Domínguez (Concejal Medio Ambiente Alicante), Pablo Hijar (Concejal Deportes de Zaragoza) y Sergio Romero (Concejal de Bollulos de Mitación, Sevilla).




Partiendo de reflexiones de Rosa Luxemburgo -"la sociedad burguesa está situada ante un dilema: o pasa al socialismo o cae en la barbarie" o “la tarea no es abolir toda democracia, sino construir una democracia socialista, superando la democracia que levantó la burguesía”- la corriente Ahora o Nunca defiende en su documento, de 28 páginas, la “construcción de la izquierda marxista”.

Participaron en el acto la eurodiputada de IU Marina Albiol, el concejal de Ahora Madrid Sánchez Mato, los dirigentes federales Alberto Arregui y Henar Moreno, así como Víctor Domínguez, concejal en Alicante, Pablo Híjar, concejal en Zaragoza, y Sergio Sánchez, concejal en la localidad sevillana de Bolullos de la Mitación. La iniciativa, definida como “transversal” por sus organizadores, pretende “apostar por el debate ideológico”. “Lo presentamos como una aportación que estará disponible para la militancia y que trata de analizar la actual situación política. Se está discutiendo más sobre cuestiones prácticas de la asamblea y nosotros queremos poner más el foco en la cuestión ideológica”, señalan

Entre otras cuestiones, el manifiesto hace referencia a la “unidad de la izquierda” como un objetivo. “Tenemos una gran oportunidad, una obligación, de empezar por abajo con la unidad en la movilización de todas las fuerzas de izquierdas y así, a través de una confluencia diaria por la base, construir una nueva fuerza política. Quien crea que Podemos es el partido definitivo, comete el mismo error que quienes pensaban eso de IU. De la militancia de ambas organizaciones, con una definición clara de izquierdas, de clase, podría forjarse una fuerza política que determinaría el rumbo de nuestra historia”, apuntan. Así mismo destacan la necesidad de una “organización mucho más ágil en su funcionamiento y en la que la toma de decisiones surja de las bases”. Al tiempo reiteran que no se deben hacer renuncias programáticas. “De lo que se trata es de colaborar en la necesaria metamorfosis que dé origen a una transformación, a una expresión fértil del potencial que hay. Luchar, una vez más, por lo que Marx y Engels definirían como la clase obrera organizada como partido. Y la parte decisiva de los cuadros capaces de forjar esa llave que abre el futuro está hoy en IU, en el PCE, en Podemos y en los movimientos sociales y sindicatos de clase”, señalan en otra parte del texto.

Proponen también una serie de medidas programáticas claves referidas a establecer condiciones de vida dignas para todas las personas (renta básica, aumento de salario mínimo, reducción de edad de jubilación, sanidad y educación públicas, etc.); recursos al servicio de todos (nacionalización de sectores estratégicos, reforma fiscal, no al pago de la deuda ilegítima, etc.) y democracia real (derecho de autodeterminación, proceso constituyente).


 

10 febrero 2016

Jorge Rebelo, el poeta de la revolución mozambiqueña.

La literatura africana no interesa demasiado en la cultura eurocentrista, por lo que son raros los autores de este continente conocidos y traducidos, incluso en los paises colonizadores de sus países de origen. Y sobre todo si se trata de escritores que no solamente lucharon por la independencia o por el socialismo con su pluma, sino que lo hicieron también con el fusil. 



Es el caso del mozambiqueño Jorge Rebelo, nacido en 1940, en Maputo, Mozambique. Licenciado en Derecho por la Universidad de Coimbra, en Portugal, volvió a su país para dirigir el secretariado de información de la Guerrilla antiportuguesa, el Frente de Liberación de Mozambique, FRELIMO, editando también la revista Mozambique Revolution. 
 
El 25 de junio de 1962, se creó en Dar es Salaam, la principal ciudad de la vecina Tanzania, el Frente de Liberación Marxista-Leninista de Mozambique, conocido como FRELIMO (Frente de Libertação de Moçambique). La lucha guerrillera comenzó oficialmente el 25 de septiembre de 1964, y terminó con un alto el fuego el 8 de septiembre de 1974, del que resultó una independencia negociada en 1975 tras los acuerdos de Lusaka. En Mozambique, el FRELIMO se hizo con el poder y Samora Machel, su dirigente marxista-leninista, se convirtió en el primer presidente mozambiqueño. 
 
Entonces, con el FRELIMO en el poder, Mozambique se alineó con el llamado "Bloque del Este", iniciando relaciones diplomáticas y tratados de cooperación con la URSS, China, Cuba y demás países socialistas, de los que había recibido ayuda durante la guerra de independencia. De hecho, el nombre que adoptó el país tras su independencia fue República Popular de Mozambique, hasta 1990. 
 
El presidene Samora Machel moriria en un conveniente accidente de avion en 1986 y sería sucedido por un partidario de la democracia pluripartidista y de mejorar las relaciones con Estados Unidos, Joaquim Chissano 
 
Jorge Rebelo todavía es conocido en su país como "el poeta de la revolución" Sus poemas son combativos, destinados a la guerrilla en la que el poeta combatía. Sus versos son vistos como una crónica de la lucha por la independencia, una llamada a las armas en el marco de la ideología comunista, de la emancipación de los pueblos y de los trabajadores. 
 
A continuación, compartimos una muestra de algunos de estos poemas de Jorge Rebelo, que hemos traducido del portugués al castellano en este blog: 
 
Poema de un militante 
Madre. 
Yo tengo un fusil de acero; 
tu hijo, 
al que tu viste encadenado 
un día 
(cuando llorabas como si 
fueran tus manos y tus piés 
lo que aprisionaran las cadenas). 
Tu hijo es libre ahora. 
Madre. 
Tu hijo tiene un fusil de acero, 
Mi fusil 
romperá los grilletes 
abrirá las prisiones 
matará a los tiranos 
recuperará nuestras tierras 
Madre, 
Que bello es disparar por la libertad, 
la justicia resuena en cada disparo 
y los ancianos sueños alzan el vuelo 
como los pájaros. 
Disparando en el frente, 
aparece tu imagen. 
Yo disparo por ti, 
Madre, 
para secar por fin 
las lágrimas de tus ojos. 
 
En nuestra tierra, las balas están empezando a florecer 
Vamos, hermano, cuéntame tu vida 
Vamos, muéstrame las marcas que el enemigo 
dejó en tu cuerpo en la revuelta. 
Vamos, dime ‘Aquí mis manos fueron heridas 
porque ellas mismas 
esta tierra defendieron’ 
‘Aquí mi cuerpo fue torturado 
porque rechazó doblegarse 
ante los invasores’ 
‘Aquí mi boca fue golpeada 
porque osó pedir 
la libertad de mi pueblo’ 
Vamos, hermano, cuéntame tu vida, 
vamos, explícame los sueños de rebeldía 
que en silencio soñabais 
tú, tus hermanos y vuestros antepasados 
en las noches clandestinas sufridas por amor. 
Vamos, relátame esos sueños que 
se convirtieron en guerra, 
el nacimiento de los héroes, 
las tierras reconquistadas, 
las madres que, sin miedo, 
enviaban a sus hijos a la lucha. 
Vamos, háblame de todo esto, mi hermano. 
y más tarde yo lo contaré con palabras simples 
que incluso los niños puedan comprender 
palabras que entraran en cada casa 
como hace el viento 
y se posarán como las rojas y cálidas brasas 
a los pies del alma de nuestro pueblo. 
En nuestra tierra, 
las balas están empezando a florecer. 
 
En el pueblo buscamos la fuerza 
Jacinto Veloso, Jorge Rebelo, Marcelino dos Santos 
y Samora Machel. Mitin del Frelima en Maputo 
No basta que sea pura y justa 
nuestra causa 
Es necesario que la pureza y la justicia 
existan dentro de nosotros. 
De los que vinieron 
y se aliaron con nosotros 
muchos tenían miradas sombrias 
intenciones extrañas 
Para algunos la razón de su lucha 
era solo el odio: un odio antiguo 
tenaz y sordo 
como una lanza 
Para otros se trataba de una bolsa 
bolsa vacía (querían llenarla) 
querían llenarla de cosas sucias 
inconfesables. 
Otros llegamos. 
para luchar y entender aquello 
que el pueblo 
quiero alcanzar 
Y tener la tierra donde nacimos 
y ser libres para trabajar. 
y que lo que creamos sea nuestro 
luchar para darnos un destino, 
un puente entre la incredulidad 
y la certeza de un mundo nuevo. 
En la misma barca nos encontramos. 
Todos coincidimos- vamos a luchar. 
¿Luchar para qué? 
¿Para dar rienda suelta a un odio antiguo 
o para ganar la libertad 
y que sea nuestro todo lo que creamos? 
Mantengámonos firmes: en el pueblo 
buscaremos la fuerza 
y la razón. 
Inexoráblemente 
como una ola que nada detiene 
venceremos. 
El pueblo seguirá la estela de nuestra barca. 
Pero la lección fue bien aprendida: 
No basta que sea pura y justa 
nuestra causa 
Es necesario que la pureza y la justicia 
existan dentro de nosotros 
Libertad 
Libertad, 
sé que un día 
vendrás. 
Si llegas tarde, 
después de que haya pasado 
mi tiempo de combate 
y de conquista, 
no olvides 
que te amé 
incondicionalmente 
y te busque sin desánimo 
durante toda mi 
existencia anónima. 
Detente pues un momento 
al lado de mi sepulcro; 
aún muerto, podré sentirte 
y reconocerte, 
para después 
morir de nuevo 
complacido.

24 enero 2016

GRAMSCI PARA PRINCIPIANTES de Nestor Kohan y Miguel Rep.

Documental ilustrado por Canal Encuentro de Argentina sobre el libro "GRAMSCI PARA PRINCIPIANTES" de Néstor Kohan e ilustraciones de Miguel Rep. Biografía política del marxista revolucionario italiano y principal pensador comunista. Síntesis de sus CUADERNOS DE LA CÁRCEL El poder y la revolución como ejes del marxismo. La lucha por la hegemonía socialista y las relaciones de fuerza en la lucha de clases sociales. La herencia política y cultural de Lenin y las enseñanzas de Marx contra el mercado capitalista y en defensa del comunismo. Gramsci analizado desde América Latina y a contracorriente de la socialdemocracia, el posmarxismo y el neoliberalismo. 

Serie MEMORIA DEL FUTURO - INTRODUCCIÓN AL MARXISMO de BRANCALEONE FILMS. Cátedra "De la teoría social de Marx a la teoría crítica latinoamericana" (Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires-UBA) y Cátedra Che Guevara.
www.cipec.nuevaradio.org y
www.amauta.lahaine.org