11 agosto 2012

Un símbolo de dignidad.

Alberto Garzón.
Diputado de IU.

El martes un grupo de trabajadores del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) entró de forma organizada en dos grandes superficies y se llevó sin pagar un importante número de productos de primera necesidad, con objeto de repartirlos entre los más necesitados. Como consecuencia, el ministerio del Interior ha ordenado ya la detención de los responsables. Varios días después podemos confirmar, a mi juicio, que la acción del SAT ha sido un completo éxito.

Comencemos por el contexto social. Según UNICEF en España un 17’1% de los niños están bajo el umbral de la pobreza, mientras que Acción contra el Hambre denuncia que un 25% están desnutridos. Al mismo tiempo 2 millones de españoles se beneficiarán de las ayudas que la Comisión Europea ha enviado este año –con un total de 67 millones de kilos de comida- para combatir el hambre en nuestro país. A nadie se le escapa que las organizaciones solidarias han visto dispararse sus necesidades para poder atender con eficacia a una población crecientemente empobrecida.

A pesar de lo apuntado arriba es obvio también que en nuestro país no falta comida, ni tierras fértiles ni medios técnicos con los que paliar el hambre. Lo que sí falta es voluntad política que se atreva a enfrentar las desigualdades de riqueza y renta. Y lo que sobre todo falta es que se cumpla la constitución española y su artículo 128.1, el cual declara que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Y la acción del SAT ha logrado precisamente poner esto de relieve, marcarlo en la agenda, y lo ha hecho siguiendo la máxima libertaria de Emna Goldman, que instigaba a los trabajadores con la siguiente proclama: “pedid trabajo, si no os lo dan, pedid pan, y si no os dan ni pan ni trabajo, coged el pan“.
Pero la acción del SAT ha ido más allá de lo concreto, es decir, del reparto de comida, y ha penetrado con fuerza en el mundo ideológico. Decía Guy Debord que vivimos en la sociedad del espectáculo y nos recordaba, citando a Feuerbach, que en nuestro tiempo “se prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser”. No hay duda sobre ello: en la sociedad del espectáculo la imagen importa más que la sustancia y los símbolos se convierten en el arma más valiosa para las causas políticas y las causas empresariales. Y la acción del SAT no es una medida contra la crisis –porque su generalización no resuelve los problemas de raíz- sino una acción simbólica con un claro contenido político. Es sustancialmente distinto.

Efectivamente nadie, y los compañeros del SAT menos, tenían como intención que aquella acción del martes se convirtiera en un elemento clave del programa electoral. Lo del SAT ha sido una brillante táctica comunicativa para poner sobre la agenda política un grave problema social. Hablamos de un pensado golpe contra la ideología dominante, es decir, contra la concepción del mundo que tiene la gente acerca de cómo debe organizarse una sociedad. Esta acción ha servido para remover los cimientos ideológicos de la mayoría de la gente. Por supuesto que no ha convencido a muchos, quizá la mayoría, pero ha golpeado por primera vez y con contundencia su sistema de ideas y el cual estaba hasta ahora muy asentado y consolidado. Ha mermado sus defensas.

No olvidemos que vivimos una crisis ideológica que se manifiesta en el cambio de cómo la gente concibe e interpreta su realidad más cercana. La concepción del mundo que había sido dominante hasta ahora se resquebraja y todo está en duda. Se cuestiona que los políticos y economistas sepan qué hacer, que las instituciones políticas sean útiles para resolver los problemas, que las entidades financieras sean fundamentales, que haya democracia, que las empresas privadas sean superiores a las públicas, que la policía defienda al pueblo, y también –y es lo que aquí nos ocupa- que la propiedad privada sea sagrada y esté por encima de otros derechos como el de la vivienda o la alimentación.

Algunos denunciarán que la acción del SAT es ilegal. Efectivamente, lo es. Pero la cuestión no reside en saber en qué lado de la frontera jurídica cae, sino en si es una acción legítima y digna o si por el contrario no lo es. Y cuando sabemos que las necesidades humanas básicas pueden satisfacerse técnicamente pero el único obstáculo para conseguirlo es el propio marco institucional, diseñado en beneficio y garantía de la gran empresa y las grandes fortunas, es cuando acciones como las del SAT recobran toda su naturaleza revolucionaria y de justicia social. En ese punto la ilegalidad es legítima y contribuye a preparar el terreno para un cambio institucional que primero y ante todo ha de construirse en el plano ideológico.

08 agosto 2012

El SAT ocupa "La Turquilla" y se queda.

Alrededor de 1.000 sindicalistas han ocupado el pasado 24 de julio la Finca "Las Turquillas" donde se ubica la Yeguada Militar del Ejército. La finca, dependiente del Ministerio de Defensa, tiene 1.200 hectáreas, la inmensa mayoría en baldío, dado que el Ejército sólo utiliza 20 hectáreas para la Yeguada.


Tras recorrer el kilómetro que separa la carretera de la Finca se penetró en Zona Militar -advertida por grandes cartelones- y se alcanzó el recinto militar donde una comisión del SAT se entrevistó con los mandos militares. Dentro del recinto militar esperaba una compañía de antidisturbios de la Guardia Civil y tropas militares por lo que en asamblea se decidió no forzar la entrada al recinto y permanecer en la zona militar de la finca, iniciando los trabajos de infraestructura y logística para permanecer en la misma.


Por la tarde ya se habilitó una zona para que más de 100 compañeros y compañeras se quedarán a pasar la primera noche en "La Turquilla" ocupada.

El Portavoz Nacional del SAT, Diego Cañamero, ha señalado que el objetivo de la ocupación es "que la tierra pase a manos de los trabajadores" y que la finca, dedicada a la cría de caballos, pase a ser utilizada por cooperativas de trabajadores y trabajadoras.


"No queremos la propiedad de la tierra, queremos su uso", enfatiza Cañamero, "que la tierra sirva para dar trabajo y crear riqueza, y no para recibir subvenciones de Europa".

El dirigente sindical ha destacado que la comarca sevillana donde se ubica la finca sufre "un 40% de paro" y, ante esa situación, "no puede ser que tierras públicas o privadas puedan estar ajenas a la realidad de un pueblo que ya no sabe qué hacer con el paro". Queremos demostrar que, en manos de cooperativas, la finca tendrá otro uso, pensando en la creación de trabajo y en sacar productividad a la tierra y no sólo en subvenciones de la UE", ha explicado Diego Cañamero.



Sobre el trato con los militares que trabajan en el centro de reproducción equina de la finca ocupada, Diego Cañamero ha dicho que el trato ha sido cortés y que "no tenemos nada en contra de ellos".

Ante la vigilancia de las fuerzas de seguridad que ha acompañado la ocupación, que se ha desarrollado sin incidentes, el dirigente sindical ha declarado que "hemos venido a quedarnos, no es una ocupación simbólica. Somos conscientes, creemos en lo que hacemos y lo hacemos pacíficamente", ha declarado Cañamero, que ha asegurado que "si nos expulsan, volveremos y lo haremos hasta que el gobierno ceda esas tierras a los trabajadores".

04 agosto 2012

Españoles, suecos y mexicanos van a Cuba a financiar a la disidencia.

El secretario general de las juventudes democratacristianas de Suecia, Jens Aron Modig y el dirigente de las Nuevas Generaciones del PP, Angel Carromero, revelan que fueron enviados a Cuba a organizar grupos opositores.

La participación de extranjeros en la política cubana parece mostrar que la derecha mundial está perdiendo la paciencia con los cubanos que no se deciden a iniciar su “primavera árabe”. Líderes políticos suecos, españoles y activistas mexicanos están siendo enviados para promover un levantamiento contra el gobierno.

El secretario general de las juventudes democratacristianas de Suecia, Jens Aron Modig y el dirigente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular de España, Angel Carromero, revelaron que fueron enviados a Cuba a organizar y financiar grupos opositores. El sueco aseguró a la prensa extranjera que no sabía que era ilegal hacer tal cosa pero confesó que en el único país del mundo donde lo hacen es en Cuba.

El envió de dinero e instrucciones de Suecia a la oposición cubana no es nuevo. El disidente Manuel Cuesta Muroa dijo a Público que, antes de Modig, vino varias veces a Cuba con la misma tarea la sueca Annita Ardin, la misma que ahora acusa de violación a Julián Assange, el director de Wikileaks. Según el opositor cubano, entraron en conflicto porque ella quería que sus instrucciones se cumplieran al pie de la letra.

Los dos europeos participantes en el accidente dijeron que fueron enviados juntos en una operación coordinada por las direcciones de sus respectivos partidos, que su misión fue entregar a Oswaldo Payá 4.000 euros, acompañarlo en un viaje por la isla para promover la disidencia y reunirse con su hija para asesorarla en la formación de organizaciones políticas juveniles opositoras al gobierno cubanos.

Carromero conducía el automóvil en el que murió el líder opositor cubano Oswaldo Payá y su compañero Harold Cepero. Tanto el español como el sueco confirmaron que se trató de un accidente, descartando todas las especulaciones de los blogueros disidentes sobre un asesinato premeditado de las autoridades cubanas.

Oficiosamente, un funcionario cubano dijo a Público que “Cuba no aplica la pena de muerte extrajudicial; pero incluso es una tontería pensar que vamos a esperar a que Payá esté con dos extranjeros para matarlo y además dejar a los extranjeros vivos para que declaren lo ocurrido. Seríamos tontos además de inmorales”.

Contratados por el exilio en Miami


La participación extranjera no parece ser un hecho aislado. La TV cubana presentó esta semana las declaraciones de varios jóvenes mexicanos enviados a Cuba para promover protestas durante la visita del Papa Benedicto XVI. Traían celulares para los grupos disidentes que se tomaron varias iglesias y octavillas anticastristas para tirar por la madrugada en las principales arterias de La Habana. Los chicos fueron contratados por organizaciones del exilio de Miami que les pagaron todos los gastos y les dieron 1.000 dólares (unos 812 euros) a cada uno. Tras su captura e interrogatorio las autoridades cubanas optaron por deportarlos. Algo similar a lo ocurrido con el sueco Modig que ya se encuentra en su país de vuelta.

El destino del español Angel Carromero será diferente porque es el responsable del accidente de circulación y deberá ser juzgado por los homicidios de los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero, según establecen las leyes cubanas. De ser encontrado culpable, la condena para este tipo de delito es de 1 a 10 años y se cumple en centros de mínima rigurosidad, por lo general pintando calles o fabricando señales de tránsito.

La paradoja del accionar de la derecha española en Cuba es que consigue los resultados exactamente contrarios a los esperados. El canciller Roberto Robaina pierde su cargo por asesorar más de la cuenta a su homólogo español. Su sustituto, Felipe Pérez Roque, el vicepresidente Carlos Lage y otros altos dirigentes del Partido fueron destituidos gracias a conversaciones grabadas por los servicios de inteligencia de la Madre Patria. Y ahora matan accidentalmente al principal y más influyente líder de la oposición.

Fuente: Público.

30 julio 2012

Unir todas las voces y todas las rebeldías por la paz, la democracia y la soberanía.

Declaración política del XXI Congreso del Partido Comunista Colombiano.

Los 374 delegados y delegadas al XXI Congreso del Partido Comunista Colombiano, reunidos y reunidas en la ciudad de Bogotá durante los días del 18 al 22 de julio de 2012, luego de la más amplia deliberación, con un espíritu de sólida unidad y el más profundo compromiso con las luchas del pueblo por la verdadera independencia, la democracia plena y el socialismo, declaran:

1.- El capitalismo continúa mostrando a escala planetaria sus límites sistémicos y civilizatorios, así como su incapacidad para ofrecer una alternativa digna a la existencia humana. La persistente crisis económica y financiera mundial, se acompaña de la profundización de las tendencias a la crisis alimentaria, energética, socioambiental y cultural. Con miras a garantizar su régimen de dominación y explotación, este sistema continúa desplegando a escala planetaria su acción depredadora y destructora a través de un proyecto político-económico de mercantilización extrema de la naturaleza, de la vida y del trabajo humano. En consideración a ello, el anticapitalismo, el socialismo y el comunismo, no sólo poseen plena vigencia, sino que han devenido en necesidad histórica. La crisis y sus impactos han exacerbado la lucha de clases, llevándola a niveles no vistos en las décadas anteriores. Como resultado de ello, se ha asistido a un auge de la movilización social y popular contra el gran capital y sus políticas. El mundo del trabajo, en sus múltiples expresiones de jóvenes, mujeres, migrantes, desocupados, adultos mayores, indignados, ha salido a las calles a confrontar los ajustes neoliberales.

2.- La crisis económica y financiera mundial no ha sido más intensa y profunda gracias a los desarrollos geográficos desiguales del capitalismo, así como a una nueva potenciación de las dinámicas especulativas del capital financiero. Todo pareciera indicar que en los años siguientes, no sólo persistirá la crisis capitalista, sino que sus efectos se sentirán con agudeza e intensidad en lugares en lo que hasta ahora no se ha manifestado; lo cual augura una extensión y profundización de la lucha de clases a escala planetaria. En el marco de la crisis económica y financiera, el imperialismo colectivo, en cabeza del imperialismo norteamericano, ha acentuado su política de militarización con el propósito de proteger militarmente la inversión trasnacional, garantizar el acceso a recursos estratégicos y pretender doblegar toda forma de resistencia, sea ésta de Estados soberanos o de movimientos sociales y populares. El imperialismo, además de militarista, se ha tornado más intervencionista, en forma directa, o a través de fuerzas mercenarias, según se ha observado en algunos países árabes, o promoviendo “golpes institucionales de Estado”, como lo muestra la experiencia reciente de América Latina. Pese a ello, las luchas y resistencias sociales y populares se constituyen en límite frente a esas pretensiones.

3.- El rasgo principal del proceso socioeconómico y político de Nuestra América se encuentra en el avance de las fuerzas sociales y populares, que han logrado producir cambios políticos, incluidos el acceso al gobierno y la conducción del Estado, cuyos efectos se han expresado, por una parte, en una nueva correlación internacional de fuerzas que ha debilitado el imperialismo estadounidense, propiciado novedosos procesos de integración subregional y reivindicado la soberanía nacional. Por la otra, en importantes transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales, algunas de ellas blindadas constitucional y legalmente, con alcances desiguales y diferenciados, que son expresivas de las aspiraciones de las mayorías oprimidas y explotadas. La profundización de los procesos de cambio en Nuestra América hacia una orientación decididamente anticapitalista y por el socialismo dependerá de la capacidad de movilización y organización que pueda desatar el movimiento social y popular, pues estamos en presencia de procesos no exentos de conflictos en el campo popular y de notorias resistencias de la derecha de la Región.

En ese contexto, la política intervencionista y de militarización propiciada por el imperialismo ocupa un lugar central, como lo demuestra la activación de la IV Flota estadounidense, y la instalación de bases militares en varios países de la región. Se requiere la mayor condena a los intentos de desestabilización del proceso bolivariano de Venezuela, asi como de los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua. Hay que contrarrestar las pretensiones de la derecha de revertir procesos como en Paraguay.
En los años que vienen, debe esperarse una intensificación de la lucha de clases en Nuestra América producto de la previsible desaceleración del crecimiento económico y de su impacto sobre la situación socioeconómica de la mayoría de la población, de los conflictos socioterritoriales asociados con la explotación minero-energética y la producción de agrocombustibles, de la persistencia en las políticas de mercantilización neoliberal, de las orientaciones de las políticas de desarrollo, y de la lucha por la persistencia y la profundización de los procesos nacional-populares. En ese contexto, el ejemplo de Cuba, por darle continuidad y mayor consistencia a su proyecto revolucionario mediante el impulso de un proceso reformas económicas y políticas merece todo nuestro acompañamiento y solidaridad internacionalistas.

4.- El momento histórico de nuestro país se caracteriza por la recurrente manifestación de tendencias a la crisis del régimen de dominación y explotación y del proyecto hegemónico, que no logran madurar plenamente, y el surgimiento de nuevas condiciones y posibilidades en el campo popular para producir un cambio político, que no logran proyectarse plenamente dadas sus dinámicas desiguales y diferenciadas, y su aún prevaleciente dispersión. Todo pareciera indicar que durante los años venideros se acentuará la contradicción entre la pretensión de estabilizar el régimen de dominación de clase fruto de los reacomodos y la redefinición de las alianzas en el bloque dominante en el poder, y las posibilidades de producir un cambio político como resultado de la unificación del campo popular en el que se logren juntar todas las rebeldías para emprender las transformaciones económicas políticas, sociales y culturales que requiere el país. El campo de la política se debate entre la consolidación del poder constituido y las posibilidades de un nuevo poder popular y democrático.

Cuatro son los factores que a nuestro juicio, son expresivos de las tendencias a la crisis del régimen de dominación y explotación y del proyecto hegemónico:

En primer lugar, son evidentes los límites de la organización institucionalizada del poder, especialmente de las configuraciones estructurales criminales, mafiosas y corruptas del régimen político, del sistema político, de las reformas a la justicia, del fuero militar y del fraudulento sistema electoral. Pese a los esfuerzos de remozamiento, es creciente el descreimiento social y la pérdida de legitimidad de las instituciones del Estado. En segundo lugar, son notorios los signos de ruptura del consenso entre las facciones que conforman el bloque dominante en el poder, lo cual se expresa en la tendencia a la diferenciación de intereses económicos y políticos y en la forma de representarlos. En tercer lugar, la desaceleración del crecimiento, fruto de los mayores impactos de la crisis capitalista y de la entrada en vigencia de los TLC debilita las condiciones de sostenimiento económico del proyecto de dominación de clase en la etapa actual, especialmente por la probable reducción de los flujos de capitales, la inminente caída de la producción y el empleo, y el consecuente deterioro de la fiscalidad del Estado. En cuarto lugar, se aprecia una creciente movilización social y popular, que trasciende la mera reivindicación, más politizada pero aún dispersa, de confrontación contra las formas asumidas por la estrategia de acumulación capitalista y contra las políticas neoliberales del gobierno de Santos. Las reconfiguraciones en el bloque en el poder y las contradicciones no antagónicas en las que ellas se sustentan, amplían objetivamente las posibilidades del campo popular, pues su accionar puede contribuir a un mayor resquebrajamiento del proyecto hegemónico.

5.- La trayectoria de la acumulación capitalista durante el gobierno de Santos se encuentra marcada por la profundización y extensión del proceso de neoliberalización iniciado hace varias décadas. La continua precarización del trabajo obrero y popular, el desempleo y la informalización, así como su feminización han aumentado la tasa de explotación; las políticas de mercantilización se han ampliado a campos antes insospechados; la creciente financiarización del capital, basada principalmente en el endeudamiento del Estado y de los hogares, le ha impuesto al conjunto de la sociedad una renta parasitaria que favorece exclusivamente los intereses del capital financiero; el aumento espectacular de la inversión extranjera ha conducido a un nuevo ciclo de colonización transnacional de territorios estratégicos, con el fin de explotar en forma intensiva recursos minero-energéticos, hídricos y de biodiversidad, produciendo una depredación socioambiental sin precedentes; la promoción de los agronegocios transnacionales ha continuado afectando la autonomía y la soberanía alimentarias, la destrucción de la economía campesina, y estimulado aún más la concentración de la propiedad sobre la tierra a través de nuevas formas de despojo; la entrada en vigencia de tratados de libre comercio continúa destruyendo la producción y el trabajo nacional y acentuando la dependencia. Todo ello le ha dado continuidad y profundizado la forma predominante de la acumulación: la acumulación por despojo del campesinado y de los habitantes urbanos pobres; encuadrada en un orden del derecho, producto de una agresiva agenda de reformas constitucionales y legales, incluido el aprobado Plan nacional de desarrollo. Se ha anunciado un nuevo paquete de reformas antipopulares, que en lo esencial apuntan a favorecer al capital transnacional y a los grandes grupos económicos.

Esa dinámica de la acumulación capitalista ha traído consigo la emergencia de nuevas y múltiples formas de la conflictividad social y de clase, que sumadas a las históricas, han ampliado el espectro de la lucha de clases en el país y, con ello, extendido las posibilidades de la política y de la acción política. Como resultado de ello, hemos asistido al surgimiento de nuevas expresiones de la movilización y organización social y popular, tales como la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, la Minga Social e Indígena, Comosoc…, múltiples movimientos socioterritoriales localizados, movimientos urbanos como los representados por el movimiento estudiantil unido en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, o en la luchas contra el régimen neoliberal de seguridad social en salud, entre otros. Todas estas expresiones, se unen a las importantes luchas de las nuevas generaciones de clase obrera, que ha traído consigo la inversión transnacional, a las luchas de los maestros, de los trabajadores de la salud, entre otros. Asimismo, a las trayectorias de lucha de los sectores consecuentes dentro del Polo Democrático Alternativo, especialmente a través de la denuncia y la oposición parlamentaria en el limitado espacio del sistema político, enfrentando la lógica de la democracia gobernable y del fraude electoral estructural.

En medio de condiciones adversas, el movimiento obrero y popular se caracteriza por distintos signos de resistencia, no obstante la desunión y la dispersión que continúan siendo algunos de sus rasgos. Es prioritario avanzar en la unificación del campo obrero y popular a través de la movilización unitaria, el fortalecimiento clasista de la CUT y la organización de los trabajadores que estimule el ascenso de la protesta y la conjunción de las luchas urbanas y rurales. Respaldamos la propuesta de preparación y realización de un Paro cívico nacional que confronte las locomotoras del Plan de desarrollo, la política represiva y el tratamiento de guerra a la protesta social.

6.- El gobierno de Santos ha mantenido en lo esencial la estrategia guerrerista de su antecesor, a pesar de una recurrente retórica acerca de la paz. Su política se condensa en el Plan Espada de Honor, que no es más que la continuación de la estrategia contrainsurgente iniciada con el Plan Colombia, pues sigue considerando la posibilidad de la paz como la victoria militar, conjugándola con un marco jurídico-institucional, el llamado marco jurídico para la paz, que descansa en lo esencial sobre la idea de la rendición y la desmovilización de las fuerzas insurgentes. La dinámica del conflicto social y armado ha demostrado la imposibilidad de una derrota militar del movimiento guerrillero para llevarlo a su entrega y desmovilización. Durante la última década se ha provisto al Estado con todos los instrumentos y recursos económicos posibles, se llevó a la escala máxima la alianza contrainsurgente con grupos narcoparamilitares, se ha dispuesto del apoyo económico y tecnológico del imperialismo estadounidense, y tras repetidos anuncios acerca de la finalización del conflicto e incluso de la prefiguración de escenarios de posconflicto, más allá de los golpes a la alta comandancia y a estructuras intermedias de la organización guerrillera, lo que se continúa observando son flujos y reflujos y una reiterada capacidad adaptativa de las fuerzas comprometidas directamente en la contienda militar, dando cuenta de una tendencia a la prolongación indefinida de la guerra, de no buscarse y acordarse una salida política.

La política guerrerista de Santos resulta insuficiente para los sectores más militaristas y de ultraderecha que, además de desconocer la existencia del conflicto y considerar éste más bien como una amenaza terrorista, abogan por una política de tierra arrasada y de extermino del enemigo, con claros contenidos fascistas. Guerra y economía neoliberal van de la mano en la experiencia colombiana. Si de verdad Santos pretende desmarcarse de la ultraderecha, es hora de que abandone su retórica y manifiesta su voluntad por una salida política, de la misma forma que en diversas manifestaciones y documentos lo han hecho y reclamado las fuerzas guerrilleras.

7.- La contribución a la búsqueda de una solución política para la paz ocupa un lugar central dentro de las urgencias en la etapa actual. El curso del proceso político en nuestro país y las posibilidades del cambio político hacia un nuevo poder se encuentran asociados en gran medida con esa perspectiva. La posibilidad de encauzar el país por el camino de la solución política no es un asunto exclusivo de las fuerzas comprometidas directamente en la confrontación militar. Si bien la expresión de voluntad política de las partes posee el mayor significado por lo que debería traducirse en la exploración y formalización de diálogos tendientes a un proceso de negociación, la verdadera llave de la paz se encuentra en la disposición de lucha del movimiento social y popular. Dicho movimiento tiene la difícil tarea de hacer comprender al conjunto de la sociedad que la paz no es la rendición, ni la victoria, dado el carácter histórico y la naturaleza social del conflicto y, en consecuencia, que cualquier propósito de su superación pasa por la necesidad de concebir y trazar las vías, así como de establecer los mecanismos que permitan llevar a cabo las transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales, tendientes a superar las causas que lo originaron y hacen que éste se reproduzca. Para los comunistas la solución política implica entender la paz como justicia social, democratización y desmilitarización de la sociedad, recuperación de la verdad, de la memoria, reparación de las víctimas y por ello debe conducir a la definición de un nuevo contrato social a través de una Asamblea Nacional Constituyente que materialice las conquistas en favor del pueblo.

Los hechos recientes del Cauca, así como de otros teatros de guerra en el país, muestran de manera fehaciente los límites de una prolongación de la guerra contrainsurgente, los costos fiscales que ella compromete y que bien pudieran destinarse a resolver los problemas acuciantes de la población, el fracaso de una presencia estatal que privilegia la creciente militarización de toda la vida social, criminaliza las resistencias y las formas de organización social y popular, y convierte a las fuerzas militares en fuerzas de ocupación. Frente a ello, se aprecia una creciente resistencia de masas, y una movilización social y popular, campesina, indígena, afrodescendiente en aumento, por la desmilitarización y en demanda de una salida política de la guerra. Además de ésta, llamamos a impulsar las múltiples iniciativas que se están desplegando en el campo popular en esa misma dirección, tales como las Constituyentes regionales que impulsa Marcha Patriótica, en continuidad de los acuerdos del Encuentro de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, celebrado en Barrancabermeja de 2011, o el Congreso de Paz convocado conjuntamente por el Congreso de los Pueblos, Marcha Patriótica y Colombianos y Colombianas por la paz .

Contribuir a juntar todas las voces y todas las rebeldías se constituye en imperativo del accionar popular para derrotar las fuerzas militaristas y de ultraderecha, entronizadas en todos los campos de la vida social, con la complicidad de los medios masivos de comunicación.

8. Del bloque dominante en el poder, considerando los procesos de ruptura del consenso, se desprenden dos proyectos políticos que se disputan la unificación de las clases dominantes con miras a la contienda electoral de 2014, sin que aún esté claro si logran constituirse en mayoritarios o predominantes. Por una parte, se encuentra el proyecto representado por Santos que se ha querido mostrar como un proyecto reformador y modernizante, de una trasnochada tercera vía, comprometido mucho más fondo con los intereses del capital financiero y los grandes grupos económicos, y más comprensivo de las dinámicas de la acumulación transnacional. Este proyecto ve en sus propuestas de política, la posibilidad de recomposición del proyecto de dominación de clase y busca el apoyo del centro político, incluidos sectores de la llamada izquierda democrática, que vienen desarrollando la tesis de detener la amenaza de la ultraderecha que representaría el uribismo. Por otra parte, se encuentra el proyecto político que pretende la unificación de las clases dominantes con base en el ideario militarista y de ultraderecha que representa el uribismo y que busca organizarse en el llamado Puro Centro Democrático, retomando al pie de la letra la política de los gobiernos de Uribe, especialmente de la lucha contra la llamada amenaza terrorista. Este proyecto no se desmarca, ni siquiera en la retórica, de las estructuras criminales, mafiosas y narcoparamilitares que le han servido y le sirven de soporte. Estos dos proyectos políticos de las clases dominantes no son expresivos en todo caso de contradicciones irreconciliables o antagónicas. La estrategia de las clases dominantes seguramente consistirá en polarizar entre las opciones que representan sus proyectos políticos, buscando una salida y reacomodo por las alturas, desconociendo de plano el campo popular y sus posibilidades.

9.- El momento político representa una ocasión importante para el campo popular. Existen condiciones para avanzar hacia un cambio político que posibilite la construcción de un nuevo poder. En ello puede cumplir un papel decisivo la conformación de un Gobierno Democrático de amplia Participación Popular, comprometido con la paz democrática y las soluciones a favor del pueblo. En ese sentido, llamamos a todos los procesos sociales y populares, a los movimientos políticos y sociales, a los partidos de izquierda, a los diferentes procesos regionales a construir mancomunadamente un Frente Amplio de Convergencias y Procesos, con base en acuerdos programáticos que recoja los elementos comunes de las diferentes plataformas políticas e idearios de unidad, sin perjuicio de mantener las propias dinámicas organizativas y políticas, como los enseñan múltiples experiencias de Nuestra América. En lo inmediato ganan consenso puntos esenciales de convergencia como:

• Solución política con diálogo y negociación para la paz
• Lucha contra la voracidad y las rentas parasitarias el capital financiero
• Defensa de la soberanía, la tierra, el territorio, los recursos naturales y una relación no depredadora con la naturaleza
• Garantías y materialización de los derechos de la población (civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales) salud, educación, reforma agraria, vivienda
• Democratización del Estado, del régimen político y del sistema político
• Integración de Nuestra América.

10.- Los comunistas reafirmamos el compromiso con la unidad del campo popular con fundamento en definiciones y acuerdos programáticos. El accionar en ese sentido se encuentra orientado por el respeto, el reconocimiento mutuo, la fraternidad y la cooperación; por no ver en la izquierda enemigos ni inventarlos; por privilegiar lo que une y no considerar las diferencias como irreconciliables, sin desconocerlas; por cumplir y llevar a la práctica los acuerdos. Los entendimientos de la política y de la acción política, expresados en los procesos del movimiento real, indican que al tiempo que se está asistiendo a los inicios de un prometedor despliegue de la potencia del poder constituyente y a la producción de nuevas formas de poder popular, la confrontación con el poder constituido, en los limitados espacios institucionales, incluidos los existentes en el sistema político, posee la mayor relevancia. En tal sentido se concretará una política frente a las elecciones de 2014. Como integrantes del Polo Democrático Alternativo contribuirán a su fortalecimiento como proyecto unitario, a su 3er. Congreso nacional y a la coordinación con los diversos procesos de unidad en desarrollo. Como militantes de la unidad del pueblo trabajaremos por el acercamiento, la convergencia programática, la solidaridad y la construcción de nuevas formas de confianza política entre los procesos en desarrollo. Apoyaremos la creación colectiva del proyecto político de unificación de las clases subalternas y del campo popular. La difícil tarea de la unidad consiste justamente en poder juntar las rebeldías y unir las voces que en los diversos ámbitos de la acción política, la movilización, la organización y la lucha de masas se vienen expresando en nuestro país y deben tener ahora la prioridad. En las condiciones actuales, la unidad ha devenido en imperativo histórico y a este compromiso convocamos a concurrir con voluntad y apertura.

11.- El Congreso hace un llamado a los (as) trabajadores (as) y al pueblo colombiano a reforzar las filas del Partido Comunista, apoyar su política de unidad y coadyuvar a la construcción del nuevo país con paz, libertades, democracia, soberanía y solidaridad latinoamerica e internacionalista.


Fuente: http://www.pacocol.org/index.php/noticias/492-declaracion-politica-21-congreso-del-partido-comunista-colombiano

23 julio 2012

Santa Bárbara Bendita

Por Sabino Cuadra Lasarte
Diputado Amaiur

“¡Sois el orgullo / de la clase obrera!”, se coreaba en el recibimiento que decenas de miles de personas dieron en Madrid a los cientos de marchistas que, desdeAsturias, León, Teruel…, llegaron hasta allí con sus inagotables reservas del mineral más preciado de la naturaleza humana: la dignidad. Era el Madrid del “¡no pasarán!” el que les recibía; el de las luchas antifranquistas de los 60/70; el de las marchas anti-OTAN de los 80; el de las movidas sociales y centros ocupados; el del 15-M y sus asambleas barriales. El Madrid rebelde, feminista, rojo, republicano, ecologista, libertario,.. Lo mejor de cada casa.
Los diputados y diputadas de Amaiur que participamos en aquel último tramo de la marcha, teníamos recuerdos propios que hilvanar a esta lucha. En nuestra memoria estaban las minas que desde Bilbao a la muga con Santander, dieron origen, en buena medida, al movimiento obrero vasco. El recuerdo de Dolores Ibarruri, mujer y vasca universal que, tras el triunfo del Frente Popular en el 36 y salir elegida diputada por Asturias, tuvo el honor de abrir con sus propias manos las celdas de lacárcel de Oviedo y liberar a todos los que, desde la revolución del 34, permanecían allí encerrados.
Nuestros recuerdos tenían que ver también con la huelga general en Nafarroa, en los 80, en contra del cierre de la mina de Potasas y las marchas nocturnas con las que cientos de mineros recorrieron la geografía navarra calentando aquella gran movilización. Y también con las más cercanas luchas de la margen izquierda vizcaínaen las que, al igual que ahora en los pueblos y montes asturianos, los obreros de Euskalduna, Altos Hornos…, escribieron con su firme resistencia, sus tiragomas, txupines y mangueras las más hermosas páginas de la historia obrera vasca de las últimas décadas. Por todo ello, nada de la actual lucha minera nos era extraño ni ajeno.
Ese martes 10 de julio, cuando el “Santa Bárbara bendita…” final despidió con sus camisas rotas y rojas aquella larga marcha de consignas y banderas, las caras de los mineros marchistas expresaban con sus cansancios, alegrías y llantos todos los colores del arco iris de la dignidad humana. La solidaridad mostrada por las varias decenas de miles de madrileños y madrileñas que les habían acompañado durante cuatro horas les había llegado al corazón y había quedado grabada para siempre en su ADN.
El día siguiente, miércoles, tras escuchar en el Congreso de boca de Rajoy el nuevo paquete de agresiones sociales con las que su Gobierno, a mayor gloria de la CEOE, la Banca y el FMI, pretende hacer frente a su crisis, varios de nosotros salimos también de allí para participar en la manifestación que terminó ante el Ministerio de Industria. La denuncia que después haríamos al PP en el propio Congreso debía ir acompañada de algo más que palabras.
En la nueva marcha, cientos y cientos de banderas de Asturias, Aragón, Andalucía, Castilla, León, rojas, republicanas.., vestían el paso de decenas de miles de personas venidas en autobús desde todas las regiones mineras. Ninguna bandera de España -¡ninguna!- por ningún lado. Se evidenciaba así que cuando la gente pelea y quiere afirmar su identidad no encuentra en la enseña de los Borbones nada que le pueda servir. Sus símbolos son otros. La bandera española solo era visible en las furgonas y uniformes policiales.
Al final, como en tantos finales, la policía realizó una brutal carga totalmente injustificada y amañada a fin de, aprovechando cualquier motivo, desatar una razzia de golpes, pelotazos y detenciones con un doble objetivo: reprimir la solidaridad madrileña y la propia rebelión minera (van más de 200 detenciones que aún no se sabe en qué pueden terminar) y, por otro lado, tratar de relacionar la contestación social con la violencia a fin de criminalizar esta disidencia y justificar los nuevos recortes represivos anunciados por el Gobierno con su reforma del Código Penal.
Se quiere acabar, más que con la minería, con todos esos pueblos y regiones que han protagonizado cientos de luchas sociales durante más de un siglo. El Gobierno del PP trata así de vengarse de ese pasado, romperles el presente y robarles el futuro. Por ello, el apoyo a la lucha minera trasciende la tan importante y necesaria solidaridad para adentrarse por senderos que conducen a una sociedad asentada sobre pilares de justicia social, libertad y solidaridad entre todas las personas y todos los pueblos.
El discurso de Rajoy y las medidas de su gobierno son el mayor y más reaccionario paquete de agresiones sociales hasta ahora conocido: subida del IVA, reducción prestaciones por desempleo, supresión paga a funcionarios,… Ninguna medida, por el contrario, contra las grandes rentas y capitales que seguirán disfrutando de un IRPF favorable, de un benevolente Impuesto de Sociedades, de unas guaridas-SICAV para resguardar sus millones, de una amnistía fiscal insultante, de un difunto Impuesto sobre el Patrimonio,….
El salario medio de un consejero ejecutivo de las multinacionales españolas que componen el IBEX-35 ha aumentado un 9% durante 2011, llegando a ser de 2,4 millones de euros anuales (son datos declarados; los reales, bastante mayores, se ocultan en distintos paraísos fiscales). Cáritas, por su parte, ha denunciado que la distancia entre el 20% de la población más rica y el 20% más pobre crece sin cesar. Crecen los ricos en su riqueza y los pobres en su pobreza. El PP dice que esto es necesario para crear empleo en el futuro pero, si por cada mentira que cuenta Rajoy se le castigara con un segundo de cárcel, nadie le libraría de varias cadenasperpetuas.
La solidaridad con las luchas mineras, las de los montes y las calles, los encierros y las marchas, es hoy esencial. Desde Euskal Herria, nuestra exigencia de libertad y de un marco plenamente soberano política, económica y socialmente, no diluye en modo alguno nuestro empeño por trabajar codo con codo con todas aquellas personas, organizaciones y pueblos que plantan cara hoy a la barbarie neoliberal y luchan por construir una nueva sociedad. ¡Que Santa Bárbara, patrona de los mineros,y también de los rayos y los truenos, nos ayude a descargar sobre el Gobierno la más impetuosa tormenta social!

15 julio 2012

Desinformar sobre el conflicto palestino-israelí.

Pascual Serrano-Revista Pueblos

¿Cuándo, por qué y con qué aval internacional se crea Israel? ¿Quién vivía en esa tierra antes de que se creara ese Estado? ¿Cuál es la diferencia entre sionismo y semitismo? ¿Tienen los mismos derechos todos los israelíes? ¿Cuáles son las fronteras de Israel según la ONU? ¿Cuántos palestinos viven fuera de su tierra? ¿Qué dicen las resoluciones del Consejo de Seguridad con respecto al conflicto árabe-israelí? ¿Cumple Israel esas resoluciones? Son preguntas básicas y lógicas que surgen a quienes desean comprender mínimamente el conflicto palestino-israelí y a las que no se encontrará respuesta en los medios de comunicación a pesar de que todos los días hay noticias sobre la región.

Las rutinas actuales de los medios de comunicación impiden conocer todos estos antecedentes históricos y elementos de contexto imprescindibles para comprender el conflicto árabe-israelí. Con toda seguridad, si un ciudadano pretendiese mediante la lectura diaria de la prensa y el noticiero televisivo de cada noche comprender lo que sucede en la región no lo lograría. Asistiría a un goteo de noticias mal hilvanadas según las cuales ayer supo que hubo una reunión de líderes, hoy que mataron a dos palestinos, mañana que un suicida explosiona en un autobús. ¿Sirven esas informaciones para comprender algo? En junio de 2007 fue noticia [1] esporádica la difusión de una grabación del soldado israelí capturado por Hamas un año antes.

Así pudimos desempolvar, olvidada casi por los medios, la detención que provocó que el ejército israelí destrozara las infraestructuras de Gaza y matara a 400 palestinos, la mitad civiles. Sólo es un ejemplo de cómo la obsesión de los medios por la inmediata actualidad y su consiguiente olvido impide que ofrezcan la perspectiva necesaria para comprender los acontecimientos. Por otro lado, la confusión que transmiten los medios hace imposible que las audiencias entiendan las diferentes posiciones de los actores en conflicto.

Si observamos los medios de comunicación, parece que el problema es básicamente de intolerancia y violencia entre palestinos y judíos, sin más elementos de profundización ni contexto. En otras muchas ocasiones, los medios se regodean excesivamente en las “cumbres de Jefes de Estado, giras de gobernantes y similares, y en detalles y otras anécdotas sin interés pero increíblemente muy comentadas. Se trata, en suma, de prestar atención a todo menos a lo esencial del asunto y que la gente se pierda en detalles” [2]. Otra cuestión que afecta mucho a los profesionales es el sentirse cohibidos por Israel por una razón incuestionable: los judíos fueron las principales víctimas de algo tan atroz como el Holocausto. “El Estado israelí vive de su condición de víctima (condición que no le otorga a los palestinos, pese a ser sus víctimas) y cataloga a cualquiera que cuestione la actuación de sus gobernantes de «antisemitas»” [3].

Los periodistas nunca recurren a la rigurosa bibliografía que investiga el comportamiento de los israelíes con los palestinos. Obras como La limpieza étnica de Palestina, donde el historiador israelí y judío Ilan Pappé explica que la deportación de los palestinos en 1948 formó parte de una estrategia cuidadosamente diseñada por los dirigentes judíos de organizaciones armadas (entonces ellos ponían bombas en edificios civiles como en el Hotel King David de Jerusalén, con 91 muertos, aunque nadie les califique de “terroristas”) para quedarse con la mayor parte de la Palestina histórica. Los antecedentes son tan importantes para comprender el conflicto árabe-israelí que uno de los principios fundamentales del gobierno de Israel (el único de los dos bandos que tiene dinero, poder e influencia en los medios) es intentar manipular la historia a su favor. La operación llega incluso hasta Wikipedia. En marzo de 2008 el portal Electronic Intifada [4], gestionado por el periodista estadounidense-palestino Ali Abunimah, denunciaba que el grupo israelí Comité para la Precisión de la Información sobre Oriente Próximo en América (CAMERA) reclutaba voluntarios para editar la enciclopedia on line e impedir así que los "editores antiisraelíes introduzcan todo tipo de prejuicios y errores en muchos artículos relacionados con Israel" [5].

Doble rasero

Sin duda, el conflicto árabe-israelí es el que más sufre el fenómeno del doble rasero. Noam Chomsky ha señalado la diferente trascendencia mediática del asesinato de un minusválido estadounidense en el secuestro por un comando palestino del transatlántico Achille Lauro (octubre 1985) que entró en los anales del terrorismo, frente a la muerte acribillado a balazos de un minusválido palestino cuando huía en su silla de ruedas con una bandera blanca en Yenín en 2001, condenada al silencio [6].

Un colectivo de personalidades destacadas en el análisis y crítica de la situación en Israel/Palestina realizó un estudio estadístico de la cobertura de la Intifada palestina durante 2004 [7] en tres televisiones estadounidenses. Concluyeron que existía una cobertura significativamente deformada. Los medios analizados informaron de muertes de niños israelíes con un porcentaje de una media de diez veces mayores que las muertes de niños palestinos. Considerando que en el periodo estudiado murieron 22 niños palestinos por cada niño israelí, el desequilibrio en la cobertura es evidente. Pero veamos ejemplos más concretos. En junio de 2006 un diario titulaba “Hamas rompe la tregua y reivindica el lanzamiento de cohetes contra Israel” [8]. En el texto comprobamos que es la respuesta “al ataque naval del ejército israelí que ayer acabó con la vida de siete civiles palestinos”. En conclusión, Israel mata siete civiles, Hamas responde con siete cohetes que no causan ni muertos ni heridos y quien ha roto la tregua, los que originan violencia, son los palestinos. Podemos leer titulares como “Víctima número 3.000 de la Intifada palestina” [9]. En contra de lo se podría pensar, no hacía referencia a un israelí muerto a manos de activistas palestinos, sino que el muerto era un policía palestino asesinado en Gaza en una incursión del ejército israelí. Hasta los palestinos son víctimas de la Intifada.

En el imaginario de la comunidad internacional las víctimas se perciben como procedentes de los dos bandos, pero estos se presentan uno como terrorista y otro como el ejército regular de un gobierno democrático. Desde el año 2000 hasta marzo de 2008, el ejército israelí había asesinado a mil niños Anápolis, en noviembre de 2007, han sido asesinados trescientos 331 palestinos, entre ellos 39 niños [10]. Estaríamos, por lo tanto, ante una situación en la que, en su “lucha contra el terrorismo”, Israel mata más niños que soldados mata el “terrorismo palestino”. El doble rasero se aprecia perfectamente en el lenguaje utilizado. Y todavía más en los artículos de opinión. Podemos leer “atentados salvajes” [11], cuando se refieren a un ataque suicida palestino que mata a tres personas en Israel, o “cúmulo de errores” [12] en el titular del editorial al día siguiente de que Israel matara a un dirigente de Hamas y a diez civiles palestinos, entre ellos tres niños y tres mujeres que pasaban la tarde en la playa. En el conflicto palestino-israelí la batalla del lenguaje es vital para Israel, nadie duda de que la mayoría de los lectores sólo reparan en los titulares y que estos suelen ser elegidos por los jefes de redacción y no por los corresponsales.

Un ejemplo es el uso de “capturado” o “secuestrado”. En televisión escuchamos hablar de un “joven secuestrado de 19 años” [13]. Una forma muy peculiar para referirse a un soldado israelí capturado por las milicias palestinas. Podemos encontrar también una noticia titulada así: “Soldados israelíes arrestan al viceprimer ministro palestino Naser al Shaer”. Y subtitulada de esta forma: “La operación se encuadra dentro de las acciones de Israel contra miembros de Hamás tras el secuestro del soldado hebreo Gilad Shalit el pasado mes de junio” [14]. Obsérvese que en Palestina los ministros civiles y no armados cuya casa allanan los soldados hebreos son “arrestados” y los militares israelíes armados que son capturados por las milicias palestinas son “secuestrados”. En la misma línea, el muro no es muro sino valla de seguridad, los radicales judíos son ortodoxos mientras que los radicales palestinos son terroristas.

Las fuentes y analistas

El principal sesgo para la información sobre el conflicto palestino-israelí es que “los medios norteamericanos utilizan a periodistas judíos recibiendo así, en el 99 por ciento de los casos, una información distorsionada y sesgada”. Si bien los corresponsales de los medios españoles en la región son también españoles, “casi la mitad de ellos tienen periodistas judíos en sus oficinas. Ninguno cuenta con periodistas, ni siquiera con colaboradores, palestinos, y sobra decir que los judíos no entran en los territorios palestinos ni tampoco en los países de la región” [15]. Por otro lado, “la comodidad lleva a la mayoría de los corresponsales occidentales a no entrar tampoco en Gaza o en Cisjordania a no ser que sea gravísimo lo que ocurre. Gaza es un lugar incómodo, higiénicamente cuestionable y de difícil tránsito: hay un millón de historias por contar, pero ese argumento no suele convencer, así que el volumen de información que se publica sobre los palestinos es irrisorio en comparación con las historias sobre israelíes” [16].

Un mecanismo habitual de los medios de comunicación para deslizar su línea editorial de forma no explícita es la selección de los analistas. Bajo la apariencia de expertos, más que de opinadores, esas firmas reproducen la línea política que se desea, mediante la técnica de elegir previamente al que comparte ideario con el medio. “El lobby israelí en España, como en el resto del mundo, es muy poderoso y enseguida ‘congenia’ con gente afín en las redacciones (en ocasiones redactores jefe, o más allá) para reconducir informaciones, cuestionar el vocabulario empleado y ‘vender’ comentarios de ‘expertos’, además de ofrecer viajes pagados a Tel Aviv para desde allí ‘demostrar’ que el muro no es muro sino valla, que los palestinos se quejan de vicio y que son un pueblo víctima amenazado por sus desagradables vecinos árabes, que ya nacieron con el odio corriendo por sus venas” [17]. Otro desequilibrio es la selección de las personalidades y analistas que eligen cuando abordan determinados acontecimientos. El País, la víspera del aniversario de la Nakba, fecha que señala la expulsión de 750.000 palestinos, la cubrió con una entrevista con Daniel Baremboin, un director de orquesta pacifista israelí, muy respetable, por supuesto, pero israelí; un encuentro digital con el embajador israelí en España, y la llegada de Bush a Israel (que, por cierto, era Jerusalén, no Israel, matiz que nadie hace).

La democracia israelí

Los medios reproducen el discurso político de que Israel es la única democracia de la región. Pero se trataría de “una democracia extraña en la cual los militares ejercen a menudo funciones claves. Piense, por ejemplo, en Ariel Sahron, Ehud Barak, Benjamín Netanyahu, Isaac Rabín o Menahem Begín. Todos son militares o proceden de organizaciones militares. Y todos han llegado a ser primeros ministros de Israel [18]. Amnistía Internacional, en el informe titulado “El racismo y el Ministerio de Justicia”, difundido en 2001, dejaba en evidencia el racismo de la “democracia” israelí donde varias leyes son explícitamente discriminatorias ya que se basan en la premisa de un Estado judío para el pueblo judío. En consecuencia, discriminan a los no judíos, en concreto a los palestinos que han vivido en estas tierras generación tras generación. En algunos casos garantizan explícitamente un trato preferente a los ciudadanos judíos en esferas como la educación, la vivienda pública, la salud y el trabajo [19]. Actualmente se oculta, al menos, tanta información como la que trasciende. Las duras condiciones en las que deben sobrevivir los palestinos rara vez se reflejan en los medios de comunicación. Y, menos aún, en noticias ligadas a las políticas aplicadas por el gobierno y el ejército israelíes. Por ejemplo, en Cisjordania un palestino sólo dispone de 50 m3 de agua al año para cubrir todas sus necesidades: beber, lavarse, cocinar, agricultura, industria, etcétera. Sin embargo, cada colono ilegal dispone de 2.400 m3 de agua al año. Pero, además, son los palestinos los que financian el agua, porque pagan más del doble que un israelí por la misma cantidad. Con la electricidad sucede algo similar, Israel destruyó la única empresa que producía electricidad en Palestina y les impidió comprar nuevos generadores por lo que tienen que comprarla toda a Israel al doble del precio que paga un israelí [20]. El conflicto palestino-israelí se ha enquistado en la agenda mediante el formato de difundir lacónicamente partes de guerra de muertos y heridos. Cuando nos llega un protagonista palestino con nombres y apellidos es porque tenemos las imágenes de vídeo previas a su martirio, nunca aparecen los palestinos que luchan para sobrevivir mediante la cooperación y la ayuda mutua. El silenciamiento también se aplica a las voces que se levantan denunciando la política israelí. En julio de 2006, dos premios Nobel de Literatura, José Saramago y Harold Pinter, junto a otros dos escritores de prestigio internacional, John Berger y Noam Chomsky, difundieron un escrito titulado “En defensa del pueblo palestino” [21]. En la prensa española sólo mereció una carta al director de El País [22]. Y ello a pesar de que se hacía pública en plena masacre de un pueblo, una guerra regional entre Israel y el Líbano que afectaba a varios países y a toda la región, la crisis en el Consejo de Seguridad de la ONU y miles de ciudadanos manifestándose en las calles. La denuncia de estos destacados intelectuales quedó como una carta al director, como si fuese una queja vecinal por la recogida municipal de las basuras. Esto contrasta con el trato diferente que tuvo, en 2003, uno de esos Nobel, José Saramago, cuando escribió unas breves líneas criticando unas condenas a muerte en Cuba. Entonces mereció la portada en ese mismo diario y un privilegiado espacio como artículo de opinión que además fue recogido por todos los medios y agencias.
*Pascual Serrano es periodista. Este texto es un extracto del capítulo referente a Asia de su libro Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, Península, 2009. Este artículo ha sido publicado en el nº 52 de Pueblos - Revista de Información y Debate - Especial junio 2012: Palestina

Notas
[1] El País, 26-6-2007.
[2] Agustín Velloso. Entrevista con el autor.
[3] Mónica G. Prieto. Entrevista con la autora.
[5] G. Prieto, M, “¿Se puede reescribir la historia?”, El Mundo, 23-4-2008.
[6] Chomsky, N, Piratas y emperadores. Terrorismo internacion.
[8] El Mundo, 10-6-2006.
[9] El País, 1-3-2003.
[10] Ramonet, I, “Por una resistencia de masas no violenta contra Israel”, entrevista con el líder palestino Mustafá Barghouti, Le Monde Diplomatique, mayo 2008.
[11] Editorial, El País, 30-1-2007.
[12] Editorial, El País, 10-6-
[13] Tele 5, 26-6-2006.
[14] El País, 19-8-2006.
[15] Mónica G. Prieto, Entrevista con la autora.
[16] bídem.
[17] Ibídem.
[18] Véase nota 10.
[19] Informe de Amnistía Internacional, de 2001: Racism and the Administration of Justice (Racismo y el Minis terio de Justicia).
[20] Véase nota 10.
[21] Se puede encontrar en Rebelion y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=34982.
[22] El País, 21-7-2006.

08 julio 2012

Muere el héroe Théo Francos, Brigadista Internacional, sin repercusión en los medios.

Para mí Théo Francos (1914-2012) ha muerto tres veces. La primera vez, el día que lo fusilaron y milagrosamente sobrevivió. La segunda, hace dos días, a sus 98 años en su casa de Baiona. La tercera ha sido hoy, cuando he podido comprobar que su muerte no aparece en ningún medio español.

Por AITOR FERNÁNDEZ / datecuenta.org


En vista de que ni un jodido medio español se ha dignado a escribir cuatro líneas por tu muerte, Théo, me pongo a escribirlas yo, una persona sin apenas formación de redactor periodístico, pero a la que la rabia en el corazón le sigue moviendo a hacer muchas cosas, esta vez por la impotencia de comprender que, en realidad, a nadie le importa cuántas veces arriesgaras tu vida por defender la causa antifascista, y digo causa porque defendiste la causa, la humanidad, por encima de nacionalidades y banderas. Yo te conocí y pude abrazarte, aunque quizá al salir de la ciudad no te acordaras ya nunca más de mí, pues tu memoria estaba completamente desdibujada, lo que no me impidió ser testigo de tu grandeza.

A lo que voy. Desde que conocí tu historia, Théo (contada por primero por la ARMH y leída luego por los textos de Sofía Moro) quise conocerte, pero fue dos años después cuando tuve la oportunidad. El verano pasado viajé a Baiona, en el penúltimo viaje del proyecto “Vencidxs”, para descubrir en ti a un hombre mucho más pequeño de lo que había visto en las fotos y vídeos, mermado por la vejez y la memoria, pero aún así excepcional y humano. Un idealista de verdad, que vino a luchar a España para derrocar el fascismo, aunque el Partido Comunista te lo impidiera, con muchos más voluntarios que se llamaron las Brigadas Internacionales. “¿Cuál es la razón del fascismo, Théo?” “Es la explotación -a pesar de todo tenías momentos de lucidez), a mi padre en Valladolid le hacían trabajar toda la noche con un trozo de pan y de cebolla.” Supongo que a eso querrían que volviéramos, y supongo que por eso tú no sales en los medios hoy.

El miedo nunca se separó de ti. Pero eso no te impidió hacer grandes cosas. Me dijiste que “a veces te despertabas por la noche y llorabas como un chaval”, supongo que recordando lo que te parecería el fin del mundo, o más bien, el fin de la humanidad, cuando te enterraban hasta la cintura para torturarte, en el campo de concentración de Miranda de Ebro, dándote latigazos a pleno sol y teniéndote así días enteros. “A veces pienso cómo pude aguantar tanto. La gente, desde fuera del campo, me tiraba comida o agua, que mis compañeros me daban cuando podían.” Eso fue la represalia por haberte fugado del campo. Por las alcantarillas. Porque las Brigadas se habían ido, pero tú te quedaste para seguir luchando, incluso cuando todo estaba perdido. “Eran los mismos presos los que construíamos el campo –me contaste de forma dispersa- pero no nuestros barracones, nosotros dormíamos a la intemperie. Construíamos para los soldados, incluso les hicimos una piscina” Y mientras, seguían exterminando a tus compañeros.

Cuando te liberaron pensabas que volvías a casa a descansar. Pero al llegar viste Baiona tomada por los nazis. “Me escapé en el puente, vi a mi madre de lejos, pero no me pude despedir de ella.” Porque entonces comenzó una nueva odisea para ti, aunque en realidad era la misma: seguir combatiendo el fascismo. Te alistaste como paracaidista en el ejército inglés y en la nueva guerra te esperaban las experiencias más duras de tu vida. Tuviste que matar a un compañero gravemente herido, que no tenía el coraje suficiente para tomarse la pastilla de cianuro que llevábais. En otra misión, al saltar, tu paracaídas quedó atrapado en el ala del avión: “Lo corté con el cuchillo como pude, y llegué bien a tierra. Me descontaron el coste del paracaídas del sueldo del mes.” Pero creo que lo peor fue cuando te fusilaron. A mí me parecía increíble. Viviste un fusilamiento, y por ello llevaste alojada una bala a unos centímetros del corazón toda tu vida. Te pregunté qué pensabas en esos momentos: “No sabes lo que está pasando, si es verdad o no. A veces te herían para que sufrieras antes de morir.” Pero tú no moriste, y te salvaron al día siguiente una pareja de campesinos de la resistencia.

Pero también conociste la bondad humana, como aquellos campesinos, o los ferroviarios que te tiraban comida, o las muchachas que te escondieron en el granero:“Especialmente me quedaba impresionado por la solidaridad de las mujeres, salvé mi vida muchas veces gracias a ellas.” Mujeres idealistas y valientes. En Stalingrado te adentraste 30km en las líneas enemigas con una muchacha rusa de 19 años para volar puentes e impedir el avance nazi. La reencontraste setenta años después, ella tenía noventa y tu hijo le decía que no te apretara tan fuerte, que te iba a matar del abrazo.

Y así ha sido tu vida, Théo. Me hablaste lentamente de tu bisnieto, perdido en una amalgama de recuerdos que te costaba ordenar. “Papi, tienes que llegar a los 100″, te decía. Quizá disfrutabas de él porque no podías haberlo hecho con tu hija, a la que conociste con 20 años por todo lo que tuviste que trabajar: “Al principio nadie me daba trabajo, así que tuve que viajar y trabajar fuera, ocupando más de treinta puestos de trabajo diferentes.” Me imagino que moriste en paz, aunque algo paenado porque veías el fascismo “volviendo a levantar cabeza”. Espero no tener que vivir las terribles experiencias que tú tuviste que vivir.

Conclusión. Y después de todo ¿para qué? -como me dijo también Concha Carretero- Toda esa gente que fue asesinada, que defendió la libertad de generaciones que ni conocerían después, que ha pagado con su juventud y con su vida todos y cada uno de los derechos que ahora tenemos y que estamos dejando perder uno a uno. ¿Para qué? Para que ningún medio dedique un par de líneas a tu muerte. Ni Rajoy, ni la selección española de fútbol, ni la prima de riesgo merecen la mitad del espacio que debieras de ocupar en los medios. Así que, habiéndolo escrito más mal que bien por lo que te pido perdón, primero por no poder dedicarte todo el tiempo que te mereces, y segundo, avergonzado, porque no es éste el medio principal donde tu muerte debiera figurar. Un general español una vez te preguntó: “¿Tú no tienes madre? Porque no es normal que una persona realice tantas misiones” “Sí, señor, la tengo, lo hago por convicción” Te contestó muy seguro de sí mismo: “Pues quédate conmigo, porque por lo menos salvarás tu vida. Cuando acabe la guerra, no te van a agradecer nada.” Y era verdad.

24 junio 2012

Paraguay: otro golpe gestado por el Imperio.

escrito por Carlos Aznárez



Finalmente la derecha oligárquica paraguaya ha conseguido su objetivo: el presidente Lugo ha sido derrocado sin pena ni gloria. Sobre todo esto último.
Este golpe palaciego, ejecutado en tiempo récord, no es sólo el producto de una maniobra de los sectores más retrógrados de la política local, firmemente anclados en las ideas de la dictadura stronissta, que gobernó el país durante 35 años y alargó su presencia en los gobiernos que le sucedieron, sino que aparece como el resultado de una estrategia ofensiva que el imperialismo norteamericano viene desarrollando en todo el continente.
¿Por qué decimos esto? Si por un momento observamos el mapa latinoamericano, y vemos las últimas iniciativas encaradas por el Comando Sur, al ir instalando bases en cada uno de los países que consideran claves para desarrollar sus tareas injerencistas, nos daremos cuenta que lo del Paraguay es la consecuencia lógica de un nuevo operativo de ocupación territorial. A los antiguos enclaves militares donde flamea la bandera norteamericana y se confunden instructores gringos con tropas del país que los acoge, se han ido sumando ahora la bases de "ayuda humanitaria" que abren el camino -con abiertas complicidades locales- a la presencia explícita o encubierta de los invasores.
A esto se le suman los distintos reveses electorales a manos de la derecha que vienen produciéndose en varios países en los dos últimos años, como consecuencia de la reacción imperial frente al saludable ejercicio para los pueblos de haber instalado durante más de una década, por el voto directo, a gobiernos revolucionarios y progresistas. Pero si hoy sacamos la cuenta de cuántas de esas experiencias quedan en pie, nos sorprenderíamos. Ya gobierna la derecha en Chile, Paraguay, Panamá, Guatemala, Costa Rica, Honduras, Colombia y México, mientras se encuentran en un proceso de transición -por debilidad ideológica o por simple traición a sus postulados originales- Perú y El Salvador, cuyos mandatarios no dejan de halagar a Washington en detrimento de la alianza antiimperialista forjada en los países del ALBA.
 
Es en este marco entonces, que sobreviene el golpe en Paraguay. Pero aquí hay otro elemento que no puede dejar de mencionarse. Y es el papel que ha jugado el propio presidente Lugo. Por un lado, a la hora de gestar la alianza que lo llevó al Gobierno, quedaba claro que ésta se manifestaba en dos importantes sectores: por un lado el movimiento popular nutrido especialmente del combativo campesinado paraguayo, ese mismo que significó un dolor de cabeza para el dictador Stroessner y los latifundistas del Partido Colorado. En el otro andarivel de la misma coalición, estaba el centroderechista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Un nucleamiento que en esencia sigue sosteniendo los postulados ideológicos de su casa matriz, los colorados stronisstas. Ellos precisamente colocaron en un sitio clave, la vicepresidencia, a Federico Franco, el Judas que ahora se ha hecho con el poder como consecuencia del golpe parlamentario, militar, judicial y eclesiástico.
 
Siempre se sostuvo, desde las filas del luguismo que esa coalición electoral era necesaria, porque si no resultaría imposible vencer a la oligarquía del Partido Colorado, el problema es que una vez en el gobierno, las concesiones se hicieron ostensiblemente inclinadas hacia ese sector. El propio Lugo, que cuando era Obispo en San Pedro, se había juramentado a conseguir la reforma agraria y otras reivindicaciones para "su pueblo campesino ", fue dándole lentamente la espalda a estas demandas. Más aún, no dudó en generar nuevos proyectos de ley para reprimir a quienes le cuestionaban sus promesas incumplidas.
Antes de llegar a la reciente masacre de Curuguaty, hubo numerosos y graves hechos de violencia estatal contra el campesinado, que después de un primer año de espera y frustración, se decidió a hacer lo que marca la historia del Paraguay contemporáneo: ocupar tierras para sobrevivir en un país donde el 20% de las familias agrarias de la oligarquía son dueñas del 80% del territorio. Situación que se ha ido agravando por la falta de respuesta estatal ante la invasión que producen desde Brasil los pulpos sojeros (denominados "brasiguayos") que no dudaron en expulsar a los campesinos paraguayos de las pocas hectáreas que les pertenecían.
 
Para detener las demandas y protestas campesinas, Lugo se vio presionado a aceptar las recetas del Imperio, gestadas por la oligarquía colorada latifundista. Así fueron aprobadas la ley antiterrorista y la militarización del norte paraguayo, con la consiguiente detención arbitraria de cientos de campesinos, o la criminalización permanente de aquellos dirigentes históricos que exigían detener la represión. Para "capacitar" aún más a la policía paraguaya, Lugo se abrazó con su colega Uribe Vélez, y comenzó un trasiego de instructores del temible DAS colombiano, justamente en el momento en que los países del ALBA demandaban al gobierno colombiano por dar luz verde a nuevas bases norteamericanas en su territorio.
 
Lugo fue eligiendo, por debilidad o por falta de voluntad política, ejercer un mando muy condicionado. Si bien de fronteras para afuera parecía comulgar con el pensamiento rebelde de los países que enfrentan a diario al Imperio, en el quehacer local se enredaba constantemente en una telaraña que lo fue alejando de quienes más lo apoyaron.
Lo ocurrido en Curuguaty desbordó el vaso. La policía stronissta que Lugo no supo o no pudo depurar, montó un operativo represivo -como otros tantos, salvo que en éste se encontró con resistencia campesina- y el resultado fue una masacre. Frente a esos graves hechos, Lugo se preocupó más en calmar los reclamos del latifundista colorado Blas Riquelme y en dar los pésames por los policías muertos, que en consolar a los familiares de los once campesinos asesinados y en algunos casos, previamente torturados. Más aún, en declaraciones pronunciadas en las primeras horas, no dudó en criminalizar a quienes ocupaban tierras -sabiendo que las mismas eran mal habidas- como resultado de demandas históricas nunca tenidas en cuenta. De los hechos de Curugaytí quedaron también numerosos detenidos, que también fueron torturados, y a los que ahora se los acusa de homicidio.
 
Si faltaba algo para demostrar que el ex presidente -el que legítimamente había sido elegido por los sectores populares- ya no gobernaba, vinieron las designaciones de un nuevo ministro del Interior y el jefe de policía, ambos comprometidos con la corrupción y la represión generada durante años por el partido Colorado.
Con todos estos ingredientes, y la decisión de sus aliados del PLRA de darle definitivamente la espalda, la caída de Lugo fue cuestión de horas. A pesar de ello, demostrando una vez más la nobleza del sufrido pueblo paraguayo, miles de campesinos cortaron rutas y se movilizaron hacia Asunción, rechazando el juicio político a un Presidente en el que ya no confiaban pero que preferían una y mil veces antes de que retornaran los herederos de Stroessner. Ante esa patriada de urgencia, Lugo vuelve a fallarle a su pueblo y literalmente se suicida. No resiste ni llama a resistir. Acepta mansamente, al revés de lo que hizo su colega Zelaya, la resolución de los golpistas, con la excusa baladí de no violentar la justicia. Ni siquiera opta por jugar la carta posible, de amotinarse, sabiendo que contaba no sólo con el respaldo del pueblo en la calle sino que también lo favorecía la unánime solidaridad de los gobiernos de la UNASUR.
 
Ahora que la suerte ya está echada y que Paraguay se ha convertido en una nueva Honduras, seguramente el campesinado y los trabajadores del Paraguay, habrán de sufrir las peores consecuencias de lo que se ha gestado, pero como lo han hecho a lo largo de décadas, están obligados a volcar toda su imaginación en nuevas fórmulas de resistencia.
En Paraguay, el imperialismo ha vuelto a probarse a sí mismo lo fácil que le resulta derrocar un gobierno, y deja la advertencia de que no cejará de intentarlo en otros países del continente. A la vez, estos hechos ofrecen varias consecuencias que es indispensable tomar en cuenta:
 
1) Las limitaciones de gobiernos que no se deciden a avanzar, de la mano de sus pueblos, en el enfrentamiento contra el Imperio (como bien lo han hecho Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, o como siempre ha demostrado Cuba socialista). En ese sentido, de poco sirven los coqueteos o licencias que se otorgan en el continente a las trasnacionales, que actúan como quinta columna de los intereses del capitalismo salvaje;
 
2) No es posible gobernar si no se depuran (o por lo menos se lo intenta) las instituciones centrales que durante años han respondido a la derecha oligárquica y pro-imperialista de cada país. Justicia, Fuerzas Armadas, Iglesia, Medios de comunicación, terminan siendo el acicate desde el cual se desestabilizan los procesos de cambio en el continente. Las experiencias paraguaya y hondureña son el mejor ejemplo de ello.
 
3) De nada sirve, en la necesidad de llegar al poder, gestar alianzas contra natura. Tarde o temprano, esa posibilidad golpea como un boomerang en la cabeza de quienes la gestaron.
En Paraguay empieza otra etapa, en la que la solidaridad latinoamericana -la popular y también la diplomática- no debe ceder en la idea de apoyar las demandas de los más humildes en su lucha por la tierra y contra el latifundio, en exigir el cese de la represión y el paramilitarismo, en reclamar la salida del país de los personeros imperialistas de la USAID y el cierre de la base yanqui en Mariscal Estigarribia. También es de suma urgencia en la actual coyuntura, conseguir, con la presión internacional, la inmediata libertad de las y los presos políticos que desde hace años se hacinan en las cárceles del país, entre ellos los seis campesinos extraditados desde Argentina, a los que la injusticia paraguaya quiere condenar a prisión de por vida. Para ellos, en lo inmediato, se hace imprescindible solicitar que puedan ser visitados por organismos de Derechos Humanos para comprobar su estado de salud, porque no es para nada exagerado imaginarse que sobre sus cuerpos, se descargue todo el odio de la oligarquía paraguaya ahora en el Gobierno

16 junio 2012

Violento desalojo de campesinos en Paraguay dejó al menos 16 muertos.

El ministro del Interior, Carlos Filizzola, descartó la posibilidad de declarar el estado de sitio en el país como consecuencia del violento enfrentamiento entre policías y campesinos, cuyo saldo parcial arrojó 7 policías y 9 trabajadores rurales muertos, además de 80 heridos. Luego de reconocer que "hay siete bajas en el lado de la policía y por lo menos nueve entre los ocupantes", Filizzola, desde la residencia presidencial de Asunción, descartó que el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) tenga alguna vinculación con el enfrentamiento entre 150 campesinos y 300 policías, y acusó a los ocupantes de haber iniciado los disparos: "Hubo disparos de parte de ellos, la Policía tuvo que responder", subrayó, y agregó que "se actuó en base a una orden judical. Hemos actuado como la ley manda. Sabíamos que había armas, sobre todos rifles, escopetas y armas cortas. Por eso enviamos al lugar a 300 efectivos para cumplir con el desalojo", explicó. Relató que cuando los jefes policiales fueron para negociar con los líderes campesinos, "fueron recibidos a balazos", momento en que se registraron las bajas. Los ocupantes del terreno, una reserva natural propiedad del empresario Blas Riquelme, se dispersaron y se internaron en una zona boscosa pero fueron rodeados por la fuerza. "Seguimos allí con 321 efectivos, en el lugar, apoyados por helicópteros", advirtió Filizzola. La propiedad de Riquelme, empresario del sector de los supermercados, está en una región ocupada en gran parte por los llamados "brasiguayos", prósperos productores de soja brasileños, instalados desde hace 40 años en las tierras más fértiles del país, en la cuenca del río Paraná, en la zona fronteriza de Paraguay con la Argentina y Brasil. El presidente Fernando Lugo repudió los enfrentamientos y manifestó su "absoluto respaldo" a las fuerzas de seguridad en un breve comunicado y extendió sus pésames a los familiares de los policías fallecidos. Agregó que ordenó a las Fuerzas Armadas apoyar con sus efectivos el operativo policial "de acuerdo a la constitución y la ley". "Todas las áreas del gobierno están trabajando en este momento en líneas de acción para devolver la calma y la tranquilidad a Curuguaty", manifestó. El Senado, mientras tanto, convocó de urgencia a un plenario para debatir el establecimiento del estado de excepción en el departamento de Curuguaty, donde se registraron los hechos. El dirigente campesino José Rodríguez, estrechamente vinculado al presidente Lugo, alertó que el enfrentamietno "pudo haber sido un autoatentado de la policía" para justificar las muertes de los sin tierra. La Asociación Rural de Paraguay (ARP) calificó de "gravísimo" lo sucedido: "Estamos convocando a los miembros de la Rural para emitir un comunicado porque esto es gravísimo", denunció Germán Ruiz, titular de la ARP. Héctor Cristaldo, por su parte, de la Unión de Gremios de la Producción, señaló que urge un juicio político contra Fernando Lugo. Después de que se conociera el saldo parcial de los enfrentamientos, Blas Riquelme advirtió que "no vamos a ceder, vamos a usar todas nuestras fuerzas para que prime el derecho a la propiedad privada y de una unidad económica que está produciendo. Esta es una estancia modelo para mostrarle a cualquiera en nuestro país", agregó el empresario, cuyas tierras están entre las que reclaman las organizaciones de campesinos sin tierra.

15 mayo 2012

Las colonias del siglo XXI.

Entre paraísos fiscales y bases militares, los enclaves coloniales británicos en todo el mundo han sido centro de controversias internacionales

Resumen Latinoamericano/Marcha - De los 16 enclaves coloniales que aún persisten en el mundo, 11 están bajo la órbita del Reino Unido, incluidas nuestras Islas Malvinas. Para los británicos se trata de 'territorios de ultramar'; según la ONU son 'territorios no autónomos' y están en el centro del debate del Comité de Descolonización, creado para resolver los casos de estos 'países sin gobierno propio', como los define el artículo 73 de la Carta de las Naciones Unidas en 1946. Además de Malvinas, el Reino Unido administra la economía y las relaciones internacionales de Anguila, a 240 km de Puerto Rico; Bermudas, en el Atlántico Norte; Gibraltar, en la península Ibérica; Islas Caimán, al noroeste de Jamaica; Islas Turcas y Caicos, al norte de Haití; Pitcairn, en la Polinesia; Islas Vírgenes Británicas, al este de Puerto Rico; Montserrat, al sudeste de Puerto Rico; Santa Elena, isla al oeste de la costa africana, y Tokelau, en el Océano Pacífico Sur.
En la mayoría de los casos se trata de pequeños archipiélagos o islas que juntas no llegan a sumar 350.000 habitantes pero que han dado de que hablar en la historia reciente de la potencia colonial. Sin representación parlamentaria, pero con un gobernador elegido por 'Su Majestad', estos enclaves coloniales británicos no aportan grandes recursos económicos -al contrario, en muchos casos se convierten en un gasto para la corona-, pero sí se han revelado como estratégicos para negociar con otras potencias -Estados Unidos obtuvo el arriendo de partes de territorios de Bermuda y de las Islas Turcas y Caicos para construir bases militares estratégicas en el Caribe-, y siete de ellos son considerados como paraísos fiscales según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En la mayoría de los casos, el modelo político permite un cogobierno entre un primer ministro, elegido por el voto de los habitantes de la colonia, y un gobernador impuesto por el Reino Unido. Sin embargo, en varias ocasiones este sistema ha fracasado y la balanza se inclinó hacia el lado de los intereses británicos.

Caribe, entre narcotráfico y paraísos fiscales
En 1985 la noticia del arresto de Norman Saunders, primer ministro de las Islas Turcas y Caicos y su ministro de Desarrollo, Stafford Missick, generó fuertes repercusiones en el Reino Unido. En Miami se lo acusó de recibir 30.000 dólares de agentes encubiertos estadounidenses para que las islas se convirtieran en lugar de tránsito de los aviones que transportaban cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos. Fue el punto de partida para una serie de investigaciones que demostraron que las islas se convirtieron en uno de los principales puntos para el transporte del narcotráfico centroamericano. Bajo el mandato del ex gobernador Martin Bourke, en los años '90 se intensificó el rol de la isla en el comercio de drogas y el laxismo con que las autoridades enfrentaron el problema, causando la irritación de la corona -el excéntrico Bourke llegó a dar todos los detalles a la revista británica Offshore Finance Annual admitiendo no tener ningún plan para contrarrestar el delito-. En esos mismo años, el gobierno compartido entre el gobernador y un primer ministro elegido en elecciones, llegó a hundir los barcos de inmigrantes haitianos que se acercaban a las costas de las islas. Sin embargo, el principal atractivo de las Islas Turcas y Caicos es el extremadamente permisivo sistema tributario, que las convirtieron en una de las sedes favoritas de decenas de miles de empresas offshore. Con siete bancos para una población de 15.000 habitantes, las Islas Turcas y Caicos han profundizado en los últimos años su tendencia a hospedar todo tipo de negocios. A partir de una serie de denuncias de corrupción que envolvieron al ex primer ministro Michael Misick, el Reino Unido dictó una resolución que suspendió la participación de los isleños en el gobierno de la colonia y trasladó todo el poder al gobernador elegido por la reina. Esta actitud provocó la preocupación de los países agrupados en la Comunidad del Caribe (CARICOM), que además de denunciar el “intento de recolonización de las islas”, advirtieron acerca de que “a imposición del gobierno directo contraviene totalmente el desarrollo de las prácticas de buen gobierno, incluida la mejora de la gestión fiscal y administrativa, en las Islas Turcas y Caicos”.
Algo muy parecido es lo que pasa hoy en las Islas Caiman, otro enclave colonial británico que está en la cima del listado de paraísos fiscales junto con Suiza y Luxemburgo. De los más de 270 bancos activos en las islas, sólo 19 están habilitados para operar en las finanzas internas. El resto están dedicados a ofrecer servicios a empresas y particulares extranjeros. A través de una serie de reformas en la legislación de la isla, a partir de la comprobación de casos de lavado de dinero y financiación del narcotráfico, el Reino Unido promovió la circulación de la información fiscal de las islas hacia Londres, estando constantemente al tanto de los grandes movimientos financieros que allí ocurren.
A la lista de enclaves coloniales del Reino Unido considerados como paraísos fiscales, se le suman Anguila, Bermudas, Gibraltar, las Islas Vírgenes Británicas y Montserrat.

Resistencias
Las recientes presentaciones argentinas en diversos foros internacionales acerca de la soberanía de las Islas Malvinas, reavivaron la discusión acerca de la descolonización de los territorios sobre los cuales Gran Bretaña tiene injerencia directa. Sin embargo, son muy pocos los lugares donde haya una real disputa acerca de la soberanía, o existan movimientos que reclamen la independencia. La estrategia de la corona se basa en proclamarse como simple administradora de los intereses económicos de sus colonias, dejando a los residentes cierto margen de libertad política.
Así como en 1982, el Reino Unido planteó la necesidad de recuperar las Malvinas a través de la intervención militar, las fuerzas armadas británicas intervinieron para aplastar los intentos de independencia en otras colonias. En Anguila, en 1969, los paracaídistas ingleses sofocaron la rebelión surgida a partir de un referéndum que declaró a la isla independiente. Dos años más tarde se impuso una constitución que otorgaba cierta autonomía a la isla pero la mantenía bajo el dominio británico.
En las Bermudas, en 1973, el gobernador Richard Sharples y su ayudante de campo fueron asesinados por activistas del Black Beret Cadre, un grupo vinculado a los movimientos del Black Power que se desarrollaron en los años '70 en el Caribe y Norteamérica. En su declaración, el principal acusado del asesinato, Erskine Durrant "Buck" Burrows, aseguró que el objetivo era “buscar que la población, los negros en particular, tomen conciencia de la maldad y la perversidad del sistema colonial en la isla. En segundo lugar, el motivo era mostrar que estos colonos son personas comunes como nosotros que comen, duermen y mueren como cualquier otra persona y que no necesitamos vivir en el miedo y el temor”. Sin embargo en 1995 el 75% de la población votó en contra de la independencia en un referendum constituido ad hoc.

Junto con Malvinas, Gibraltar es quizás el único territorio que hoy vive una real disputa por la soberanía. El estado español reclama a Gran Bretaña la tenencia del Peñón situado en la punta más austral de la Península Ibérica, aunque las negociaciones, en este momento, han llegado a un punto muerto.
En este contexto, la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas se convierte en el principal escenario en que se lleva a cabo la batalla por la descolonización. Las islas son quizás el único enclave colonial británico con posibilidades de desarrollo desligado del turismo y la especulación financiera. La pesca, la ganadería y la reciente posibilidad de extraer petróleo de las costas de las Malvinas las convierten en la colonia más codiciada de las 11 que hoy sigue manteniendo el Reino Unido. De sostenerse la disputa en los ámbitos internacionales, la resolución podría sentar un precedente histórico para el resto, una posibilidad que la corona no parece querer transitar.